ESTACIÓN DE SERVICIO

Summary

Una noche de insomnio, un paseo nocturno, una aventura única y caliente.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

JUNGKOOK

Jungkook POV

Las calles de Seúl estaban más muertas que mi cabeza a las3:47 a.m. La BMW R18 Roctane rugía debajo de mí como una gata en celo, vibrandoentre mis piernas mientras el viento frío me pegaba la camiseta negra sinmangas al pecho. Pantalón baggy de cuero, camisa a cuadros abierta ondeando como capa de rebelde. No podía dormir. Otra vez. El insomnio me tenía loco, asíque salí a quemar gasolina y pensamientos.Hasta que el motor empezó a toser.—Mierda… —murmuré, mirando el tablero—. ¿En serio?La estación de servicio apareció como un oasis luminoso enmedio de la nada. Desolada. Solo una moto y yo. Aparqué frente al surtidor y mebajé, quitándome el casco y sacudiendo mi pelo negro. Fue entonces cuando lavi.Detrás del vidrio del mini-market, moviéndose con ese culo que parecía hecho para pecar: redondo, firme, moviéndose de un lado a otromientras acomodaba unas cajas. Piel pálida, cabello rosado cayéndole en ondaspor la espalda, uniforme ajustado que no dejaba nada a la imaginación. Latina.Boca pintada de rosa pálido, ojos negros que se clavaron en mí cuando levantéla mirada.Sonrió. Lenta. Peligrosa.Ella POVSanta mierda. ¿Eso que acababa de entrar era real? Jungkook.Jeon Jungkook de BTS. En carne, hueso y cuero. Alto, tatuado, con esa cara deángel caído y un cuerpo que gritaba "fóllame hasta que no puedas más".Se acercó al mostrador con esa caminata arrogante, camisa abierta dejando verlos músculos y las líneas de tinta en sus brazos.—Buenas noches… o madrugadas —dijo con esa voz grave que memojó las bragas al instante—. Me quedé sin gasolina. ¿Me ayudas?Lo miré de arriba abajo sin vergüenza.—Claro, oppa… —respondí, mordiéndome el labio—. Te llenotodo lo que quieras.Vi cómo sus ojos bajaron directo a mi culo cuando me girépara salir hacia el surtidor, mirándolo provocativa al meter la pistola en el tanquede su motocicleta para después agarrar la tarjeta que me tendía. El coqueteofue instantáneo. Caliente. El aire entre nosotros crepitaba.Jungkook POVEntramos juntos al mini-market para "pagar con latarjeta". Mentira. Los dos sabíamos que era una excusa. Apenas cerró lapuerta detrás de nosotros, me giré y la acorralé contra el mostrador. Mi mano bajó directo a ese culo que me había estado tentando, apretándolo fuerte mientras pegaba mi boca a la suya.—Joder… tienes una boca de pecado —gruñí contra sus labios,metiendo la lengua sin pedir permiso.Ella gimió, clavándome las uñas en la nuca y tirando de mi pelo. Sabía a cereza y a ganas. Mis dedos se metieron debajo de su falda corta, encontrando ya la tela mojada de sus bragas.—Estás empapada, bebé… —susurré, mordiéndole el cuello—.¿Tanto te puso mi moto o mi cara?Ella POV—Las dos cosas —jadeé, bajando la mano para apretar el bultoenorme que se marcaba en su pantalón de cuero—. Pero sobre todo esto…No perdimos tiempo. Lo arrastré a la sala de descanso del fondo, cerrando la puerta con llave. Lo empujé contra el sofá viejo y me subí ahorcajadas, besándolo como si quisiera comérmelo vivo. Le quité la camisa a cuadros y la camiseta sin mangas de un tirón, lamiendo cada tatuaje, cada músculo marcado de su abdomen.Jungkook gruñó, me levantó como si no pesara nada y me sentó en la mesa. Me arrancó las bragas de un tirón seco y se arrodilló. Su lengua fue directa a mi clítoris, chupando y lamiendo como un experto. Dos dedos gruesos entraron en mí sin aviso, curvándose justo donde lo necesitaba, el frio de sus anillos solo hacia todo más placentero.—Ahh… ¡Jungkook! —gemí, tirándole del pelo oscuro algo largo entre mis piernas mientras movía las caderas contra su cara.Jungkook POVSu sabor era adictivo. Dulce, caliente, desesperado. La hice correrse una vez con la boca, temblando y gritando mi nombre. Después me levanté, me bajé el pantalón lo suficiente para liberar mi polla dura y pesada, y la penetré de un solo empujón profundo.—Tan apretada… —gruñí, follándola fuerte sobre la mesa. Cada embestida hacía que sus tetas rebotaran y que ella arañara mi espalda.La cambié de posición: la puse en cuatro sobre el sofá,agarrando ese culo perfecto con ambas manos mientras la penetraba más profundo,más rápido. El sonido de piel contra piel llenaba la sala, mezclado con sus gemidos y mis gruñidos.Ella POVMe estaba destrozando de la mejor manera. Sentía cada centímetro grueso entrando y saliendo, golpeando ese punto que me hacía ver estrellas mientras me agarraba con fuerza a los bordes del sillón. Me dio vuelta otra vez, sentándome encima de él en el sofá. Cabalgándolo como loca, moviendolas caderas en círculos mientras él me chupaba las tetas y me apretaba el culo.—Quiero que te corras dentro… —le rogué, mordiéndole laoreja—. Lléname, Jungkook.Él sonrió con esa sonrisa peligrosa, me agarró fuerte de lascaderas y empezó a follarme desde abajo como un animal. Rápido, salvaje, sin control. Me corrí gritando, apretándolo dentro de mí, y él me siguió segundos después, gruñendo una maldición baja en su idioma mientras se vaciaba profundo,descansando su frente sudada entre mis pechos.Pero no terminó ahí.Me cargó contra la pared antes de que pudiera darme cuenta, me levantó las piernas y me folló otra vez, más lento pero más intenso. Después en el piso. Luego yo de rodillas chupándosela hasta que se corrió en mi boca y lo tragué mirándolo a los ojos, jugando con mi legua, mostrándole su contenido.Maratón total. Sudor, gemidos, mordidas y risas entre polvo y polvo.Jungkook POV Cuando salimos de la sala de descanso casi una hora y media después, los dos estábamos deshechos, con sonrisas tontas y marcas por todos lados. Le puse aceite a la moto queriendo alargar el tiempo con ella… y le dejé mi número en un papel junto con un beso sucio.—Vuelve cuando te quedes sin gasolina otra vez, oppa—me dijo, guiñando un ojo y lamiéndose los labios hinchados.Me subí a la BMW, encendí el motor y le guiñé un ojo de vuelta.—Cuenta con eso, bebé. La próxima vez traigo condones… o no.Como prefieras.Y me fui rugiendo por las calles vacías de Seúl, con el cuerpo cansado y la cabeza por fin en paz.