Chapter 1
Mi familia se componía de siete personas. Pero después de dos diecisietes de noviembre, éramos cinco. A Alex lo perdimos primero.
Nuestras madres eran mejores amigas desde la universidad y nosotros desde sus barrigas. Nuestras familias crecieron juntas a las afueras de Los Ángeles, California en una montaña. Una casa frente a la otra ¡éramos inseparables! O eso creíamos.
El diecisiete de noviembre del 2015, a eso de las tres de la tarde cuando el paso de camiones estaba prohibido, Alex salía de su casa corriendo para llegar a la mía, pero su madre le gritó haciendo que se detuviera en la mitad de la calle.
¡Alex pórtate bien!
Y cuando nadie lo esperó, un camión sin frenos se acercaba cada vez más. Abrí los brazos para recibir a Alex a este lado de la calle mientras mi papá gritaba ¡Valerie!
Sentí que alguien se paró junto a mi, así que levanté la mirada. Mi padre me levantó del piso y me puso en sus brazos. “Valerie mírame”.
Y después de eso, nunca lo volví a ver. Mi madre decía que se había mudado. Pero en mi cabeza no cabía la idea de que se había ido sin despedirse. La segunda en irse fue ella. En mi último cumpleaños, me enteré que tenía un problema en el corazón y este había dejado de funcionar en la mañana.
Después de la muerte de mi madre, era mucho para mi padre tener que vivir sin ella en la casa por la que tanto habían luchado, así que tomó la decisión de que nos mudaríamos.
Era jueves festivo y estaba lloviendo muchísimo.
-Necesito que para el domingo, todas sus cosas estén empacadas. Tomé la decisión de que nos mudaremos.
-¿Por qué?-Preguntó Matteo.-
Papá no respondió.
-¿Y a dónde iremos?
-A otro país.
-No es justo.- Dijo Matteo poniendo las manos en la mesa mientras empujaba la silla hacia atrás para levantarse.-
Papá suspiró e intentó sonreír para los otros tres que quedábamos frente a él-
***
Empacando mis cosas encontré una foto de nuestro último viaje junto con la madre de Alex; Caris. Estábamos en Hawaii probando la sandía por primera vez. También recuerdo que tenía el brazo roto porque Alex había decidido lanzarse encima de mí en la oscuridad una semana antes del viaje. Siempre hacía cosas de ese estilo. Inesperadas.
-Mira lo que encontré en el mueble de afuera.-Dijo Matthew entrando.-
-¿Qué es?
-Para eso lo he traído, para que lo veas tú.-Dijo lanzando la foto hacia mi mientras salía.-
Era una foto mía y de mamá. No recuerdo nada de ese día, pero por lo que veo, estábamos recogiendo frutas. De seguro eran manzanas. Ir a recogerlas era su actividad favorita en todo el mundo.
Cuando llegó el día de irnos, solo me dediqué a ver cómo mis hermanos sacaban sus maletas mientras papá recibía la nueva familia que viviría ahí.