MUÑECA

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Summary

Relato corto. Porque hoy estabas especialmente linda.

Genre
Thriller
Author
Artemise
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

MUÑECA

Interesante. Hoy tenías puesto un vestido. Es la primera vez que usas un vestido desde que te conocí.

Hoy llegaste temprano. Te subiste en el tercer vagón del tren, en la estación de La Cordillera. Ya no había asientos.

Intuyo que no tenías datos. No tenías puestos tus audífonos.

Parecías inquieta hoy. Pobre muñequita, seguramente hoy notaste que te miraban.

Más de lo normal.

Cuando llegaste a la estación de La Dolorosa, caminaste hasta la universidad. Pero volteaste varias veces.

¿A quién buscabas, muñeca?

Llegaste a tu clase dos minutos sobre la hora. Pero, no te preocupaste en lo más mínimo. Tu profesor favorito llegó 10 minutos tarde.

Te cubriste con tu abrigo de mezclilla. El que le robaste a tu hermana.

¿Por qué?

El vestido resaltaba tu figura.

Supongo que lo estimas.

Como sea. Terminaste tus clases a medio día. Le contaste a tu amigo que te sentías bonita en el vestido. Lo cual es gracioso porque parecías no haber notado como el pobre no podía quitarte los ojos de encima.

Subiste al tren otra vez, en la estación de La Dolorosa, tercer vagón.

Amo tus rutinas.

Al parecer fue un día pesado para ti. Te veías cansada de camino a casa.

Y ahora estaba lloviendo. Pero tu llevabas aquel paraguas rosado que a veces pareces odiar.

Llegaste otra vez a La Cordillera y caminaste hasta la estación de buses.

Normalmente te estresan las personas que caminan lento, pero hoy llevabas vestido. Hoy caminaste lento también.

Hacía calor.

Te secaste el sudor de la frente y el cuello unas 6 veces en un trayecto de menos de 5 minutos. Y tú odias sudar. Te pone de mal humor y pones una cara adorablemente enojada.

Subimos al mismo bus, pero yo subí antes que tú. Siempre antes. Y no me viste, porque nunca revisas los asientos del fondo.

De hecho, rara vez levantas la mirada del suelo.

Me bajé en la estación de la escuela, un par de paradas antes que la tuya. Tú te bajarías en la tienda. Cruzarías el puente, subirías las escaleras y doblarías a la derecha hacia la calle que llevaba a tu casa.

Y yo te vería pasar desde el sedán gris que nunca mirabas.

Pero, a unos míseros 10 metros de tu casa, te rodeé por la espalda.

Dejaste caer el paraguas. Intentaste morderme, golpearme.

Intentaste gritar, muñeca.

Pero estaba lloviendo demasiado y tenías un pañuelo nublándote el juicio.

Contigo sobre mi hombro, recogí el paraguas y entramos al sedán gris que nunca volteabas a ver.

- Ahora, te haré una única pregunta...

¿Cómo te llamas?