Prólogo

No es fácil decir adiós.
Nunca lo ha sido.
Sobre todo cuando se trata de una parte importante de nosotros.
Un familiar, un amigo, una mascota, aquel hogar del pasado que no volverá, aquel primer amor, aquella niñez que alguna vez fue eterna, a uno mismo cuando debe dejar todo atrás para crecer y el sentimiento de ser único.
Pero...
Todos en el mundo son la copia de todos.
Todos en el mundo tienen un ciclo, y aquel ciclo sigue por siglos y más siglos.
Nacer, crecer, reproducirse, expandirse y morir.
Entonces, si vamos a morir todos algún día, ¿por qué seguir las leyes del mundo a diario?
1998
Dentro de un mundo gris, donde la tecnología daba sus primeros pasos y las historias cliché se contaban en libros viejos llenos de polvo y humedad.
Hay un chico, alguien normal y común a simple vista; quién diría que Kai Min-jae, hijo de un reconocido empresario exmilitar, podría vivir infeliz dentro de una vida de lujos y fama. Aquel niño que alguna vez fue noticia nacional al ser secuestrado por un enemigo de la familia de la cual llevaba su apellido, aquel chico que había perdido a su hermano, quien de un día a otro había desaparecido como si nada, sin despedirse.
Aquel chico que vive agobiado por su padre, el cual solo dicta ley tras ley, como si aún fuera comandante. El chico que vive solo en su húmeda habitación día tras día, sin amigos, sin nadie especial. Él, cuya madre callaba cada señal de violencia y fingía que todo estaba bien, cuando realmente su hijo era un objeto de prueba, en el cual, con cada error que cometía, una cicatriz nueva se tatuaba en su espalda.
Y aun así era un chico normal como la mayoría de jóvenes en el mundo, ¿verdad?
Su casa estaba llena de crucifijos y oraciones, pero, a pesar de parecer un lugar de fe, realmente era como un infierno, donde las horas eran infinitas y lo que se suponía que era un refugio de amor, en realidad era un sitio frío donde los sueños parecían desvanecerse por sí solos...
Él tiene un sueño: ser libre, aunque no lo entienda del todo, pues toda su vida ha estado cargada de falsas expectativas, de lo que se supone que está bien y de lo que está mal.
Todo cambió cuando su padre decidió enviarlo lejos, al Internado “San Aurelio Mártir”.
Un internado privado exclusivo de varones; no era nuevo para él cambiarse de un colegio a otro debido a los negocios de su padre, pero esta vez iba a vivir en un nuevo lugar, lejos de su familia. ¿Era una oportunidad de cambio o el inicio de un infierno incierto?
Quizás no era un lugar completamente libre; de hecho, era un lugar antiguo y helado, donde la religión era el pan de cada día, pero al menos tenía un obstáculo menos: su padre.
Aquel lugar donde nuevos recuerdos y personas lo esperan; él aún no lo conoce, pero sus caminos se entrelazarán y el destino los pondrá a prueba.
Donde la culpa y la agonía aparecen, crecen y se transforman o vuelven a su estado original, o se reducen.
El amor no siempre se presenta a primera vista, ni es fugaz como siempre lo pintan los cuentos de hadas. El amor es algo único que pasa por todo, pero no lo supera todo; sin embargo, al menos se mantiene.
