Los Tres Dioses
LOS TRES DIOSES
CANTO PRIMERO
El Libro de los Orígenes
Hace mucho tiempo,
antes de que el mundo
conociera las huellas de los hombres,
aún antes de que el viento
aprendiera a susurrar sus nombres,
de la vastedad del océano nacieron tres voces.
Y el océano no era entonces como ahora es.
No había orillas y las tormentas aun no azotaban las olas.
Todo era silencio y calma.
Fue de esas profundidades que surgió la primera voz.
Y fue llamada Mali.
Y Mali significaba fuerza
y traía consigo el impulso y el poder
Y su nombre fue pronunciado en voz alta
por los que estaban allí antes del Tiempo,
Aquellos que le habían dado forma al Tiempo.
Y en su nombre había abismo y fervor
y las aguas se abrieron al escucharlo por primera vez.
Y la espuma se hizo más blanca
Y las olas se elevaron por encima de lo que aún no eran montañas.
Y el mar conoció lo que era la inmensidad.
Aquel primer nacido fue Señor de las profundidades,
y se le confió dominio sobre todos los océanos
y sobre aquellos que habrían de transitarlos.
Y su imagen fue venerada por todo ser viviente.
Y se le ordenó sentarse en el primer trono para contemplar lo que seguía.
Entonces emergió de las aguas la segunda voz
y fue llamada Jamai.
Y Jamai significaba protección
Y le fue otorgado el don del equilibrio
y entonces fue refugio y calma.
Y se le concedió el cuidado de todos los abismos
Y todo aquello que flotara en el agua hallaría descanso bajo su amparo.
Entonces el Mar conoció la verdadera paz.
Y se le ordenó que se sentara en el segundo trono para contemplar lo que seguía.
Y de las profundidades sombrías surgió la tercera voz.
Y fue llamada Ran.
Y fue silencio
y apagó el rumor de las olas e hizo descender la espuma.
Y tejió con hilos de luz una red dorada
que habría de recoger a las almas cuyas vidas se apagaran en el mar.
Y se le concedió el don de la compasión
Y sabía de finales y de pérdidas
Pero no entendía de vida sino de muerte
Y se le ordenó sentarse en el tercer trono para contemplar lo que seguía.
Y lo que les siguió fue su reinado.
Y las tres voces habitaron juntas la vastedad del océano
Y el dominio del mar se multiplicó por tres
Porque sus dioses se habían despertado.
Y nada era
ni dejaba de ser,
sin que fuese visto por la divina tríada.
Mas algo les fue vedado.
Y supieron que no podrían intervenir
en los asuntos de aquellos que vendrían después,
porque su poder tenía un límite
Y ese límite estaba en las orillas del mar.
CANTO SEGUNDO
La llegada de los hombres
Y aconteció que la tierra,
que hasta entonces dormía desnuda,
comenzó a elevar su voz.
Y de la arcilla húmeda,
y del aliento tibio que subía desde las aguas,
nació la carne.
Y la carne respiró y fue llamada Humanidad
Y los hombres fueron puestos sobre la tierra firme,
y sus pies dejaron huellas,
y sus manos levantaron refugios contra el viento,
y sus ojos aprendieron a mirar el horizonte.
Y amaron el sol que calentaba sus cuerpos
Y adoraron a las estrellas que iluminaban sus noches.
Y se sintieron atraídos por el mar que los acercaba al infinito.
Y el mar los contempló.
Y Jamai vio en ellos fragilidad,
y extendió mareas suaves para no herirlos.
Y Ran los miró en silencio, sabiendo que debían morir
Y que ellos a veces lo ignoraban.
Mas Mali descendió su mirada sobre la costa
y halló en los hombres algo que no conocía.
Y los sintió efímeros y frágiles
Y por eso los halló hermosos.
Vio que sus risas eran música en el aire.
Y en sus pechos latía un fuego que no obedecía a ninguna ley.
Y Mali contempló aquello y lo admiró
Y en su admiración nació el asombro.
Y un día le preguntó a una de sus hermanas:
—¿Qué criatura es esta que vive sabiendo que habrá de morir,
y aun así ama la luz como si no fuera a apagarse nunca?
Y Jamai respondió:
—Fue creada de la tierra, fue moldeada del barro
Y su alma nació del aliento divino
No le corresponde al mar gobernar su destino.
Mas Mali no apartó la mirada.
Porque vio a los hombres construir sus naves
y desafiar las olas con madera y con hierro
Y vio que no temían la inmensidad.
Y su desafío le resultó incomprensible.
—Son pequeños —se dijo—
y aun así no se doblegan fácilmente.
Son frágiles y perecederos
pero actúan con una fuerza inusitada.
Y el deseo comenzó a tomar forma.
Y entonces Mali quiso acercarse
Y así nació el anhelo ferviente de ser visto por aquellos ojos fugaces
Y deseó mostrarles su admiración
Pero Jamai sintió pena por la desobediencia
Y Ran temió que sus redes serían refugio de mucho dolor
Mas no tenían el poder
para aplacar las ansias de Mali.
Y así comenzó una historia trágica que no nació del odio ni de la codicia
Sino del más puro deseo de ser parte de un mundo
que tenía sus propias reglas.
Y entre todos los mortales hubo una joven cuya dulzura alentó aquel deseo
Y supuso Mali que su poder era suficiente para que ella lo eligiera
E ignoró todas las normas y le construyó un santuario
Y conoció la felicidad de los humanos
y con ella su finitud.
Y fue así como el mar dirigió toda su fuerza
no hacia la justicia
ni hacia las tormentas
sino hacia el corazón de los hombres.
Y entonces el equilibrio se rompió.