TRIADA

Summary

Una presa solitaria en la noche, un depredador peligroso como el infierno....

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

TAEHYUNG

La noche en Gangnam olía a dinero, cigarrillos caros y pecado. Kim Taehyung estaba en el bar exclusivo con el traje Gucci hecho a medida pegado al cuerpo como una segunda piel negra. La chaqueta entallada marcaba sus hombros anchos y la cintura estrecha, la camisa de seda blanca ligeramente abierta revelaba un collar de plata que brillaba contra su piel caramelo. Su cabello negro perfectamente peinado hacia atrás, enmarcando esos ojos profundos —uno con párpado simple, otro doble— que parecían absorber la luz y devolver solo oscuridad. Labios carnosos, mandíbula afilada, esa cara de estatua que hacía que la gente se congelara. Medía casi1.80, cuerpo de bailarín tonificado, dedos largos y elegantes que ahora sostenían un vaso de whisky que ni había terminado.

Pocas mujeres se acercaban. Sabían quién era: el jefe de la Triada del Tigre Dorado. Era el que disfrutaba cortando la piel con navajas afiladas mientras follaba. El que dejaba marcas permanentes. Pero a Taehyung le daba igual. El poder era su afrodisíaco.Entonces la vió.Al otro lado de la calle, bajo la luz amarillenta de la parada de bus, estaba ella. Una latina que no encajaba en Seúl. Cabello negro azabache con vetas moradas brillantes que caían en ondas salvajes hasta su cintura. Ojos amarillos, como los de un gato en la oscuridad, grandes y brillantes de miedo y cansancio. Labios llenos, carnosos, hechos para morder.Su cuerpo era una puta obra de arte: tetas grandes que se adivinaban bajo una sudadera oversize, cintura estrecha, caderas anchas y un culo que hacía que la tela holgada se tensara cuando se movía. Piernas largas enfundadas en leggins viejos. Esperaba el último bus, sola. Vulnerable.Taehyung sonrió. Esa sonrisa lenta, peligrosa, que mostraba dientes perfectos.—Jefe, ¿todo bien? —preguntó uno de sus hombres desde el auto negro.—Vayan. Yo manejo solo esta noche.No esperó respuesta. Cruzó la calle como un depredador. Ella levantó la vista justo cuando él ya estaba encima. Esos ojos amarillos se abrieron de terror.—¿Perdón? ¿Necesitas ayu….—No terminó. Taehyung la agarró por la cintura con un brazo de acero, la otra mano tapó su boca con un pañuelo empapado en cloroformo. Ella pataleó, arañó, pero era como una gatita contra un tigre. En segundos su cuerpo suave se aflojó contra el de él. Taehyung inhaló su olor —gardenia, sudor y algo dulce— y sintió la polla endurecerse dentro de los pantalones del traje.—Eres mía ahora, gatita.La metió en su Mercedes blindado y desapareció en la noche.Despertó atada.La habitación era enorme, minimalista y lujosa: paredes negras, luces tenues rojas, una cama king size con postes de metal. Estaba completamente desnuda, brazos estirados y atados con cuerdas de seda roja a la cabecera, piernas abiertas y aseguradas a los pies. Su coño expuesto, labios hinchados por el miedo, un pequeño tatuaje en la cadera que decía “Sakura”,es letras con florituras elegantes.Taehyung estaba sentado en un sillón frente a ella, traje negro impecable, piernas cruzadas. En su mano, un cuchillo filoso jugaba entre sus dedos largos.—Despertaste, mi preciosa presa. Bienvenida a tu nuevo hogar.—¿Quién mierda eres? ¡Suéltame, hijo de puta! —gritó ella,forcejeando. Su acento latino era música para sus oídos. El miedo la recorrían por completo aunque él aún no lo sabía, estaba en Corea por un empleo, nadie la extrañaría, ya no importaba.Taehyung se levantó, lento. Se quitó la chaqueta, la dobló con cuidado y la dejó sobre el sillón. La camisa blanca se tensaba sobre su pecho definido. Se acercó y pasó el filo del cuchillo por el valle entre sus pechos.La piel se erizó, un hilo fino de sangre brotó cuando presionó un poco.—Shhh… No grites. Me encanta cuando gritan, pero solo cuando estoy dentro de ti.Le dio una bofetada fuerte que le giró la cara. Luego se inclinó y lamió la sangre de su pecho. Su lengua caliente, experta. ella temblaba, pero sintió un calor traicionero entre las piernas.—Eres perfecta. Esos ojos amarillos… ese culo que voy a romper. Vas a ser mi esclava personal. Mi puta sádica favorita.Le metió dos dedos sin aviso en el coño. Estaba seca de miedo, pero él escupió sobre su clítoris y empezó a frotar con rudeza. Ella gemía de dolor y algo más.—Por favor… no…—Demasiado tarde. —Sacó los dedos y se los metió en la boca—. Chupa tu miedo, gatita.Le desató las piernas solo para girarla. Ahora estaba en cuatro, culo en pompa, cara contra las sábanas. Taehyung se bajó los pantalones. Su polla era gruesa, larga, venosa, cabeza hinchada y ya goteando precum. Sin lubricante, sin piedad, la embistió de un solo golpe hasta el fondo.—¡Aaaah! ¡Duele! —gritó.—Bien. Quiero que duela. —La agarró del cabello oscuro y morado y tiró fuerte mientras la follaba como un animal. Sus bolas golpeaban contra su clítoris, el sonido húmedo y obsceno llenaba la habitación. Cada embestida erabrutal, profunda, golpeando su cérvix. Le dio nalgadas fuertes, dejando marcas rojas en su piel pálida.Sacó la polla y la azotó con ella, luego le escupió en el ano.—Hoy solo el coño. Mañana te abro el culo.Volvió a entrar, más fuerte. La ató de nuevo, esta vez con las piernas flexionadas contra el pecho, completamente expuesta. Sacó un vibrador grueso y lo puso a máxima potencia contra su clítoris mientras la follaba. ella se corrió gritando, lágrimas en los ojos, pero él no paró. Siguió follándola hasta que su coño estaba rojo, hinchado, chorreando.Entonces tomó el cuchillo. Hizo un corte superficial en su muslo interno y lamió la sangre mientras seguía penetrándola. El dolor la hizo apretar más alrededor de su polla.—Joder… tan apretada. Vas a sangrar por mí todas las noches.Ella perdió la conciencia entre el tercer y cuarto orgasmo forzado, su cuerpo convulsionando.Cuando despertó, estaba limpia. Taehyung la había bañado,curado las heridas con ungüento y vendandola ahora la tenía acurrucada contra su pecho desnudo. Solo llevaba un bóxer. Sus dedos largos acariciaban su cabello negro y morado con una ternura sorprendente.—Tranquila, mi flor de sakura. Ya pasó el juego, Bebé.Le acercó agua con una pajita. Ella bebió, temblando. El contraste era brutal: minutos antes la había destrozado, ahora la besaba en lafrente, en los párpados, en los labios hinchados.—¿Por qué...? —susurró ella.—Porque te vi y supe que eras mía. No te voy a dejar ir nunca. Pero si eres buena… te trataré como a una reina entre juegos.Esa noche la folló de nuevo, más lento. Misionero, mirándola a los ojos amarillos mientras entraba y salía. Le mordía los pezones hasta hacerla sangrar un poco, luego los lamía con devoción. La ató solo las muñecas esta vez, para que pudiera abrazarlo.—Dime que me odias mientras te corres —ordenó.—Te odio… ah… Taehyung… joder…Se corrió gritando su nombre por primera vez.Los días se volvieron una mezcla adictiva de infierno y cielo.Por las mañanas, Taehyung salía en su traje negro,caro a manejar los negocios de la triada: drogas, armas, extorsión. Volvía oliendo a peligro y dinero. La encontraba esperándolo, a veces voluntariamente arrodillada con un collar de cuero que él le había puesto.Un día la colgó del techo con cuerdas shibari intrincadas.Su cuerpo suspendido, pechos apretadas por la soga, coño goteando. Taehyung usó un flogger, azotando sus muslos, su culo, sus pechos hasta que estuvieron rojos. Luego se arrodilló y le comió el coño como un hombre hambriento,su0 lengua follándola mientras sus dedos jugaban con su ano.—Pídeme que te folle el culo, esclava.—Por favor… méteme la polla en el culo, amo…La bajó, la dobló y la penetró analmente con lubricante esta vez (solo porque ella ya sangraba un poco del coño). Empujó lento al principio,luego bestial, sus manos grandes apretando sus caderas. Le tiró del cabello morado como riendas.—Eres mi puta favorita. Mi tesoro.Después del orgasmo, la desató, la bañó, la secó con toallas cálidas, le puso hielo en las marcas y la abrazó mientras veía una película. Le cantaba bajito en coreano, voz profunda y tranquila, ella empezó a buscar esos momentos. El miedo se convirtió en anticipación. El dolor, en placer retorcido.Una noche, después de una sesión especialmente salvaje—donde Taehyung la había hecho correrse con una vela de cera caliente goteando sobre sus pechos y luego follándola con un dildo mientras él la penetraba doble— ella lloró en sus brazos.—No quiero irme… ya no.Taehyung sonrió, tenia esa sonrisa peligrosa ahora con algo suave en los ojos. La besó profundo, su lengua explorando su boca.—Nunca te irás, mi flor de sakura. Eres mi tesoro más preciado. La única que soporta mi oscuridad y la ilumina con la luz dorada de tus ojos.La folló suave esa noche. Sin ataduras. Solo piel contra piel, sus cuerpos sudados moviéndose juntos. Él besaba cada marca, cada moretón, lamiendo la sangre seca de un corte fresco en su hombro.—Te amo, sakura. Aunque mi amor duela.Ella se corrió susurrando lo mismo.Meses después, ella ya no era solo la esclava secuestrada.Caminaba a su lado en eventos de la triada, con vestidos caros que marcaban su cuerpo de infarto, collar discreto pero visible. Todos sabían que era intocable. La reina del Tigre Dorado.Taehyung seguía siendo sádico. Seguía atándola, cortándola,follándola hasta dejarla inconsciente. Pero siempre terminaba cuidándola. Baños de burbujas, masajes, regalos caros, viajes privados donde le hacía el amor bajo las estrellas.Esa noche en Gangnam, una presa se convirtió en su obsesión.Y la obsesión, en el amor más retorcido y perfecto que ambos podían tener.