💢Jeon🔥2||Kookmin||

Summary

Zarco es mi jefe, mi mejor amigo y el hombre que se robó el corazón de la única persona de la que me he enamorado. Necesito tomar distancia de la situación, y lo hago aceptando casarme con el hermano de nuestro socio. Park Jimin va a ser mi escudo, y descubrir los secretos que esconde, mi nueva obsesión. ¿Puede un matrimonio de conveniencia volverse real? Entre mentiras, traiciones y lealtades surge la posibilidad de un amor auténtico que desafía todas las expectativas y da esperanza a corazones que creían estar perdidos para siempre. Adaptación No copias ni adaptaciones Que la disfruten 😌💜

Status
Complete
Chapters
47
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO

Pov Jungkook.

Sentados alrededor de la mesa del comedor, todos esperamos en silencio a que Zarco hable.

Beni no deja de resoplar.

Han pasado cuatro meses desde la explosión en la que perdió la mitad de su brazo, la misma en la que falleció mi padre.

¡Que le jodan!

No lo echaré de menos.

Me duele más lo mal que lo está pasando mi amigo, al que considero parte de mi familia.

Estuvo a punto de morir por culpa de ese hijo de puta, y ahora se está convirtiendo en una sombra del hombre que fue.

―Hermano, no tengo todo el día. ¿Vas a decirnos ya por qué nos has reunido aquí? ―inquiere Alex con su habitual impaciencia y bravuconería.

Puedo notar la incomodidad de Zarco.

Sé que no termina de fiarse de su hermano mayor, pero la intervención de Bailey evita que se cree un nuevo conflicto entre ellos.

―Todo a su tiempo ―susurra, lanzándole una mirada de advertencia.

Alex rueda los ojos y repiquetea con las puntas de los dedos sobre la superficie de madera de la mesa.

El sonido es molesto, solo que no digo nada.

Oscar, a mi lado, parece estar conteniéndose también.

―Hay algo que tengo que contaros ―empieza Zarco. Mira de reojo a Bailey y bufa con fuerza―. En realidad, es mi mujer la que va a decíroslo, ya que ella es quien nos ha metido en este lío.

Bailey chasquea la lengua, contrariada, y alza la barbilla de manera desafiante.

Contengo una sonrisa.

Me encanta cuando hace eso, es un gesto tan suyo…

Aún recuerdo la primera vez que la vi.

Su belleza y valentía me desarmaron por completo, sin embargo, con el pasar del tiempo pude llegar a conocerla de verdad, y eso fue mi verdadera perdición.

He intentado sacarla de mi cabeza, pero no soy capaz.

Sé que esto que siento por Bailey está mal.

Ella ama a Zarco.

Están hechos el uno para el otro, y yo….

Yo solo soy el idiota que no deja de fantasear con la mujer de su mejor amigo.

Es patético, y peligroso también.

He jurado lealtad a nuestro líder, llevo un tatuaje en mi pecho que lo demuestra, y si él se entera de lo que siento, si sabe que no puedo dejar de pensar en su mujer…

Me matará, y con toda la razón.

―Bien, el asunto es el siguiente. ―Bailey carraspea y se pone en pie.

Recibo una patada por debajo de la mesa y frunzo el ceño.

Busco a quien me ha golpeado y descubro a Alex mirándome de reojo y sonriendo de manera burlona.

El miedo me invade.

Lo sabe.

Se ha dado cuenta de la forma en la que estaba mirando a Bailey.

Ella sigue hablando, sin embargo, no soy capaz de prestar atención a lo que dice.

¿Qué voy a hacer ahora?

Alex se lo contará a Zarco y…

¡Mierda, estoy muerto!

Peor aún, todo el mundo sabrá que soy un traidor.

―No ―dice Alex. Sacudo la cabeza para centrarme en la conversación―. No voy a hacerlo.

Zarco resopla de nuevo y se inclina hacia delante para mirar a su hermano con fijeza.

Creo que me he perdido algo.

―No te estoy preguntando, Alex. Alguien tiene que casarse con el hermano de Park y tú has sido el elegido.

¿Para eso es la reunión?

Sé que el ruso solo accedió a ayudarnos a acabar con el cártel de Sonora a cambio de que alguno de nosotros se casara con su hermana.

Jamás entenderé todo el tema de los matrimonios arreglados.

Es algo muy común en la mafia rusa e italiana, pero nosotros no actuamos así.

En los cárteles, la palabra es lo más importante.

«Honor y respeto», esa es nuestra carta de presentación.

―Me importa una mierda el acuerdo que hayas hecho. No voy a casarme ―replica Alex.

Zarco está a punto de ponerse en pie, sin embargo, Bailey consigue retenerlo en su lugar y es ella la que toma el mando de la conversación.

―Alex, juraste lealtad a tu hermano. Si lo que quieres es recuperar su confianza, deberías empezar por seguir sus órdenes.

Alex sonríe y se encoge de hombros.

―Me encantaría hacerlo, cuñadita, pero no puedo casarme con el hermano del ruso.

―¿Por qué? ―sisea Zarco entre dientes.

―Porque yo ya estoy casado. ―Todos lo miramos, sin dar crédito a sus palabras.

¡¿Alex está casado?!

¡¿Con quién?!

No me atrevo a hacer las preguntas en voz alta, y él tampoco parece estar dispuesto a dar más explicaciones.

Solo se pone en pie y mueve el cuello de un lado a otro.

―Si no necesitas nada más, me gustaría volver a México. Estoy intentando recomponer lo que queda del cártel y, aunque no lo creáis, es un trabajo agotador. Vas a tener que buscar a otro a quien endosarle el matrimonio, Gabriel. ―Le da un pequeño golpe en el hombro y, tras despedirse con una sonrisa, se marcha del comedor.

―Bien, ¿alguno de vosotros se presenta como candidato? ―inquiere Zarco tras suspirar.

Oscar y yo nos miramos con los ojos muy abiertos.

No lo veo casado.

Oscar es demasiado inestable.

Cuando ese monstruo que tanto intenta controlar se libera…

No, definitivamente sería una muy mala idea.

Otra opción es Beni, aunque creo que es demasiado joven y ahora mismo no está en condiciones de asumir tanta responsabilidad.

―Yo lo haré ―dice sorprendiéndome, y creo que también a todos los demás. Se sujeta lo que le queda de brazo contra el pecho y se encoge de hombros―. Si el chico ese es capaz de permanecer casada con un inútil…

―Beni, es suficiente ―sisea su hermano.

―¡¿Qué?! Esa es la verdad. Soy un discapacitado, llamémoslo por su nombre.

―Quiero otra opción ―masculla Zarco, ignorándolo de forma deliberada.

―Zarco, yo no creo que pueda… ―Oscar carraspea, y después inspira hondo―. Apenas soy capaz de controlarme. Si ese chico me pilla en un mal momento…

Nuestro jefe dirige su mirada hacia mí y contengo el aliento.

Bailey rodea la mesa y noto su presencia a mi espalda.

Inspiro profundo y el aroma de su perfume sube por mi nariz.

Es un olor cítrico y delicioso.

Me pregunto si su piel sabe tan bien como huele.

―¿Jeon? ―Me sobresalto al escuchar la voz de Zarco. Carraspeo e intento recomponerme―. No te obligaré a hacerlo, hermano. Es tu decisión. Si decides negarte, buscaré la forma de cambiar el trato con Park.

Respiro hondo de nuevo, y esta vez el aroma se vuelve más intenso.

Siento el roce de una mano en la parte alta de mi espalda y me contengo para no gemir de puro gusto.

Es ella.

Bailey me está tocando, y se siente demasiado bien para ser real.

¡Maldita sea!

¡¿Por qué Zarco tuvo que verla primero?!

Podría ser mía.

Sé que yo la haría feliz.

¡¿Se puede ser más perro traicionero que yo?!

Lo dudo mucho.

―Está bien, lo haré ―digo con una exhalación.

―¿Estás seguro? ―pregunta Bailey a mi espalda. Vuelve a tocarme, y me muevo para apartarme. No quiero sentir de nuevo su mano sobre mi cuerpo sabiendo que jamás será mía―. Jeon, podemos buscar otra solución.

―¡No! ―exclamo con más énfasis del que pretendía―. Me casaré con el chico.

―Se llama Jimin ―informa Zarco.

―Jimin. ―Respiro hondo y asiento―. Vale, pues el futuro señor Jeon entonces.

―Si estás seguro, llamaré a Park para que nos pongamos de acuerdo en los detalles. Su intención es que la ceremonia se lleve a cabo cuanto antes.

―Estoy de acuerdo. Que ponga una fecha y allí estaré.

―¿No quieres conocer antes al que será tu esposo? ―pregunta Bailey tras rodear de nuevo la mesa para poder mirarme de frente.

Me fijo en su rostro y trago saliva con fuerza.

«Si no eres tú, me da igual quién sea», pienso.

―No es necesario. Ocupaos vosotros de todo. Solo decidme dónde y cuándo tengo que comparecer para decir «Sí, quiero».