La felicidad es una mariposa | Shadow & Sonic

Summary

¿Se puede amar sin confiar? No. ¿Qué haces cuando te fallan? Te vas. ¿El amor lo soporta todo? No cuando pierde el respeto. ¿Infidelidad o amor? Nunca van de la mano.

Genre
Drama
Author
Akashi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo Definitivo

-Nathaniel Hawthorne

La felicidad es una mariposa que, cuando se persigue...

Siempre está más allá de nuestro alcance.

Pero si dejas de perseguirla, puede posarse sobre ti.

- Tal vez sea mejor terminar esto aquí.

Caramba...

Eso resultó sorprendente.

Inesperado.

Imprevisto.

Evento fortuito.

¿Hablaba en serio?

Shadow no apartaba la mirada de él - ¿De qué...?

- Tú entiendes que la confianza es clave en una relación, ¿verdad?

El azabache permaneció en silencio.

No dijo nada.

Sabía que tarde o temprano llegaría este momento.

Sabía perfectamente lo que había hecho.

Sabía que lo echó todo a perder.

Sabía que...

Que había sido un completo imbécil.

Pero... ¿por qué?

¿Cómo es posible?

¿Cómo terminó así?

¿Qué fue lo que hizo?

¿Qué originó que ambos llegaran a esta situación?

Cuatro años de matrimonio no podían simplemente tirarse por la borda.

En absoluto.

¿Así, sin más?

¿Así nada más se acaba todo?

No podía ser cierto... y, pese a ello...

Dentro de Sonic, la decisión ya estaba hecha.

Tres semanas antes de esa decisión, él ya sentía que algo en su esposo había cambiado.

Cada noche que pasaba, sus llegadas se demoraban aún más.

Podía enviarle mil veces mensajes y él jamás los abría.

Podía llamarlo mil veces y aun así no contestaba.

Supuso que tal vez el trabajo lo tenía absorbido, y por eso seguramente no había podido responderle.

No dudaba de su pareja, jamás lo había hecho.

Más que por estar casados, confiaba en él porque, desde que empezaron a vivir juntos, habían prometido no mentirse.

Que cuando uno no pudiese más con lo que llevaba dentro, el otro estaría ahí para escucharlo.

La mayor parte de la noche se la pasaban abrazados en la cama.

Hablando en voz bajita hasta quedarse dormidos juntos.

Cada vez que Shadow regresaba del trabajo, lo abrazaba.

Lo besaba suavemente en la frente, y le murmuraba un:

"Te extrañe mucho, mi amor"

Se sentaban a cenar juntos mientras contaban cómo había sido su día.

Shadow le ayudaba a lavar los platos mientras recogía la mesa.

Siempre se mimaban y reían al acostarse.

Y siempre lo despertaba con un beso en los labios.

No obstante, poco a poco, el azabache comenzó a llegar más distante.

Más serio.

Enfadado.

Irritado.

Agobiado.

En algunas ocasiones ni lo saludaba al llegar.

Desde el sofá, veía cómo su esposo se alejaba hacia su habitación, sin mirarlo ni dirigirse a él.

No iba a negar que aquella actitud inesperada le provocaba un dolor en el pecho.

Le desconcertaba.

Le desorientaba.

Le hacía cuestionarse si había cometido algún error.

¿Hizo algo mal?

¿Está molesto?

¿Por qué no lo saludó?

¿Lo está evitando?

¿Ya no le importa?

Quería acercarse, abrazarlo, preguntarle qué pasaba... pero también quería darle espacio.

No quería apresurarlo.

Ni forzarlo.

Ni obligarlo.

Ni atosigarlo con cosas que todavía no estaba listo para decir.

Sentía una sensación que le devolvía el recuerdo del por qué siempre le había temido al matrimonio.

Era algo que le daba pavor.

Pensaba que el día en que se casase, su libertad desaparecería dejando solo obligaciones.

Compromisos.

Deberes.

Cargas.

Siempre pensó que casarse era inútil.

Que todos los matrimonios estaban destinados al divorcio.

Que lo único que quedaba al final era la infidelidad.

Y si había algo que no podía repugnarle más... era eso.

La infidelidad.

La maldita Infidelidad.

Es decir, era algo que lo repelía por completo.

El hecho de que alguien te prometa ser solo para ti y aun así te engañe duele más por lo que rompe que por lo que hace.

La confianza es la base de todo. Y no, odiar la infidelidad no es exagerar.

Es consciencia.

Es la forma en que reacciona frente a lo que significan la pérdida, la mentira y la deslealtad.

Fue por eso que nunca quiso comprometerse con nadie.

Después de todo, nada es para siempre, como se dice.

Eso le parecía... hasta que Shadow llegó a su vida.

Y lo que antes le parecía aterrador se transformó en algo que anhelaba con todo su ser.

Tan pronto como el azabache le propuso matrimonio...

Su corazón dijo "Sí" antes que su mente.

Tan pronto como el sacerdote habló y planteó las preguntas...

Con total seguridad dijo "Sí, acepto".

Él simplemente estaba enamorado.

Él simplemente se "había" enamorado.

Él simplemente se rindió ante el amor.

Y por amor...

Se atrevió a mirar de frente lo que más temía.

Hasta que, fue que vio con sus propios ojos cómo su amor se perdía entre otros labios.

Todo lo que más temía sobre el matrimonio...

Finalmente se materializó.

Sin que Shadow se enterara, una compañera de trabajo le contó las razones de su impuntualidad.

- Encontré tu número en los registros de la empresa, estabas como contacto de emergencia de Shadow.

- No sé si hago bien diciéndolo, pero lo que vi no me pareció algo para ignorar.

- Por si acaso, voy a mandarte la dirección para que puedas comprobarlo tú mismo.

- Soy Rouge, y esta llamada la hago desde el teléfono de la empresa.

Sonic no supo qué sentir en ese momento.

¿Era un sueño, verdad?

Su esposo no se atrevería a...

No.

Esto... esto no podía estar pasando.

¿Verdad?

¿Verdad que no?

Tal vez ella estaba equivocada.

Tal vez solo era la típica chica chismosa que quería arruinar su relación.

No obstante, lo dicho sólo aumentó su confusión.

Ya pasaban de las doce y su esposo todavía no llegaba.

Estaba en el sillón, y su pie se movía de manera inquieta.

No podía dejar de mirar el reloj de la sala.

El sonido del celular lo hizo apartar la vista.

En la pantalla apareció la ubicación que ella le había enviado, y se quedó mirándola, pensativo.

¿Y si solo va a comprobarlo?

¿Para salir de dudas?

¿Para asegurarse?

¿Sería realmente buena idea?

¿No sería mejor pensarlo un poco más?

¿Qué debería hacer?

¿Cómo debería actuar?

Gruñó frustrado y se escondió el rostro entre las manos.

Se mantuvo así por un rato.

Con un suspiro, se levantó, tomó su abrigo y salió.

Solo quería confirmar, así que iría a salir de dudas.

La ubicación que le dio la chica era el estacionamiento de la empresa de su esposo.

Manejaba despacio, claramente nervioso.

"Por favor... que no sea cierto."

"Que esto no sea real."

"Que esto sea un error."

"Que sea mentira."

Tenía la cabeza hecha un caos.

Un desastre.

Un alboroto.

Un lío.

Finalmente llegó.

El estacionamiento de la empresa se veía frío bajo las luces amarillentas.

Aparcó a cierta distancia, con las manos aferradas al volante.

Le sudaban.

Le temblaban.

No podía controlarlo.

Sentía que el aire le faltaba.

Buscó con la mirada el auto de Shadow entre las pocas unidades que quedaban a esa hora.

Y lo vio.

Allí estaba, pero no estaba solo.

A través del vidrio, ver esas siluetas le atravesó el pecho.

Vio cómo Shadow rodeaba con sus brazos el cuello de alguien más.

Vio cómo se inclinaba con esa misma intensidad con la que solía besarlo a él por las mañanas.

Ese gesto que Sonic creía sagrado.

Ese gesto que creía suyo.

Ese gesto que ahora le pertenecía a un extraño.

El mundo entero se sentía en pausa.

No gritó. Solo sintió cómo algo le dolía por dentro.

No podía creerlo.

Incluso viéndolo, su mente intentaba buscar una excusa.

Una explicación.

Una justificación.

Una salida.

Pero no la había.

La realidad le golpeaba la cara con una crueldad infinita.

Shadow, el hombre que le prometió honestidad, estaba allí... rompiendo cada promesa.

Pisoteando su confianza.

Destruyendo su hogar.

Se quedó ahí, viendo cómo la silueta de su esposo se separaba lentamente de la otra persona.

Ya había visto suficiente.

Demasiado.

En exceso.

Todo lo necesario.

Encendió el motor.

Metió primera y arrancó.

No hubo llanto.

Ni sollozos.

Ni lágrimas.

Ni ojos empañados.

Sus ojos estaban secos, fijos en la carretera que se extendía frente a él, iluminada por los faros.

Lo que sentía no era tristeza.

No era rabia.

No era odio.

Era una decepción tan profunda que le había vaciado el pecho.

Un desengaño absoluto.

Una desilusión total.

Mientras conducía, recordó todas las veces que Shadow le juró que nunca le mentiría.

Los besos.

Los abrazos

Los momentos de ternura

Los recuerdos entre los dos.

Todo lo que vivieron.

Todo eso ahora no eran más que cenizas.

Basura.

Desperdicio.

Apretó el volante con fuerza.

No era solo el beso.

Era la mentira.

Era la palabra rota.

Era todo lo que prometieron y ahora se sentía vacío.

Había cruzado la línea.

Había roto el pacto.

Había destruido el "nosotros".

Pasaron las horas.

Los días.

Las semanas.

Sonic actuó como si nada hubiese pasado.

Con normalidad fingida.

Cuando Shadow llegaba a casa, Sonic le servía la cena con la misma calma de siempre.

Incluso le sonreía...aunque la sonrisa no le llegase a los ojos.

Incluso le preguntaba cómo le había ido, aunque ya supiera la respuesta.

Observaba a su esposo comer, notando cada pequeña mentira que salía de su boca.

Cada excusa sobre el tráfico.

Cada queja sobre el exceso de trabajo.

Cada "te amo" vacío que Shadow soltaba antes de dormir.

Le daba náuseas.

Asco.

Repugnancia.

Fastidio.

Shadow, por su parte, parecía aliviado de que Sonic no sospechase nada.

Se veía más relajado.

Más confiado.

Más cínico.

Incluso intentaba retomar los mimos, los abrazos por la espalda, las caricias en el cabello mientras veían televisión.

Pero Sonic sentía que su piel se erizaba del rechazo cada vez que esos dedos...

Que antes habían tocado a otro, intentaban tocarlo a él.

Sin embargo, se mantenía firme.

Esperando.

Dándole la oportunidad de ser honesto.

Dándole el beneficio de la duda de que, tal vez, Shadow tuviese el valor de confesar.

De decir la verdad.

De limpiar su conciencia.

De dejar de ser un cobarde.

Pero el momento nunca llegó.

Shadow seguía oculto tras su máscara de "esposo perfecto"

Mientras Sonic se consumía por dentro viendo cómo se burlaban de él en su propia cara.

Hasta que esa noche, el silencio se volvió insoportable.

Eran las diez.

Shadow acababa de entrar.

Dejó las llaves sobre el mueble de la entrada con un suspiro de cansancio fingido.

- Perdón por la demora, amor. Hubo trabajo extra - mintió, acercándose para darle un beso.

Sonic se apartó antes de que los labios de Shadow rozaran su mejilla.

No dijo nada.

Solo lo miró por un segundo. Suspiró, se dio la vuelta y caminó hacia la habitación compartida.

Shadow, extrañado por el silencio de su esposo, lo siguió con la mirada, confundido, intrigado.

- ¿Sonic? - llamó, pero no obtuvo respuesta.

Cuando Shadow entró al cuarto, se detuvo en seco en el umbral.

Ver eso lo dejó sin aliento.

Sobre la cama matrimonial...esa en donde tantas noches se juraron amor eterno.

Había una maleta grande abierta, llena de ropa.

Sonic doblaba las camisas con cuidado, de espaldas a él.

Metía la ropa en la maleta como quien va tachando cosas de una lista.

Como si fuese un trámite más.

Como si su vida allí ya no valiese nada.

- ¿Qué estás haciendo? - dijo Shadow, con la voz temblorosa, como si ya supiera lo que iba a pasar.

Sonic prosiguió, siguió guardando sus cosas.

Un pantalón.

Una chaqueta.

- ¿A dónde vas? ¿Por qué haces maletas a esta hora?

Shadow avanzó un paso, tratando de posar su mano sobre su hombro.

Sonic se tensó, sus hombros se alzaron y se apartó.

- No me toques.

- Amor, no entiendo... ¿es por lo de llegar tarde? Te juro que el trabajo-

- Tal vez sea mejor terminar esto aquí.

Silencio.

Shadow lo miró como si no pudiese comprender lo que acababa de oír.

- Sonic... ¿de qué estás hablando?

El cobalto cerró la maleta y lo miró directamente.

Sin lágrimas.

Estaba sereno, como si aceptase lo que pasaba.

- Yo te di mi confianza, Shadow. No porque firmamos un papel, no por costumbre...

- Te la di porque creía en ti.

- Y si hoy estamos en este punto... es porque esa confianza... la rompiste tu.

El azabache se tensó.

- ¿De que estás-

- Mis ojos no pudieron ignorar cómo me engañabas con alguien más.

De nuevo, silencio.

- Lo ví todo Shadow.

El azabache abrió los ojos, sorprendido - ¿Tú... lo sabías?

Sonic lo observó en silencio.

- Esperé... esperé solo a que tuvieses el valor de decírmelo en la cara - dijo finalmente.

- S-Sonic yo... no quise... no era mi intención.

El cobalto negó con la cabeza, despacio - Ya es tarde para eso.

- Sé que lo arruiné... pero te ruego que me escuch-

- No se trata de escucharte... se trata de lo que hiciste.

- Sé que fallé... te lo juro, no quiero perder-

- Basta, Shadow... ya no me sirve que digas eso.

Shadow guardó silencio, desviando la mirada hacia el suelo.

Tragándose el orgullo junto con la culpa.

Consciente de que había cruzado una línea que no podía deshacer.

Sintió cómo el peso de lo no dicho le cerraba la garganta.

Sonic respiró hondo.

- Te amo, Shadow...

- Pero no puedo retenerte ni exigir tu amor...eso no sería amor verdadero.

El azabache levantó la vista y negó con la cabeza - No es así, yo-

- No tiene sentido que sigamos juntos si lo que nos sostenía ya no está.

- Si la confianza se rompió... ¿qué nos queda?

- Lo sé... destruí nuestra confianza, pero eso no cambia lo que siento por ti.

Sonic negó con la cabeza incrédulo.

No dijo nada más.

Tomó su maleta.

Bajó la mirada al suelo por un momento, dudoso.

Antes de dirigirse a la puerta, caminó lentamente hacia Shadow.

Se acercó despacio, depositando un beso sobre su mejilla.

El azabache se tensó, sorprendido por la cercanía repentina.

- Gracias... por todo lo que significaste para mí - le dijo Sonic en un susurro.

Al oír esas palabras, el corazón de Shadow se hizo pequeño.

Sus ojos se humedecieron y prefirió mirar al suelo - No sé qué decir... solo que lo siento.

Sonic esbozó una sonrisa tierna.

- No te preocupes... incluso esto, tu pesar, lo guardo con cariño.

Se apartó de Shadow, cruzó la habitación y cerró la puerta tras de sí.

Lo dejó solo.

Con su mirada baja... y su corazón cargado de arrepentimiento.

No todos los finales significan fracaso.

A veces, un matrimonio termina... y duele.

Pero de esas pérdidas aprendemos lo que realmente importa en una relación:

La honestidad, la confianza, y el amor que vale la pena cuidar.

Existe una diferencia enorme entre "necesitar" a alguien y "querer" a alguien.

Sonic demostró que, aun queriendo a Shadow...

No necesitaba eso para estar completo, sobre todo si el precio era su dignidad.

Al cerrar esa puerta, se rescató a sí mismo del engaño que Shadow le hizo.

Un "final feliz" no significa quedarse con la pareja, sino salir de lo que te lastima.

Sonic no perdió esos cuatro años de matrimonio.

Ganó el resto de su vida manteniéndose fiel a sí mismo.

Después de todo...lo que fue, fue.

La mariposa... se posó.

Conclusión.