Introducción
El pitido final no fue un sonido, fue un verdugo.
En el centro del campo, las luces del estadio parecían quemar más que nunca, pero Lisa no sentía el calor. Solo sentía como en medio de sus mejores jugadas se alentaba, en su vista casi nula divisaba al publico cada vez más borroso, podía sentir la fuerza abandonando su cuerpo en una convulsión interna, no sentía nada, solo sentía el frío del asfalto y el sabor metálico de la sangre y el pasto en su boca. A lo lejos, escuchaba los gritos de júbilo de la afición, pero para ella, el mundo se había quedado en silencio. Sus dedos, entumecidos por el frío y algo mucho más oscuro que eso que ya no podían ocultar, arañaron el césped.
Entonces la vio.
Jennie cruzó la línea de banda, ignorando los gritos de su padre desde el palco y la mirada de reproche de sus compañeras porristas. Corrió con los pompones olvidados en algún lugar de la yarda cincuenta, sus botas blancas manchándose de lodo.
Cuando se desplomó al lado de Lisa, sus manos temblorosas no sabían dónde tocar.
—Lisa, mírame... por favor, mírame —sollozó Jennie, y el sonido de su voz rota fue más doloroso que cualquier fractura.
Lisa intentó sonreír, pero sus pupilas dilatadas y la mirada perdida le dijeron a Jennie todo lo que necesitaba saber. El secreto se había acabado. El cuerpo de Lisa se rindió antes que su corazón. Jennie la sostuvo, ocultando el rostro de su novia contra su pecho para que las cámaras no grabaran la destrucción de su estrella, mientras el confeti caía sobre ellas como una burla de colores.
—Lo hice... por nosotras... —susurró Lisa, antes de que la oscuridad la reclamara.
Jennie no respondió. Solo la abrazó con una fuerza desesperada, sabiendo que, a partir de hoy, el fútbol sería el menor de sus problemas.
Está historia es un fan fic por y para fanáticos.
Jennlisa ship, Lisa Gip, Contenido +18, durante la historia hay situaciones relacionadas a actividades ilicitas y no se exhorta a ningun lector a replicarlas, contenido exclusivo para el entretenimiento.
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