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Mi lado pervertido

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Summary

Imagina a una secretaria de 25 años, 1.60 m, piel blanca, cabello negro largo, ojos morados y un cuerpo hecho para pecar. Por fuera es tranquila, amable y profesional. Por dentro es una mujer que se muere por desatar su sexualidad. Después de quedar “quemada” en su ciudad anterior por ser demasiada "ardiente" ahora intenta portarse bien… pero sus juguetes ya no le bastan y su mente solo piensa en abrir las piernas para el primero que sepa cómo tratarla como se merece.

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Primera Parte: La secretaria perfecta.

La oficina de Reciclados del Norte olía siempre a papel viejo y café quemado. Era una empresa pequeña, pero con movimiento constante, cien trabajadores entre administrativos, operarios y choferes que entraban y salían todo el día cargando rollos de cartón reciclado.

Roxana caminaba por el pasillo con su sonrisa serena de siempre. La blusa blanca de botones se tensaba peligrosamente sobre sus enormes tetas de 90 cm, tanto que cada vez que respiraba profundo parecía que uno de los botones iba a salir volando. La falda negra ajustada le marcaba el culo redondo y firme, y las medias negras transparentes brillaban ligeramente bajo las luces fluorescentes mientras sus tacones resonaban con elegancia.

—Buenos días, Roxana. ¿Me podrías ayudar con estos reportes? —le pidió uno de los supervisores con una sonrisa agradecida.

—Claro que sí, con gusto —respondió ella con voz suave y educada, inclinándose ligeramente sobre el escritorio para tomar los documentos. Su blusa se abrió un poco más en el escote y varios ojos masculinos en la oficina se desviaron un segundo antes de volver a sus pantallas.

Nadie imaginaba lo que pasaba por su cabeza en ese momento.

💭Mmm… 💕 estos cabrones siento como me devoran con la mirada… 💕 Si supieran que ahora mismo estoy imaginando que me suben la falda, me bajan las medias y me meten la verga hasta el fondo aquí mismo, sobre este escritorio… 💕 me mojo solo de imaginarlo 💭

Roxana mantuvo la sonrisa angelical mientras entregaba los reportes corregidos y seguía su día. Atendía llamadas, organizaba la agenda de su jefe directo el encargado de logística, un hombre de unos cuarenta años bastante serio preparaba cafés y ayudaba a quien lo necesitara. Siempre amable, siempre profesional. La secretaria modelo.

Pero por dentro ardía.

Cada vez que pasaba cerca de los choferes que esperaban sus rutas, su mente se llenaba de imágenes sucias: manos callosas agarrándole las caderas, vergas duras frotándose contra su culo mientras la follaban contra la pared del almacén, varios de ellos turnándose para correrse dentro de ella hasta dejarla chorreando.

💭Dios… necesito que me partan el coño… 💕 ya no aguanto más esta mierda de ser la niñita buena. 💭

A las seis en punto, como todos los días, Roxana apagó su computadora, se despidió con una sonrisa dulce de todos sus compañeros y salió de la oficina balanceando suavemente las caderas.

El trayecto en el Uber fue una tortura más. El conductor, un chico joven, no dejaba de mirarla por el espejo retrovisor. Roxana cruzó las piernas con elegancia y miró por la ventana, pero por dentro pensaba:

💭Si detuvieras el coche ahora mismo y me pidieras que te la chupara, probablemente lo haría… 💕 me muero por tener una verga gruesa en la boca otra vez. 💭

Llegó a su edificio, subió hasta el departamento 13 y cerró la puerta con llave. En cuanto el pestillo hizo clic, la máscara cayó.

Roxana soltó un suspiro largo y tembloroso. Se quitó los tacones de un puntapié y caminó directo a su habitación. Todo el departamento estaba impecable: muebles claros, plantas pequeñas, decoración minimalista. Pero dentro del ropero grande de su habitación se escondía su verdadero mundo.

Abrió las puertas del ropero y ahí estaban: lencería provocativa de todos los colores, plugs anales, vibradores, un consolador grande y realista de venas marcadas, un succionador de clítoris y varios dildos más.

—Joder… por fin —murmuró con la voz ya cambiada, más ronca y cargada de deseo.

Se quitó la blusa blanca con prisa, liberando sus tetas enormes que rebotaron pesadamente. Los pezones ya estaban duros y rosados. Bajó la falda y las medias hasta quedar completamente desnuda. Su coño estaba totalmente depilado, con labios gruesos e hinchados que ya brillaban de humedad.

Se tiró en la cama de espaldas, abrió las piernas sin vergüenza y deslizó dos dedos entre sus labios mayores.

—Ahhh… 💕 qué mojada estoy, puta madre… 💕 —gimió bajito al principio, pero su voz fue subiendo de tono—. Todo el día pensando en vergas… 💕 en que me follen como la perra cachonda que soy… 💕

Metió dos dedos dentro de su coño empapado y empezó a bombearlos con fuerza mientras con la otra mano se apretaba una teta, pellizcándose el pezón.

—Quiero que me rompan…💕 quiero que me metan verga hasta el útero…💕 que me llenen de leche caliente…💕 —jadeaba cada vez más sucio—. En mi ciudad anterior todos sabían que era una puta infiel… 💕 que me gustaba que me cogieran varios…💕 y aquí estoy otra vez, muriéndome por lo mismo…💕

Sacó los dedos, brillantes de sus jugos, y tomó el consolador grande y realista. Lo lamió con lengua plana, chupando la cabeza como si fuera una verga de verdad.

—Mmm…💕 qué rica verga…💕 métemela toda, cabrón…💕

Se colocó de rodillas sobre la cama, el culo en alto hacia el espejo del ropero para verse bien. Apoyó la punta del dildo contra su coño hinchado y empujó lentamente, gimiendo fuerte cuando sus labios gruesos se abrieron para tragárselo entero.

— ¡Aaaahhh! ¡Sí! ¡Qué gruesa está! —gritó sin importarle que alguien pudiera oírla a través de las paredes—. ¡Fóllame! ¡Fóllame como la puta que soy!

Empezó a mover las caderas hacia atrás, follándose a sí misma con fuerza. El sonido húmedo y obsceno de su coño chorreando llenaba la habitación. Sus tetas grandes se balanceaban pesadamente con cada embestida.

—Más duro…💕 quiero que me partan el coño…💕 ¡Quiero correrme como una cerda!

Aceleró el ritmo, una mano en el dildo y la otra frotando su clítoris hinchado. Sus gemidos se volvieron gritos ahogados.

—Estoy a punto…💕 ¡me voy a correr! ¡Me voy a correr en esta verga!

El orgasmo la golpeó fuerte. Su coño se contrajo alrededor del consolador, expulsando un chorrito de jugos que mojó las sábanas. Todo su cuerpo tembló, las tetas rebotando mientras arqueaba la espalda y gritaba:

— ¡Síííí! ¡Me corrooo! ¡Joder, qué rico…!

Pero no paró.

Aún con el dildo dentro, siguió moviéndose más lento, buscando un segundo orgasmo. Su voz era pura lujuria:

—Esto ya no me alcanza…💕 necesito verga de verdad… necesito que me follen duro, que me llenen, que me usen… Me da igual si es uno, dos o tres… solo quiero que me revienten el coño hasta que no pueda caminar…

El orgasmo la golpeó fuerte. Su coño se contrajo alrededor del consolador, expulsando un chorrito de jugos que mojó las sábanas. Todo su cuerpo tembló, las tetas rebotando mientras arqueaba la espalda y gritaba:

— ¡Síííí! ¡Me corrooo! ¡Joder, qué rico…!

Roxana se quedó jadeando, con el cuerpo cubierto de sudor y las piernas temblorosas. Sacó lentamente el consolador de su coño aún palpitante y lo dejó a un lado, chorreando. Se dejó caer de espaldas sobre la cama, mirando al techo mientras intentaba recuperar el aliento.

Entonces, los recuerdos llegaron sin invitación.

Recordó por qué había tenido que mudarse. Aquella relación con su ex compañero de universidad. Al principio todo parecía normal, pero su hambre sexual era insaciable. Le era infiel constantemente, se escapaba con otros chicos, follaba en fiestas, en coches, incluso en baños públicos cuando las copas le subían. Era tan descarada que terminó filtrándose fotos y videos suyos siendo follada por varios al mismo tiempo. Todo el campus se enteró. La llamaban “la puta de la facultad”. Su reputación quedó destruida. Por eso empacó todo y se mudó a esta nueva ciudad, jurándose que esta vez sería diferente.

Roxana suspiró profundamente y se pasó una mano por la cara.

💭Aquí tengo que mantener esto oculto… 💭— No puedo volver a ser la misma de antes. Si en la oficina se enteran de lo cachonda que soy, si alguien ve cómo realmente me gusta que me follen… todo se repetirá. No quiero que me miren como una zorra otra vez. Tengo que ser la Roxana tranquila, amable y profesional.»

Se incorporó un poco, apoyándose en los codos. Sus tetas grandes se movieron pesadamente con el movimiento. Miró hacia el ropero abierto, lleno de juguetes y lencería, y luego bajó la vista hacia su coño aún hinchado y mojado.

💭Pero… ¿cómo carajos voy a desahogar esto entonces? Los juguetes ya no me alcanzan. Cada vez necesito más. Necesito verga de verdad, dura, gruesa, que me reviente el coño y me llene hasta que no pueda caminar… 💭

Se mordió el labio inferior, pensando en opciones mientras su mano bajaba distraídamente a acariciar sus labios gruesos.

💭Podría usar una app de citas… algo discreto, donde nadie de aquí me conozca. Buscar tipos lejos, quedar en hoteles o en sus departamentos… solo sexo rápido y sin nombres. O salir a un bar lejano, en otra zona de la ciudad, donde nadie sepa quién soy. Tomarme unas copas, dejar que el alcohol me suelte y encontrar a alguien que me folle como Dios manda… Tal vez incluso varios si la noche se pone buena… 💭

Roxana se quedó un rato en silencio, la mente dando vueltas entre las posibilidades. Sabía que era peligroso, que cualquier error podía repetir el desastre de su ciudad anterior. Pero también sabía que su cuerpo no iba a aguantar mucho más tiempo sin acción real.

💭Tengo que ser inteligente esta vez… mantenerlo lejos del trabajo, lejos del edificio, lejos de cualquiera que pueda reconocerme… Pero necesito desahogarme pronto… muy pronto. 💭

Se levantó de la cama con las piernas aún débiles, fue al baño y abrió la ducha. Mientras el agua caliente caía sobre su cuerpo voluptuoso, su mente seguía repasando las opciones: apps, bares lejanos, encuentros anónimos…

La Roxana educada volvería mañana a Reciclados del Norte.

Pero la verdadera Roxana, la pervertida y desesperada, ya estaba planeando cómo satisfacer su hambre sin que nadie lo descubriera.

Continuara…

Te invitó al grupo de telegram.

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Great Character

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Strong Dialog

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