Prólogo

En medio del mar donde se veía un montón de peces y un barco acercándose a su destino que parecía un puerto, vemos como dentro de esta había mucho ruido en la parte de abajo del barco, en el cual parecía sonar como animales molestos o aullando de dolor. Antes de que el barco llegara a puerto, vemos como muchos ojos entre la oscuridad que había en las cajas, se iluminaban y veían el destino horrible que sin saber les sucedería a todos.
La bruma matinal cubría el puerto del Reino del Diamante, densa y húmeda como si el mar intentara ocultar lo que estaba por suceder. El crujir de madera y las voces ásperas rompían el silencio mientras un barco anclaba junto al muelle. Su estructura no portaba insignias, pero los hombres que lo custodiaban sabían exactamente a quién servía.
Uno a uno, los contenedores bajaron de la bodega. Cajas reforzadas con barrotes de hierro, algunas manchadas de sangre seca, otras apenas cubiertas con mantas rotas que dejaban entrever garras, colmillos o miradas vacías. Criaturas de tierras lejanas. Raras, salvajes. Nómadas arrancados de su tierra por la fuerza.
Dentro de una de esas jaulas, un grupo de orcos permanecía en silencio. Uno de ellos, más joven y delgado, pero casi del tamaño de un adulto humano, observaba su entorno con ojos encendidos de una mezcla difícil de descifrar: rabia, miedo... o tal vez comprensión.
Junto a ellos, había goblins encogidos por el hambre, hombres gato con las orejas rasgadas, semihumanos de diversas formas que parecían sacados de un bestiario prohibido. Ninguno hablaba. No tenían fuerzas para hacerlo.
En el muelle, un hombre con una capa larga y botas relucientes entregó una bolsa pesada al capitán del barco. El tintineo del oro fue seguido por un gesto de asentimiento. El trato estaba cerrado.
Oficial del Diamante: Mañana será un buen día para la caza. - [Murmuró entre sí mismo, mientras observaba cómo sus subordinados cubrían las jaulas con sábanas blancas y las subían a carretas]
Sin levantar sospechas, partieron hacia las afueras, donde los nobles del reino esperaban ansiosos su entretenimiento. Para ellos, no eran seres vivos. Solo piezas de un juego cruel. Pero nadie sabía que, entre esas criaturas, viajaba uno de entre tantos orcos que plantaría el terror que sucedería en un futuro lejano.
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La oscuridad cubría el campamento como un sudario. En la explanada cercada por empalizadas, las jaulas se alineaban como piezas de una exposición macabra. Sábanas gruesas ocultaban su contenido, aunque no podían silenciar los sonidos.
Gruñidos sordos, chillidos agudos, zarpazos contra la madera. Un aullido se alzaba de una caja, otro lo seguía desde más lejos. Las criaturas no hablaban. No planeaban. Solo sentían miedo, hambre y furia. Como animales encerrados sin comprender por qué.
Dentro de las jaulas, orcos jóvenes apretaban los barrotes con fuerza. Algunos se golpeaban contra ellos. Los goblins, más pequeños, trepaban inútilmente por las paredes de su prisión, chillando con desesperación. Uno de los semihumanos arañaba la tela que lo cubría, intentando abrir un agujero para ver afuera.
Más allá, las antorchas clavadas en la tierra mantenían el perímetro iluminado. Cinco guardias del Reino del Diamante montaban vigilancia con aire aburrido, caminando en círculos, charlando entre ellos.
(Nota: Guardia del diamante = GD)
GD #1: Otra noche cuidando a estas bestias - [Murmuró uno, hurgándose los dientes con un palillo] - Al menos mañana nos divertiremos viendo cómo las despedazan. – [Sonriendo con maldad]
GD #2: Eso si no se matan entre ellas antes - [Respondió otro, señalando una jaula donde dos criaturas forcejeaban dentro, apenas visibles bajo la tela]
Una de las cajas, sin embargo, comenzó a sacudirse más que las demás. Un joven orco, grande para su edad, empujaba los barrotes con fuerza animal. Sus ojos eran intensos, instintivos, pero algo brillaba en ellos: pura necesidad de libertad.
¡CLANG!
Un barrote cedió. La caja se abrió con un chirrido. La criatura emergió de un salto, tropezando, tambaleándose hacia la oscuridad del bosque cercano.
GD #1: ¡ALERTA! – [Gritando un guardia en alto] - ¡Uno se escapa! - [Avisando un poco alto]
El orco corría como si su vida dependiera de ello. Porque lo hacía. Alcanzó los primeros arbustos, jadeando, las ramas rozándole el rostro...
¡ZASCH!
Un proyectil mágico le atravesó el torso desde la espalda. Cayó al suelo al instante. El cuerpo se estremeció dos veces antes de quedar inmóvil.
Uno de los oficiales bajó la mano, disipando la energía mágica en su palma.
GD #3: ¿Vieron? Así se hace. - [Sonriendo con orgullo y presumiendo sus habilidades]
Se acercaron al cadáver. El orco, aún joven, yacía con la mirada fija en el cielo nocturno. No había comprendido nada. Ni el encierro, ni la libertad... ni la muerte.
GD #2: Que sirva de ejemplo para el resto - [Escupió uno de los soldados al cadaver] - Mañana será su turno. - [Sonriendo con maldad junto con otros que también lo hacían por su espalda]
En las jaulas, los gruñidos no cesaron. Algunos eran de rabia. Otros, de angustia. Pero ninguno sabía lo que ocurriría al amanecer.
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Al día siguiente
El sol había cruzado el cenit, bañando la explanada con una luz dorada que no lograba suavizar la tensión del momento. Decenas de nobles, ataviados con ropajes finos y armaduras ceremoniales, montaban sobre bestias mágicas o esperaban de pie con sus bastones encantados. Risas burlonas y comentarios altivos llenaban el aire, mezclados con el zumbido bajo de la magia contenida.
Un estrado improvisado sobresalía en medio del campo. Sobre él, de pie con arrogancia, el Rey del Diamante, Nox Diamante, contemplaba a su séquito con una sonrisa delgada. Su túnica blanca y azul ondeaba con el viento, y su corona de metal bruñido brillaba como una daga al sol.
Nox: Mis queridos súbditos... – [Comenzó, levantando una copa tallada en cristal negro] - Hoy celebramos la superioridad de nuestra raza, nuestra magia, nuestra voluntad. Hoy recordamos que la naturaleza existe para ser dominada… y cazada.
Los nobles aplaudieron con risas y vítores. Uno de ellos alzó su bastón, ansioso.
????: ¡Que comience ya, su majestad! ¡Estoy sediento de acción! - [Ansioso con una sonrisa repugnante]
Nox: Calma, Barold - [Respondió con una sonrisa cargada de desprecio] - Todo a su debido tiempo. La presa primero debe correr… para que la caza sea justa. O al menos entretenida. - [Sonriéndole y explicándole como sería lo divertido de esto]
Los guardias, apostados a un lado del campo donde estaban las jaulas cubiertas, aguardaban una señal.
Nox alzó una mano.
Nox: Abran las jaulas. - [Ordenándoles a sus guardias]
Uno a uno, los barrotes fueron retirados. Las mantas cayeron. Las criaturas orcos, goblins, bestias felinas, y otros semihumanos deformes, salieron tambaleándose, aturdidos por la luz y el ruido. Instintivamente, comenzaron a correr hacia el bosque cercano, guiados solo por el pánico.
Noble #1: ¡Miren cómo huyen! - [Río apuntando con su varita como si ya eligiera a su presa]
Noble #2: Bestias asquerosas - [Espetó otro] - Les haremos el favor de morir con honor por nosotros la nobleza. - [Sonriendo con maldad]
El Rey Nox alzó su bastón, y con voz imponente, dijo:
Nox: Un minuto. Denles un minuto. Que sueñen con la esperanza de vivir. - [Sugiriéndoles mientras veía como pasaba el minuto lentamente en frente suyo]
Los nobles guardaron silencio. Solo se oían los gritos, rugidos y zancadas de las criaturas que se adentraban al bosque, tropezando, empujándose entre ellas. Pasaron los segundos. El rostro del rey no parpadeaba. No tenía prisa. Disfrutaba del espectáculo.
Finalmente, tras el minuto exacto, Nox bajó su brazo.
Nox: Ahora... que comience la caza. - [Sonriendo con maldad mientras apuntaba al bosque con su brazo]
Y como si hubieran liberado una tormenta, los nobles se lanzaron al galope, volando, corriendo o flotando con sus hechizos. El bosque estalló con destellos mágicos, carcajadas y gritos de guerra.
El bosque era un campo de muerte. La tarde estaba teñida de sangre, fuego y magia desatada.
Noble #1: ¡Ahí va uno, por la derecha! - [Gritó el noble montado sobre una bestia alada, disparando una lanza de hielo que atravesó el pecho de un goblin pequeño, clavándolo a un tronco] - ¡Jajaja! ¡Uno menos! - [Riendo mientras disfrutaba de la muerte del ser horrible que había cazado]
Noble #2: ¡Cuidado! Esa cosa aún se mueve. - [Dijo otro noble mientras alzaba su bastón, lanzando un hechizo que hizo estallar la cabeza del goblin en una nube rojiza] - Tsk, estos bichos ni siquiera son un reto.
Noble #3: ¡Ese hombre gato corre bastante! ¡Veamos cuánto dura! - [Exclamó una noble de cabello blanco, lanzando una ráfaga de fuego que envolvió a la criatura mientras esta chillaba al arder viva] - Huelen peor cuando se queman.
Los nobles reían sin compasión, algunos apostaban sobre quién mataría más, otros simplemente disfrutaban del caos que desataban con cada ataque.
Noble #4: ¿Quedan muchos más? Estoy empezando a aburrirme. - [Comentó un noble que limpiaba su espada encantada de la sangre de una criatura ya muerta]
Noble #5: Solo unos pocos... pero ya están agotados. Míralos, arrastrándose. - [Respondió otro, señalando con desprecio a una criatura herida que se ocultaba entre los arbustos]
En medio del horror, quedaba uno que corría con desesperación. Un orco joven, de estatura media, más ágil que sus hermanos. Su piel estaba sucia, su pecho jadeaba, su respiración era errática. Corría como si su vida dependiera de ello, porque era así.

(Imaginen que así era el orco que quedaba pero sin prenda arriba del torso y huía al ver a los nobles)
Noble #1: ¡Miren eso! ¡Ese aún sigue corriendo! - [Gritó mientras señalaba con su dedo enguantado al orco] - ¡¿Un orco?! ¿Cómo sigue vivo ese? - [Preguntándose para luego ver a su camarada pararse alado]
Noble #2: ¡Vamos tras él! ¡Será divertido! - [Diciéndolo en broma y siguiendo al orco junto a sus camaradas]
El orco jadeaba, con los ojos abiertos por el terror. Su única opción era seguir avanzando, y lo hizo… hasta que el bosque se abrió ante él, revelando un risco abrupto. El vacío se extendía más allá. Dio un paso atrás. Estaba atrapado.
Noble #3: ¡Ahí está! - [Dijo uno de los nobles, apareciendo desde la derecha con el arco en mano] - ¡El último! - [El orco chilló, retrocediendo. Su espalda casi tocaba el borde del precipicio]
Noble #4: ¿Está temblando? ¡Jajaja! ¡Hasta los cerdos entienden cuándo les llega la hora! - [Burlándose mientras lo apuntaba con un cuchillo en su mano]
Noble #5: No vale la pena traerlo vivo. Mátalo.
Noble #3: Como deseen. - [El noble tensó su arco mágico, invocando su grimorio que que giraba con fuerza entre sus dedos] - Duerme, bestia. - [El orco dio un paso en falso mientras intentaba huir hacia la izquierda] - ¡Magia de viento: Flecha de viento! – [Creando una flecha de viento e impactando rápido en el pecho del orco]
La flecha al dispararse y ver que le atravesó el pecho al orco. El impacto hizo que retrocediera hacia atrás, donde sus pies se separaron del suelo, el cual no pudo gritar debido al dolor al barranco del rio.
Desde lo alto se escuchaba el rugido del río que lo esperaba abajo, donde al caer se perdió en medio de la fuerte cascada que hacía perderse en el agua, donde los nobles al ver esto en pleno risco, se preguntan lo siguiente entre ellos.
Noble #2: ¿Cayó al río? - [Preguntándoles]
Noble #1: Eso supongo… Pero esa flecha le atravesó el corazón. Está muerto de seguro. - [Convencido y retirándose del barranco]
Noble #3: Bien. Eso fue todo entonces. Una cacería limpia y sencilla, jaja. - [Dijo, girando sobre sus talones mientras los demás nobles reían y comenzaban a retirarse aún riendo]
Abajo, la corriente arrastraba el cuerpo herido del orco. El agua se teñía con su sangre. Sus ojos estaban cerrados, pero su pecho se movía débilmente. Aún vivía. Y el río, indiferente a la crueldad de los nobles, lo llevaba más allá de los límites del Reino del Diamante lentamente.
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La luna se alzaba sobre el bosque, derramando su luz plateada sobre la corriente del río. Entre ramas y rocas, el cuerpo de un joven orco flotaba débilmente, empujado por la corriente hasta encallar suavemente en la orilla.
Una figura caminaba sola por el sendero del bosque, tarareando mientras recogía hierbas bajo la luz de la luna. Su cabello revuelto por la brisa, sus ojos brillando con ternura en la oscuridad.
????: ¿Eh? - [Deteniéndose con sorpresa al ver algo entre los arbustos] - ¡Oh no... pobrecito! - [Corriendo a auxiliarlo tras verlo en el rio]
Corrió hacia el cuerpo, soltando su canasta al suelo. Se arrodilló junto al joven orco, quien no llevaba camisa, con su piel cubierta de heridas y barro, y una flecha mágica rota aún incrustada en el pecho.
????: ¡Estás herido! – [Colocando su mano sobre su frente] - No tienes fiebre… pero estás helado. - [Midiendo su temperatura con su mano]
Lo giró con cuidado y rápido sabiendo que podía matarlo en segundos al estar cerca de él, donde su expresión cambió al notar que no pasaba nada, pese al contacto, no sentía ese vacío que solía drenar a los demás, o que sabía matarlos al instante al estar muy cerca de ella.
????: ¿Eh? ¿No te afecta mi maldición? - [Sorprendida como con dudas]
Su voz se tornó más suave, casi asombrada, mientras le rozaba el brazo desnudo sin miedo.
????: Esto es... increíble. Nunca había tocado a nadie sin que se desmayara o muriera al instante. - [Mirándolo con una sonrisa creciente] - ¿Quién eres tú? - [Preguntándose con incredulidad al ver al orco desmayado]
Sin perder tiempo, lo levantó como pudo. Aunque era tan alto como ella, su cuerpo ligero por la edad le permitió arrastrarlo lentamente hasta su cabaña en medio del bosque. Donde al entrar, lo acomodó frente al fuego, sobre una manta limpia.
????: ¡Vamos, vamos! Hay que curarte, raro ser verde. - [Preocupada y con ingenuidad al no saber qué tipo de ser trajo a su casa]
Preparó agua tibia, arrancó la flecha y comenzó a limpiar la herida con manos firmes y rostro sereno.
????: Quédate quieto... aunque estés dormido. - [Hablándole en voz baja mientras lo curaba] - Pareces ser muy joven… aunque no ser que ser vivo eres. Tienes unos pequeños colmillos adorables. - [Inspeccionando al joven orco con su ojo]
Se sentó junto a él, con un suspiro.
????: No sé si me escuches... pero me alegra saber que eres la primera persona que no muere por acercarse a mi. - [Sonriendo con dulzura mientras lo revisaba dormido]
Lo miró dormir, con el pecho vendado y el rostro relajado, respirando ya con algo más de calma.
????: Si despiertas mañana... tal vez podamos hablar para conocernos mejor, espero te cures pronto. - [Sonriendo con dulzura mientras acariciaba su cabeza y terminaba con los vendajes del orco]
Tras terminar con el tratamiento del joven orco, vemos como la joven peliceniza se retira de la cama y duerme en su sofá con una sonrisa mientras la chimenea iluminaba la cabaña con un resplandor tenue. Afuera, el canto lejano de los grillos marcaba la llegada de una noche distinta.
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Al otro día siguiente
La luz cálida del atardecer se filtraba por los huecos de madera de la cabaña. Afuera, los insectos comenzaban a cantar con fuerza mientras el día se desvanecía lentamente y un delicioso aroma hacía su aparición en la cama donde estaba nuestro joven orco por dentro.
Cuando el joven orco se incorporó con dificultad sobre la manta tras oler el rico aroma de la comida, camina un poco a donde estaba el rico aroma. Cuando observa al llegar al interior de donde provenía ese buen aroma, olfateando el aire, y colocando sus ojos en una figura femenina que tenía frente a él y estaba de espaldas sin que supiera de su presencia.
Cuando el orco vio la figura y el trasero que tenía la peliceniza frente suyo a espaldas, vemos como esta última tarareaba mientras picaba unos vegetales con un cuchillo pequeño y donde estaba completamente ajena a lo que ocurría detrás de ella.
????: Ya casi está lista la cena... Espero que te guste la sopa de maíz. A mí me encanta. - [Sonriendo suavemente mientras seguía picando los vegetales]
El orco dio un paso inseguro, y luego otro, acercándose a ella lentamente. La mirada en su rostro era difícil de leer: mezcla de desconcierto, hambre y algo más profundo que no era solo aprecio.
Un leve gruñido escapó de su garganta cuando llegó hacía su espalda, el cual ocasiono que la peliceniza se sorprendiera tanto que tirara su cuchillo de repente sobre los vegetales cortados, al sentir como unas manos verdes le agarraban los pechos de una manera excitante mientras apoyaba todo su cuerpo a la espalda de su salvadora.
????: ¡Ha! - [Sorprendida y dejando caer el cuchillo sobre lo picado] - ¿Eh…? ¿Q-Qué pasa? - [Preguntándole un poco nerviosa con un ligero sonrojo al sentir sus pechos ser manoseados por el orco] - Uhh… ¿no sabía que te despertaste ya? Mmm… ¿Podrías dejar de tocarme mis pechos? Me haces sentir rara. - [Teniendo un ligero sonrojo y viendo de reojo al joven orco que estaba encantado con ella apegándose de manera cariñosa a su salvadora]
Cuando el orco ve la hermosa y tierna expresión con un leve rubor en sus mejillas de la chica peliceniza, este se queda encantado y comienza a sentirse excitado, en el cual su polla verde y grande, crece de repente sobre el trasero de la chica peliceniza, la cual al sentir algo duro tocando su trasero, esta se queda perpleja y pregunta lo siguiente a su amigo verde un poco confundida.
????: O-Oye… ¿q-qué es eso duro que siento en mi trasero? ¿No me digas que acaso es t…? - [De repente es interrumpida su preocupación cuando siente que el orco agarra su rostro de reojo, para luego besarla en la boca atrevidamente] - ¡Mmmhhh….! - [Gimiendo de disgusto al sentir la lengua del orco mezclarse con su boca mientras apretaba aun sus pechos]
La joven peliceniza al sentir que el joven orco que rescato, le estaba tocando su cuerpo y metía su lengua de manera atrevida, esta comienza a sentir como su lengua y la del orco se entrelazaban en ese beso apasionado que se estaban dando, donde la pleiceniza al perderse un poco en el placer que le daba el joven ser verde en su boca, esta se excita un poco y comienza a sudar en su entrepierna.
????: ¡Mhm! ¡Mhm! *No… me estoy sintiendo extraña… si esto sigue así, creo que voy a pe….* ¡Mmmmhhhh…..! - [Besándose un poco perdida en el placer con su orco mientras lo pensaba para luego correrse desesperadamente de tanto placer que recibía]
Cuando el orco sintió como la joven peliceniza se había corrido dentro de sus pantalones, este la suelta y ve como esta se desploma al piso jadeando de placer, en el cual el orco tras ver como caía la peliceniza. Este iba a seguir tocándola, pero entonces la mano de ella la detiene al instante y le dice lo siguiente.
????: Hahh… hahh… No prefieres comer un poco primero, de seguro has de estar hambriento, jeje… hahh… - [Respirando excitadamente con una sonrisa mientras tenía su mano agarrada]
El orco al ver la insistencia de la joven peliceniza, hizo caso omiso y se sentó en la silla que estaba en esa misma cocina, donde la joven peliceniza tras recomponerse de la breve corrida que hizo mojarse sus pantalones, termina la sopa y luego se la da al orco para que la coma con tranquilidad.
Tras un rato después de ver como el orco disfrutaba de la comida de nuestra joven peliceniza, vemos como esta habla al ver que estaba apunto de terminar el plato con una sonrisa dulce.
????: ¿Te gusta lo que cocine? - [Preguntándole con una sonrisa dulce]
El orco al ver como le preguntaba la chica humana alado suyo, este asiente con una ligera sonrisa mientras comía, donde al ver su asentimiento, esta sonríe y le dice lo siguiente al percatarse de una cosa importante que había olvidado.
????: Ah, cierto, que tonta soy, perdona mis modales. - [Sonriendo un poco cómica mientras se rascaba la nuca por detrás] - Olvide decirte mi nombre, me llamo Lichita, y como veras…. Vivo sola en esta cabaña pequeña y olvidada de ladrillo. - [Sonriendo mientras se presentaba y le explicaba] - ¿Ahora dime, como te llamas? - [Preguntándole con intriga y una sonrisa su nombre]
Lichita al ver que el orco no le decía nada debido a que no hablaba bien o no la entendía del todo, le pregunta lo siguiente al ver lo confundido que estaba su amigo ser verde.
Lichita: ¿Qué pasa? ¿No sabes hablar nuestra lengua? - [Preguntándole con duda y viendo como este asentía ligeramente un poco entendiéndola] - Mmm… ya veo. Entonces, no te importa si te en…. - [Siendo interrumpida su explicación cuando ve que termina todo su plato el orco]
Cuando Lichita ve que el orco había terminado de su plato, sonrío un poco al ver que disfruto mucho de su comida. El orco un poco emocionado y sin entender todavía a Lichita, le señala algo con su dedo bajo la mesa, donde Lichita un poco intrigada revisa y al ver que no encontraba nada en el piso, vede curiosidad como por las piernas de su amigo verde, como la polla de este salia de su taparrabos estando muy dura y recta, lo cual sonroja un poco a Lichita.
Lichita: *Esa cosa es enorme. ¿Era eso acaso lo que sentía duro por mi trasero? ¿Acaso le gusto como mujer?* - [Pensándolo internamente un poco perpleja]
Al momento que Lichita se queda viendo lo grande que era la polla del orco, esta se agacha bajo la mesa quedando un poco hipnotizada por la polla del orco que tenía en frente, en el cual olfatea su polla con un ligero sonrojo mientras su amigo arriba veía con una sonrisa lo que la humana que la salvo le estaba apunto de hacer.
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Bueno hasta aquí la primera parte del prologo, ¿les gusto o no?
Quiero comentarles que este es mi quinto fic haciendo lemón, por lo que espero me salga bien y este sea visto como lo son Renacido para el éxito como Seguna Oportunidad también.
De momento la obra estará en pause, ya que tengo otras historias que hacer de momento y solo tengo pocos capítulos de este fic que les publico, a lo cual gracias por su comprensión y no se preocupen por la parte final de este prologo, ya que tengo preparado sacarlo en otra plataforma el mes que viene.
Si les gusto el capítulo, dense un like o una estrella, ya que sus votos nos ayudan a nosotros fomentarnos para darles mas contenido de sus historias favoritas.
Perdonen las pequeñas faltas ortográficas, se intenta ver aun como hacer para que no se vean las pocas que se hallan. Ya dicho todo, me despido y nos vemos en el siguiente capítulo.








