Piloto 0- Feliz cumpleaños¿Te gusta mí regalo?
capitulo 1:
FELIZ CUMPLEAÑOS ¿TE GUSTA MI REGALO?
Prologo:
Déjà vu:
Sensación fugaz de haber vivido exactamente lo mismo en algún momento del pasado, aunque en realidad no haya pasado nunca.
¿Qué tiene que ver con la historia?
Nada.
Pero todos los escritores tienen inicios geniales y profundos, yo no quería ser la excepción. Así que puse la primera cosa increíble que se me ocurrió.
****
Ese era el inicio de la novela web que estaba leyendo últimamente. La cual habia entrado en hiatus.
¿De qué trataba?
Meh, nada nuevo: mundo posapocalíptico, un joven noble con habilidades sobrehumanas… lo de siempre.
Para colmo, el autor no era muy dotado. A veces parecía escribir mal a propósito. Por lo cual no fue popular.
Y aun así tenía algo, un encanto secreto que me terminó enganchando.
Ese fue mi mayor arrepentimiento en veinte años de vida.
***
Agh… hoy es mi cumpleaños. Seguramente va a ser una velada muy exclusiva con invitados de lujo: la novela que estoy leyendo, mi cama y una imperdible comida preparada por mi. Prometedor.
La verdad, hace mucho que no festejaba solo.
Mis padres se fueron de campaña. Ayer, en el momento en que recibieron el llamado, se fueron. Aunque les den una semana de anticipación,siempre quieren ser los primeros en llegar. Obviamente era más importante que el vigésimo cumpleaños de su hijo. Ellos y su locura por la Égida.
Para mis dieciocho me regalaron un uniforme militar. Para nada querían decidir mi futuro, jaja. Nunca lo usé, por cierto. Era feo, parecía hecho para burlarse del que lo llevara puesto.
Lo siento, diseñador anónimo, fue sin intención de ofender.
Para ser honesto, prefería mi antiguo uniforme de entrenamiento. Por más gastado que esté, seguía siendo mi fiel amigo.
Mis otros conocidos tampoco van a asistir. Mi mejor amigo se enlistó el año pasado, siguiendo los pasos de sus padres y de los míos. Se lo veía bastante emocionado, él creía haber nacido para eso, jaja.
Mi mejor amiga, ella no se enlisto, parece tener un pensamiento similar al mio. Pero bueno, digamos que no estamos en los mejores términos. Dudo que venga.
A mis demás conocidos no vale la pena mencionarlos.
Soy una persona, diria que sociable ,pero tampoco le temo al estar solo y dialogar conmigo mismo. Soy un tipo gracioso… eso es lo que me digo al menos. No recuerdo si alguien me lo ha mencionado.
Me levanto, agarro las llaves de mi departamento y salgo a hacer las compras de la cena. Las calles están alborotadas, parece que se están preparando para la próxima campaña. Los murmullos de la gente tapan el ruido de los filtros en las paredes. Bajo al segundo nivel, donde están los comercios que busco. Ya he decidido qué comer hoy.
Entro a la tienda de Clotilda. Siempre tiene lo que necesito y a excelentes precios.
“Feliz cumple, Renato.”
Apenas entro, Clotis me saluda sonriendo.
Parecía que me estaba esperando.
“Te preparamos un pequeño presente con mi nieto, una tontera.”
Me entrega una de mis golosinas favoritas.
Es un gesto simple, pero me emociona, más hoy.
“Nooo, pero no hacía falta. Muchas gracias, Clotis, lo aprecio mucho.”
“Sí, sí, aceptalo, querido. Sos nuestro mejor cliente.”
Recibo su regalo con una sonrisa y continúo con mis compras con alegría renovada.
Al irme, veo que están enganchados a la televisión, como la gran mayoría.
Cuando llego a casa, me recibe una cocina ansiosa de ser usada.
Es hora de demostrar mis asombrosos dotes culinarios, evaluados por… mí. Después de disfrutar la cena, cantarme el feliz cumpleaños y devorar el postre, decido que es momento de acostarme.
Reviso el último capítulo publicado de la novela que leo: “El nuevo conquistador.”
Al ver el título, hubo algo que me aterrorizó: el mayor miedo de cualquier lector.
“+ Aviso.”
El primer volumen terminó con el protagonista recibiéndose de la academia. Decidió tomarse un año sabático para entrenar y así poder entrar al ejército con veintiún años.
Bueno, parece que va a haber un time skip de un año.
Espero que no tarden demasiado en retomarlo.
Ahhh… ¿qué voy a le…?
“Auch.”
Siento un pinchazo en el brazo.
Malditos mosquitos, ni la cúpula te salva de estos insectos.
“Hoahhh”
Se me escapa un bostezo y los párpados empiezan a pesarme.
Eso fue lo último que recuerdo antes de despertar en una habitación que nunca había visto.
No sé qué hora es, pero estoy seguro de que es temprano.
No quiero levantarme. Tengo sueño, quiero seguir durmiendo.
Hasta que noto algo extraño.
Algo está fuera de lugar.
El aire, el aire se siente pesado. Más puro… y al mismo tiempo raro, como si no fuera solo oxígeno. Una sensación desconcertante me recorre el pecho. Empiezo a ponerme nervioso al notar lo difícil que es respirar. Incluso parece que olvidé cómo se hace.
Entro en pánico y abro los ojos.
No sé dónde estoy.
No conozco este lugar.
Pienso que es un sueño.
No, esto no es un sueño. Ya me habría despertado.
Observo la habitación. Hay un ventanal a mi derecha, en la misma pared; al fondo, en la esquina, un escritorio de madera que parece hecho de cedro. Está decorado con bellos diseños intrincados que recorren desde las patas hasta los cajones.
A la izquierda del escritorio, a pocos pasos, hay un espejo rectangular con un arco en la parte superior. Los bordes están adornados con delicados patrones de flores en cobre, con detalles dorados.
Frente a la cama donde estoy hay un armario de madera pegado a la pared.
También alcanzo a ver dos puertas: una parece dar al baño y la otra, supongo, a un pasillo.
Me asustó aún más. Jamás vi una arquitectura ni muebles así, no en los niveles donde he estado. Se ven costos, solo los ricos se lo pueden permitir.
No, no es momento de pensar en eso.
Me obligó a calmarme. Trato de controlar mi respiración, sigue costandome , el aire realmente se siente distinto ¿Puede ser que haya un gas para dormirme? Necesito averiguar dónde estoy para ponerme a salvo. ¿Porque me trajeron a este lugar? No lo entiendo.
Me levanto para tomar una mejor posición y buscar algo con lo que defen...
"Crack"
Una sensación áspera me recorre la mano. Es la cama.
La cama está rota.
Yo hice eso.
Pero ¿cómo?
Siempre fui más fuerte que el promedio, lo que no significa ir por ahí rompiendo camas con las manos desnudas.
Ahora que lo pienso, la sensación de incomodidad, no proviene solo de mi cabeza. Mi cuerpo también se siente raro: vigoroso, pero rígido, como si hace tiempo no me moviera. ¿Será por el gas que creo sentir? ¿Ya no me hace efecto? Tal vez por eso desperté.
Entonces … ¿por qué me síento más fuerte?
No tiene ningún sentido.
Miles de hipótesis pasan por mi cabeza, ninguna con un poco de sentido. ¿Me secuestraron para experimentar conmigo?
Me obligó a calmarme nuevamente. Respiro cada vez mejor, me voy acostumbrando.
Ya de pie, busco cualquier cosa que pueda usar para defenderme. Encuentro un velador y lo arranco mucho más fuerte de lo esperado. El cable sale disparado hacia mí, pero no me alarmo: lo veo como si fuera en cámara lenta. Muevo la cabeza justo a tiempo. Me sorprenden la agilidad y los reflejos de mi propio cuerpo.
Siento una descarga recorrerme por el movimiento brusco y repentino.
Maldición, sigo demasiado rígido.
¿qué diablos me hicieron?
Aprovecho para moverme hacia el punto ciego de la puerta mientras intento calmar mi cabeza atormentada. Estoy seguro de que mi cerebro quiere tener una extensa e intensa charla. Pero no es el momento, querido amigo, vete al rincón, estás castigado.
Espero estar diciendo semejantes tonterias por culpa del ambiente.
Cada paso que doy me hace creer que tengo una pierna mas grande. Casi consigo llegar a la puerta…
Y entonces lo veo, en el espejo.
Un intruso de pelo rojizo.
Me doy vuelta lo más rápido que puedo.
El corazón me late con una fuerza inhumana.
Pero no hay pasos, ni respiración ajena, ni una sola sombra más que la mía.
Vuelvo a mirar el espejo.
El intruso sigue ahí, copiando todos mis movimientos.
No hay nadie, porque nunca hubo nadie.
Veo mi reflejo.
¿Mi reflejo?
Ese no soy yo.
¿qué le pasó a mi cuerpo?
No solo mi cabello cambió; incluso mis antiguos ojos avellana, aho…
“Toc, toc.”
Oh, genial. Lo que faltaba: apareció el científico loco.
¿Hmm? ¿Pero por qué toca la puerta?
¿Qué clase de científico loco toca la puerta? No lo sé, nunca conocí uno, además…
Una voz anciana proveniente del otro lado interrumpe mis pensamientos.
“Joven, soy el posadero. ¿Se encuentra bien? Escuché un ruido hace un momento.”
¿Posadero? ¿Estoy en una posada?
Por ahora sigo la corriente y veo si puedo conseguir más información.
“Sí… sí, está todo bien. Emm, es que me caí de la cama por una pesadilla.”
Se hace un incómodo silencio.
“¿Seguro? Porque estoy seguro de haber escuchado algo romperse.”
Ay, Dios, ¿y ahora qué? Hice enojar al científico loco… bueno, en realidad al posadero loco.
“Joven, ¿podría abrir la puerta un momento para que vea la habitación?”
Bueno, es mi fin. Ya resignado, decido abrir la puerta, dejando el velador en el piso, obviamente.
Al abrir me encuentro con un anciano que no parece anciano. Debe rondar los sesenta y cinco por el pelo y la barba canosa, pero su físico, junto con esos agudos ojos grises, dice todo lo contrario.
Me mira directamente a los ojos; casi estamos a la misma altura.
Eso me golpea: yo no soy tan alto.
¿He crecido? Tal vez 1.84 m.
El posadero revisa sutilmente la lista que tiene en la mano.
“Joven Caedro, ¿verdad?”
¿qué? ¿Quién carajo es ese?
“¿Caedro?”
El posadero me mira como si estuviera loco.
Tal vez lo estoy.
“Así figura en el registro. Llegó hace una semana y dejó pago para seis meses.”
¿De qué habla este hombre?
No recuerdo nada de eso. ¿Una semana?
¡¡ME ACABO DE DESPERTAR!!
Jamás había escuchado ese nombre en mi vida… creo.
“Claro, Caedro, jaja. Sigo medio dormido.”
“Jaja, está bien. Por cierto, qué ojos tan peculiares tiene. Parecen dos brasas ardientes. Ni en los nobles los he visto.”
Otra vez, ¿de qué habla este hombre?
Solo uno de los dos puede ser el loco acá. Basta de este ping-pong.
“Me lo han dicho un par de veces… no sé de dónde salieron.”
Jamás me lo han dicho y literalmente no sé de dónde salieron.
“Antes de que me olvide, ¿cómo va a pagar la cama?”
Me quedo sentado en la cama intentando asimilar todo lo que acaba de pasar.
La habitación está en silencio, pero mi cabeza es un caos.
Me levanto para enfrentar el espejo que estuve evitando, como quien se acerca al golpe de gracia.
Definitivamente soy yo.
Y al mismo tiempo no lo soy.
Los rasgos siguen ahí, en el fondo: la nariz, las cejas, la forma de los ojos, incluso las cicatrices.
Pero el resto está mal.
El pelo, rojizo como cedro, me hace doler la cabeza solo de mirarlo.
Y los ojos… rojos en el centro, amarillos en los bordes.
Me dan ganas de romper en llanto y suplicar que todo sea un sueño o una broma pesada.
No entiendo qué pasó.
Ni por qué estoy aquí.
¿Qué pasa con mi familia?
¿Estarán también en este lugar?
¿Y mis amigos?
Demasiadas preguntas y ni una sola respuesta.
Un zumbido me llena los oídos.
No tengo fuerza ni para cerrar las manos.
Me dejo caer al suelo y abrazo mis rodillas mientras la visión se vuelve borrosa.
Tengo miedo.
Estoy solo.
No sé cómo volver…
ni siquiera sé si voy a poder volver.
Después de agotar mis lamentos, me obligo a respirar, me levanto y sacudo las manos.
“Basta.”
Lo digo casi en un susurro.
Es hora de tomar cartas en el asunto.
Necesito distraer la cabeza con algo.
Empiezo a revisar la habitación con más calma.
Sobre el escritorio encuentro dos cosas: un diario y una carta.
Decido abrir la carta primero.
Lo primero que noto es el diseño del sello: un sol con una cicatriz, compuesto por rayos rectos y ondulados. En lo que sería la cabeza lleva una corona dorada formada por laureles y pequeñas joyas blancas incrustadas.
Reviso el contenido de la carta.
NOTIFICACIÓN DE INCORPORACIÓN – UNIÓN AEDRIA
Estimado ciudadano CAEDRO BERMEJO:
Por la presente se le comunica que su inscripción al Servicio Militar Obligatorio, destinado a todos los ciudadanos entre los dieciocho (18) y veinticuatro (24) años de edad, ha sido aprobada.
Duración del servicio: seis (6) meses.
Fecha de presentación: 10/02/2254
Lugar de incorporación: Base Militar “Aedreus Primero.”
Se recuerda que el Servicio Militar tiene como fin la defensa de la población frente a amenazas externas, incluyendo actividad de mutantes portadores de Aetrium, bestias alteradas y focos de inestabilidad que atenten contra la seguridad de la Unión Aedria.
La inasistencia injustificada será considerada falta grave contra la Unión, quedando el ciudadano sujeto a sanciones civiles y penales según el Código de Orden Público.
Servir no es una opción, sino un deber que mantiene a salvo a nuestras familias y nuestras ciudades.
Sirva con Honor.
Corona de Aedria
Remitente: Unión Aedria
Oh, genial. ¡Obvio que las cosas podían mejorar! Pasé toda mi adolescencia evitando el ejército y ahora estoy obligado a ir a un lugar que ni siquiera conozco.
Por otro lado… Bermejo. ¿En serio? Entiendo que es fácil relacionarme con el rojo, pero no hace falta ponerlo en todos lados.
Tengo demasiadas cosas por decir.
Abro el diario antes de saltar a conclusiones precipitadas.
“Tac, tac, tac.”
Inconscientemente empiezo a hacer un ligero repiqueteo con el pie izquierdo.
La primera página del diario dice:
Nombre: Caedrus Bermejo
Edad: 20
Cumpleaños: 13 de julio
Pasatiempos: apostar
Lugar de nacimiento: Koslay, Aedria
Bueno, espera… ¿QUÉ?
¿APOSTAR?
¿Y qué pasa con mi nombre? ¿No era Caedro?
Mmm… Aedria.
Aedria… hay algo en ese nombre que me molesta. Me suena demasiado.
Ahg, no importa. Sigamos leyendo.
Después de que fallecieron mis padres en el pueblo decidí venir a la capital. Al principio buscaba un nuevo trabajo y una nueva vida, pero terminé volviendo a mis malos hábitos: el juego. Vendí mis últimas cosas de valor para pagar deudas y aun así solo alcancé a cubrir una parte. Pensé en volverme cazador, pero mi control del Aetrium y de las armas es mediocre. Ahh, ojalá fuera como el héroe Nereo.
Jaaa… mierda.
Hay palabras que siento que ya conozco.
Especialmente ese “héroe Nereo.”
Me hace acordar a Oren, el protagonista de la historia que estaba leyendo.
¿Hmm?
Oren… Nereo…
¡NO ME JODAS!
Tac, tac, tac.
No, no puede ser verdad… ¿verdad?
Ahh, Aedria y Haridea.
Aetrium y… nop, no hay nada que suene parecido.
Entonces ¿qué es el Aetrium?
“Control de Aetrium”… suena como a control de maná, ¿no?
Tac, tac, tac, tac, tac.
Miro a mis costados con sutileza mientras me vuelvo más rojo que mi pelo, mi apellido, mis ojos, el mueble de cedro y hasta mi falso nombre.
¿Por qué tanto rojo?
Sinceramente me gusta más el amarillo. O el verde.
Suspiro y decido pronunciar las temibles palabras.
“Bola de fuego.”
…
…
“Sistema.”
…
…
“Señor dios que me trajo a este mundo sin mi consentimiento.”
Bueno… me quedé sin ideas.
“Fire ball.”
…
…
Casi sentí algo… creo.
Por Dios, estoy a punto de morir de vergüenza.
“Ejem.”
Mejor sigo leyendo el diario por ahora.
Salteo un par de páginas.
Hoy se me ocurrió una excelente idea: me voy a inscribir al ejército. Total, ya estoy en edad. Así puedo juntar dinero y evitar a esos tipos por un tiempo.
Me dieron una paliza. Gasté todo lo que me quedaba para pagar. Estoy en cero.
Voy a pedirle a ellos, a los “Japu.”
Lo logré, me lo dieron. Ahora tengo que ir a jugar para recuperar todo lo perdido.
…
Soy un maldito idiota. Perdí todo. Por suerte ya había pagado el alojamiento por adelantado.
…
Ayer llegó la carta de aceptación para el ejército. No es suficiente. No me dan los tiempos, no voy a llegar y estos tipos no me van a perdonar. Son lo peor de lo peor.
Estas posiblemente sean mis últimas palabras y solamente estoy yo para escucharlas.
Ni siquiera tengo a alguien para saludar. Estoy solo.
…
No sé ni por dónde empezar.
Lo siento, Caedrus. Lamentablemente las acciones tienen consecuencias. Espero que sepas que al final no estabas solo.
Por otro lado… ahora yo soy Caedro y la deuda sigue existiendo.
¿Acaso fui un dictador en mi vida pasada?
Encima lo único que sé es que tengo que pagar antes de terminar el servicio… y el monto, que por lo que parece, es muchísimo dinero.
Y esos “Japu”… ahora estoy seguro: son mencionados en la novela.
Curiosamente esta vez el nombre no está al revés ni con un alias.
¿Por qué?
Con todo esto ya puedo llegar a una conclusión:
Reencarné en la novela que estaba leyendo.
Y para peor… en un extra.