Un último lugar donde reencontrarnos

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Summary

Cuando su novio muere, ella promete seguirlo hasta el final. Lo que no imagina es que el final no es un refugio luminoso, sino un lugar gris, peligroso y lleno de ecos que no supieron morir. En su viaje se entremezclan el terror emocional y la fantasía oscura en una historia sobre el amor, la culpa, la amistad y el precio de tomar una decisión arriesgada que la llevó a un mundo sin piedad ni escrúpulos.

Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo: El último viaje

Todos creemos que sabemos lo que es la muerte. El túnel, la luz, la paz eterna, los familiares en togas egipcias, bla, bla, bla… y también que desaparece, el dolor, las mentiras, las facturas, las eternas notificaciones del móvil... Todas esas historias que familiares, médicos y gurús del más allá repiten como si hubieran estado allí tomando notas. Pues bien, tengo que deciros algo: “Meeeh”.

Todos se equivocan. O al menos, en mi caso.

Y no porque yo fuera una santa con el mismo pase VIP de Gandhi: destino al paraíso. Ni mucho menos. Mi caso es distinto por una razón que suele incomodar a todas las religiones: yo decidí bajarme del tren antes de tiempo. Sí, me suicidé. Lo curioso es que, cuando mueres, esperas encontrar algo familiar. Un descanso, la explicación razonable de por qué tuviste todo ese sufrimiento, o, al menos, un “Bienvenida, pasa por aquí, ya terminó todo. Ya todo va a ser muy distinto”.

Pero lo que encontré yo fue otra cosa. Mi “cielo” no tenía ángeles con arpas, ni dioses cuadrados con dramas familiares que ni las telenovelas turcas, ni reencarnaciones en lombrices para pagar mis pecados. Lo mío fue oscuro. Y peligroso. Demasiado descolorido para ser un paraíso y demasiado premio para ser un infierno. Y aunque según los Papas el limbo no existe, creo que mi plano se parece demasiado.

Os lo contaré todo: lo que vi, lo que descubrí y, por supuesto, el porqué de mi partida. Pero no voy a endulzar nada. Estoy muerta, ya no tengo por qué fingir ni cuidar mi reputación, ya creo que me ocupé yo de ensuciarla por lo que hice. Os contaré la verdad, por fea, dura y peligrosa que sea.

Podéis considerarlo como un manual de instrucciones improvisado; como los antiguos egipcios, que al menos tenían la inteligencia de enterrarse con un mapa para el más allá, yo quiero que vosotros vayáis un poco más preparados que lo que yo fui.

Voy a contaros mi historia tal y como pasó, con mis pocos aciertos y mis muchísimas meteduras de pata. Sé que muchos no compartiréis mis decisiones. Me llamaréis tonta, impulsiva o directamente cobarde por tomar una u otra medida. Pero eh, no os dije que fuera muy lista; por ahora solo conocéis de mí es que estoy muerta.

Ahora que conozco —o al menos eso creo— todos los planos, sus reglas, sus limitaciones, y a sus “habitantes” más inquietantes, sé que mis decisiones habrían sido muy distintas si las tomara hoy. Pero no voy a daros toda la información de golpe. Ya bastantes spoilers os voy a hacer. Quiero que viváis mi experiencia tal como yo la sufrí, con la misma información incompleta que yo tuve, para que comprendáis el miedo que me ha ido calando en los huesos cuando descubrí que la muerte no era el final, y que la eternidad es demasiado tiempo —bueno eso si consigues sobrevivir—.

No os haré esperar más, os dejo con la verdad del plano espiritual que me fue asignado.

Esta es la pura verdad. Mi verdad. Mi historia.

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