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Saga L.C.P ESPECIAL — Jaeyong

Summary

Lo último que Jaehyun quiere hacer es regresar al hogar de donde la Manada de Lobos de su infancia lo exilió. Sin embargo, le guste o no, ahí es a donde va con su patética persona. El hecho de que lo esté haciendo para asistir a la boda entre su antiguo Alfa y una cambiaforma felino solo lo hace peor. Justo cuando Jaehyun menos se lo espera, llega una distracción más que bienvenida, vía un lindo y sexy cambiaforma Lince llamado Taeyong.

Genre
Lgbtq
Author
Kei
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

E S P E C I A L.

Mierda, el destino en verdad debía tener una enorme queja contra él. Eso o había sulfurado a Madre Karma y ella le estaba dando una rápida patada en el culo.

¿De qué otra manera Jaehyun podía explicar que terminara con el culo en lo que en esencia era la boda entre un perro y un gato?

Bueno, para ser justos, el novio en realidad era un Lobo y su novia un Jaguar.

Y ambos eran cambiaformas, así que son humanos la mayor parte del tiempo, pero en serio… ¿Un Fido casándose con una Peluda? Eso parecía equivocado en tantos niveles.

Cierto, ya había ocurrido. Los hermanos de la novia y el novio se habían hecho oficialmente compañeros no hacía mucho. Pero, de nuevo, no habían hecho un gran problema al respecto. Por supuesto, eso se debía, probablemente, a que el novio era un imbécil que vivía para ser el centro de atención.

Jaehyun dejó escapar un largo y sufrido suspiro mientras examinaba la escena frente a él. En realidad, un colosal desaguisado sería un mejor término.

El gran salón de reuniones, que se encontraba en el corazón del edificio que albergaba a su antigua manada, estaba lleno. No solo con Lobos, tampoco. A donde quiera que volteara, se encontraba con una raza diferente de Felinos. Leones, Tigres y Guepardos, ¡ay, Dios! Había incluso una pequeña diáspora de algunas otras razas, también, había un par de Halcones, así como un Zorro y… maldita sea… una Viuda Negra. Wow, pensaba que ese tipo de araña, en particular, estaba casi extinta, ya que tenían la desagradable costumbre de volverse contra el otro siempre.

Maldición, este pequeño evento estaba resultando ser un documental de Animal Planet que salió mal. Era tanto, que Jaehyun casi se dio la vuelta para irse. Casi. Luego pensó en su primo, Lucas, y todas sus ideas sobre darse a la fuga se evaporaron.

Bueno, Lucas en realidad era su primo segundo, pero Jaehyun no estaba para perder el tiempo hueveando con tecnicismos. Sobre todo, porque Lucas era uno de los pocos miembros de la familia que Jaehyun realmente apreciaba y respetaba.

Seguro como el diablo que no le gustaba el Alfa de la manada. Joongi, quien en realidad era su primo, era el novio de la boda que estaba a punto de tener lugar. Para Jaehyun, solo había dos etiquetas que realmente deberían estar asociadas con el Lobo, y eran imbécil e hijo de puta.

Mientras que se había perdido la ceremonia de matrimonio, Jaehyun se forzó a ir a la recepción. Pero solo con la esperanza de reparar el cerco entre Lucas y Joongi. Aparte de eso, Jaehyun no se habría aparecido en lo absoluto.

La sala estaba lujosamente decorada con tantos lazos, flores y tafetán que parecía que un organizador de bodas hubiera explotado. No es que Jaehyun esperara nada menos. Después de todo, no era todos los días que un Lobo Alfa se casaba con la hermana del líder de la Coalición Felina local. No había habido una boda real tan grande desde Will y Kate.

Y había la misma seguridad en esta, también.

A dondequiera que Jaehyun mirara, veía guardias armados, lo mismo felinos que Lobos. Su mano se desvió a su costado, donde solía guardar su propia arma, pero todo lo que encontró fue un espacio vacío. Si bien los guardias podían estar cargados, las invitaciones habían dejado bien en claro que todos los invitados debían presentarse sin armas y sin cuchillos. La falta del arma hizo que Jaehyun se sintiera desnudo y vulnerable.

El novio finalmente vio a Jaehyun. Saludándolo con la mano, en lo que esperó fuera un gesto cordial, Jaehyun luchó por mantener el desdén lejos de su cara. Le costó un maldito trabajo. El hombre solo gritaba arrogancia, desde su alta estatura hasta su complexión musculosa y su postura de rasgos casi demasiado duros. Hoy ese malote le había puesto un toque de mayor formalidad al asunto, ya que llevaba un tuxedo negro y el pelo rojizo perfectamente peinado, pero Jaehyun todavía veía el egoísmo que acechaba bajo las capas de refinamiento.

Mientras que Jaehyun siempre mantenía su propio cabello castaño cuidadosamente limpio y corto, y nunca iba a ningún sitio sin uno de sus costosos trajes confeccionados, siempre insistía en no aparecer como muy presumido. O al menos eso esperaba.

Preferiría saltar desde lo alto del edificio Chrysler que aparecer como una copia al carbón de su antiguo Alfa. Solo que después de que Jaehyun trabajara tan duro para ganarse su ropa bonita, iba a presumirla.

—Joongi. —Jaehyun asintió una vez con el novio estuvo frente a él, pero sin tener la intención de bajar la mirada como muestra de sumisión.

Un destello de fastidio pasó por los ojos de Joongi antes de que le diera una sonrisa de labios apretados.

—No creí que fueras a aparecer.

—No creí que me fueras a invitar. —Joongi arqueó una ceja.

—¿Por qué no lo haría?

Jaehyun inclinó la cabeza de lado.

—Ahh… porque fui exiliado de la manada.

—Eso fue cosa de mi padre. No mía. Por lo que a mi concierne, una vez que murió, fuiste bienvenido una vez más.

—¿En serio? —Jaehyun ni siquiera se molestó en ocultar la incredulidad en su tono.

—Por supuesto. Somos familia después de todo. Y a diferencia de mi padre, eso significa algo para mí.

—Cierto, pero no muchos querrían reclamarme, dada mi actual profesión.

Una sonrisa apareció en la cara de Joongi.

—¿Profesión? ¿Así es como se les llama a los criminales hoy en día?

El dolor cortó a Jaehyun, pero moriría antes de mostrarlo. En cambio, se forzó a encogerse de hombros, impasible. —Hice lo que tenía que hacer para sobrevivir después de que tu padre me echó de la manada. Si resulta que hice millones de eso, que así sea.

—No seamos tímidos, Jaehyun. Todo el mundo sabía que eras un estafador incluso antes de que Papá te arrojara. —Ahora la ira se mezcló con el dolor mientras Jaehyun se preguntaba qué tanto había manchado su buen nombre el fallecido Alfa. ¿Buen nombre? Bueno, no es tanto así. Porque en el fondo, sabes que no eres bueno, una desagradable voz canturreó en su cabeza.

Eso no significaba que Jaehyun tuviera que aceptar las mentiras y retirarse.

—Mira, quizás sea un estafador ahora, pero no siempre fue el caso, y seguro como la mierda, que no fue la razón por la que tu padre me exilió. —No, había sido porque Jaehyun era gay, que los Lobos le habían dado la espalda. Había sido lo mismo con Lucas, también. No fue hasta que el propio hermano de Joongi, Baekhyun, salió del closet, que la manada de repente se volvió tolerante.

—Yo no tuve nada que ver con eso. Nunca quise que les pasara nada a Lucas o a ti —protestó Joongi.

—Quizás no, pero seguro que tampoco hiciste nada para detenerlo.

Por un segundo, Jaehyun pensó que Joongi también discutiría ese punto. Pero entonces el Alfa se volteó para mirar a su novia y una mirada de vergüenza cruzó por su fuerte rostro.

—Tienes razón. Debí haber hecho más. Si hubiera sido así, Lucas jamás hubiera sido capturado, Baekhyun habría podido reclamar a su propio compañero antes y tú no hubieras tenido que convertirte en lo que eres. —Jaehyun parpadeó unas cuantas veces, resistiendo el impulso de mirar a su alrededor para ver si habrían cerdos voladores o demonios patinando sobre hielo. ¿Joongi realmente admitía que estuvo equivocado? Esta tenía que ser la primera vez.

—¿Vino Lucas? —preguntó Joongi con voz esperanzada.

—No, no quiso dejar a su compañero, y es demasiado peligroso para que Jungwoo salga en público debido a que es un cambiaforma Águila —respondió Jaehyun en un tono mucho más moderado.

Aunque no estaba exactamente listo para convertirse en amigo de Joongi, Jaehyun tuvo que darle crédito al hombre por tragarse el orgullo. Además, a Lucas no le haría ningún bien que Jaehyun siguiera atacando a Joongi. Mientras que a Jaehyun le importaba un comino la Manada, sabía que Lucas todavía la echaba de menos. Si Jaehyun lograba que Lucas y Joongi reparasen el puente, entonces, quizás, Joongi podría ir a casa, aunque solo fuera para una corta visita.

—¿Crees que, tal vez, puedas convencerlo de venir otro día? Ya sabes, para que podamos limpiar las cosas entre los dos —Joongi sugirió, demostrando que estaba pensando lo mismo.

—¿Qué tal si vas tú? Todavía vive en la Coalición Felina, así que es bastante fácil de encontrar.

Joongi dejó escapar un suspiro.

—Sí, puedo hacer eso. Solo espero que me hable.

—¿Lo culparías si no lo hiciera? —lo desafió Jaehyun.

—No, sé que la jodí en grande. Debí haber hecho mucho más para protegerlo. No estoy orgulloso del tipo de líder que era en aquel entonces. —Jaehyun no lo discutió porque, francamente, Joongi tenía razón. Hasta que su novia, Gayoung, entró en escena y le enseñó cómo ser más fuerte, Joongi había sido un pobrísimo Alfa. Jaehyun le echó una mirada a Gayoung y se preguntó cómo una persona podía cambiar tanto a otra. Por supuesto, era bastante bonita con su largo cabello castaño y brillantes ojos color ámbar, pero el atractivo tenía un límite.

Llámenlo hastiado, pero hasta hace poco, Jaehyun no creía que fuera posible que una persona cambiara, punto. Siempre creyó que los imbéciles como Joongi, permanecían imbéciles para siempre. Así como pensaba que los perdedores como él seguían siendo perdedores de por vida.

A pesar de la transformación de Joongi, gracias al verdadero amor, Jaehyun no tenía ninguna aspiración de seguir su ejemplo pronto.

Mientras que a muchos tipos les gustaba follarlo porque tenía riqueza y poder, ninguno de ellos se había preocupado verdaderamente por Jaehyun.

No es que los culpara, era un ladrón de baja estofa y nada podría cambiar eso.

Gayoung miró en su dirección y empezó a hacerle señas a su novio para que se uniera a ella. Joongi le disparó a Jaehyun una sonrisa de disculpa.

—Lo siento, tengo que irme. —Jaehyun asintió antes de saludar a Gayoung.

Ella frunció el ceño de vuelta. No es que Jaehyun pudiera culparla. La última vez que se encontraron, había hecho de todo para insinuarse a uno de sus hermanos menores.

Aunque podía ser que no tuviera ningún problema con que Jaehyun fuera gay, ya que todos sus hermanos también lo eran, es que todos eran sobreprotectores. Lo último que querrían, es que uno de los suyos se acostara con un Lobo renegado.

Retirándose a la mesa del buffet, Jaehyun buscó algo de beber. Una punzada de pesar lo atravesó cuando notó que todo lo que tenían era soda y ponche. Sabía que no debería haber esperado algo diferente.

Mientras que había algunas formas de alcohol que podían emborrachar a los cambiaformas, todas eran ilegales. Todo porque algunos Alfas se ponen como erizos cuando el alcohol hecho en casa arrasa con los miembros de sus Manadas.

Resignándose a una taza de ponche excesivamente dulce, Jaehyun tomó un sorbo mientras se preguntaba cuánto tiempo tendría que quedarse antes de que pudiera largarse sin insultar a Joongi. Aunque Jaehyun ya no fuera miembro de la Manada, no quería más mala sangre entre ellos. Joongi fundamentalmente se mantenía fuera de su camino, así que podía manejar su negocio tranquilo, y Jaehyun quería mantenerlo de esa manera.

—Wow, mira esa torta —exclamó una suave voz masculina.

—¿No crees que quizás sea demasiado? —gruñó Jaehyun, sin molestarse en chequear quien hablaba con él. Ya estaba en grave peligro de tener una sobredosis de azúcar. Si tuviera que ver otra expresión de tonta admiración de un miembro de la Coalición o la Manada, Jaehyun iba a perder el control.

En cambio, estudió el pastel de tres pisos. Una monstruosidad con glaseado rosa y blanco, tan grande que ocupaba casi la mitad de la gran mesa del buffet. Oh, Dios, incluso tenía una fuente en el centro. Para empeorar las cosas, la torta estaba cubierta con luces blancas que parpadeaban y un cortejo nupcial de plástico. Jaehyun no sabía si comer la cosa o hacerla explotar para salvar a todos del puro mal gusto.

—¿Por qué sería demasiado? No todos los días te casas, por lo que bien podrías ir con todo. Además, creo que es romántico —respondió quien hablaba melancólico.

¿Romántico? ¿El tipo le estaba tomando el pelo? Luego, balbuceará sobre cómo soñaba que serían las cosas en su propio día especial.

—Creo que habría sido mejor si hubieran ido con otro color que no fuera rosa. Al menos eso es lo que yo habría hecho —dijo el chico.

Aquello no cumplió exactamente la predicción de Jaehyun, pero estuvo bastante cerca. Agarró su bebida con más fuerza y deseó estar en otro lado. Cualquier lugar sería mejor, siempre y cuando pudiera alejarse de esta recepción, de todos esos cambiaformas demasiado felices, y de la antigua casa que tenía demasiados recuerdos malos.

—¿Tienes algo en contra del rosa? —Jaehyun tomó un largo trago de su ponche extra dulce y tuvo que reprimir un estremecimiento.

—No es Gayoung. Esa chica tiene un cruce de tetas con huevos tan grande que me sorprende que no eligiera ir con un tema azul y negro. El otro día le dije que era demasiado pequeña para manejar un lanzagranadas y me golpeó en las bolas tan fuerte que canté como soprano durante casi dos horas.

Anonadado, Jaehyun finalmente se volvió para mirar a quién hablaba y casi se atragantó con el ponche. No por la estrafalaria declaración, sino a que no podía recordar la última vez que había visto algo tan caliente, tan sexy y tan lindo, desde que Jaehyun se mudara, eso decía mucho.

Un par de pulgadas más bajo que Jaehyun y unas cincuenta libras más ligero, el cambiaforma parecía estar a principios de sus veintes. El cuerpo alto, ágil y grácil marcaba al macho como felino, aunque Jaehyun no estaba seguro de qué tipo. Llevaba ropa de civil, que consistía en un jean caro y una elegante camisa roja. Las mangas arremangadas, revelaban brazos delgados. Una pulsera de cordones arcoiris colgaba de la muñeca del hombre.

El felino levantó la vista de debajo del flequillo de mechas oscuras con una pequeña sonrisa traviesa que jugaba en sus labios llenos.

Aunque su cabello negro era muy corto, el frente había sido dejado un poco más largo, por lo que caía sobre sus enormes ojos azules de apariencia casi inocente.

—¿Sabes qué? Tienes razón. La torta se ve bien. De hecho, hay algunas cosas que se ven riquísimas por aquí —Jaehyun respondió arrastrando las palabras.

Jaehyun no supo qué lo sorprendió más, el hecho de que hubiera usado una frase tan floja o que acabara de soltar la palabra riquísimas. Si los Lobos que trabajaban para él se enteraban, jamás dejarían que lo olvidara.

El felino sonrió de oreja a oreja, los hoyuelos más dulces del mundo hicieron una breve aparición en sus mejillas.

—No estás hablando de comida, ¿verdad?

—No, no estoy hablando de comida —confesó Jaehyun. Siempre había sido brutalmente honesto, así que ¿por qué cambiar?

—Esa tiene que estar entre las diez peores frases de conquista que han usado conmigo. —El hombre inclinó la cabeza de lado mientras su mirada recorría a Jaehyun de arriba a abajo.

—¿Se te insinúan muchos?

—Como dos o tres veces al día. No hay muchos Linces en nuestra Coalición, así que soy una especie de rareza para ellos.

Jaehyun apostaría a que tenía que ver con mucho más que el hecho de que el tipo fuera una raza exótica. Podría haber sido un gato común y los hombres todavía se habrían sentido atraídos por el sensual, aunque dulce felino. Tan rápido como se le ocurrió ese pensamiento una oleada de celos lo invadió. La sola idea de que alguien tocara al hombre frente a él, hizo que Jaehyun quisiera gruñir en protesta.

—¿Cuál es tu nombre? —preguntó, tratando de mantener la voz tranquila para no asustar al felino.

—Taeyong. ¿El tuyo?

—Jaehyun.

Taeyong frunció los labios en una expresión astuta antes de decir:

—Ah, he escuchado de ti. —La necesidad de maldecir se hizo fuerte cuando Jaehyun sintió algo de vergüenza por quién era.

—¿Exactamente qué has escuchado?

—Que eres al que se acude si alguien necesita armas, drogas o alguna otra porquería.

—Nunca he traficado con drogas —Jaehyun señaló rápidamente—. Nunca he tocado esas cosas—. Algo que podía haber sido admiración brillo en la mirada de Taeyong.

—También escuché que ayudaste a rescatar a Jaehwan y a sus amigos cuando fueron capturados por los traficantes de esclavos.

—¿Eres cercano a Jaehwan?

—Por supuesto, vivo con su compañero y con él. —Taeyong entrecerró los ojos—. Pero es perfectamente platónico, no nos gustamos, si sabes a lo que me refiero.

Divertido con el atrevido comentario del Lince, Jaehyun casi se rió.

Se obligó a controlarse para que Taeyong no creyera que se estaba burlando de él.

—Entonces ¿eso significa que te gusta alguien más?

Un encantador rubor invadió las mejillas de Taeyong mientras sacudía la cabeza, el cabello le cayó aún más sobre sus ojos.

—Nah, en realidad ninguno me ha movido el tapete.

Jaehyun se mordió el labio inferior para no sonreír cuando el alivio lo inundó de solo pensar que el joven Lince estuviera sin reclamar.

—¿Por qué no?

Taeyong levantó la cara, su mirada cada vez más oscura, mientras el rubor se extendía todavía más sobre su rostro. —Porque ninguno ha sido un Lobo alto, de pelo y ojos marrones.

La excitación se disparó a través de Jaehyun, su Lobo gruñó su aprobación. Dejando su taza, Jaehyun curvó las manos en puños sueltos. La urgencia de agarrar a Taeyong y arrastrarlo a una habitación vacía para que pudieran tener su propia celebración privada, casi logró que Jaehyun perdiera el control de sus emociones.

—Por suerte para ti, aquí hay un montón de Lobos que se ajustan a esa descripción —respondió Jaehyun en un engañoso tono suave. Por dentro la palabra ¡Mío! ¡Mío! ¡Mío! latía sincronizada con su corazón.

Taeyong extendió la mano y deslizó un dedo por el pecho de Jaehyun.

—Cierto, pero solo hay un Lobo que me interesa. —El cuerpo de Jaehyun ardió con la levísima caricia de Taeyong.

—¿Y quién es ese?

Una sexy risita surgió de los labios de Taeyong. Un sonido tan rico y melódico que hizo que la polla de Jaehyun se sacudiera en respuesta.

Inclinándose muy cerquita, Taeyong susurró: —Si tienes que preguntar, entonces no eres el tipo que pensé que eras.

Jaehyun tragó saliva mientras luchaba por encontrar una respuesta ingeniosa. Había estado con muchos hombres. Todos mayores y con más experiencia que Taeyong, pero ninguno lo había afectado con tanta fuerza. Cómo era posible que un jovencito burlón hubiera logrado excitarlo de esa manera en donde tantos otros habían fallado, era un misterio. Maldita sea si a Jaehyun le importaba lo suficiente como para pelear por encontrar una respuesta. Tolo lo que le importaba era encontrar la manera de tener a Taeyong solo, desnudo y debajo de él.

Jaehyun echó un vistazo alrededor de la habitación, buscando un lugar a donde pudieran escabullirse. La salida estaba al otro lado del salón, así que estaba descartada.

Sobre todo porque Joongi estaba dando un discurso a pulgadas de la puerta. La siguiente opción era el baño, pero ese también estaba descartado, ya que entraban y salían demasiados cambiaformas.

Desesperado, Jaehyun finalmente agarró a Taeyong y lo llevó a un espacio abierto en la pared cercana. Era pequeño y estaba lleno de abrigos, pero serviría a sus necesidades bastante bien.

Poniendo su mano en el centro del pecho de Taeyong, Jaehyun le dio un suave empujón hasta que la espalda del Lince quedó presionada contra la pared. Taeyong separó los labios de la sorpresa y sus ojos se abrieron enormes de la manera más encantadora del mundo.

—No pierdes tiempo, ¿verdad? —preguntó Taeyong, con las manos apoyadas en los hombros de Jaehyun.

—No cuando veo algo que quiero —gruñó Jaehyun.

Se inclinó y capturó los labios de Taeyong en un beso duro aunque sensual. Taeyong soltó un suave gemido antes de deshacerse en un charco, hundiéndose en Jaehyun. La dicha de la posesión atravesó a Jaehyun mientras envolvía sus brazos alrededor del hombre más joven, abrazándolo completamente.

Apartando los labios, Jaehyun miró en los ojos fundidos de pasión de Taeyong.

—¿Cuántos años tienes?

Aunque Taeyong se viera bastante mayor, Jaehyun se iba asegurar condenadamente bien ante de que las cosas fueran más lejos.

Mientras que podía ser un criminal de profesión, había ciertas profundidades en las que ni siquiera él podía hundirse.

—Diecinueve —respondió Taeyong, la voz ronca de la excitación—. ¿Tú cuántos años tienes?

—Treinta.

La sonrisa traviesa volvió a los labios de Taeyong.

—Wow, que viejo eres.

La decepción se estrelló contra Jaehyun.

—¿Muy viejo para ti?

Taeyong sacudió la cabeza con la sonrisa todavía firme en su lugar.

—Nah. Siempre me ha gustado cuando mis hombres me llevan unos años.

El plural de hombres hizo que Jaehyun quisiera gruñir en protesta. Si se salía con la suya, Taeyong no volvería a ver a otro hombre.

—Bésame otra vez. ¿Por favor? —Taeyong rogó mientras levantaba la boca tentadora.

Esa era una petición que nunca tendría que hacer dos veces. Jaehyun bajó la cabeza, y sus bocas se encontraron una vez más. Esta vez, se tomó las cosas más despacio para poder disfrutar del salvaje sabor de Taeyong y de cómo se sentía la lengua del hombre mientras se deslizaba al interior para explorar.

Había tantas cosas que Jaehyun quería hacer, que no sabía por dónde empezar. Le pasaron varias ideas por la cabeza, cada una más erótica que la anterior. Visualizó cómo se vería tener a Taeyong arrodillado ante él, los labios rosados del Lince estirados mientras succionaba la polla de Jaehyun. Luego vino la fantasía de bajarle el pantalón de un tirón, solo lo justo, para que Jaehyun pudiera doblarlo y follarlo hasta caer en el olvido.

Entonces el cuerpo de Taeyong tembló. No fue algo grande, solo el más leve de los movimientos, pero fue suficiente para dejarle saber a Jaehyun que el hombre más joven no tenía tanta experiencia como sugerían sus burlas anteriores.

Aunque fue una de las cosas más difíciles que había hecho en su vida, Jaehyun se echó hacia atrás y puso un alto al encuentro. Todavía tenía a Taeyong en sus brazos, sin embargo, no estaba dispuesto a renunciar a ese consuelo.

Taeyong se balanceó, una expresión vidriosa y conmocionada apareció en sus ojos.

—¿Por qué te detuviste?

—Porque si no lo hacía, te iba a follar aquí mismo, y no creo que tu primera vez deba ser en el closet de los abrigos. —Jaehyun deslizó sus labios por la mandíbula de Taeyong con suavidad.

—¿Cómo sabes que será mi primera vez? —Taeyong jadeó.

—Gatito, todo en ti grita virgen.

Taeyong se mordisqueó el labio inferior mientras bajaba la mirada. —Estoy seguro de que si me das la oportunidad, puedo ponerme al día rápidamente.

El arrepentimiento atravesó a Jaehyun cuando se dio cuenta de que había herido los sentimientos de Taeyong sin darse cuenta. Metiendo sus dedos por debajo de la barbilla de Taeyong, Jaehyun hizo que el felino lo mirara.

—No hay nada malo con que no tengas experiencia. En todo caso, te hace aún más sexy.

—Entonces, ¿por qué te detuviste?

—No te equivoques, gatito. Vamos a follar y seré tu primero, pero cuando suceda, será especial, como te mereces.

Taeyong hizo una mueca.

—No soy una chica que necesita mimos.— Jaehyun se rió.

—Si fueras una chica, entonces no habría ningún problema porque no me interesarías.

—¿Entonces cuándo? ¿Dónde?

—¿Qué tal que nos…?

—Taeyong, ¿qué diablos estás haciendo? —Una potente voz se deslizó por el aire, cortando a Jaehyun.

—¡Mierda! —Taeyong saltó, sus ojos cada vez más grandes de la alarma.

Jaehyun gruñó irritado mientras se volvía para enfrentarse al intruso.

Un hombre alto, delgado y de cabello oscuro estaba parado en la entrada. Llevaba el uniforme negro de la Coalición y una expresión furiosa en el rostro.

—Déjame adivinar, tú eres Jaehwan —dijo Jaehyun arrastrando las palabras.

Cuando no hizo ningún movimiento para dejar ir a Taeyong, el Lince se contorsionó para liberarse de su agarre y se alejó de la pared. Aunque Taeyong no se alejó completamente, Jaehyun todavía sintió la sensación de pérdida.

El intruso levantó una comisura de su boca con desdén.

—Sí, soy Jaehwan y también sé quién eres. Lo que no sé es por qué carajo tenías tus sucias patas encima de él, que está a mi cargo.

—No te refieras a él de esa manera. Además, no tienes derecho a decirme con quién puedo y no puedo estar. —Taeyong argumentó.

—Lo tengo cuando veo que estás a punto de cometer un gran error —respondió Jaehwan.

—Eso no es justo. Sobre todo porque Jaehyun te ayudó cuando los traficantes te capturaron. —A Jaehyun le asombró que Taeyong saliera en su defensa tan fácilmente, a pesar de que se habían conocido hacía menos de una hora.

Jaehwan asintió levemente, pero la terca mirada en su rostro permaneció.

—Le agradezco que lo hiciera. Pero todavía no significa que lo quiera cerca de ti.

—¿Por qué no dejas que Taeyong tome esa decisión por sí mismo? — intervino Jaehyun.

—Porque Taeyong pasó por un montón de mierda el año pasado. Lo último que necesita es que un bastardo manipulador entre en su vida y se la haga un desastre —espetó Jaehwan.

—Eso no fue muy amable —lo reprendió Taeyong.

—Tal vez no, pero tiene razón —admitió Jaehyun, odiándose aún más en ese instante—. He hecho cosas que harían que Satanás se sonrojara de vergüenza.

—Oh —suspiró Taeyong mientras se mordisqueaba el labio.

—¿Por qué estás tan desconcertado? Me dijiste que sabías sobre mi pasado.

—Es cierto, solo que esperaba que las historias fueran una exageración.

Jaehyun apretó la boca, mientras bajaba la mirada. No, las historias no habían sido exageradas. Estaba podrido hasta la médula. Entonces miró a Taeyong y contuvo el aliento cuando vio algo en la mirada del Lince. Fue algo tan extraño para Jaehyun, que le llevó unos segundos reconocerlo. Incluso después de eso, todavía le tomó unos segundos más creer que estaba siendo dirigido a él.

Taeyong le estaba dando lo que solo podía llamarse una mirada esperanzada y devota. Como si, aun sabiendo que Jaehyun era una mierda, Taeyong todavía viera algo bueno en él.

Jaehwan extendió la mano, tomó la de Taeyong y arrastró al hombre más joven hasta la entrada del closet.

—Dale, vámonos a casa. Leo estará esperándonos. —Taeyong le echó una última mirada de arrepentimiento a Jaehyun antes de asentir levemente.

No es que Jaehyun lo culpara por su elección. Si bien tenían una química poderosa, acababan de conocerse, mientras que él había conocido y confiado en Jaehwan por mucho más tiempo. Lo que no quería decir que no doliera como la mierda.

Ambos empezaron a irse y Jaehyun sintió una oleada de pánico al darse cuenta de que tal vez no volviera a ver a Taeyong de nuevo.

Desesperado porque eso no sucediera, Jaehyun los alcanzó.

—Voy a permitir que te lo lleves esta noche, pero eso no significa que me esté dando por vencido con él. —Los dos se detuvieron, una mirada de furia cruzó por la cara de Jaehwan. Taeyong, por otro lado, sonrió mientras sus ojos brillaban divertidos.

Girando lentamente, Jaehwan dijo:

—¿Tienes ganas de morir o algo así?

A decir verdad, hasta hacía una hora, Jaehyun se preguntó lo mismo unas cuantas veces. Porque a pesar de todo el dinero y el poder, su vida estaba vacía. Es decir, hasta que cierto Lince entró y le pateó el culo.

—Ya no.

—Entonces, ¿por qué diablos estás insistiendo tanto con esto? —Entrelazando su mirada con la de Taeyong, Jaehyun respondió:

—Porque él me pertenece y nada va a impedir que lo reclame.

Jaehwan le sonrió con suficiencia. —Ya veremos. —Entonces se llevó a Taeyong a rastras.

Mientras los veía irse, Jaehyun se prometió que sin importar lo que tuviera que hacer, aunque fuera cambiar todo sobre él, de alguna manera demostraría que era digno de Taeyong. Sobre todo, no se rendiría hasta que el Lince estuviera a donde pertenecía, al lado de Jaehyun y bajo su protección.

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