SUPERIORES| Líneas de Sangre

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Summary

Se les llama Superiores a los individuos que cuentan con habilidades que van más allá de lo extraordinario. Algunos se convierten en celebridades; otros, en “anomalías” que deben ser erradicadas. La historia sigue a Julie, hija del Superior más poderoso de la Tierra: Súper‑Sansom, el emisario de la paz que dio su vida por un bien mayor. Su historia comienza cuando sigue la pista de una anomalía que ataca a personas a su alrededor. Junto a sus aliados, descubrirá un mundo fracturado y podrido, construido en torno a un ideal de justicia que nació tras la pérdida de su padre. Inspirada en series y películas de los años 2000, la historia explora el camino hacia la madurez de Julie y sus aliados: Grecia, una chica con una alta sensibilidad sobrenatural; Abel, un adolescente idealista que aún cree en la verdad y la justicia; y Natan, el joven “príncipe de la ciudad” que busca arreglar el mundo.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo| Aquella noche

—Estaba con el corazón hecho pedazos —comenzó diciendo su madre, mientras sacaba el pastel del horno—. Era Agosto y estaba lloviendo. No estoy segura si apenas se ocultaba el sol, o si ya se había ido.

Julie tomó las espátulas, la manga y colocó las boquillas. Mientras su madre esparcía la cobertura blanca, Julie adornaba los bordes con betún color violeta, rosa, y rojo.

—Olvide mi paraguas —continuó—, entonces tenía el cabello arruinado, el maquillaje corrido y el vestido mojado. Fue la peor cita de mi vida.

Ambas llevaron el pastel al centro de la mesa.

—Entonces él apareció. Bajo del cielo extendiendo su capa sobre mi cabeza, cubriéndome de la lluvia —Selena acarició la cabeza de Julie, y ambas volvieron a la cocina—. Y entonces me preguntó: ¿Y te fue bien?. Y lo único que pude responder fue ¡¿Tú crees que esto se ve bien?!

Ambas, hija y madre se rieron. Y tomaron los platos de la alacena más alta para repartirlos en la mesa.

—Y luego volaste. —dijo Julie.

—Me prometió que alegraría mi noche. Y sin darme cuenta ya estábamos a diez metros sobre el suelo. Me sujetó firme, su abrazo era cálido, y cuando vi que estábamos por encima de las nubes sentí pánico. —Selena se detuvo un momento, y sintió el correr de las lágrimas— Entonces mire la luna. Y entendí, que quería verla así de cerca una y otra vez.

—Papá es todo un romántico —gritó Ximena, la mayor de las dos hijas, saliendo de su habitación con el cabello mojado, usando un vestido salmón que resaltaba su pelirrojo cobrizo heredado por su padre.

—Siempre lo ha sido. —terminó de reconocer Selene.

Al acercarse a la mesa, la mujer acomodaba la mesita frente al televisor. Se congeló un momento frente a la transmisión, hipnotizada por lo que veía.

—¡Xime!, ¡Julie! —llamó a sus hijas, que respondieron al unísono— ¿Pueden ir a la tienda por un par de refrescos? Creo que no nos va a alcanzar con el que tenemos.

Ximena no entendía, y Julie aún no se ponía su vestido, uno blanco y naranjado que le había comprado su padre, pero no querían hacer enojar a mamá la noche de su aniversario, así que salieron obedientes de la casa. Selene se quedó frente al televisor, no era la primera vez que veía a su marido Nicolás en dificultades. Pero esta vez parecía ser diferente.

En cuanto las niñas regresaron a casa, entre risas y quejas que solo las jóvenes adultas pueden reconocer, las muchachas encontraron a su madre con el rostro pálido. Ximena soltó la soda, se acercó a su madre de prisa mientras Julie corrió a dejar las cosas al centro de la mesa.

A la mañana siguiente los colores se apagaron. Selena se mantuvo expectante al teléfono, mientras el novio de Ximena la consolaba en la sala. Julie se aisló en su cuarto, sin entender lo que sucedía. “Se supone que papá es fuerte. Nada puede hacerle daño”, simplemente no cabía en su lógica lo que había ocurrido. El teléfono sonó, Julie escuchó el tono de llamada, se sintió tentada a dejar su habitación pero algo se lo impedía desde el pecho.

“Por Dios no”. Fue lo que alcanzó a escuchar de la voz de su madre antes de que, junto a su hermana rompieran en llanto.

La noticia se esparció como pólvora al día siguiente. La Nación despertó con la noticia en la radio, en el televisor, en los periódicos. Lo imposible había sucedido.

“Lamentamos confirmar el deceso de Super-Sansom. El héroe más poderoso de la tierra ha muerto”.

Por todo el mundo hubo despedidas, testimonios del guardián del planeta salvando inocentes. Deteniéndose a salvar gatos de los árboles, ayudando a ancianos a cruzar la calle. Antes de ser el escudo del planeta, era un buen hombre ayudando a las personas como si fueran de su propio vecindario.

Ximena lloró desconsolada sobre el hombro de Carlos, su pareja. Selena se mantuvo firme, sosteniendo a sus hijas con fuerza frente a la fosa. Y Julie, solo pensaba en la última charla que tuvo con su padre, donde él la llevaría a ver la Luna igual que a su madre.

“Aquí yace Nicolás Lemus. Amado esposo, padre, hermano, y buen amigo”. El epitafio de su tumba civil era insignificante frente a la colosal estatua en el centro de la ciudad que evocaba “Aquí se perdió un Dios”.