ALBEDO [PILOTO]

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Summary

Albedo es una chica alíen sin familia ni amigos, cargando con una personalidad que ahuyenta a cualquier persona, además de poseer una mala suerte crónica. Su único propósito es sobrevivir en sus diversos trabajos, pero tanto la ciudad como sus habitantes se lo impedirán; esto la llevará a aprender de las personas que la rodean para, finalmente, aprender de sí misma.

Genre
Scifi/Drama
Author
DerpVtrV
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1.1

Su jefe, un hombre de unos cincuenta años con problemas de sobrepeso y una obsesión por tener metales colgando de su cuello y brazos —collares, brazaletes, pulseras, sortijas y aretes—; todo lo que hiciera resaltar su imponente figura, aunque lo único que podría imponer sería el tamaño de su barriga. Eso pensaba Albedo, ya que el resto de sus características eran un dolor de cabeza para cualquier persona que no fuera un cliente dispuesto a gastar su dinero en este horrible local.

Albedo: —Lo siento Jefe es que llegué un poco cansada, junto con el frio y....

Los demás trabajadores de este local se podría decir que tenían ciertas reglas, reglas que uno debe seguir si desea seguir trabajando aquí, las cuales eran.

1- No hagas preguntas.

2- no lo mires directamente.

3- no lo interrumpas mientras escribe en su libreta.

El cual Albedo profano dos de ellas. El hombre dejó de anotar en su libreta. El silencio que surgió fue más pesado que cualquier grito. Se acercó a ella lentamente, no con preocupación, sino con curiosidad, como la de alguien inspeccionando algo molesto.

Jefe Cascarrabias: —¿Cansada?.

Repitió la palabra como si fuera un idioma extranjero y asqueroso.

Jefe Cascarrabias: —No recuerdo haber puesto “doctor” en mi contrato, ni “psicólogo”. En este negocio, novata, hay piezas que funcionan y piezas que se tiran a la basura. Si tu cabeza no puede mantenerse derecha, quizás te pesa demasiado. No me hagas perder mi dinero con tu fragilidad, lo único que evita que salgas por donde entraste es que puedes hacer “eso”, de lo contrario tendrías que buscar un lugar donde te paguen por desmayarte.

Trabajadores explotados: Que tonta...eso se gano por responderle al jefe

Albedo: —Sí, Jefe. Lo siento, Jefe.

Miradas sombrías llenas de desprecio; la atmosfera no disminuía, ese es le ambiente al que Albedo debe someterse: un jefe despreciable y compañeros que únicamente velan por si mismos, estaba claro cuál era el eslabón más bajo: nada más que la pequeña presa encerrada en una jaula llena de depredadores.


Si trazamos un mapa del recorrido realizado por Albedo dentro del local, sería un garabato sin coherencia o forma alguna; líneas que opacarían el mismo mapa, dejando más línea que mapa o alguna otra forma indescriptible, ya que el trabajo de Albedo no paraba ni un momento, ni siquiera un segundo para respirar.

Albedo: —*Todos aquí son ratas, no puedo verlo de otra manera, son inservibles, solo saben lamerle las botas a ese gordo...como yo.

Mientras comenzaba a divagar en un intento de escapar de la realidad mientras realizaba decenas de cosas.

Albedo: —¿Acaso no hay más trabajadores para hacer esto?.

—¡Baños! —el grito del jefe fue un latigazo que le erizó los vellos de la nuca.

—¡PEDIDO! —la voz de uno de los Trabajadores se incrustó en su oído izquierdo, cargada de una impaciencia violenta.

—¡PELO! —el cliente golpeó la mesa, y el sonido del plato vibrando fue como una explosión en su cráneo. Había encontrado cabello en su comida.

Albedo abrió la boca, pero el aire se negó a entrar. Intentó dar un paso hacia la cocina, pero su brazo fue tironeado por la mirada de odio del cliente. Quiso girarse hacia los baños, pero la sombra del jefe la anclaba al suelo.

Las voces dejaron de ser palabras. Eran únicamente ruidos, ruidos secos, ruidos agudos y ruidos que exigían pedazos de ella, que no sabía cómo entregar.

Albedo: —_¿A dónde voy? ¿A quién escucho? Si voy allá, él me grita. Si me quedo aquí, ellos me muerden.

El sudor frío de su frente goteó sobre el suelo, y por un segundo, Albedo sintió que las paredes se cerraban. El mundo se había reducido a tres rostros deformados por el asco, rodeándola y asfixiándola. No era una trabajadora; era un animal acorralado por tres cazadores que gritaban órdenes distintas solo para verla romperse.

Albedo: —Y-yo... yo ni siquiera debería estar aquí.

???: —Culpable.

Albedo: —Quiero irme a casa*.

Sus pensamientos se sentían pesados, como si alguien aplastara su cerebro el cual se estremecía en silencio. —RUDIO.—BASTA.—LO INTENTO.—NO PUEDO, el calor recorría su cuerpo, podía sentir cómo le clavaban agujas unas finas y gélidas que penetraban lentamente toda su cabeza.

¿Por qué? ¿Por qué tanto drama? ¿Por qué el mundo ha decidido devorarme hoy?. Hay muros que no se pueden escalar. Hay tormentas que no se pueden capear. Simplemente, hay situaciones donde el ser humano deja de serlo para convertirse en un objeto roto.

Cliente molesto: Vaya servicio más que incompetente, créeme niña, no sirves para esto, ni siquiera vales la pena como tema de conversación. No pagaré por esta comida, no vale mi dinero. Me retiro.

Trabajador 1: Lamentamos mucho los inconvenientes, espero...qu...vuel.

Balbuceos, eso era lo uno que se escuchaba, balbuceos indescifrables, un vacío que rodeaba todo que era oscuro, frío y húmedo. Un abismo al cual no seria malo pertenecer; nadie interrumpiría, nadie llamaría. ¿Por que molestarse? no hay nadie más aquí que tú mismo.


Después de pasar un momento estresante, soportando a los clientes a su jefe y a sus compañeros de trabajo; lo que se ha convertido en un bucle de impotencia al cual no podrá acostumbrarse nunca. Miradas punzantes, las cuales únicamente mostraban la exasperación de sus compañeros; una vibra que cargaba aún más peso junto con los comentarios de fastidio de su jefe, y las miradas de decepción de los clientes. Todo esto causaba únicamente un estancamiento su vida.

Albedo: ¿Es todo? ¿Esto es lo que hare toda mi vida?.

Mientras la mirada de Albedo se perdía en el vacío, su jefe la llamó nuevamente.

Jefe aún más inútil: Es hora

Albedo:...

Jefe aún más inútil: Ve al almacén.

Albedo:...

Finalmente terminó el primer turno de Albedo. Debía ir a un misterioso almacén cuyo propósito era reponer los productos que se ocuparon en la jornada; para esto Albedo y solo Albedo podía realizar la tarea. Únicamente por eso pudo ser contratada, ya que el anterior puesto renunciaban y no se sabía nada más de ellos, ¿Qué hacía que esto fuera tan peligroso?.


Criatura viscosa: ¡Brrsssg!.

Albedo: Lo siento.

Apretó el puño, el cual cargaba con un peso de indignación inaceptable; la injusticia de una desigualdad que cargaba junto con un grito lleno de impacto. Albedo golpeó a la criatura haciendo que esta explotara en trozos: un espectáculo, que a más de uno dejaría más que impactado. ¿Qué es esa criatura?, ¿Cómo hizo eso Albedo?, ¿Qué es exactamente este lugar?.

Albedo: Perdóname, ni siquiera tengo las palabras para expresar lo que siento; lo único que deseo es golpear algo con todas mis fuerzas.

Fin del capitulo