Prólogo
En Predator Prime, el mundo natal de los Yautja, algo imposible ocurrió.
No fue una guerra.
Fue una plaga.
Oleadas de Xenomorfos —más rápidos, más inteligentes… distintos— emergieron desde las sombras, liberados por un clan proscrito: los Mala Sangre, el Clan Treonyt. En cuestión de ciclos, las grandes ciudades cayeron. Las forjas, los templos… incluso las guarderías donde se gestaba la próxima generación de cazadores.
La guardería subterránea XXCU fue uno de los últimos bastiones.
Allí, dos hermanos, Kelpt y Kor, eran sometidos a un proceso experimental: la mejora genética definitiva del Yautja.Pero antes de completarse, la oscuridad llegó.
Criaturas nacidas de una aberración —Xenomorfos fusionados con ADN Yautja— irrumpieron en las instalaciones. No cazaban… arrasaban. Sector por sector, grito por grito, la instalación fue reducida a silencio.
En un último acto desesperado, el supervisor selló a los hermanos en una cámara de estasis, enterrándolos bajo los restos del mundo que juraron heredar.
El tiempo pasó.
Cuando Kelpt y Kor despiertan…
Predator Prime ya no existe.
Las junglas son tumbas. Las ciudades, colmenas. Y algo más acecha entre las ruinas: la evidencia de que esta caída no fue un accidente.
Demasiado jóvenes para cazar solos, demasiado orgullosos para huir, los hermanos deberán sobrevivir ocultos en su propio hogar… mientras aprenden qué significa realmente ser Yautja.
Y cuando descubran la verdad —cuando comprendan quién condenó su mundo— no buscarán respuestas.
Buscarán caza.