Prefacio
Bienvenido, querido lector. Sospecho que la descripción de esta obra le resultará impactante, y comprendo el porqué. No obstante, en este prefacio, deseo compartir la intención que subyace en estas páginas.
Soy, y siempre he sido, un devoto seguidor de Suguru Geto. Desde su derrota, no he hallado paz; su carácter era tan complejo como magnético, dejando un vacío que ningún otro podría llenar. Con la llegada de la tercera temporada de Jujutsu Kaisen, dediqué mucho tiempo a la reflexión antes de decidir forjar mi propio camino: una historia que glorificara a Suguru Geto con la dignidad que merece, honrando estrictamente el canon establecido.
Así nació El Apóstol del Paraíso Perdido. Considérelo como un 'DLC' de la historia principal. Entre todos los seguidores de Suguru en la obra original, no hubo ni uno solo que manifestara verdaderamente la profundidad de la devoción, el amor y la gratitud que su figura exigía. A través de mi personaje, Takamoe Kamo, introduzco un recipiente para esa lealtad, revelando cuán monumental es en verdad la figura de Suguru Geto.
Cada vez que me encontraba con detractores, notaba que los fans de Suguru a menudo luchaban por defender a su ídolo frente a los ataques. Con esta obra, declaro que esos días han terminado. Los detractores pueden compararlo con el 'pintor austríaco' o lanzar los insultos que deseen; en respuesta, he conceptualizado para Geto un poder tan vasto que anteriormente era inconcebible.
He llegado a una verdad única: Suguru Geto es el Cristo de los Hechiceros. Esta historia es el evangelio de esa verdad.
Si este viaje resuena con usted, le invito a dejar sus pensamientos y su apoyo. Gracias por leer este prefacio.