Rosal

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Summary

Diego tiene el pecho destrozado. No apretado: destrozado. Como si llevara días con un puño invisible estrujándole las costillas. Hoy cumplen 5 años junto a Spencer y, aunque él lleva la fecha tatuada en el alma desde que se enamoraron, a Spencer parece habérsele arrancado del calendario. No quiere culparlo. Dios sabe que no quiere. Se lo repite como una plegaria rota: debe ser el maldito estrés del trabajo, esas ojeras que ya son zanjas, esas llamadas a medianoche que corta cuando Diego entra... o al menos eso necesita creer para no deshacerse ahí mismo. _"Quizás solo se le olvidó"_, susurra Diego, y la voz se le hace pedazos en la garganta. _"Estoy a dos calles, podría ir sin avisar... ¿Y si lo arruino todo? ¿Y si me mira con esa cara de 'no ahora'? Lleva días perdido, sepultado en juntas, con el teléfono muerto para mí. Ni siquiera hemos podido vernos. Ni un te extraño. Nada."_ Pero el silencio lo está matando. Lo asfixia. Le rompe algo por dentro. _"Iré. Aunque me escupa el corazón a la cara. Estoy seguro de que le encantará mi visita. Tiene que hacerlo. Por favor."_ En el camino, el aire le quema los pulmones. Sus manos sudorosas y heladas a la vez sostienen una caja de pastel como si fuera su última esperanza. La compró temblando, rogándo

Genre
Drama
Author
Baji_fresh
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El inicio del fin

Nos conocimos hace 5 años por un accidente que bendigo todos los días. Él chocó conmigo, con toda esa seriedad suya que me enamoró en un segundo, y desde ese momento mi mundo supo a dónde pertenecía. Hablamos hasta que se nos hizo de noche mil veces, hasta que se nos acabaron los miedos, hasta que Spencer, con esa voz bajita y esa mirada que me cuida el alma, me pidió ser su pareja. Ser suyo.

Es todo lo contrario a mí, y eso es lo que más amo de nosotros. Él es serio, responsable, mi ancla cuando yo soy tormenta. Nada juguetón, un refugio cuando se trata de sentir. No llora, no grita, no hace escándalo... él ama en silencio, con hechos. Todo lo contrario a mí, que vivo con el corazón en la mano. Pero Dios, lo amo con una ternura que me desarma. Es tan hermoso que se me olvida respirar cuando sonríe. Sana solo con existir.

Sus amigos son increíbles, de esos que te reciben con el corazón abierto. Me quisieron desde el primer día porque vieron cómo se me ilumina la vida cuando él entra a cualquier lugar. Todos dicen, con la voz suave y segura, que somos la pareja más bonita que han visto, y la verdad es que yo lo siento en cada rincón de mi pecho. Lo siento cuando me despierto y su mano busca la mía sin abrir los ojos.

Siempre he sido completamente suyo, como si mi alma hubiera estado esperando la suya toda la vida. Como si mi piel solo supiera estar en calma cuando él la toca. Y él... él siempre me consiente, aunque su boca sea callada. Me consiente con ese café que deja en mi buró cada mañana, con la forma en que me tapa cuando tengo frío, con ese silencio suyo que me susurra "quédate" y "te amo" sin decir una sola palabra.

Dicen que somos la pareja perfecta. Y tienen razón. Somos como las rosas: hermosas, de las que hueles y te llenan el pecho de vida. Y yo... yo cuidaría cada uno de sus pétalos, todos los días de mi vida, porque con él entendí que el amor es casa. Es paz. Es él.