Prologo
Su mano se enredaba en mi cabello con poca delicadeza halándome hacia atrás mientras tiraba de el cada vez más fuerte.
—Siempre has sabido que esto terminaría así, ¿verdad?
Busqué sus ojos, pero no tenía rostro. Era borroso. Todo lo que se distinguía era esa oscuridad envolvente alrededor de su silueta.
—No.
——No te engañes, Yenn —apretó con más fuerza—. Has pasado años fingiendo que no necesitas ser elegida... cuando en realidad te has construido entera para que alguien lo haga.
Su voz era baja, oscura.
—Me volví consciente de ti antes de que tú lo notaras —continuó—. Esa necesidad... se te marca en el cuerpo, en los huesos.
—No es amor lo que deseas. Es pertenecer.
Rió. No fue una carcajada, sino una exhalación cargada de burla.
—Basta.—Grite
—¿Por qué? —preguntó con calma—. ¿Porque te incomoda reconocerlo?
Su sonrisa se desvaneció.
—Esto —dijo— es lo que ocurre cuando alguien te observa el tiempo suficiente como para aprenderte
El aire golpeó mi rostro y su voz se volvió lejana. Estaba cayendo.
Mientras descendía al precipicio, lo único que veía era su silueta y esa risa clavándose en mí como una sentencia.
Me había empujado.
Me estaba matando.
Mi cuerpo chocó contra el suelo y, al instante, todo fue negro.
Music recommendation; Deep end - Halsey.