Apóstol del Paraíso Perdido (Jujutsu Kaisen Fiction)

Summary

"Deus meus, Deus meus, ut quid dereliquisti me?" - Mateo 27:46 En un mundo que se ahoga en el cataclismo del Viaje a la Extinción, donde los dioses callan y el 'trono de la autoridad' yace vacante, una nueva sombra desciende sobre la Colonia Sendai. Takamoe Kamo no es solo un hechicero. Él es el Apóstol de un Mesías caído. Impulsado por un pasado traumático y un conocimiento inquebrantable de la teología antigua, empuña los 'Instrumentos de la Pasión' una técnica maldita nacida de reliquias sagradas y sangre. Para él, el legendario Yuta Okkotsu no es un héroe, sino el Perseguidor: aquel que se atrevió a derribar al único Dios Verdadero que este mundo ha conocido jamás.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prefacio

Bienvenido, querido lector. Sospecho que la descripción de esta obra le resultará impactante, y comprendo el porqué. No obstante, en este prefacio, deseo compartir la intención que subyace en estas páginas.

Soy, y siempre he sido, un devoto seguidor de Suguru Geto. Desde su derrota, no he hallado paz; su carácter era tan complejo como magnético, dejando un vacío que ningún otro podría llenar. Con la llegada de la tercera temporada de Jujutsu Kaisen, dediqué mucho tiempo a la reflexión antes de decidir forjar mi propio camino: una historia que glorificara a Suguru Geto con la dignidad que merece, honrando estrictamente el canon establecido.

Así nació El Apóstol del Paraíso Perdido. Considérelo como un 'DLC' de la historia principal. Entre todos los seguidores de Suguru en la obra original, no hubo ni uno solo que manifestara verdaderamente la profundidad de la devoción, el amor y la gratitud que su figura exigía. A través de mi personaje, Takamoe Kamo, introduzco un recipiente para esa lealtad, revelando cuán monumental es en verdad la figura de Suguru Geto.

Cada vez que me encontraba con detractores, notaba que los fans de Suguru a menudo luchaban por defender a su ídolo frente a los ataques. Con esta obra, declaro que esos días han terminado. Los detractores pueden compararlo con el 'pintor austríaco' o lanzar los insultos que deseen; en respuesta, he conceptualizado para Geto un poder tan vasto que anteriormente era inconcebible.

He llegado a una verdad única: Suguru Geto es el Cristo de los Hechiceros. Esta historia es el evangelio de esa verdad.

Si este viaje resuena con usted, le invito a dejar sus pensamientos y su apoyo. Gracias por leer este prefacio.