INTRO
Hasta en el sufrimiento más intenso un hombre puede dormir; no obstante, aquel que imparte sufrimiento jamás podrá descansar ¡Nunca más dormirá! Porque los verdaderos demonios son de carne y hueso y están allí afuera aguardando entre las sombras, frotándose las manos deseosas por cometer un acto cruel.
Hay adicciones que solo la especie humana puede disfrutar, pero que la razón no alcanza a comprender.
No es secreto que almas malditas vagan errantes por la tierra sembrando el mal a su paso, lo hacen, hasta que son castigadas por otro demonio que imparte justicia.
Yonhatan E.G