Las bestias emparentadas
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[Origen]
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¿Que pasa cuando un animal se vuelve tan inteligente como los seres humanos?
Pero en lugar de usarla para el bien, decide usarlo para hacer el mal de forma deliberada y consciente.
Comenzó con un grupo de descendientes de la especie Canis domesticus. Entre el año 3400, y principios del 4000, algunas razas de perros han evolucionado para adaptarse al nuevo futuro.
Los durmientes fueron una jauría de perros callejeros que al entrar en contacto con los residuos tóxicos y el agua contaminada de la región, desarrollarían una mutación, que alteraría su capacidad cognitiva, dotandolos de una inteligencia casi humana.
Las criaturas presentan comportamientos mucho más complejos que los de sus ancestros. Son una manada, pero utilizan el término comunidad para referirse a sí mismos como seres individuales y pensantes. El alfa los llama “comunidad". Son extremadamente hostiles contra todo tipo de vida, tanto humana, como animal.
[Comportamiento]
Son letales tanto en grupo, como en individual. No sé guían por el instinto depredador, si no por la respuesta emocional de las personas. Han aprendido a desprenderse de su instinto de caza y su inteligencia, a voluntad, aprendiendo de las personas a su alrededor. Son responsables de provocar daños severos al ecosistema, destruyendo y devorando a especies nativas, obligando a los cazadores, granjeros y guardabosques a perseguirlos de forma incesante, porque se han convertido en una plaga.
Para enfrentarse a los humanos, utilizan la empatía y la compasión de estos, como principal herramienta para infligir daño, y salir impunes; conocen la inestabilidad de la brújula moral de las personas. Saben que hay gente que genuinamente valora más la vida animal que la de los humanos, saben que pueden ser justificados bajo el instinto animal, y utilizan esta estrategia para evadir a los protagonistas, y ponerlos en situación de indefensión y aislamiento total. Cuanto más solitario e impotente, mejor. Porque no matan al instante.
Buscan quebrar a las personas, y cuando no les queda más nada, es cuando deciden si ponerle fin, o prolongar el sufrimiento. No pueden hablar, pero si pueden entender el lenguaje humano a la perfección. Actúan bajo una mente colmena, controlada por el alfa de la manada, quien les comunica que deben hacer y lo que no. El alfa es el único con la capacidad de hablar con fluidez.
Otro método que utilizan para acercarse a sus víctimas es mediante la usurpación. Buscan familias con perros. Matan al perro, usurpan su forma y aspecto, y pueden pasar desaparecidos durante años. Para llevar a cabo esta estrategia, los durmientes estudian su entorno y a quienes les rodean. Cuando tienen todo calculado, arremeten.
La única forma de asegurarse de que lo que tienes delante tuyo es en realidad un durmiente, es fijandote en el tiempo que lleva contigo. Un perro doméstico como un Golden o un labrador vive entre 10 y 12 años. Los durmientes pueden extender su esperanza de vida hasta los 34 años.
Si tú perro lleva contigo más de 17 o 24 años, ya es demasiado tarde. Es en ese momento cuando el durmiente arremete contra quienes fueron su “familia” acabando con ellos sin posibilidad de defenderse, porque ya conocía todo al pie de la letra.
Aunque existen casos muy raros en los que un durmiente llega a desarrollar, de manera retorcida, una cierta impronta hacia sus víctimas. Cuando esto ocurre, el durmiente rompe con el efecto colmena, y se convierte en un ser independiente a la manada. El grupo de caza apoda a estos individuos como durmientes errantes, o inconexos, porque al no contar con el control del alfa, ellos pueden decidir como y dónde continuar con el caos.
[Efectos]
La población está profundamente conmocionada ante el caos que se propagó. No quieren tener que sacrificar o echar a sus mascotas o a cualquier perro que vean, pero tampoco pueden confiar en lo que ven.
Muchas personas apuntan a la contaminación y a los responsables indirectos, justificándose como un error fruto del ego humano, pero la realidad es que no es del todo cierto. Si bien es cierto que la contaminación influyó en el desarrollo de estos seres, los canes ya presentaban comportamientos extraños desde antes. Una grabación antigua mostró a un grupo de cinco perros jugando con el cuerpo de un ganso al habían cazado previamente.
El animal sacudía al ave de un lado a otro, como si fuera un frisbee, mientras otros tiraban de sus extremidades, alas, patas, cabeza. El ave chillaba en agonía, mientras los sabuesos le desprendían de sus extremidades. Cada uno devoró una parte del cuerpo.
Las autoridades medioambientales han decidido crear protocolos de seguridad para proteger a la población. Muchas mascotas tuvieron que ser confiscadas y puestas en cuarentena, lo que desató la ira y protesta de muchos. Ninguna persona estaba dispuesta a creer que unos perros aparentemente inofensivos o como cualquier otro, serían capaces de cometer atrocidades. Para ellos era solo un animal, para los protagonistas, una mezcla confusa y disonante reflejada en sus ojos.
Cómo resultado de la intervención, grupos se levantaron en protesta a favor y lucha por las mascotas. Los durmientes inducen de forma indirecta a este sector de la población a luchar por algo que no comprende del todo, pero que se mueve a través de la empatía compartida y la ignorancia.
Los protagonistas, un grupo de cazadores y guardabosques, a menudo deben enfrentarse no solo a los durmientes, si no a la turba de gente indignada y preocupada ante algo que es incapaz de responder a ciencia cierta.
Uno de ellos ha declarado que debido a esto, desarrolló un odio y resentimiento ante cualquier tipo de perro. La razón de esto, se debe a que uno de sus familiares más cercanos perdió la vida por confiar en un durmiente.
Cuando se dió cuenta de esto, ya era demasiado tarde. Intentó ponerle fin acabando con la vida del animal, impulsado por la rabia y la impotencia, pero este se mostró sumiso e indefenso. El hombre no se dejó llevar por su engaño, y decidió dispararle.
Explica que el hacer eso lo condenó de todas formas. La gente a su alrededor, en especial su familia, se alejó de él, y lo tachó de loco. Se convirtió en un pariah al que casi todos preferían evitar, o maldecir.
Durante meses, personas que pasaban por su propiedad le ponían notas amenazantes, llamándolo asesino, bestia, y monstruo. A veces se cuestiona si de verdad valió la pena el haber acabado con esa cosa, o no. Porque pese a que salvó la vida de su familia, ellos siguen pensando que lo que hizo fue una salvajada.
—En el momento en el que algo aparentemente puro, dulce y carente de maldad, se ensucia y se expande más allá, la gente deja de reconocerlo —declaró el hombre, con una expresión sombría evitando el contacto visual con el entrevistador—. Me negué a creerlo, y cuando me di cuenta, no fui capaz de reaccionar. Solucioné el problema, y eso me condenó aún más. Pude ver a través de la mirada del alfa. Algo… argh, ni siquiera sé cómo definirlo.
Fueron algunas de sus declaraciones.
El conflicto estalló a gran escala cuando la situación se volvió imposible de ignorar. Un grupo de animalistas extremistas organizó una marcha en el boulevard Limaine, hasta que el infierno se desató. No precisamente a manos de ellos, si no de aquello a lo que tanto juraron proteger. Los durmientes arrasaron con todo, matando a más de cuatro mil personas. El equipo logró irrumpir en la masacre, abriendo fuego contra la jauría, y matando a la gran mayoría de los sabuesos. El elfa fue la última en caer.
Cuando el jefe de la cuadrilla le dió el tiro de gracia a la criatura, su mirada se clavó en las personas supervivientes. Sus ojos reflejaban un sentimiento de ira y decepción profunda. La gente ahora comprendía que lo que decían era verdad. La jauría está muerta, el alfa ha caído, pero ¿A qué costo?
Su negación acabó con la vida de inocentes, y de sus propios compañeros. ¿Por qué ahora? Y no cuando todavía había posibilidad.
Pensaba el jefe en sus adentros.
—Si hubieran sido más racionales, tal vez nada de esto hubiera pasado… —sentenció con una gelidez inquietante.
La caída de los durmientes trajo consigo efectos y consecuencias. La tragedia del Boulevard Limaine se convirtió en un golpe de realidad cruda para muchas personas, obligandolas a reconocer una idea que resultaba incómoda de asimilar. Sin embargo, todavía hubo porcentajes de gente que sostenía su postura. Independientemente, sea cual sea el caso, aquello marcó de forma permanente a la comunidad.
El último registro que se tiene de los durmientes, años después de la tragedia, fue un boceto hecho por uno de los guardabosques. Su objetivo era capturar a uno de estos, Pero debido a lo escurridizos que eran, le fue casi imposible. No obstante, logró capturar la imagen de uno de estos, una noche en la que las cámaras de vigilancia puestas en el bosque, lograron captar el aspecto de uno de estos monstruos.
La imagen muestra una comparativa entre un perro doméstico común, y uno de ellos, en su verdadera forma.