Una Vida... ¿Perfecta? (En Emisión)

Summary

Lo tenía todo: la fama, el éxito y el mundo a sus pies. Pero para Jeon Jungkook, la cima de la gloria se sentía como un abismo vacío sin el omega que dejó atrás. Han pasado nueve años desde que Jungkook eligió los reflectores sobre el amor de su vida. Ahora, convertido en una estrella global, el destino -y un contrato de imagen millonario- lo obliga a volver al lugar donde todo se rompió. Kim Taehyung ya no es el chico vulnerable de la universidad. Ahora es un chef peliplata de renombre, dueño de un imperio gastronómico y con un corazón blindado por el hielo. Él tiene una vida perfecta, una carrera en ascenso y un alfa que le ofrece estabilidad. Lo último que necesita es que el alfa que lo negó ante el mundo regrese para reclamar un lugar que ya no le pertenece. Jungkook viene decidido a robar su corazón de nuevo, pero Taehyung tiene una regla clara: en su cocina, y en su vida, las segundas oportunidades están fuera del menú.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Una Vida... ¿Perfecta?

—¿Por qué siempre vienes a mi restaurante? —indagó el omega, ya algo irritado por la situación.

Todos los viernes, sin falta, Jungkook se presentaba en aquel restaurante, el cual era bastante conocido y concurrido, no concordando con su manera de pasar desapercibido. Sin embargo, el cantante se había empeñado en ir allí cada día para molestarle; eso pensaba el peliplata, sin saber que, en realidad, Jungkook quería volver a conquistarlo.

—Tu comida es muy buena... —comentó con una sonrisa ladeada—. ¿Acaso no puedo comer aquí?

Bufando, Taehyung se cruzó de brazos, bastante molesto por la situación.

—No, no puedes.

No quería tenerlo allí ni un segundo más. Cada vez que el alfa entraba por la puerta, sentía unas ganas inmensas de sacarlo a patadas, y una desesperante sensación de querer desaparecer se apoderaba de él cada viernes, en el que Jungkook se aparecía por allí.

—Pues, igual vendré.

—Eres irritante.

—Y tú eres muy perfeccionista.

—Imbécil.

—Tonto.

—Idiota.

—Me amas, lo sé, bebé.

—Te odio.

“Matar es ilegal”, se repetía una y otra vez, alejándose de la mesa del mayor.