Una Vida... ¿Perfecta?
—¿Por qué siempre vienes a mi restaurante? —indagó el omega, ya algo irritado por la situación.
Todos los viernes, sin falta, Jungkook se presentaba en aquel restaurante, el cual era bastante conocido y concurrido, no concordando con su manera de pasar desapercibido. Sin embargo, el cantante se había empeñado en ir allí cada día para molestarle; eso pensaba el peliplata, sin saber que, en realidad, Jungkook quería volver a conquistarlo.
—Tu comida es muy buena... —comentó con una sonrisa ladeada—. ¿Acaso no puedo comer aquí?
Bufando, Taehyung se cruzó de brazos, bastante molesto por la situación.
—No, no puedes.
No quería tenerlo allí ni un segundo más. Cada vez que el alfa entraba por la puerta, sentía unas ganas inmensas de sacarlo a patadas, y una desesperante sensación de querer desaparecer se apoderaba de él cada viernes, en el que Jungkook se aparecía por allí.
—Pues, igual vendré.
—Eres irritante.
—Y tú eres muy perfeccionista.
—Imbécil.
—Tonto.
—Idiota.
—Me amas, lo sé, bebé.
—Te odio.
“Matar es ilegal”, se repetía una y otra vez, alejándose de la mesa del mayor.