6 DE JUNIO

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Summary

​¿Puede el amor cambiar quién eres? ​Él era el chico rebelde del colegio; ella, la estudiante perfecta. Todo cambió un 6 de junio, cuando un vestido rojo y un par de pulseras marcaron el inicio de un flechazo inolvidable. Tras un primer rechazo, él comprendió que para estar a su lado debía dejar atrás la irresponsabilidad y transformarse en su mejor versión. ​Esta es la historia real de un cambio radical, una conexión que nació en los pasillos de la escuela y un amor que, tres años después, sigue más vivo que nunca.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

El color de la coincidencia y el inicio del cambio

Era la noche del 6 de junio y el colegio estaba de fiesta. Se celebraba el aniversario de la institución y el ambiente estaba lleno de música y gente. Yo caminaba por los pasillos con la actitud de siempre, rodeado de mis amigos. En ese entonces, cursaba el cuarto año de secundaria y me conocían por ser un chico algo rebelde, de los que no solían pasar desapercibidos, pero no precisamente por los estudios.

​Esa noche, sin embargo, algo cambió.

​En un momento dado, giré la cabeza y la vi entre la multitud. Era una chica de piel morena y estatura baja, pero había algo en ella que me obligó a clavar la mirada. Llevaba un vestido rojo que la hacía lucir hermosa, destacando sobre todo lo que ocurría a nuestro alrededor. En ese instante experimenté algo que solo podría describir como amor a primera vista; sentí una atracción inmediata que me dejó sin palabras.

​A pesar de los nervios, logré acercarme. Quería que tuviéramos algo que nos conectara, así que compré dos pulseras para compartirlas en pareja: una para ella y otra para mí. Fue un gesto impulsivo, nacido de lo enamorado que me sentí apenas la conocí. Sin embargo, esa noche el inicio no fue un cuento de hadas; cuando llegó la hora del baile y me armé de valor para invitarla, ella me negó la pieza. Regresé con mi grupo sintiéndome avergonzado, con ese “roche” quemándome por dentro, pero con una certeza absoluta: no iba a ser la última vez que buscara estar cerca de ella.

​Pasaron los días y mi curiosidad no hacía más que crecer. No me quedé de brazos cruzados e investigué todo sobre ella. Busqué en sus redes sociales, pregunté y observé hasta que entendí quién era realmente. Descubrí que era una estudiante ejemplar, alguien dedicada al cien por ciento a sus estudios y sumamente responsable.

​Al ver sus notas y su compromiso, me detuve a mirarme a mí mismo. Ella era excelencia y orden; yo era rebeldía e irresponsabilidad. Entendí que si quería tener una oportunidad con alguien así, no podía seguir siendo el mismo de siempre. “Ella no va a querer estar con alguien irresponsable”, me dije.

​Fue entonces cuando tomé la decisión más importante de mi etapa escolar: cambié. Dejé atrás la rebeldía y me enfoqué en ser más responsable y tranquilo. Siempre supe que era inteligente, incluso los profesores lo decían, pero ahora tenía un motivo para demostrarlo. Mi actitud dio un giro tan radical que todos a mi alrededor —amigos y maestros— lo notaron. No era solo por las notas, era por demostrarle a ella, y a mí mismo, que podía ser una mejor persona.

​Empezamos a hablar por chat, conociéndonos poco a poco, de manera sana. Aunque en los pasillos del colegio los nervios todavía me ganaban y a veces nos manteníamos algo alejados, por dentro yo seguía cayendo por ella. Lo que empezó ese 6 de junio se convirtió en una historia que hoy, tres años después, seguimos escribiendo.