Capítulo 1
Su cabeza dolía, no era capaz de descifrar el código de las coordenadas frente a ella, debia de tenerlo listo antes de la siguiente prueba del portal interdimensional, Dasha esperaba poder cerrar el próximo portal antes de que del otro lado se den cuenta, ella odiaba tener que cerrar los portales a la fuerza, siempre terminaba desestabilizando la máquina y las reconstrucciones posteriores les llevaban meses y horas de sueño.
Dasha se frotó la cabeza mientras descansaba los codos en su escritorio, su cabello de un naranja natural luchaban por no escapar de la coleta alta que usaba en el trabajo; el nuevo proyecto estaba avanzando bien, pero eso solo aumento la cantidad de sus responsabilidades, si a eso se le suma el inconveniente de la prueba pasada entonces el dolor de cabeza prometía convertirse en migraña.
Dasha suspiró con cansancio, a su derecha un brazo masculino le dejaba una taza de café negro; con sorpresa vio a la persona a su lado. No pudo evitar sonreír con cariño.
—Damian—saludo con calidez. Su buen amigo de la infancia, Klaus se había quedado a su lado desde hace años, compartiendo los momentos: malos, felices y desgarradores; era seguro decir que es su mejor amigo y confidente más cercano
—Te ves cansada, Dasha.
—Estoy bien —contestó dando un pequeño sorbo a su café. Endulzado con un poco de vainilla y una pizca de canela: su favorito—, solo un poco abrumada; tenemos mucho trabajo estos días.
—Si necesitas un tiempo para descansar…
—Damian—lo interrumpió ella—, estoy bien; solo quedan unos días antes de ver a los inversores y tenemos que terminar de cerrar las fisuras dimensionales más preocupantes. Prometo que tomaré un descanso después de eso
—Bueno, solo si prometes que después de eso tomaremos esas vacaciones en Alemania que hemos estado pospuestos —terminó cediendo Damian con un suspiro entre exasperado y cariñoso
—Tenemos un trato —contestó Dasha con una sonrisa—. Estoy deseando volver a ver a Catalina, parece muy emocionada con los preparativos de la boda
—No sé si emocionada sea la palabra que usaría, parece que tirara por la ventana a la próxima persona que se interponga entre ella y el rosa claro que quiere para las flores—Damian sonrió, su mirada se llenó de calidez, inconscientemente acariciaba el anillo de compromiso en su mano izquierda
—¡No puede ser!—exclamó Dasha con una fingida sorpresa—, ¿Qué pasó con las rosas azules que prometiste?
—Me arriesgaré a ser arrojado por la ventana con tal de incluir esas flores—contesto con toda la seriedad de un hombre que va a la guerra, luego se acerca a Dasha para susurrarle—, estoy preparando toda una presentación de porque son una excelente opción, pero si me ayudas a convencerla te lo agradecería
—Haré mi mejor esfuerzo — cubrió su risa fingiendo dar un segundo sorbo a su café y con tono conspirador agregó—, pero siempre podemos recurrir a nuestras armas secretas
—Sabía que podríamos entendernos—Damian le guiñó un ojo y ambos amigos rieron de esa forma en la que solo los amigos que han compartido un secreto pueden
El agradable momento fue interrumpido por una alarma de las computadoras. Algo había sido detectado: si era bueno o malo… estaban a punto de descubrirlo.
—¡Doctora Dasha!—uno de los asistentes de Dasha tecleaba frenéticamente frente a una de las computadoras—, algo está forzando una entrada a nuestra dimensión
—¡Bloquéalo! —respondió Dasha desde su área de trabajo, sus manos ya moviendose con rapidez sobre el teclado frente a ella—. No dejes que nada entre, todos los que no estén capacitados para estar aquí; que sean evacuados. ¡Ahora!
—¡Dasha!
—¡Damian vete!
En medio del caos de científicos tratando de bloquear la amenaza y guardias evacuando a practicantes y civiles, una grieta en el aire a un lado de Dasha se abrió. Con el sonido de un cristal al romperse, un tentáculo de sombra apareció en el aire y se aferró a su muñeca como el hierro frío de una trampa que se negaba a dejarla libre, tratando de arrastrarla hacia él. Dasha gritó. Se aferró al borde del escritorio en un vago intento de mantenerse a salvo.
—¡Dasha!—grito Damian, quien era arrastrado hacia la salida por los hombres de seguridad.
—¡Doctora!
—¡Protejan a la doctora!—dos guardias corrieron hacia ella y la rodearon por la cintura con sus brazos. Ambos hombres, aunque grandes y fuertes, poco podían hacer ante la presión de la sombra amenazaba con llevarlos a los tres si no actuaban rápido
—¡Despliega el código X!—grito Dasha mientras que con su mano libre ingresaba códigos con rapidez
Cuatro drones se desplegaron al lugar entre Dasha y la sombra que la arrastraba. Bajo el comando de uno de los asistentes lanzaron un choque de energía… el tentáculo no se movió, al contrario, comenzó a jalar con mayor fuerza
—¡No son sólidos!—gritó alguien que Dasha no pudo identificar
—Oh, definitivamente lo son —murmuró sin aliento uno de los guardias que aún la sujetaban
—¡No aguantaremos mucho!—replicó el otro. Dasha pensó que su hombro tampoco aguantaría mucho.
—¡Dasha!—grito una voz en su cabeza, Dasha guardo silencio, concentrando en la familiar sensación dentro de ella.
—Déjame ayudarte—Dasha asintió y cerro los ojos; por un instante no paso nada, pero entonces un aura violeta cubrió a Dasha y como si hubieran recibido algo peor que un choque eléctrico el tentáculo se liberó, haciendo que los tres humanos que forcejaban cayeran de espaldas, unos sobre otros
—¡Ciérralo!—grito Dasha, todavía desde el suelo
Una chica oprimió un botón en su panel, los mismos drones de antes lanzaron un choque magnético que obligó a la fisura a cerrarse, el laboratorio quedó en silencio. Nadie decía nada, nadie se movía; Dasha incluso juraría que todos en la sala aguantaron la respiración. Pasó un segundo que se convirtió en dos y luego en tres. Cuando por fin entendieron que nada volvería a salir, hubo un suspiro colectivo.
—¡Dasha!—Damian corrió hacia su amiga, quien ya era ayudada por las dos guardias a levantarse. Dasha a penas tuvo tiempo de agradecer su ayuda cuando los brazos de Damian la rodearon en un abrazo aplastante; Dasha se sorprendió por un segundo, pero se permitió relajarse en el hombro de su amigo, dejando que los restos de tensión en su espalda se fueran ante el refugio familiar.
—¿Estás bien?
—Sí—susurró ella, separándose del abrazo y sintiendo en su interior como alguien o algo mas la abrazaba con cariño—, llegaste justo a tiempo
—Sentí que estabas en problemas —respondió la misma voz dentro de ella.
—Dasha—Damian la miró con seriedad—, tenemos que hablar
Dasha hizo una mueca, sabía de qué quería hablar Damian y sospechaba que esta vez no se saldría con la suya, aun así lo guío hasta su oficina personal. Dasha dio una ultima mirada a su alrededor mientras frotaba su hombro adolorido, sus asistentes, tan competentes como solo su equipo podría ser, ya trabajaban recopilando datos y revisando los drones, los guardias ayudaban en lo que podían, sintio un reconfortante apoyo fantasma en su hombro de parte de su compañero, un apoyo silencioso que ella agradecía. Giro hacia la salida y abandono el laboratorio.