Mi Asesino Favorito

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Summary

Lían Miller vive su vida social como arquitecto, pero es solo una fachada. Su mayor trabajo es asesinar personas porque debe pagar una deuda con su vida. Pero todo da un giro cuando conoce a Daisy Wilson. Planea vengarse de todos con el fin de obtener su libertad. ¿Quién es Daisy? ¿Qué sucederá cuando se encuentren?

Genre
Scifi
Author
Jisieli
Status
Complete
Chapters
24
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1: Un Día Normal

Hola, mi nombre es Daisy Wilson, tengo 23 años y soy residente de medicina. Trabajo en el Hospital Loreley.


Desde niña me ha encantado la medicina. Recuerdo que mi mamá se cortó un dedo con un cuchillo, picando tomates, una vez cuando era pequeña. La cortada era pequeña, pero no paraba de sangrar, yo que la estaba ayudando en la cocina, corrí a buscar el botiquín de medicina. Le limpié la pequeña herida y luego le puse una bandita. Mi madre me sonreía feliz con la acción.


- Que linda te ves, mi pequeña Doctora - me alaba


Yo solo le sonreía tímidamente. Desde ese momento decidí estudiar medicina cuando fuera grande, para cuidar a mi madre, pero luego se convirtió en mi afición favorita a media que aprendía sobre el mundo de la medicina.


Hoy como siempre me alisto para ir al hospital. Desayuno, tomo un baño y me visto, poniendo como toque final mi bata blanca y mi carnet de residente.


El teléfono suena y muestra en la pantalla el nombre de mi amiga. Ella también estudia medicina al igual que yo. Quiere graduarse de cirujana, le encanta abrir personas por así decirlo. Tomo el teléfono y respondo.


- Hola Laura - le saludo


- ¡Daisy, la jefa de urgencias anda preguntando por tí! ¡¿Por qué siempre llegas tarde?! ¡Algún día te van a sacar!


- Ay no exajeres, no es para tanto - le resto importancia - Solo estoy llegando tarde hoy


- Aja, y los demás días?


- Solo cúbreme un poco más ya estoy llegando. Di que tuve algún dolor de estómago o algo y que por eso me retrasé.


- Uff - suspira - de acuerdo. ¡Pero más te vale mover tu trasero de inmediato hasta aquí!


- Si si si, te quiero. Bye - le cuelgo


Bajo las escaleras corriendo y me despido de mi mamá. Solo somos ella y yo. Cuando papá supo que ella estaba embarazada la dejó. Dijo que no quería hacerse cargo de mí porque aún era muy joven y quería disfrutar de la vida.


Le hago seña a un taxi y este se detiene. Monto y le doy la dirección.


- Al Hospital Loreley por favor


El hombre, que miraba por el retrovisor, asiente y comienza a manejar


- ¿Podría ir un poco más rápido por favor? - le pido amablemente


- Claro, señorita


El conductor acelera y cuando estábamos llegando, nos vimos atascados en el tráfico.


- Solo puedo llegar hasta aquí señorita, hay demasiado tráfico - me dice el hombre.


- Está bien, muchas gracias


El hospital queda a dos cuadras de donde estoy, así que le pago al conductor y me dispongo a salir.


Me muevo entre los autos corriendo hasta llegar a la acera. Miro el reloj y me diy cuenta de que ya voy retrasada 30 minutos.


Corro un poco más y llego al hospital. En la mesa de guardia estaba mi amiga Laura, que me miraba feo.


- ¡Al fin llegaste! Ya no se cuántas mentiras le dije a Cora. Y no está muy contenta que digamos.


- Gracias por cubrirme, eres la mejor - le planto un beso en la mejilla y la abrazo - Te lo compensaré


- Y tiene que ser buena la recompensa


- Que tal si quedamos esta noche para ir a una fiesta


- Ahora si estamos hablando el mismo idioma - me sonríe


- Bueno, nos vemos - le tiro un beso en el aire y ella lo atrapa


Llego a mi casillero, dejo mi bolso y tomo mi estetoscopio 🩺 y lo pongo sobre mi cuello.


A pasos apresurados llego a urgencias. Siempre me ha gustado la adrenalina, por eso es que estoy en urgencias.


Me acerco a un paciente y comienzo a atenderlo.


- Muy Buenos días - le sonrío


Miro su expediente y analizo sus datos.


Tiene 50 años, es divorciado. Tiene una hija que estudia en la universidad. Tiene dolores frecuentes de estómago pero nadie le ha detectado nada malo.


- Señor Alfred, aquí dice que se ha estado sintiendo muy mal estos días. Que ha tenido dolores muy frecuentes en el estómago.


- Si, siempre me dan unos dolores muy feos - responde el hombre - pero todos los doctores que he visto, me han dicho que solo es un dolor estomacal y me mandan para la casa con alguna medicina.


- Si ya veo, pero no se preocupe. Le prometo que encontraré el problema.


Cora la jefa de urgencias pasa por la puerta y me ve.


- Daisy Wilson, cuando termines tu turno, ven a verme - dice seriamente


- De acuerdo - respondo


Ella se marcha y me deja continuar


- Señor Alfred, por favor recuéstese en la camilla y levante su camiseta


El hombre hace caso a lo que digo.


Me pongo los guantes y empiezo a palpar su vientre.


- Por favor, avíseme cuando le duela el lugar que toque


Sigo palpando y el hombre no se quejaba hasta que bajé las manos a su vientre bajo.


- Aaa - gritó el hombre - ¡Ahí me duele!


- Le haré un ultrasonido para saber qué sucede.


Me paro en la puerta de la habitación y llamo a una enfermera.


- Hola Lili, podrías por favor decirle a Diego que necesito hacer un ultrasonido a este paciente.


- Claro


La enfermera desaparece por el pasillo y luego de unos minutos regresa con Diego.


- Hola linda - me saluda


- Hola Diego, necesito hacerle un ultrasonido a mi paciente, tiene dolor en el vientre bajo


- ¿Será apendicitis?


- Creo que sí, pero quiero confirmarlo


- Claro linda, no hay problema


Diego se sienta al lado del paciente y le aplica una sustancia transparente al aparato de ultrasonidos y lo pone sobre el vientre.


- Es correcto lo que hablamos - me dice - Y está bastante avanzado, te sugiero que lo operen hoy mismo sin falta.


- ¿De qué hablan doctora? - pregunta Alfred


- Que encontramos la causa de sus dolores - le sonrío


- ¿Cuál es?


- Tuene apendicitis, pero no se preocupe le atenderemos rápidamente y se podrá librar de esos dolores.


- ¿Entonces tengo que operarme hoy?


- Si, lo más pronto posible. ¿Tiene a alguien a quién quiera llamar de su familia?


- Mi hija ya viene en camino, tiene la semana libre así que llegará en cualquier momento.


- De acuerdo


En eso entra una linda chica que mira preocupada a su padre. Pero la calmé diciéndole que todo estará bien y que solo será una pequeña operación.


- Diego, dile a Laura que tengo un paciente para ella.


- Claro linda. Oye, quedamos para esta noche


- Lo siento Diego, ya había quedado con Laura esta mañana


- Uff, siempre igual. Bueno, otro día entonces


Me da pena con Diego, es un chico bastante lindo y agradable, pero no siento nada más por él que una amistad. Siempre le he gustado, desde primer año de medicina.


Alfred fue operado por Laura y todo salió bien. Ella a pesar de no estar graduada aún es muy buena en lo que hace. Por eso todos confían en ella.


Terminé mi turno en la tarde y me dirigí a la oficina de Cora y me preparé para el regaño.


- Buenas tardes Cora


- Buenas tardes Daisy, toma asiento


Hago lo que me pide.


- Llegaste tarde otra vez - me dice seriamente


- Me disculpo por ello - digo bajando la cabeza


- Eres muy buena en lo que haces, eres una de mis mejores residentes. Pero.... siempre llegas tarde. Me temo que solo te voy a dar una última advertencia, para la próxima tu llegada tarde tendrá una consecuencia.


- Entiendo, le prometo que no volverá a pasar.


- Eso espero. Puedes retirarte.


Me marcho y cuando estaba saliendo, Laura me llama a lo lejos.


- Daisy, me disculpo pero hoy no podremos quedar. Me toca cubrir a otro cirujano que no pudo venir.


- Está bien, entonces descansaré y salimos otro día


- Claro, nos vemos. Te quiero


Parece que hoy tendré un buen descanso.


O eso pensaba, porque no sabía que todo iba a cambiar ese día.


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