Capítulo 01
YEISY:
A veces puede ser tedioso tener que soportar el ruido de la música a todo volumen, en todos lados. Si voy por ponche de frutas, hay una bocina con la misma canción tediosa que atormenta mis oídos.
—No te desesperes, por favor —uno de los rubios, el más paciente, me pide. Hace alrededor de una hora que el resto de las chicas fueron en busca de quién nos ha traído en su coche—. No tardan.
—Necesito ir al baño —Una mueca se forma en mi rostro. Evito tener que poner sus manos en sus oídos para aislarme por lo menos un poco del ruido.
—No debiste venir —Dirijo mi mirada a él, veo un poco de arrepentimiento o culpa en sus ojos—. Yo te convencí. Es mi culpa. —Admite.
—No es tú culpa —lo observo más, tratando de cambiar mi expresión a uno despreocupo—. Olvidé tomar mi medicamento, es eso. —Confieso.
—Dijiste que ya los habías tomado —frunce las cejas al recordar.
—Mentí —suspiro con temblor en todo el cuerpo—. No tardo. Voy a estar en el baño—le doy la espalda, de una manera lenta. Tengo el pensamiento de que en algún momento caeré entre todas las personas y mis amigos no me encontrarán pronto.
No necesito que mi mente comience a alterar mi estado de ánimo, pensé que esto saldría bien. No es para nada bonito tener que lidiar con esto. Y aunque evito tener los síntomas presentes, ellos se hacen más fuertes.
«Un poco más de esfuerzo en cualquier cosa, y caeré antes de llegar.» Pienso
Y eso hubiera pasado si mi amiga Nessa no hubiera chocado conmigo antes de llegar a la entrada del baño.
—¿A dónde vas? —Me pregunta con clara sorpresa en su rostro, al instante señalo la entrada del baño—. ¿Dónde está Hunter?
—En la mesa. —Respondo, con una voz muy baja, justo como no quería.
—¿Cuánto alcohol has consumido? —Inquiere. Me toma del brazo y me apoyo sobre su hombro. Mi cuerpo grita un descanso. Necesito alejarme un poco del ruido, eso es lo primero—. Vamos al baño, anda. Un poco de agua en la cara puede ayudar —comenzamos a caminar hacia dentro del baño. Solo tenemos que pasar el área de las plantas y ya podría descansar un poco en el piso.
—Espera aquí fuera, por favor —Le suplico. De la nada pone la palma de su mano contra mi frente, antes de golpearme contra la esquina de una pared que no había visto—. Gracias. —Agradezco y ella quita la mano
Empujo la puerta del baño con todo lo que queda de mi fuerza. Trato de caminar en línea recta, pero me es imposible cuando siento que a mi cerebro le falta oxígeno.
«Agua. Necesito agua.» Mi boca seca cada vez se vuelve más seca. Me acerco al gran espejo enfrente de los lavabos. Apoyo mi cuerpo sobre la barra. Observo y siento mi cuerpo temblar. Levanto la cabeza para ver mi reflejo.
«No parezco yo.» «Creo que es el alcohol el que me hace esto.»
Lavo mis manos muy bien, sin despegar la mirada de mi propio reflejo tan extraño. Siento la ropa como un asco, pegajosa, picosa e irritante. Aprieto los puños, encajando las uñas contra mis palmas, al momento de sentir electricidad recorrer mi espalda.
Me quedo un momento observando esta vez a detalle: Mi cabello rojizo rozando con mis hombros, unos cuantos mechones pegados a mi cara por el sudor. Mis labios sin labial, dejando ver mis labios partidos y con restos de sangre.
Doy un salto en mi lugar al sentir la calidez de una mano sobre mi hombro, doy media vuelta al instante y miro a quien me ha tocado.
—¿Qué haces en el baño de chicas? —Ataco con mis palabras, un poco espantada.
—Te vi mal —me explica, y agrega un suspiro al ver mi duda—. ¿Estás bien?
—Si. No es nada—Niego con la cabeza un poco para convencerlo.
—De acuerdo. Pero tu novio te busca. —Agrega.
—¿De verdad? —Sonrío demostrando mi burla en mi voz—. No tengo —Formo una mueca, deseando que fuera cierto lo que ha dicho.
Me toma del brazo con cuidado, supongo que quiere guiarme, así que lo dejo. A pasos pequeños salimos del baño, detecto que está un poco apresurado, ¿tan mal me veo que quiere llegar a donde estábamos?
Miro a mi alrededor como siempre y por alguna extraña razón mis amigas están recargadas en la puerta. Palmer, la rubia, está distraída viendo a alguien. Y Nessa al lado de ella queriendo que se de cuenta de su presencia, haciendo un repiqueteo de manos en su hombro. Y para la mala suerte de Nessa, ella solo tiene los ojos puestos para quien sea que baila entre las personas.
Damos vuelta para pasar frente a ellas dos. Comienza a acelerar el paso y tiene sentido porque justo me siento más cansada que cuando estaba en el baño. Estoy que no doy más. Realmente quiere sacarme de este lugar para que pueda tomar aire fresco.
También es raro, me da una mala sensación de boca saber que él no se interesa en estos temas, pero por lo menos se preocupa por mi. Y no solo él, los demás también. Creo que el infierno de sus comentarios de hace semanas se han ido. Siempre quise estar con ellos, solo que ahora es tan extraño y tan agradable.
Aunque en el fondo me cuestiono si en realidad han cambiado…
Es el día de las bromas. Todo podía pasar.
—Hey —Sonrío al pasar enfrente de ellas, esperaba que con esa palabra se dieran cuenta que he salido del baño y que estoy mejor. Esperaba que me miraran para acompañarme junto con él. Necesito a Nessa, ella guarda una pequeña parte de mi medicamento por si algún día lo llego a necesitar, como justo ahora—. Pss, Nessa. —La llamo una vez más. Paso mi mano por enfrente de sus vistas, pero ninguna logra distinguirme. Los ojos de diferente color de ella están fijos en algún punto.
—No las necesitas. —Se apresura a decirme cuando ve que abro la boca para decir algo.
—Nessa tiene mi medicamento. —Le recuerdo.
—Las dejó en el auto. —Dice y yo la miro de reojo, mientras que siento como él aprieta su agarre en mi.
Ah, claro. Ella no bajó nada del auto, más que su móvil, igual que el resto.
—Por poco no te reconozco, ¿sabes? —Comento Yeisy, al saber sobre el medicamento—. Tu voz suena diferente —Agrego al no escuchar respuesta.
—Es normal que confundas a alguien cuando no has tomado los medicamentos —observo como él mira a su alrededor. El local es muy caluroso. Sentir el aire fresco hace que te des cuenta del clima infernal de la fiesta—. No te asustes, pero tenemos que ir justo allí —señala a la calle oscura que conectaba con la calle de atrás del edificio. Es una especie de bulevar, nadie pasa por ahí a menos que quisieras arriesgarte a que te roben las pertenencias—. Nos estacionamos ahí, ¿recuerdas? —asiento a pesar de no recordar estacionarlo cerca de ahí.
Tal vez después lo han estacionado ahí. Quizás cuando las chicas bajaron por quién sabe qué cosa.
Suelta mi brazo, dándome un poco más de espacio del que necesito. Sigo sus pasos, voy detrás de él, solo que con más lentitud. Me detengo un momento, dudando si en realidad podré ver en la oscuridad, o si no me caeré.
Él nota esto al instante. Regresa a mí y vuelve a tomar mi brazo, dejando ver una sonrisa amable.
—Con cuidado. —Dice cuando sin querer mi pie se interpone enfrente de mi otro pie.
—Estoy bien. —Aseguro después de un suspiro.
En el momento en que la oscuridad de la calle nos cubre por completo, un par de brazos fuertes me rodearon la cintura con un poco de cuidado. Me desequilibrio otra vez, y no precisamente por mareo, es más como…
Mi espalda se arquea al sentir como el cerebro deja de funcionar, mis músculos se tensan y se relajan en cuestión de un segundo. Mi cabello se ha enganchado con algo…No. Alguien me tomó del cabello.
Suelto un chillido, sintiendo la calidez de su cuerpo en mi espalda.
—¿Vas por el martillo? —Un escalofrío me recorre, dejándome la sensación de debilidad aumentada. Las palabras se han quedado impregnadas en mi cabeza, hacen eco y más eco. Es cuando toco en mi mente hace clic.
Entonces comienzo a esforzarme por tratar de zafarse de su agarre, trato de mover mi cabeza un poco, pero gracias a mi cabello corto su mano está bien sujeta a mi cabello.
Dejo de querer zafarme, me he quedado congelada al ver una silueta que se acerca a nosotros, no hace ruido al caminar, pero puedo percibir cómo es que se va acercando.
—No estés nerviosa —Un pequeño resoplido de risa se escucha y esa voz que creía familiar se desvaneció en un segundo de consciencia—. Será rápido —me asegura.
Me suelta y otra vez estoy desequilibrada.
La oscuridad es engañosa, deja que su mente piense que eso que veo en la mano de uno de ellos es más que nada un objeto sin importancia. Pero esto no es nada bueno y mucho menos cuando percibo que alza el brazo, listo para atacar.
Comienzo a correr, no me importa hacia dónde voy, solo quiero salir de aquí.
—Dirección contraria, linda —La voz inquietante de uno de ellos me envuelve los oídos juntos con los brazos de este chico desconocido.
DESCONOCIDO:
Estoy a nada, a nada de cometer lo que he planeado por meses y eso me encanta. Vivir exactamente lo que he fantaseado estos últimos días…
—¡¡AYUDA!! —Temerosa de su vida, grita con las fuerzas que le quedan—. ¡¡ALGUIEN QUE ME…!!—ella no escuchó, ni pudo ver o sentir el momento en que le di un golpe que la deja desorientada.
Puedo escuchar el sonido seco de su cuerpo caer sobre mis pies. No necesité de gran cosa para que le afectara, su cuerpo puso gran parte con esa debilidad y desorientación, así que es mucho mejor. Pensé que el martillo no le provocaría mucho, pero la estoy escuchando quejarse por lo bajo. Puedo distinguir cómo comienza a llorar.
—¿Crees que sea suficiente el golpe? —me pregunta mi cómplice.
La idea de decir mi respuesta a Yeisy en el oído me es tentador…
—No, la verdad es que no. —digo en su oído una vez que me he agachado.
—Te conozco… —Le ha cambiado la voz a una más lastimera, dolida.
—Todos me conocen —Contesto sin dudar.
Después de varios golpes alrededor de todo su cuerpo desplomado y aún con vida, percibo varias pequeñas nociones de que hay movimiento de vida aún, así que le doy más golpes en su cráneo. La sensación fresca de las salpicaduras sobre mi rostro es incomparable a lo que he vivido a lo largo de mi vida.
Ambos observamos las partes del rostro de la chica que los rayos de luz dejan apreciar. El líquido cálido y abundante escurre por toda su frente, en cómo la sangre queda atrapada en sus párpados simulando una pintura de óleo o algo parecido. Sus pestañas mojadas de sangre mucho más de lo esperado, la sangre comenzando a formar una capa encima del ojo abierto de la chica que definitivamente se ha ido.