PRÓLOGO
Veo su rostro de felicidad, sus manos llevándose al vientre.
Ese brillo en los ojos... ese que solo tienen las mujeres embarazadas.
Una parte de mi se alegra, pero es mínima.
El resto duele.
Isabel esta embarazada y no sabe quién es el padre.
- ¿Qué tal ha estado el viaje? – me pregunta Maisson mi mejor amigo... y hermano de la futura madre, dándome un empujoncito, ubicándose junto a mí, en una esquina alejada de todos los invitados
- Es un tortura viajar tantas horas, apenas he podido dormir.
- ¿Vienes directo el aeropuerto?
Asiento.
Solo pase por casa a dejar las maletas y darme una ducha rápida, mi mente retorcida quería creer que todo esto era un broma de mal gusto que terminaría en cuanto llegase.
Pero no.
Guardo silencio. Maisson me observa hasta que resopla.
- Que callado estas, joder- se burla. – Parece como si se te fuese la gana de vivir.
Quizá no estaba no equivocado.
Fuerzo una sonrisa que seguro parece más una mueca.
- Es demasiado – le digo señalando todo, el arco de globos, los regalos que han dado todos los invitados del baby shower, la gente y los niños correteando y jugando.
- Lo es, aun no puedo creer que pronto seré tío, ya he empezado a aceptar la noticia, pero todo es muy descabellado- masculla guiándome fuera de la sala abarrotada de gente.
- ¿Sigue sin deciros quien es el padre? – pregunto curioso
- Sigue con la misma versión. Una noche con demasiado alcohol y un recuerdo que nunca volvió.
Algo se me clava en el pecho. Me duele pensar que la mujer de la que he vivido enamorado tantos años tenga que vivir algo asi... sola.
Una rabia amarga me sube por el cuerpo
¿Quién coño puede ser tan desgraciado para dejar tirada a alguien esperando un hijo suyo?
La busco entre los invitados, la veo reír, y una idea alocada se me pasa por la cabeza.
Yo podría ser quien ocupase ese lugar. Podría ofrecerle todo a ella y la vida que lleva dentro, pero la vida es una mierda.
Suspiro y trago salivo intentando que disminuya la sensación del nudo en la garganta que tengo desde que puse un pie en este baby shower.
La mirada de Isabel se encuentra con la mía, y se me detiene la respiración. Espero la misma sonrisa que le ha regalado a todos los invitados, pero no llega. Me mira con tal odio que me descoloca, no entiendo la razón y desvió la mirada con incomodidad.
- Entre todo este caos, aun no hemos podido hablar ¿Cómo llevas el duelo? - dice Maisson
- Voy lidiando con ello – contesto notando como mi voz sale con amargura – desde que falleció mi abuelo hace tres meses, hay mucho que hacer en la compañía y la mala relación con mi padre no ayuda mucho.
Maisson solo asiente, pero ha notado como mi mal humor empieza a emerger por lo que evade el tema, me pasa una birra y le doy un trago.
Un largo trago con la esperanza que el amargo sabor de la cerveza quite el amargo sabor del mal de amor que llevo.