Bayonetta
"Tras la caída del última sabio de Lumbren y la destrucción del Dios Jubileus, la ciudad de Vigrid ha entrado en un estado de conmoción ante una importante ideología religiosa, el mundo está dividido y el desequilibrio entre el bien y el mal se terminó.
Con Jeanne y Bayonetta vivas, siendo las últimas brujas de Umbra que quedan, están en total ventaja ante los sabios que una vez la denigraron.
Sin embargo para ellas esto era algo sin importancia, al ya no existir desde hace más de 500 años la orden de las brujas, se han adaptado a la vida humana, aunque eso no las separe de sus raíces como brujas."
Luka observó lo escrito en su libreta, y tras meditarlo borro los nombres de las brujas para salvaguardar su identidad y trabajos.
Si alguien le hubiese dicho hace seis meses que haría eso en definitiva se habría burlado, su sueño siempre había sido exponer a las brujas, que la gente supiera de ellas y su papel en el mundo contra los ángeles y Dios, sin embargo después de haber descubierto que de hecho fue el último sabio y sus ángeles quienes mataron a su padre, su ira había menguado.
Con el último sabio muerto y los ángeles siendo exterminados ¿Para que necesitaría la venganza? Bayonetta se encargaba perfectamente bien de eliminar ángeles, así que la gente estaba "protegida" de alguna extraña forma.
Se recostó en su silla con pesadez y suspiró, sintiendo de nuevo esos sentimientos picando su estómago.
Su atracción por Bayonetta y obsesión mal dirigida estaban siendo un problema, se había convertido en un auténtico acosador de la bruja en un sentido diferente al que antes tenía.
Había ido un montón de veces a la iglesia donde vivía como una monja, fingiendo que sería incapaz de lastimar a nadie, cuando ya había roto su corazón.
Sabía que Bayonetta viviría muchísimos años en comparación con él, que un ángel podría tomarla contra él y estaría en peligro ¿Pero importaba eso en comparación con una vida a su lado?
No, definitivamente nada importaba, además... ya había estado en peligro antes ¿En qué cambiaría algo ahora?
Se levantó decidido a volver a intentarlo, en algún momento ella lo vería y pensaría "¡Oh Dios, Chesire, eres realmente bueno!" Y le daría la oportunidad que había estado esperando.
El viaje en el auto fue tranquilo, y aunque el cementerio frente a la iglesia era algo tétrico, había aprendido a encontrar belleza incluso en la muerte.
Las puertas de la iglesia hicieron un pequeño chirrido al entrar, y el golpe tras cerrarse tras de sí aumentaba más la tenebrosas aura que había en ese sitio sagrado.
Bayonetta estaba hincada frente al sepulcro orando en murmullos, con las manos entrelazadas y la cabeza gacha, haciendo que mechones de su cabello cayeran sobre sus hombros. Se sentó en la primera banca frente al sepulcro, observándola sin deseo de interrumpirla.
Inhaló hondo, captando en el aire ese delicioso aroma a perfume que sentía siempre que ella estaba cerca.
— Creí que habías dejado de ser un pervertido, Chesire — la voz de Bayonetta retumbó con el eco del lugar mientras se levantaba del sepulcro.
— Deja de llamarme pervertido — espetó con fastidio —. Y ya te dije que mi nombre es Luka.
Ella soltó una risita mientras me miraba con burla.
Sus ojos no pudieron evitar escanear su cuerpo, metido en un traje que no parecía ser adecuado para una monja.
— Sigues viniendo, Chesire.
— Tu sigues aquí.
Se sentó a su lado, cruzándose de brazos mientras mirábamos el sepulcro frente a nosotros.
— Rindete, pimpollo — me dijo, lanzándome una mirada de reojo sobre sus lentes —. Vienes en vano.
Suspiró al oír sus palabras, con las que estoy tan familiarizado.
— No me rendí cuando quería exponerte ¿Que te hace creer que lo haré ahora? — le pregunte —. En algún momento dirás que si.
Bayonetta suspiro — Voy a demandarte por acoso, Chesire.
Sonrió — Si te molestara tanto ya me habrías usado como carnada de ángeles.
Bayonetta soltó un risa corta, intentando cubrirla con su mano.
La observé, notando un ligero rubor en sus mejillas que desapareció tan rápido que creí haberlo imaginado.
— Que dulce eres, Chesire — dijo con gracia.
Sentí que me ardían las orejas.
— Solo me tomas para burla.
Ella me miró de una forma que me dejó helado, con una intensidad y magnetismo que me dejaban sin acciones.
— Tal vez — me respondió, apoyando su cabeza en mi hombro con suavidad.
Me quedé helado de tenerla tan cerca, sin saber que hacer o decir por primera vez.
— O tal vez no — remató en voz baja, haciendo que mi corazón latiera desbocado —, el mundo da muchas vueltas, pimpollito.
Y si, eso era verdad.
¿Como iba a pensar que acabaría así? Enamorándome de una bruja que solía odiar.
Aunque bueno, ¿Quién soy yo para interrogar al destino?.
Fin.
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Ya pues. Lo admito me vi esta película y estoy jugando el juego en ps3 ¡me enamore de ellos como pareja! Me curo sola el corazón.