El Alfa y la Bendición Dorada

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Summary

En un mundo donde el poder de un Alfa dicta destinos, Roy Magnus siempre ha gobernado solo — frío, inquebrantable y sin necesidad de una Luna. Hasta que encuentra a Valkyria. Humana. Imposible. Irresistible. El vínculo entre ellos no debería existir. Pero existe. Y cuanto más intenta Roy controlar lo que siente, más su lobo la reconoce como suya — de una forma intensa, peligrosa… inevitable. Val nunca pidió este destino. Arrancada de su vida común, es lanzada a un mundo donde los lazos se marcan en la piel, las lealtades se ponen a prueba… y las debilidades pueden costarlo todo. Pero hay algo en ella que nadie puede explicar. Algo que puede cambiarlo todo. Mientras la manada resiste, los secretos salen a la luz y las amenazas se acercan, Roy y Val se ven atrapados en un vínculo que puede ser su salvación… o su ruina. Porque en ese mundo, encontrar a tu compañera no es el final de la historia. Es donde todo comienza.

Status
Ongoing
Chapters
32
Rating
n/a
Age Rating
16+

Elegida para el Alfa


Valkyria trabajaba en una cafetería; por la noche, el mismo lugar se transformaba en bar. Haciendo rotación de turnos, a veces tenía que lidiar con borrachos y sus bromas y piropos cursis.

Esa noche, todo parecía tranquilo. Hasta que un hombre intentó tocarle el trasero mientras ella pasaba con la bandeja. Val reaccionó de inmediato, derribándolo con un lanzamiento de hombro preciso y rápido. Algunos rieron; otros se encogieron asustados. Pero nadie volvió a meterse con ella.

Después de un intento de abuso, aprendió defensa personal y jiu-jítsu — y nunca más dejó pasar nada. Cuando alguien causaba problemas en su turno, era ella quien lo resolvía.

Aun así, una sensación de estar siendo observada le erizaba la piel.

———

Del otro lado, Roy estaba en otra reunión de apareamiento — otro viaje sin éxito.

La sala estaba llena.

El olor de diferentes manadas se mezclaba en el aire, denso… pesado… irritante.

Roy permanecía apoyado cerca de una de las columnas, con una postura relajada solo en apariencia. Observaba.

Lobas circulaban por el salón con miradas calculadas, movimientos sutiles, invitaciones silenciosas. Una de ellas se acercó más que las otras, segura, hermosa, con una sonrisa afilada.

— Alfa Roy… — la voz salió suave, casi un susurro. — ¿Puedo?

Él inclinó levemente la cabeza, permitiendo la cercanía. Su mirada recorrió a la loba con calma, evaluando. Le sujetó la barbilla por un segundo, un gesto firme, dominante… y sonrió de lado.

— Eres atrevida.

Ella sonrió, satisfecha con la atención.

— ¿Te gusta?

Roy la soltó despacio, perdiendo el interés con la misma rapidez con la que apareció.

— No.

Se alejó sin rudeza, pero sin dejar espacio para insistencias.

Ninguna hacía reaccionar a su lobo.

Ninguna le provocaba nada.

Otro encuentro.

Otro intento inútil.

Su lobo permanecía en silencio. Indiferente.

Eso lo molestaba más que cualquier presión.

Fue entonces cuando la presencia de uno de sus hombres cortó el ambiente.

— Alfa.

Roy giró el rostro, atento.

— Habla.

— Tuvimos un problema.

El aire pareció cambiar a su alrededor.

— ¿Qué tipo de problema?

— Durante la madrugada… alguien invadió el territorio.

Su mandíbula se tensó.

— ¿Cómo?

— Se llevaron parte del rebaño. No hubo enfrentamiento directo… fue rápido. Demasiado limpio.

Los ojos de Roy se oscurecieron.

— ¿Humanos?

— Por lo que parece… sí.

Silencio.

Controlado. Frío.

— Refuercen la guardia. Nadie entra ni sale sin ser revisado.

— Sí, Alfa.

Roy ya se movía.

— Me regreso.

— ¿Ahora?

No respondió.

Porque ya no había nada allí que importara.

El Alfa de la manada Lobo Dorado, Roy poseía un lobo legendario llamado Lux, que hacía de su manada la más fuerte. Pero la aura dorada prometida por las leyendas aún no había despertado. Todo eso lo llenaba de furia. Creció bajo la presión de ser siempre el mejor, de destacarse en todo. Su infancia y juventud fueron difíciles. Todo lo que esperaba era encontrar a su compañera y, finalmente, ser un poco cuidado.

Esa noche fue a la ciudad humana para recuperar lo que era suyo. Odiaba a los humanos y rara vez visitaba la ciudad. Pero esta vez no dejaría que sus hombres resolvieran solos; quería venganza.

Después de recuperar su rebaño y castigar a los culpables, algo lo atrajo hacia un bar local. Era más fuerte que él, irresistible.

— Rick — dijo a su Beta. — Ve delante con los demás y lleva todo. Necesito investigar algo.

— ¿No quieres que deje algún guardia, Alfa?

— Deja dos guardianes esperándome aquí. Si necesito algo, los llamaré por el enlace mental.

Curioso, siguió hacia el bar. Al entrar, algo lo golpeó con fuerza.

Era ella.

Una mujer pequeña en medio del caos, derribando a un hombre mucho más grande en segundos — como si no le costara ningún esfuerzo.

Roy se detuvo.

No parecía peligrosa a primera vista… y aun así, todo en ella gritaba lo contrario.

Pequeña…

Cuerpo firme, moldeado en curvas naturales, imposibles de ignorar.

Piel clara bajo la luz del bar. Cabello largo que seguía cada movimiento.

Y sus ojos marrones… cuando se encontraron con los suyos… algo dentro de él rompió el silencio.

Lux aulló.

Una fuerza primitiva que hizo que su corazón se acelerara.

— Compañera.

Tuvo que contenerse para no ir hacia ella y besarla. Dio dos pasos, inhaló profundo y, para su sorpresa, ella era humana.

— ¿Estás seguro de que es ella? No puede ser… es solo una humana — comunicó con su lobo.

Pero Lux arañaba y gruñía dentro de él, exigiendo que no ignorara esa conexión.

— Compañera. Márcala.

Roy, sin embargo, no cedió. Se sentó en el fondo del bar y la observó, fascinado, cauteloso… y completamente rendido a aquella sensación que jamás había sentido antes.