Saga L.C.P XIII — Showki

Summary

Criado en completo aislamiento, el cambiaformas cuervo Kihyun, sabía muy poco del mundo de los cambiaformas. Aunque sabía que los Cuervos estaban en guerra con los cambiaformas felinos, no entendió lo profundo que era el odio hasta que se refugió en la coalición felina. A veces, parecía que era más probable que los felinos lo mataran, a que lo protegieran de ser cazado por los Cuervos. Vive entre sus enemigos mientras es odiado por su propia especie, por lo que se repliega en sí mismo y comienza a perder la esperanza de poder llegar a ser feliz. Para empeorar las cosas, Kihyun se siente atraído por Hyunwoo, un cambiaformas león que desprecia a todos los Cuervos. Cuando a Hyunwoo le asignan la custodia de Kihyun, no se siente feliz. Su trabajo es matar a los Cuervos, no cuidarlos. Pero a medida que pasa el tiempo, Hyunwoo se da cuenta de que se siente atraído por el tímido y dulce hombre. Pero los años de guerra contra los Cuervos, junto con sus propios demonios personales, hacen que Hyunwoo esconda lo que siente por Kihyun. A continuación, Kihyun es hecho prisionero y Hyunwoo se da cuenta de lo mucho que su cuervo significa para él. ¿Encontrará a Kihyun a tiempo, o ambos habrán perdido toda esperanza de encontrar un final feliz?

Genre
Lgbtq
Author
Kei
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1.

Kihyun había oído a la gente utilizar a menudo el término ‘el elefante en el centro de la habitación’. Nunca había pensado en cómo se debía sentir ese pobre elefante. Sin embargo, cuando se vio a sí mismo, un solitario cambiaformas cuervo, sentado en el centro de una cafetería llena de cambiaformas felinos, no pudo dejar de sentir la conexión.

Encogido en su silla, trataba de pasar lo más desapercibido posible. Durante todo ese tiempo, se preguntaba por qué en primer lugar, había sido tan estúpido como para mostrarse allí. Por lo general, nunca iba a la cafetería donde estaban todos, en lugar de eso, tomaba su comida en la intimidad de su apartamento. Pero pensó que en esta ocasión sería seguro aventurarse, ya que la mayoría de la coalición había ido a la boda de la hermana del líder con un cambiaformas lobo.

En lugar de la soledad que había previsto, Kihyun se encontró con que un tercio de los soldados de la coalición se habían quedado atrás. Ya que quedaban menos hombres, sus horarios también se habían modificado, por lo que habían hecho su cambio de turno a las siete de la tarde en vez de a las seis. Lo que significaba que ahora se encontraban justo en medio de su descanso para la cena.

Él se quedó mirando a su bandeja de espaguetis sin comer, mientras se esforzaba en no sentir todo el odio que le dirigían. Los felinos y los Cuervos eran enemigos acérrimos, y el hecho de que Kihyun no hubiera vivido con otros Cuervos desde que tenía cuatro años, no le importaba a los felinos. Tampoco les importaba que Chanyeol, el líder de la coalición, les hubiera concedido protección a su hermana Yongsun y a él. Cuando lo miraban, ellos solo veían a un odiado enemigo, así de simple. Kihyun sabía a ciencia cierta que lo único que hacía que se abstuvieran de atacarlo allí mismo, era la estricta orden dada por su líder. De lo contrario, el culo de Kihyun hubiera sido la última entrada en el menú.

Mirando hacia arriba desde debajo de su largo flequillo negro, Kihyun se quedó mirando al felino que parecía ocupar la mayor parte de sus pensamientos, un cambiaformas león llamado Hyunwoo. El hombre había sido asignado a vigilarlo y guiarlo para que se acostumbrara a la vida de la coalición. El único problema era que Hyunwoo lo odiaba, mientras que Kihyun albergaba una atracción secreta por el león. Una que hacía que se despertara casi todas las noches, su cuerpo tenso por la frustración y la necesidad de respuesta.

Sin embargo, ¿quién no babeaba por Hyunwoo? Perteneciendo a la categoría de puro músculo, el hombre tenía un cuerpo que era digno de babear, y sexy como el infierno. Eso incluso antes de añadir su corto pelo negro con un cuidado estilo que sólo rogaba que se lo despeinaran, y sus chispeantes ojos azules que se oscurecían cada vez que se emocionaba. Además, Hyunwoo desprendía un cierto aire de, ‘no me jodas’, que hacía sentirse a Kihyun protegido y nervioso al mismo tiempo. Esa era una combinación que nunca habría creído posible.

Dejando escapar un suspiro, Kihyun tiró de su propio cabello, dolorosamente consciente de lo poco atractivo que era él para los felinos. Al ser un cuervo, tenía el pelo negro, la piel pálida y los ojos oscuros que algunos llamaban ‘sin alma’. Era tan malo, que Kihyun ni siquiera podía mirarse en el espejo, no quería ver el doloroso recuerdo de quién era realmente.

Kihyun dejó escapar un suspiro mientras desviaba la mirada de nuevo a su comida. Podía mirar y soñar con el cambiaformas todo lo que quisiera, pero eso no iba a cambiar lo que Hyunwoo sentía por él. El hombre nunca había ocultado cómo odiaba a todos los Cuervos y que eso lo incluía a él. Realmente no es que Kihyun pudiera culpar al hombre. Los Cuervos eran unos hijos de puta sin corazón que sólo vivían para destruir. Bastaba con mirar a su familia. La razón por la que habían huido de su grupo, como los Cuervos asesinos como lo llamaban, era porque los ancianos habían dado la orden de matar a Yongsun a causa de sus problemas de aprendizaje. Así que, como resultado, Yongsun, su hermano de crianza Jungwoo, y él, se habían criado en un completo aislamiento.

Miró a su hermana, Yongsun. Ella no parecía tener ningún problema para aclimatarse a su nuevo hogar. Estaba sentada en una mesa con cinco felinos. Ellos eran una camarilla estrecha que la habían tomado bajo su ala y todos eran muy celosos con ella. No parecía que los molestara en absoluto que fuera un cuervo. Ya fuera por su gentil disposición o su leve retraso de aprendizaje, no tenían ningún problema con ella.

A pesar de que sabía que era mezquino, Kihyun no podía dejar de desear que algo de ese amor apuntara en su dirección. No es que fuera una puta de la atención o algo parecido, pero al menos le gustaría que no lo trataran como un leproso. Pero las cosas eran así, por lo que estaba sentado solo en una mesa. Todas las demás estaban llenas. Mientras tanto, él parecía estar en una isla solitaria en medio de un mar de gatitos.

Así que cuando alguien se dejó caer en la silla frente a él, Kihyun se sacudió por la sorpresa. Levantó la vista, aún más sorprendido al ver que era Taeyong, el único cambiaformas lince de la coalición. A sus diecinueve años, era un año menor que Kihyun, pero la diferencia parecía aún más grande debido a la actitud inocente de Taeyong. La forma en que el pelo oscuro del lince caía sobre sus ojos, de color verde brillante, le daba una apariencia todavía más juvenil.

—No vas a creer lo que me ha pasado —exclamó Taeyong.

—¿Yo... yo no? —tartamudeó Kihyun, todavía sorprendido de que alguien, además de su familia, hablara con él.

—No, no lo sabes. Es la peor y la mejor noche que he tenido.

—Pensé que estabas en el grupo que fue a la boda —dijo Kihyun, luchando por mantenerse al tanto con la conversación.

—Lo estaba.

—Entonces, ¿por qué estás en casa?

—Mi tutor me arrastró de vuelta. Todo porque estaba hablando con uno de los cambiaformas Lobos. Bueno, tal vez estaba haciendo algo más que hablar, pero él era muy, muy caliente. —El ceño de Taeyong se transformó en una sonrisa soñadora—. Besaba malditamente bien.

—¿Por qué te protegían? Pensaba que estaba bien para los felinos y los Lobos liarse.

Taeyong dejó escapar un suspiro. —Creen que Jaehyun... ese es el nombre de mi lobo... no es una buena influencia. Dios mío, como si fuera un criminal, todo el mundo quiere pegarle una etiqueta que diga que es malvado.

Kihyun se echó a reír. —Puedo entender la frustración de ser etiquetado.

—Sí, supongo que sí. —Taeyong lo estudió cuidadosamente—. Debe ser muy duro para ti vivir entre una gran cantidad de felinos hostiles.

Fingiendo una indiferencia que no llegaba ni de cerca a sentir, Kihyun se encogió de hombros. —No es tan malo. Por lo menos este lugar tiene televisión por cable e internet.

Después de mirar fijamente a Kihyun unos instantes más, Taeyong hizo una declaración. —He decidido que me necesitas.

Ese comentario, sorprendió a Kihyun y le hizo desconfiar. —¿Qué vas a hacer?

—Seremos buenos amigos.

—Tengo a Jungwoo y Yongsun.

—Necesitas uno que sea felino.

—Entonces, ¿qué? ¿Has decidido apiadarte del pobre cuervo?

—No, he decidido mirar más allá de eso y llegar a conocerte mejor, creo que es lo justo. ¿Es eso tan sorprendente?

—Bueno... sí —respondió Kihyun con honestidad.

Taeyong se rió entre dientes. —Creo que vamos a llevarnos muy bien.

—¿En serio?

—Claro, me encanta tomar casos desesperados, y cariño, estás muy desesperado. No porque seas un cuervo, sino porque necesitas a alguien que te enseñe a socializar y hacer amigos.

El rubor cubrió el rostro de Kihyun. —Mientras crecía, estábamos solo mis padres, Yongsun, Jungwoo y yo. No interactuábamos con nadie por miedo a que nos descubrieran. No sólo éramos buscados por los Cuervos, sino que al ser Jungwoo un águila, también era perseguido.

La cara de Taeyong se suavizó con la comprensión. —He oído que tus padres murieron.

—Sí, recientemente. Algunos cambiaformas Hienas atacaron nuestra casa. Mi mamá y mi papá se sacrificaron para que pudiéramos escapar.

—Toda mi familia fue asesinada por cambiaformas serpiente —confesó Taeyong en un susurro triste.

—¿Los tuyos también? Lamento escuchar eso —respondió Kihyun, con un sentimiento de empatía con el felino por sus tragedias compartidas.

—Fue muy duro. Especialmente, desde que también me aislaron. Si bien no fue tan extremo como el tuyo, mis padres no nos dejaban salir mucho.

Tal vez tenían más en común de lo que Kihyun pensó originalmente. Se encontraba cada vez más parecido al lince a cada segundo que pasaba. Kihyun incluso se dio cuenta de que se había relajado un poco, la tensión se había aflojado algo de sus hombros.

—Entonces, ¿significa eso que vas a ser mi amigo? — presionó Taeyong.

—¿Como en Facebook o algo así? —Kihyun se burló ligeramente antes de responder—: Claro, podemos ser amigos.

Taeyong le dedicó una sonrisa antes de lanzar una rápida mirada en dirección a Hyunwoo. —Oh, wow. No mires ahora, pero el semental me está tirando masivas miradas sucias.

Kihyun miró, sorprendido al ver que Taeyong estaba en lo cierto. Los ojos de Hyunwoo estaban fruncidos en señal de desaprobación y la comisura de sus labios formaba una mueca.

—Es probable que piense que mi culo de cuervo es una mala influencia para ti.

—Hmmm... A mí me parece que son celos.

El pánico se apoderó del pecho de Kihyun. —¿Tienes una relación con él, o algo así?

Taeyong puso los ojos en blanco. —¿Qué? Me gusta que mis chicos tengan más dulzura que mordedura. Tú eres el que está recibiendo las miradas posesivas de Hyunwoo.

Ahora fue Kihyun quien puso los ojos en blanco. —Estás fuera de onda. Hyunwoo no me aguanta.

—No podrás engañarme, con la forma en la que siempre te sigue a todas partes.

—Eso es sólo porque Chanyeol se lo ordenó.

—Tal vez, pero estoy dispuesto a apostar a que Chanyeol no le ordenó seguir tu culo todo el tiempo.

—No lo hace —argumentó Kihyun, su estómago haciendo un giro extraño.

—¿Estás bromeando? Lo hace tan mal, que me sorprende que no se estampe contra una pared o algo más solo por mirar dónde estás tú.

Un destello de esperanza se construyó dentro de él, pero se apagó con la misma rapidez. Dando un tirón en su pelo, Kihyun dijo: —Estás equivocado. No hay manera de que los felinos puedan encontrarme atractivo jamás.

—¿Por qué no?

—Por cómo me parezco demasiado a ellos.

Taeyong frunció su frente por la confusión. —¿A quién?

—A los otros Cuervos.

—De ninguna manera. Todos ellos tienen el cabello graso y apestan. Tú no eres para nada como ellos.

—Me parezco lo suficiente, así que nunca me querrán. Aunque pueda ser más limpio, todavía tengo el mismo pelo oscuro y los ojos sin alma de los Cuervos. Eso es lo que importa.

Taeyong se acercó a través de la mesa y cerró sus dedos sobre las manos de Kihyun. —Creo que te ves muy bien, pero si te molesta tanto, podrías darte algunas mechas.

—¿Mechas? —se hizo eco Kihyun con incertidumbre.

—Sí, tal vez algunas azules o rojas. Sehun las tiene y se ven muy bien en su pelo oscuro.

—¿No es ese el especialista en inteligencia artificial que siempre hace ruidos de graznidos cuando paso por delante?

—Sí, pero no te lo tomes a mal. Si te está tomando el pelo, eso significa que le gustas.

—Es bueno saber que no todos los felinos me odian.

Taeyong tomó de la mano de Kihyun y le dio un apretón amistoso. —No todo el mundo te odia. Puede llevar algún tiempo, pero al final te aceptarán. Te lo prometo.

Kihyun dudaba de la predicción de Taeyong. Aunque el lince estuviera abierto a tener un cuervo en las filas, Kihyun no podía ver al resto de la coalición entrar en la línea. Así que seguiría en la misma posición en la que siempre había estado, independiente y luchando para sobrevivir.

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