Something About You - KookV

Summary

En el mundo del rock underground, dos bandas coreanas enemigas lo tienen claro. No hay espacio para los débiles, mucho menos para las conciencias. Cuando Obsidian y Bloodline quedan empatados en un concurso que los llevará a un festival internacional en Canadá, lo que empieza como una especie de rivalidad artística se convierte en algo mucho más personal. Entre escenarios, viajes, fiestas y roces, Taehyung y Jungkook no se soportan, no están hechos para llevarse bien. Pero tampoco pueden dejar de mirarse. ¿Qué pasará cuando ganar ya no sea lo único que importa?

Genre
Lgbtq
Author
dan
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

01 - Batalla de las bandas


El escenario todavía vibraba con los últimos acordes cuando el nombre de la siguiente banda "Obsidian" acababa de ser anunciada. Luces bajas, humo suave, y en el centro, Kim Taehyung se preparaba para cantar la primera canción de la noche mientras bailaba al ritmo de la música, con esa mirada penetrante que hipnotizaba a más de uno.


En un lado se encontraba Jimin, quien se encarga de la guitarra eléctrica y al igual que Taehyung, es vocalista principal según el estilo de la canción. Al otro lado estaba Karina, también vocalista pero su prioridad es el bajo. Atrás se encuentra Namjoon, la mente del grupo y líder, se encarga del teclado y a veces escribe canciones. Y por último Ryujin, quien es una maestra con la batería.


"Have you got colour in your cheeks?"

Soltó Taehyung, suficiente para que el público se vuelva loco. Su voz baja, profunda, con ese tono grave que parecía quedarse más tiempo del necesario, se complementaba perfecto con el estilo del cover.


Muy aparte de su belleza irreal, la manera en cómo caminaba con seguridad por todo el escenario, con una chaqueta negra de cuero y bajo esta, un top de mallas con detalles metálicos tan transparente que no dejaba nada a la imaginación, hacían un match perfecto con sus botas igual de negras que su pantalón. Probablemente lo que más llamaba la atención eran los sensuales movimientos que hacía al ritmo de la música, impecables.


Más allá del escenario, en el backstage, se encontraba Jeon Jungkook y su banda "Bloodline" esperando a ser anunciada después de los tres espantosos covers de Obsidian según el pelinegro. La banda estaba conformada por cuatro miembros. Yoongi, el líder y rapero del grupo, se encarga de la guitarra eléctrica. Seokjin, vocalista secundario y bajista, el crush de todas. Luego está Hoseok, con una vibra explosiva, que a pesar de estar atrás en la batería, tenía una gran presencia escénica.


Finalmente Jungkook, vocalista principal, cara del grupo, y como ya se dieron cuenta, el más competidor de todos.


Este último, se había encargado de observar cada movimiento del rubio contrario, pues ambas bandas estaban en guerra. Su 'incomodidad' aumentó más cuando Taehyung se giró desde su lugar en dirección a Jungkook, tan provocador, mirándolo directamente mientras bailaba y terminaba de cantar casualmente el mismo tema que Bloodline iba a tocar esa misma noche.


—¡Excelente presentación, Obsidian! —Agregó el presentador a través del micro una vez la banda de Taehyung abandonó el escenario.— Regresaremos en unos minutos con Bloodline.


Luego de una pequeña celebración con su banda por la buena presentación, Taehyung bajó del escenario sin apuro. Los aplausos todavía se escuchaban a lo lejos, como si fueran secundarios.


Jungkook no se movió. Seguía con sus brazos cruzados, apoyado contra la pared, mirándolo fijamente como si no lo hubiera hecho ya durante toda la presentación, como si no le importara disimularlo.


Y no lo hizo.


Taehyung lo notó desde antes de bajar completamente y aún así caminó directo hacia él, sin apartar la mirada.


Se detuvo frente al pelinegro, invadiendo su espacio sin permiso alguno, lo suficiente para que no pudiera sentir indiferencia, lo suficiente para que retroceder fuera una opción... una que por supuesto nadie tomo.


—¿Siempre te gusta llamar la atención o hoy hiciste un esfuerzo extra? —dijo Jungkook finalmente, sin desviar su mirada. Más que molesto, sino evaluativo.


Taehyung lo recorrió con la mirada, lento, sin disimulo , como si tuviera todo el tiempo del mundo para decidir qué pensar de él.


—Depende —respondió—. ¿Siempre te quedas mirando o fue algo personal?


Jungkook soltó una risa seca, inclinando apenas la cabeza.


—No eres tan interesante, bonito.


—Y aún así no me dejaste de mirar.


Taehyung no sonrió. Jungkook apretó ligeramente a mandíbula.


—Difícil ignorar cuando alguien se esfuerza tanto por ser visto. —Soltó.


De pronto el ambiente se volvió tenso, un silencio incómodo llenaba el lugar. Taehyung dio un paso mínimo hacia adelante. Más cerca. Demasiado.


—No parecía que te molestara.


El tono fue bajo, calmado pero cargado.


Jungkook no retrocedió, al contrario. Se inclinó apenas hacia el, reduciendo aún más la distancia, lo suficiente para que hablar en voz baja fuera natural.


—No me molesta —dijo mirándolo directamente—. Me aburre.


Mentira.


Taehyung sostuvo su mirada un segundo más, más fijo ahora, como si estuviera probando hasta donde podía llevarlo.


—Entonces estás perdiendo el tiempo.


La siguiente pausa se volvió más pesada, incluso porque ambos sabías que ya no estaban hablando solamente de la presentación.


Jungkook lo observo en silencio, como si estuviera midiendo algo, como si no terminara de decidir si quería alejarse o acercarse más. Pero no hizo ninguna de las dos.


—Cantas bien —dijo al final, sin cambiar el tono—. Aunque parece que confías más en lo demás.


No hizo falta especificar. Taehyung alzó una ceja.


—¿Lo dices por experiencia o solo estás adivinando?


Jungkook soltó aire por la nariz.


—Lo digo porque es obvio.


Taehyung inclinó ligeramente la cabeza, observándolo con más atención, como is esa respuesta le hubiera interesado más de lo esperado.


—Entonces mírame cuando te toque a ti.


El silencio fue corto ahora, pero suficiente para cambiar algo. Jungkook sostuvo su mirada.


—No quiero hacerlo.

—Claro que sí.


La respuesta de Taehyung fue casi inmediata, demasiado segura.


Jungkook sonrió y dio un paso más cerca.


Ahora no había espacio.


—Jungkook. —dijo, como si fuera una advertencia más que una presentación.


—Jungkook —Repitió lentamente Taehyung en voz baja, sin apartar la mirada. Como si lo estuviera probando, como si no fuera a olvidarlo. —Taehyung.


No era necesario decirlo, pero Jungkook lo hizo igual. Y para este punto, ya no quedaba nada que suavizar, tampoco había intención de hacerlo. Porque ninguno estaba interesado en agradar, solo en no ceder.


—Cinco minutos, Bloodline.


La voz llegó desde un lado, cortando el momento de forma brusca, casi molesta, como si interrumpiera algo que no debería haber estado pasando en primer lugar.

Uno de los staff miró directamente a Jungkook, esperando una reacción que tardó apenas un segundo en llegar.


Jungkook no se apartó de Taehyung de inmediato. No giró la cabeza enseguida. Primero lo sostuvo un instante más, como si ese pequeño margen de tiempo fuera una forma de cerrar algo, o tal vez de dejarlo abierto a propósito.


—Ya voy —respondió sin mirarlo, con la voz más baja de lo necesario.


El chico dudó un segundo, pero terminó asintiendo y alejándose, dejando el ruido del backstage volver a llenar el espacio, aunque ahora se sentía distinto, más cargado, más presente.


Jungkook finalmente dio un paso atrás, rompiendo la cercanía solo lo suficiente, no completamente, como si tampoco quisiera que pareciera una retirada.


—No llegues tarde —dijo Taehyung entonces, casi como un comentario suelto, pero con ese tono que no terminaba de ser casual.


Jungkook soltó una pequeña risa sin humor, girándose apenas hacia él.


—Preocúpate por lo tuyo.


—Lo hago.


Jungkook lo observó un segundo más, recorriéndolo sin disimulo, como si ahora fuera él quien decidiera cuánto valía la pena mirar, como si necesitara equilibrar algo que no iba a admitir.


—Entonces mírame —dijo al final, inclinando apenas la cabeza hacia el escenario— a ver si aprendes algo.


No esperó respuesta.


Se giró y empezó a caminar, pero no fue inmediato, no fue limpio, hubo una pausa mínima en su movimiento, lo suficiente para dejar claro que sabía que Taehyung seguía ahí, que lo estaba mirando, que no había terminado realmente.


Y no lo había hecho, porque del otro lado, Taehyung no se movió, no lo llamó, no hizo nada.


Solo lo siguió con la mirada mientras se alejaba, con esa misma calma que no era indiferencia, con ese leve interés que no iba a ocultar, como si ya hubiera decidido algo, como si ese pequeño encuentro hubiera sido suficiente para confirmar que no había sido casualidad, que no era solo otro vocalista más, que había algo ahí que valía la pena empujar un poco más lejos.


Y cuando Jungkook desapareció entre la gente, el ruido volvió a ser solo ruido.


Pero no del todo, porque ahora tenía un punto fijo que ninguno de los dos iba a ignorar.

...


El escenario seguía vibrando cuando anunciaron a Bloodline y el ruido subió otra vez, más fuerte, pero Jungkook salió sin apurarse, como si no le afectara, aunque claramente lo hacía, caminó al centro, se acomodó el micrófono y dejó ese pequeño silencio que no era casual, el justo para que todos lo miraran, o más bien, para que alguien en específico lo hiciera, no lo buscó de inmediato pero sabía dónde estaba, lo había sentido antes y no iba a ignorarlo ahora, la guitarra entró más pesada y Jungkook no suavizó nada, su voz salió directa, firme, con esa intensidad que no se esfuerza en parecer perfecta porque no lo necesita, se movía más que Taehyung, más físico, más natural, como si la música le pasara por el cuerpo y no pudiera quedarse quieto, y en medio de eso levantó la mirada y lo encontró fácil, ahí, mirándolo igual que antes, sin disimulo, y esta vez no dudó, dio un paso más hacia el borde del escenario, inclinándose apenas hacia adelante como si acortara la distancia solo para él, como si el resto dejara de existir por un segundo, y cuando llegó el coro bajó un poco la voz, no suave, sino más cargada, más directa.


"Crawling back to you..."


No apartó la mirada, ni un segundo, y su voz se tensó apenas más en la siguiente línea.


"Ever thought of calling when you've had a few?"


Respiró más marcado, más visible, sin romper el contacto visual.


"'Cause I always do..."


Ahí ya no era solo la canción, era la forma, la intención, la manera en la que lo sostenía con la mirada como si estuviera empujando algo sin decirlo directamente.


"Maybe I'm too busy being yours..."


Taehyung no se movió, no sonrió, pero tampoco apartó la mirada, y eso fue suficiente para que Jungkook mantuviera el tono, más firme, más retador.


"To fall for somebody new..."


Sostuvo la última palabra apenas más de lo necesario, la respiración más pesada, más presente, como si lo estuviera midiendo, como si esperara que reaccionara.


"Now I've thought it through..."


Un segundo de pausa, corto pero cargado.


"Crawling back to you."


El ruido volvió de golpe, aplausos, gritos, todo encima otra vez, pero Jungkook no reaccionó al instante, se quedó ahí un segundo más, mirándolo como si nada más importara en ese momento, como si quisiera asegurarse de que lo había visto, de que lo había entendido, y del otro lado Taehyung seguía igual de tranquilo, pero más atento, más fijo, como si ahora sí estuviera completamente metido en eso que había empezado antes sin que ninguno lo dijera, y eso fue lo que hizo que Jungkook soltara aire por la nariz, casi una sonrisa sin serlo, girándose al final como si nada hubiera pasado, como si no hubiera sido personal, aunque los dos sabían perfectamente que sí lo había sido.

...


El ruido no bajo luego de la presentación de Bloodline, la final se acercaba y por el contrario, se habían empezado a formar bandos. La gente hablaba, comentaba, comparaba, y Jungkook apenas escuchaba algo de eso mientras regresaba al backstage, con la adrenalina todavía alta, pero con otra cosa encima, más pesada, más constante, esa sensación de haber sido observado todo el tiempo, de no haber estado solo en el escenario ni un segundo.


No tuvo que buscarlo mucho, pues Taehyung seguía ahí, como si estuviera esperando. Sin embargo no se dijeron nada, no esta vez, pero tampoco apartaron la mirada.


—Atención por favor.


La voz de presentador cortó el ambiente, provocando que todo giren en dirección al escenario, las luces se tornaron blancas, más directas, el murmullo de la gente empezó a bajar también.


—Tenemos a los finalistas de esta noche.


Al principio hubo silencio y tensión, luego se transformó en aplausos y nombres.


—...Obsidian.


La gente enloqueció de alegría, todos esperaban esa respuesta.


Sin embargo Jungkook no reaccionó, miró de reojo a Taehyung y este tampoco lo hizo, pero ambos escucharon.


—...Bloodline.


Otra vez el público se llenaba de gritos, los bandos ya empezaban a discutir sobre cuál de las dos merecía más el premio.


Jungkook suspiró, pero apenas, como si no le sorprendería, como si ya lo esperaba, pero aún así su mirada se volvió directa, encontrándose otra vez con la del rubio.


No fue casual.


—Y el ganador es...


Pero el presentador dudó, se notó, un segundo de más.


—Por decisión del jurado... tenemos un empate técnico entre Obsidian y Bloodline, felicidades.


Literalmente el ruido explotó.


Gritos, reacciones, sorpresa, gente hablando al mismo tiempo, y en medio de todo eso, Jungkook no miró al escenario.


Miró directamente a Taehyung. Como si eso importara más.


—Ambas bandas pasarán a la siguiente fase, se presentarán en el Hooligan Fest en Canadá, mostrarán su música a nivel internacional.


Taehyung inclinó apenas la cabeza , cómo procesándolo , pero sin perder esa calma que no terminaba de ser indiferente, y cuando volvió a mirarlo había algo distinto, algo más definido, como si esa decisión hubiera hecho algo más que avanzar el concurso.


Como si hubiera fijado algo.


Pero si bien era cierto, aún si trataban, ninguno podia disimular su alegria.


—Supongo que ahora nos veremos más seguido. —Murmuró Jungkook, lo suficientemente bajo como para que solo él escuchara.


Taehyung no respondió de inmediato, lo observo por un segundo, dos... tres.


—Eso parece.


Simple pero no ligero. Para este punto ya no se trataba de quien había ganado, ni del empate, sino de lo que venía después.


Y ninguno parecía lo suficientemente incomodo con eso.

...