Still Yours

Summary

Jungkook pasó cien años odiando al vampiro que lo abandonó. Pero cuando Kim Taehyung despierta en un castillo cubierto de sangre y secretos, el destino vuelve a unirlos en medio de una guerra entre cazadores y vampiros. Algunas promesas jamás mueren… aunque quienes las hicieron sí.

Genre
Fantasy
Author
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Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

One shot

La tormenta comenzó antes del anochecer.

El cielo estaba cubierto por nubes oscuras y la lluvia golpeaba las ventanas del castillo Jeon como si intentara entrar. Jungkook permanecía sentado frente a la chimenea apagada, observando la carta entre sus manos por décima vez esa noche.

“El príncipe Kim Taehyung ha despertado.”

Solo una línea.

Sin explicación.

Sin firma.

Durante cien años creyó que Taehyung estaba muerto.

Cien años intentando olvidar la última vez que lo vio.

Y aun así, bastaron esas palabras para destruir la calma que había construido.

—Mi señor… el carruaje está listo —dijo un sirviente desde la puerta.

Jungkook cerró los ojos unos segundos antes de ponerse de pie.

—Prepárenlo todo. Partimos ahora.

El viaje duró horas.

El bosque parecía más oscuro mientras avanzaban hacia el territorio prohibido de los Kim. Los árboles altos bloqueaban la luz de la luna y la niebla cubría el camino como un mal presagio.

Nadie hablaba.

Porque todos conocían la historia.

La del príncipe vampiro que desapareció una noche sin dejar rastro… y del hombre que lo esperó hasta convertirse en un monstruo igual que él.

Cuando el castillo finalmente apareció entre la neblina, el corazón de Jungkook se tensó.

Seguía igual.

Gigante.

Frío.

Hermoso.

Las enormes puertas negras se abrieron lentamente.

El aire olía a sangre antigua y rosas marchitas.

Jungkook bajó del carruaje mientras los sirvientes inclinaban la cabeza al verlo.

—Lord Jeon —susurraron.

Él no respondió.

Caminó por los pasillos oscuros recordando demasiado.

Las noches escondidos en la biblioteca.

Las manos de Taehyung sosteniendo las suyas.

Las promesas.

“Aunque el mundo nos odie, seguiré contigo.”

Mentiras.

El gran salón apareció frente a él iluminado apenas por candelabros dorados.

Y ahí estaba.

Sentado en el trono.

Kim Taehyung.

El tiempo no lo había cambiado.

Su cabello negro caía sobre su frente desordenadamente. Su piel seguía tan pálida como la nieve y sus ojos rojos brillaban en medio de la oscuridad.

Pero había algo diferente.

Soledad.

Taehyung levantó lentamente la mirada.

Y por primera vez en cien años, sus ojos temblaron.

—Jungkook…

Escuchar su voz fue peor de lo que imaginó.

Porque todavía le dolía.

Jungkook soltó una risa fría.

—Vaya. El príncipe perdido recuerda mi nombre.

Taehyung se puso de pie lentamente.

—No esperaba que vinieras.

—Entonces no debiste enviarme una carta.

—Yo no la envié.

Eso hizo que Jungkook frunciera el ceño.

Pero antes de preguntar, Taehyung se acercó unos pasos.

—Has cambiado.

—Tú no.

El silencio cayó entre ambos.

Pesado.

Incómodo.

Lleno de cosas que nunca dijeron.

Taehyung observó el rostro de Jungkook con cuidado, como si quisiera memorizarlo otra vez.

—Te convertiste en vampiro…

Jungkook sonrió sin humor.

—¿Sorprendido? Después de que me abandonaras, tuve que aprender a sobrevivir solo.

Taehyung bajó la mirada apenas un segundo.

Y eso enfureció más a Jungkook.

—¿Ni siquiera vas a explicarlo?

—No fue una decisión fácil.

—Pero sí rápida.

Los ojos rojos de Taehyung brillaron intensamente.

—Si me hubiera quedado, te habrían matado.

—¡Y aun así decidiste por mí!

El eco de la voz de Jungkook resonó por todo el salón.

La tensión creció instantáneamente.

Las velas comenzaron a temblar.

Los vampiros siempre perdían el control cuando las emociones eran demasiado fuertes.

Taehyung se acercó hasta quedar frente a él.

Tan cerca que Jungkook pudo sentir el aroma a rosas oscuras que siempre lo volvía débil.

—Te odié durante mucho tiempo —susurró Jungkook.

Taehyung no apartó la mirada.

—Lo sé.

—Pero lo peor es que nunca pude dejar de pensarte.

Por primera vez, el rostro de Taehyung se quebró ligeramente.

Como si esas palabras le dolieran más que cualquier herida.

—Jungkook…

Un estruendo interrumpió todo.

Los vitrales explotaron en miles de pedazos.

—¡Cazadores! —gritó alguien.

Flechas incendiadas atravesaron el salón. Los sirvientes comenzaron a correr desesperados mientras afuera se escuchaban disparos y gritos.

Jungkook reaccionó de inmediato.

Tomó a Taehyung del brazo y lo empujó contra una columna antes de que una flecha impactara donde estaba segundos antes.

El fuego comenzó a extenderse rápidamente.

—Siguen usando plata —murmuró Jungkook mirando las flechas.

Taehyung observó el caos alrededor.

—Vinieron por mí.

—Entonces quédate detrás de mí.

Taehyung soltó una pequeña risa incrédula.

—¿Después de todo aún quieres protegerme?

Jungkook lo miró fijamente.

—Eso es lo que más odio.

Antes de que Taehyung pudiera responder, varios cazadores irrumpieron en el salón.

Jungkook mostró los colmillos.

Y todo ocurrió rápido.

Demasiado rápido.

Sombras moviéndose entre fuego.

Espadas chocando.

Gritos.

La velocidad sobrenatural de ambos convirtió la batalla en un caos imposible de seguir para ojos humanos.

Taehyung atravesó a un cazador antes de girarse hacia Jungkook.

Por un segundo, pelearon espalda con espalda como en el pasado.

Perfectos.

Sincronizados.

Como si cien años jamás hubieran pasado.

Y eso asustó a Jungkook más que cualquier otra cosa.

Porque seguía sintiendo que pertenecían juntos.

Un disparo resonó en el salón.

Taehyung abrió los ojos sorprendido.

Una bala de plata atravesaba su abdomen.

Jungkook sintió que el mundo se detenía.

—¡Taehyung!

El príncipe cayó de rodillas mientras la sangre oscura manchaba el suelo.

Los cazadores aprovecharon el momento para rodearlos.

Jungkook levantó la mirada lentamente.

Y por primera vez en décadas… perdió el control.

Sus ojos brillaron intensamente.

El aire alrededor tembló.

Los cazadores retrocedieron aterrados.

Porque los vampiros antiguos daban miedo.

Pero un vampiro enamorado era peor.

Mucho peor.

Jungkook atacó sin piedad.

En segundos, el salón quedó en silencio otra vez.

Solo se escuchaba la lluvia afuera.

Y la respiración débil de Taehyung.

Jungkook corrió hacia él inmediatamente.

—Mírame —ordenó desesperado.

Taehyung sonrió apenas.

—Sigues… dando órdenes.

—Cállate.

Sus manos temblaban mientras presionaba la herida.

—No te mueras.

Taehyung lo observó en silencio.

Y entonces levantó una mano lentamente para tocar su rostro.

—Me esperaste cien años…

Jungkook cerró los ojos con rabia contenida.

—Porque eres un idiota.

Taehyung rió débilmente.

Y esa risa terminó de romper algo dentro de Jungkook.

—No vuelvas a dejarme —susurró.

La mirada de Taehyung se suavizó completamente.

—Nunca quise hacerlo.

La tormenta continuó rugiendo afuera mientras Jungkook lo abrazaba contra su pecho, como si soltarlo significara perderlo otra vez.

Y quizá, después de un siglo de dolor, todavía no era demasiado tarde para ellos.