Night Witcher

Summary

Nate Strange sigue la historia principal del Universo Marvel tendiendo relación con personajes como Spider-man,Doctor Strange.Iron man,entre otros Nate es un joven hechicero que gracias a ciertos sucesos adquirió habilidades extraordinarias y dominó la magia y poco a poco tendrá que tomar una decisión que marcará el cual verdaderamente es su propósito

Genre
Action
Author
Fabián
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPÍTULO 1: ¿El asesino?

**Nueva York, 2024**

Una figura sombría surcaba los tejados de Nueva York con velocidad radical. De su capucha negra colgaban dos hojas de jade afiladas, unidas por una cadena que tintineaba como un susurro mortal. Su traje negro, desgastado, lo fundía con la noche, un espectro entre las sombras urbanas.[1]

Saltó con fuerza sobrehumana hacia la cima del Empire State, el pináculo de la ciudad. Allí, bañado por la luz plateada de la luna, se detuvo a escrutar su presa.

Un zumbido interrumpió el silencio: una llamada de un número desconocido.

—¿Qué tal, exterminador? ¿Cómo vas? —ronroneó una voz con acento italiano, cargada de impaciencia mafiosa.

Silencio.

—Mira, cambio de planes. No necesito su cabeza cortada. Quiero su cuerpo intacto, con las huellas dactilares perfectas.

—Demasiado tarde —replicó la sombra con sarcasmo gélido—. Ya tengo su cabeza conmigo.

—¿Eres idiota o te lo haces? ¡Te dije que no actuaras con imprudencia!

—Vuelve a llamarme idiota y serás tú el que pierda la cabeza —advirtió la sombra, serena como un lago antes de la tormenta—. Estoy por ubicar al objetivo, pero este cambio te costará otro millón.

—Como sea. Haz tu trabajo. Me costó un infierno contactarte, exterminador.

Desde la cumbre del Empire State, la sombra cerró los ojos. La urbe nocturna se disolvió en un tapiz verde, donde cada movimiento reverberaba como un eco vital.

Un par de lentes oscuros se materializaron en sus manos, brillando con fulgor púrpura. Con ellos, escaneó Nueva York entera sin moverse: Times Square, el Puente de Brooklyn, hasta una zona remota de Queens. Allí, un resplandor idéntico al de los lentes.

Abrió los ojos.

—Te encontré —murmuró.

Apareció a pocos metros del edificio, percibiendo cada susurro, cada latido, sin esfuerzo.

—Me dijeron que necesitaban tu cuerpo completo… pero no que no podía entregártelo con un cuchillo en el pecho —siseó sádicamente.

Irrumpió como un fantasma, surgiendo a espaldas del grupo. Un hombre de bastón plateado, vestido con un traje blanco de lino impecable, flanqueado por dos hombres de dos metros enfundados en negro.

—¿Qué demonios? —balbuceó el hombre, sobresaltado.

—¿Tú eres Antón Betancourth? —preguntó la sombra.

Los guardaespaldas respondieron: —¿Quién carajos eres tú?

—No necesitan saberlo. Ya que tú vendrás conmigo, maldito —dijo, señalándolo.[2]

Los hombres sacaron revólveres de calibre 50 y abrieron fuego. Las balas atravesaron el cuerpo de Nate como si fuera humo etéreo, no mera ilusión.

Dispararon sin piedad, pero él avanzó con calma letal. Desenvainó una hoja de jade. El aire se cargó de tensión; cesaron los disparos.

En un parpadeo, apareció tras ellos. Dos tajos precisos: cabezas rodando, sangre salpicando el suelo.

Betancourth, con pupilas dilatadas por un terror primordial, tartamudeó: —Miserable… ¿Qué carajos eres?

La sombra entrecerró los ojos con disgusto: *Ay, el miedo, tan predecible, tan frágil ante el caos.*

Antes de que respondiera, la hoja de jade atravesó su pecho. Cayó, tiñendo de rojo su traje blanco.

—Pero si quieres saber, solo alguien trabajando —dijo Nate.

Tomó el cadáver fresco, pero un golpe potentísimo lo lanzó volando.

—¡Basta, Nate! —gritó Spider-Man.

Nate, la sombra,alto,rasgos faciales afilados, nariz recta, piel blanca, cabello negro como la misma penumbra y ojos verdes como el pasto de primavera., se incorporó con sarcasmo: —Vaya, vaya. Miren quién llegó: la araña traicionera.

—Sigues interfiriendo en lo único que me queda… —gruñó Nate.

—¿Esto es lo que te queda? ¿Matar por dinero? —replicó Spider-Man.

—Gracias a ustedes lo perdí todo.

—No hagamos esto, Nate. Si empiezas esta pelea, te detendré.

Nate lo miró fijamente y se teletransportó detrás, barriendo sus piernas. El sentido arácnido de Peter zumbó; amortiguó la caída con los brazos y se impulsó, esquivando otro golpe lanzado por Nate.

Nate desenvainó ambas hojas de jade y cargó. Telarañas volaron hacia él, pero lo traspasaron al hacerlo intangible. Intentó apuñalar, pero Spider-Man esquivó cada uno de los cortes.

En el último ataque, Spider-Man sujetó la hoja con fuerza hercúlea, aferrando las muñecas de Nate.

Este se volvió intangible, liberándose, y propinó una patada brutal al abdomen. Peter cayó, jadeando.

—Sigues tan crédulo como el día que nos conocimos. Tal vez por eso no te recordaron… y yo que me sentí mal e intenté evitarlo —dijo Nate, caminando hacia el cadáver.

Peter lo miró extrañado por esa frase repentina. Nate recogió el cuerpo y se desvaneció.

—Nos vemos, Peter Parker.

Reapareció en el rascacielos del magnate italiano, lanzando el cadáver sobre la mesa.

—Todo tuyo.

—Creí que serías más sofisticado —se quejó el mafioso, revisando las manos intactas—. Bien hecho, exterminador. El dinero es tuyo.

Nate escudriñó el bolso rebosante de billetes, confirmando su autenticidad, los tomó y se esfumó en el aire.

—¿Ni un gracias? Qué grosero… —masculló el magnate.

Afuera, Spider-Man, herido por la patada, murmuró: —Nate, ni siquiera te reconozco… ¿Cómo supo mi identidad? Nadie la conoce desde el hechizo…

Nate regresó a su hogar: una periferia oscura, iluminada por plantas bioluminiscentes que pulsaban como venas vivas.

Subió escaleras de roca sólida hasta reunirse con el Clan Sombra.

## Capítulo 1, Parte 2: El Clan Sombra

El Clan Sombra —criaturas semihumanoides de apariencia felina, acorazadas con placas metálicas, colas prensiles y pelaje negro como la medianoche— percibió su llegada. Sus voces resonaron en eco coral: *Hermano Nate… Hermano Nate… Hermano Nate…*

Caminó entre ellos hacia el rey.

—Majestad, he vuelto —dijo con sumisión reverente.

—Hermano Nate, ¿has erradicado otra vida por viles monedas humanas? —tronó el rey mientras caminaba alrededor de él.

—Mil perdones, majestad, pero es mi única forma de sobrevivir en esa sociedad. Amo esta periferia; y ustedes son la única familia que me queda. Pero saben que no puedo quedarme eternamente.

—¿Crees factible regresar a los insufribles humanos que te traicionaron? —preguntó el rey.

—Entiendo su punto, mi rey, pero… la periferia no sostiene a un humano. No me alimento de la energía del Pozo de Luz como ustedes. Sé lo que hicieron en Kamar-Taj contra mí, sé cómo me traicionaron y sé que incluso mi padre pudo caer en esos engaños, pero…

La rabia surgió mientras hablaba, sus dientes apretados, ojos verdes tornándose rojo escarlata. Una energía caótica recorrió su cuerpo.

—¡Hermano mío! —exclamó el rey.

Un grito estruendoso liberó una onda expansiva que estremeció la caverna. El clan se alertó, acercándose con curiosidad felina.

—¿Qué fue eso, hermano Nate? —preguntó el rey.

—No lo sé, majestad —admitió Nate, dubitativo.

—¿No lo sabes aún? A juzgar por lo que vi, eso fue magia del caos —afirmó el rey con certeza.

—¿Magia del caos? ¿La de la Bruja Escarlata?

—Así es. Has tenido encuentros con Wanda Maximoff; en uno puede que te transfiriera su esencia… o alguien la implantó en ti.[3]

—Imposible. Ni ella me dio magia, ni alguien podría robarla. Además, me quitaron mis artes místicas en Kamar-Taj; ya ni siquiera tengo magia para… A menos que no fuera alguien, sino algo. Algo que surgió cuando aún no era "la Bruja Escarlata"…