EL AMANTE DE LAS FLORES

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Summary

En un imperio donde las apariencias lo son todo, el amor más puro nace entre las sombras de un teatro y el peso de un palacio. Hwan es la estrella más brillante de la Casa de las Flores: un actor de una belleza inquietante, lengua afilada y un talento que raya en lo divino. Para el mundo, es un ídolo inalcanzable; para sí mismo, es solo un joven que intenta sobrevivir en un mundo que lo ve como un objeto decorativo. Min-jun es el Príncipe Heredero de la Dinastía, un hombre atrapado en un destino de mármol y protocolos asfixiantes. Su vida es una línea recta hacia un trono solitario, hasta que se cruza con el descaro de un artista que no le teme a su poder y que se atreve a llamarlo "feo" a pesar de su perfección real. Lo que comienza como un juego de seducción, pronto se transforma en un romance prohibido que desafía las leyes del palacio y la protección feroz de Madame Yeon ¿Podrá el amor de Hwan sobrevivir a las intrigas imperiales, o será solo otro drama trágico destinado a una vida miserable? "Te juro que mi corazón solo te pertenece a ti. No habrá reina que pueda ocupar el lugar del Lirio de la Noche."

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Introducción.


“EL AMANTE DE LAS FLORES”

Dinastía joseon, aproximadamente 1880, provincia Gyeonggi 

Introducción : La venta del lirio 

El invierno de ese año , no solo había traído nieve al pueblo, trajo consigo un frío seco que agrietaba la piel y convertía la tierra en piedra. En un pequeño pueblo, un niño junto a una joven mujer, estaban de pie frente a una carreta de madera astillada.

La mujer no lloraba, el hambre tiene una forma de secar las glándulas lagrimales hasta que solo queda un vacío feroz.

Ella sostenía un contrato de papel amarillento, firmado con la huella de su pulgar manchado de tinta negra. Por cinco monedas de plata, su hijo dejaba de ser un niño para convertirse en propiedad de la compañía de ópera de los cerezos del invierno.

—No mires atrás—le dijo la mujer al inocente.

—Mamá— dijo, su voz era pequeña 

La mujer no respondió, miraba al suelo, miraba las cinco monedas de plata en su palmo abierto, miraba todo excepto a él.

—Mamá..— insistió el pequeño un poco más fuerte..

—Ya te dije que no mires atrás — dijo ella, su barbilla temblaba, el hambre realmente le había secado las lágrimas

El pequeño tiró de la orilla de su falda de cáñamo, era la única tela suave que él conocía.

—¿Me vas a buscar después mamá? 

—¿Mamá…? — una lágrima brotó por la mejilla de aquella indefensa criatura.

— Escúchame bien  Hwan..cuando tengas hambre..como tierra si es necesario, pero no dejes jamás jamás…que te toquen ahí..donde no quieres..¿Me entiendes ? 

El pequeño no entendía lo que su joven madre decía, solo tenía 7 años

—Mamá.. ¿porque no vienes conmigo ? 

Ella se arrancó un arete de cobre, no era ni siquiera cobre puro, era una mezcla de chatarra fundida, se lo entrego en su pequeña mano apretando con fuerza.

— Guarda esto, guárdalo y cuando tengas miedo..piensa en mí Hwan…

Madame Yeon salió de la sombra de la carreta, vestía una túnica de seda azul oscuro, con joyas de jade, impecablemente limpia.

Sus ojos eran como dos pozos de obsidiana, oscuros, fríos, capaces de ver el valor de una joya incluso cuando está estaba cubierta de lodo y suciedad.

Ella nunca había concebido un hijo, sus años como actriz principal le habían cobrado el precio de su salud interna a cambio de aplausos. Al ver al niño, notó la estructura de sus pómulos y la forma tan hermosos de sus ojos grises..

—Es pequeño…— dijo Yeon, su voz era aterciopelada — Pero tiene huesos finos..será un Dan ( actor de roles femeninos) excepcional si no muere antes de aprender a caminar.

Madame Yeon lo tomó de la barbilla con sus dedos largos y fríos, en ese momento ella no vio un futuro huérfano, vio la oportunidad de crear la obra maestra que ella nunca pudo terminar en si misma.

Dos hombres de la compañía lo alzaron como un costal de carbón, el niño pataleó, lloró, gritó hasta que su pequeña voz se volvió ronca

—¡MAMAAAA! MAMAAAA! ¡NO ME DEJES MAMAAAA! 

Madame desde lo alto de la carreta no parpadeo, ya había visto ciento de niños llorar, los que dejaban de llorar rápido servían para acróbatas, los que lloraban más tiempo … esos eran los que servían para intérpretes.

Madame se sentó a un lado del pequeño, acariciando su cabeza, tratando de calmar su corazón roto en mil pedazos por el abandono de aquella mujer joven que llamaba “mamá” por primera vez Hwan sintió el roce de una seda contra su piel sucia, así fue el comienzo de su fin.




LA METAMORFOSIS DE LIANG :

 La vida en la compañía no era una función eterna, era un campamento de entretenimiento militar, disfrazado de arte. Viajaban de Pueblo en Pueblo instalando escenarios de madera que crujían bajo el viento, la gente se reunía en plazas, pagando con granos o monedas de cobre para ver a los acróbatas saltar sobre lanzas y a los narradores gritar historias de héroes antiguos.

Pero el verdadero arte ocurría detrás de la cortina roja, donde Liang “ El fénix “ reinaba.

Liang era el actor estrella de origen chino, a sus 50 años, su rostro y Maquillaje empezaba a mostrar las líneas del cansancio y el opio, pero cuando se pintaba, desaparecía el hombre y surgía la ilusión, (décadas atrás, sus pies habían pisado los mármoles de la capital imperial en China, antes de que las purgas y el caos lo empujaran a cruzar la frontera hacia Joseon. Llegó a la compañía como un fantasma herido, cargando únicamente un baúl de sedas raídas y una sabiduría que Madame Yeon, en aquel entonces una joven actriz de ambición feroz, supo reconocer de inmediato.

Fue Liang quien le enseñó que el arte no era solo movimiento, sino poder.

él fue el encargado de “ moldear “ al niño,

—El abanico, no se sostiene con la mano, se sostiene con el alma niño—le decía liang mientras golpeaba los dedos del niño con una barra de bambú. Cada vez que su agarre era tosco.

— Otra vez — le corrigió Liang cada que el pequeño cometía un error 

—Otra vez..

—Otra vez niño !!

— El abanico no se sostiene con la mano criatura.. ¿cuanto más te tendré que decir ?— Gritaba Liang 

—Ya lo sé…— murmuraba el niño frustrado

Te enseñaré niño.. hazlo así…

EL VUELO DEL ABANICO 

Liang le enseñó que cada movimiento del abanico comunicaba un deseo diferente, si cubría sólo la barbilla, era timidez, si ocultaba los ojos era un secreto pecaminoso, si rozaba el abanico a su cuello era una invitación de deseo.

EL CAMINAR DE LOTO 

Liang le enseñó al niño que tenía que caminar con cuencos de agua sobre sus hombros, cruzando los pies en un paso tan estrecho que sus rodillas se rezaban constantemente, debía parecer que flotaba, ocultando el hecho de que sus pies estaban llenos de ampollas sangrientas. El niño, debía dar la ilusión de que volaba entre los espectadores.

LA MIRADA DEL MERCURIO 

Liang le obligaba a seguir el vuelo de una mosca o el movimiento de una vela sin parpadear “ tus ojos deben ser como el agua” decía Liang “ deben reflejar lo que el hombre quiere ver, no lo que tú sientas, no lo que tú veas, si no lo que el hombre que te mire quiere ver” 

Madame Yeon aprendió de Liang que la belleza es una moneda que se devalúa si circula demasiado rápido; por eso, cuando Hwan llegó a sus manos, ella ya no era solo una directora de teatro, sino una guardiana de aquel inocente.

—Míralo, Liang —dijo ella años después, señalando al joven Hwan mientras este practicaba el caminar de loto—. Es la obra que tú empezaste en mí y que yo terminaré en él.

Liang, entre accesos de tos, solo asintió con una melancolía profunda. Él le había enseñado a Madame Yeon cómo construir la jaula, pero se preguntaba si alguna vez le había enseñado cómo abrir la puerta



.

EL SANTUARIO DE MADAME YEON 

A medida que el niño crecía y se convertía en un adolescente, cuya belleza empezaba a murmurarse en las casas de té de la región, la tensión  en la compañía aumentaba. Los otros actores, hombres que sobrevivían alquilando sus cuerpos a Mercedes locales después de las funciones, miraban al joven con desprecio y envidia.

—Podrías pagar la comida de todo un mes, si lo dejas subir a la habitación del magistrado— le sugirió una noche el tesorero de la tropa a Madame.

Yeon, que estaba sentada frente a un Espejo de bronce puliendo sus propias joyas antiguas, se puso de pie con una lentitud aterradora.

—El no es carne del mercado, es un artista, mi artista, si lo vendo por una moneda ahora, su luz se apagará antes de llegar a la capital.

Ella lo protegía ferozmente, pero su protección era una jaula de oro para él, no le permitía hablar con extraños, no le permitía salir solo, no le permitía mirar al exterior. Quería que creciera siendo una página en blanco sin ninguna mancha que le pudiera agobiar. Quería que fuera una criatura que nunca hubiera conocido el tacto de un hombre común.

 para Madame, el chico era su redención…para el chico Madame era la madre que lo alimentaba, era la Madre sustituta para su vida, para el chico Madame no era una carcelera que le robaba su voz…




LA MÁSCARA DE LA BELLEZA 

Llegó el día en el que protagonista, tuvo su primer solo frente a una multitud real, en una ciudad importante donde se habían instalado sin fecha de retorno.Liang lo observaba desde las sombras del escenario, ya retirado y consumido por la tos.

—Hoy dejas de ser un humano— le susurró Liang mientras terminaba de aplicarle la pasta blanca en el rostro—Hoy eres la flor que todos van a querer cortar, pero nadie va a poder alcanzar ..por favor pequeño, no te dejes deslumbrar por las bellezas que el mundo exterior te va a mostrar, recuerda que no todo es real y que no todo es como te lo van a pintar.

El joven ya con 20 años, salió al escenario, el estruendo de la plaza se extinguió en tan sólo unos segundos, sus movimientos eran tan fluidos que parecía agua derramándose  sobre la seda fina. Cada vez que movía su abanico, un suspiro colectivo recorría a los hombres de la audiencia. Eran “los amantes de las flores”hombres ricos que buscaban desesperadamente esa belleza que no era masculina, pero tampoco era femenina, sino que era algo más divino y esa belleza divina la tenía Hwan.

Detrás de la cortina, Madame observaba con orgullo y también con mucho temor, sabía que el rumor de esta joya inalcanzable llegaría pronto a los oídos de los hombres más peligrosos de todo el palacio imperial.

Y tanto como temían  esa noche, no fue la excepción de la tragedia que le visitaría día con día.

—¡Abran! — dijo una voz masculina desde afuera.

Nadie abrió, los actores se escondieron bajo las camas. Algunos detrás de los baúles, Madame tomó una aguja de plata de su tocador y la escondió en la manga.

Los guardias no esperaron, derribaron la puerta de una patada. El capitán entró primero era un hombre de unos 40 años, con una cicatriz que le subí desde el cuello hasta la oreja derecha, no vestía armadura completa, sólo una chaqueta de cuero negro, y una espada corta en la cadera. Sus ojos recorrían el espacio con la precisión de quién ha matado, más veces de las que ha rezado.

— Madame— dijo la voz de este guardia, era demasiado grave y sin cortesía—El jefe en guardia, quiere ver el ruiseñor.

—No sé de qué ruiseñor me habla General. Aquí sólo hay actores callejeros.

—No soy General, soy el primer espadachín, y si no me entregas al niño de los pómulos altos, voy a matar a uno de tus artistas cada hora hasta que amanezca— dijo con una voz casi  cantora, pero también amenazante.

—S son artistas, no juguetes para las porquerías como tú— dijo Madame con una voz demasiado valiente

—Ese niño brilla como el oro, y a mí me gusta el oro,dámelo— amenazó el 

—Ese ese niño del que dice está enfermo— anunció Madame

—Si? Y según usted, de que está enfermo

—A ese niño lo han usado muchísimas veces, el niño ya no tiene fuerza, tiene llagas en sus partes, tiene llagas en la boca lo puede contagiar de muerte.

Aunque el guardia no creía mucho de lo que Madame le decía, dudo un poco… si bien sabía de aquellas enfermedades que llevaban los artistas a los pueblos, por ende, decidió no arriesgarse a que esa criatura hermosa lo contagiase de alguna enfermedad de esas extrañas que los campesinos decían que los artistas tenían, sin más,se marcharon de la casa de las flores de Madame no sin antes, quebrar espejos, sillas, mesas y todo lo que estaba a su alcance.