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La Clave de Doh

Summary

⚠️ a d v e r t e n c i a s -Kaisoo -Smut +18 -Mpreg -Age Gap -Bullying 🎹 S i n o p s i s Kyungsoo odia la música y como su padre quería castigarlo le asignó un profesor de piano. Al inicio la meta de Kyungsoo era conseguir que el anciano renunciara, pero todo dio un giro brusco cuando se topó con que su profesor era un tipo joven y atractivo cuya actitud y forma de enseñar lo descolocaba por completo. Abortó la vieja misión y asumió una nueva; quería tener a Kim Jongin, al menos una vez.

Status
Ongoing
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

capitulo uno

La puerta del cuarto de juegos fue abierta con tal violencia, que la madera chocó contra la pared y el sonido hizo retroceder al personal de limpieza.

—Solo encarguense de limpiar cuando se le pase. —fue la orden señor Doh, antes de retirarse como si nada.

Los empleados se retiraron poco a poco, dejando al adolescente de ojos grandes que iba tirando todo a su paso mientras gritaba furioso.

—¡No voy a aprender una mierda! ¡Lo voy a joder tanto que ni siquiera va a durar una semana porque va a renunciar!

Baekhyun estaba en la puerta del cuarto. Lo miraba como si no tuviera solución y probablemente así era pues estaba haciendo un escándalo por algo que él mismo se buscó.

—Creo que estás exagerando un poquito...

—¿Exagerando? —una sonrisa incrédula se formó en sus regordetes labios—. ¿Estoy exagerando, Baekhyun? ¿De verdad? ¡Dímelo!

Byun se encogió de hombros porque la respuesta era obvia. Kyungsoo era un mocoso arrogante que hacía berrinches cuando no obtenía lo que quería.

En ésta ocasión quería ir una temporada al extranjero con sus abuelos pero no había hecho de su parte y lo habían reprobado de todas la materias en la preparatoria, excepto en educación física.

—Su hijo es muy bueno en deportes, señor Doh. Quizás usted debería considerar que el chico se especialice en algo respecto a esa área, se nota que le apasiona.

Por supuesto que en el momento Doh Junmyeon aceptó la opinión como un padre solemne y comprensivo, pero en cuanto llegó a la casa todo fue diferente.

Él no era un hombre cruel y su esposa —madrastra de Kyungsoo— tampoco era una mala mujer.

Solo estaban cansados y querían darle un castigo para que aprendiera una lección... o que aprendiera algo, lo que sea, no importaba con que al menos aprendiera un poco de algo.

Quizás a valorar más lo que tenía, a ser más empático, a no ser tan berrinchudo, a aceptar un no, a no ser un mocoso maleducado que creía que podía llevarse el mundo por delante.

¡Vamos, solo tenía dieciséis años!

A esa edad, Junmyeon estaba estudiando y trabajando para construir su actual imperio empresarial.

¿Kyungsoo que hacía con dieciséis años?

Vivir a lo grande y todo desde arriba. Y no lo malinterpreten, todo lo que Junmyeon hizo hasta ahora fue para un día dejárselo a sus hijos y que no pasen cosas feas como las que él sufrió de niño, adolescente e incluso de adulto.

Pero Kyungsoo no valoró nada, es tan malagradecido.

Le faltaba algo de mano dura. Una pequeña lección o una muestra de que no siempre sería todo como él quería.

—Su calificación más baja es en práctica musical en conjunto —siguió diciendo el hombre—. Siempre se salta esa clase... por lo que ha dicho, la detesta.

Doh Junmyeon ideó un pequeño castigo rápido.

Y decía pequeño y rápido, ¡porque eso ni siquiera era un castigo! En sus tiempos los castigos eran otra cosa, algo que te hacía pensar "No volveré a ser así nunca más".

En cambio ahora...

—Hablé con tu preceptor, para ti queda prohibido ejercer la materia de educación física o cualquier otro tipo de deporte, dentro o fuera del horario escolar —el pequeño pelinegro abrió los ojos inmensamente—. Y desde el próximo martes iniciarás tus clases de piano.

—¿Cla... clases de... de piano? —Kyungsoo sintió un tic en su ojo derecho—. ¿Sin d-d-deportes...?

—Sí, te malcriamos demasiado pero eso se acabó.

Por supuesto que Kyungsoo intentó usar cuanta estrategia pasó por su cabeza. Desde lágrimas de cocodrilo hasta un intento torpe por llegar a un acuerdo, pero la respuesta que obtuvo fue negativa a pesar de todo.

—Es momento de que empieces a aceptar las consecuencias de algunos de tus actos. Ya no eres un bebé y tienes que aprender cuáles son tus responsabilidades.

Baekhyun estaba ahí cuando Junmyeon dijo todo eso. Solo podía pensar algo como "Señor, déjeme darle un beso en la frente" ¡y eso que Kyungsoo es su mejor amigo! Pero no piensen mal, él no es un traidor.

Baekhyun es leal a Kyungsoo, por eso nunca dijo nada en voz alta. Pero no va a negar que es un poquito —muy poquito— insoportable. Aún así, Byun intentó hacerlo entrar en razón.

Kyungsoo es su mejor amigo y aunque esto se debe a un berrinche, no le gusta verlo estresarse de esta forma porque muy en el fondo, sabe que él no es así.

Baekhyun conoce al algodón de azúcar que hay detrás de toda esa cáscara vacía y mortal que usa para protegerse de las personas y evitar que lo afecten.

—No es tan malo —le dijo Byun repentinamente—. O sea, yo estoy haciendo una formación básica en...

—¡No me gusta! ¡No me gusta la música! ¡No me va a gustar nunca, mierda! ¡No me g...!

El comentario quedó a la mitad, Baekhyun le había dado una bofetada.

—¿Q-qué te pasa? ¡¿Por qué me pegas?!

Baekhyun se disculpó con una mirada de cachorro.

—Tenía que bajarte de alguna manera, ¡estabas muy arriba!

Kyungsoo apretó los labios, se notaba que estaba furioso y no precisamente por el golpe. Aunque eso bien pudo haber sido una excusa para gritarle mil y un insultos. Pero no lo hizo, guardó silencio y desvió la mirada.

—Déjame solo, Baekhyun.

El rubio no puso resistencia a eso. Solo dio un paso adelante y le dio un abrazo pequeño.

—Llámame si me necesitas, ¿okay?

Kyungsoo asintió, apoyó solo un instante la mejilla en su hombro y luego se fue rápido.

Caminó directo a su cuarto mientras limpiaba sus lágrimas con el dorso de la mano, siendo brusco en el proceso.

Los empleados le lanzaban miradas de soslayo sin entender porque seguía actuando cuando su papá ya no estaba en la mansión. Aunque probablemente el señor Doh vigilaba las cámaras de la casa y por supuesto que el pequeño tenía que seguir con su actuación.

Nada que no hayan visto antes.

—Lo siento. —fue lo que dijo cuando chocó con uno de los empleados por accidente.

Llevaba una bandeja llena de copas y los cristales chocaron entre sí.

El chico lo miró confundido.

¿En serio le estaba pidiendo disculpas?

Era un nuevo empleado y no entendía nada de lo que sucedía en esa casa.

Primero el chico hacía un berrinche tremendo y ahora le hablaba con amabilidad, ¿qué pasaba con él? Acabó haciendo una reverencia y se retiró.

Todos en esa casa sabían que Kyungsoo era extremadamente caprichoso con su padre, pero era demasiado amable y educado con el personal de limpieza.

Nadie entendía la razón pues el señor Doh era un hombre amable. Resultaba un poco incómodo verlo cambiar de personalidad con tanta facilidad pero ya estaban acostumbrados a ello.

—Él... ¿siempre es así? —preguntó el chico.

La mujer encargada de la cocina se encogió de hombros.

—Nadie le presta atención, ya estamos acostumbrados. Eso sí... no lo busques, porque esa amabilidad se puede esfumar en un instante.

El joven sintió un nudo en su garganta y apenas asintió, prometiéndose a sí mismo evitar cualquier contacto directo con los miembros de la familia. Aunque probablemente eso sería difícil.

♫ ♫ ♫ ♫ ♫ ♫ ♫ ♫ ♫ ♫ ♫

—Traerá a un dictador, estoy seguro.

Kyungsoo estaba enojado y no dejaba de murmurar cosas como esas.

Caminaba alrededor de sus amigos con nerviosismo, con su mano izquierda en la cintura mientras con la otra se rascaba su cabello negro, ahora con alguna que otra hebra de color rojo.

—Habrá una cena importante y quiero que estés presentable.

Esas palabras de parte de Junmyeon fueron suficientes para hacer que Kyungsoo se pintara alguna que otra mecha de color rojo en su sedoso cabello negro.

Quería llevarle la contraria a su padre pero tampoco se arruinaría el cabello por un capricho suyo, no era tan idiota.

Afortunadamente, esas pocas hebras de color rojo le quedaban excelente.

Para ellos —que cuidaban tanto su imagen— que Kyungsoo tuviera un color así en el cabello era algo de mal gusto así que el bajito no pudo evitar preguntarse si su estólido profesor de piano sería igual de imbécil.

Quizás... si era así, siempre podía comenzar a cambiar su imagen para arruinarle la paz mental al tipo ese.

Kyungsoo antes había tenido más de un profesor particular y bien sabía lo mucho que la ropa colorida podía arruinar el día de la gente amargada.

—No es tan malo —Jongdae habló distraídamente. Tenía una hoja con figuras rítmicas en su mano izquierda y chasqueaba los dedos—. Incluso tienes excusas para salir de clases rápido.

Kyungsoo rodó los ojos.

Todos sus amigos tenían calificaciones altas en la clase de música.

El único problemático era él.

—Hm. —fue todo lo que murmuró.

Ignoraba a Jongdae que chasqueaba los dedos para marcar un tiempo mientras hacía una lectura entonada de unas figuras rítmicas.

Un poquito más lejos de ellos, Baekhyun intentaba recordar como debería sonar una negra con puntillo.

Pero nada del alboroto se coló en su cabeza porque tuvo una idea.

¿Y si llamaba a Sehun?

Sabía que su papá siempre había escuchado mucho a Sehun.

Probablemente, si convencía a su hermano mayor solo era cuestión de que éste hablara con su padre para que lo convenciera de todo.

—Mm... ¿por qué me llamas tan repentinamente? —Sehun estrechó los ojos apenas recibió la llamada de su hermanito—. ¿Acaso necesitas que limpie otro de tus desastres?

—No, yo...

—Chanyeol está más cerca, llámalo.

Kyungsoo apretó los labios.

Sehun estaba viviendo en Italia debido a que le surgió algo de trabajo allá. Chanyeol, en cambio, estaba en Japón terminando un posgrado sobre alguna mierda de administración que Soo no terminaba de entender.

Ver que sus hermanos eran tan brillantes le hacía pensar que nunca llegaría a la altura de ellos.

No negaría que sentía algo de presión y era peor cuando se reunían todos a cenar. Aunque ellos nunca habían sido desagradables con él, contrario a eso eran bastante sobreprotectores.

Por esa misma razón, fue fácil convencer a Sehun de que aceptara hablar con su papá.

—Hablaré con él —Kyungsoo suspiró con un poco de alivio—. Aunque no te prometo nada, papá está muy molesto.

Y tuvo razón.

Junmyeon se molestó bastante cuando su hijo mayor intentó interceder por el menor —incluso si ni siquiera mencionó a Kyungsoo— más que nada porque sabía que solo se trataba de Kyungsoo intentando evitar su castigo.

No le parecía correcto así que como si fuera la cereza del postre, le quitó todos sus dispositivos electrónicos.

—Nada de dispositivos electrónicos para ti —Kyungsoo intentó hablar antes de que su padre agregara—. Es hora de que vivas en la vida real.

—P-pero... ¿m-mis amigos... y los chats d-de la e-escuela...? —su ceño se frunció y sus ojos casi se cristalizaron.

—Me llamarán si algo sucede —el mayor hizo un gesto vago con la mano—. Y te avisaré lo que necesites saber.

Optó por guardar silencio y apretar los puños hasta tal punto en que sus uñas se clavaron en la palma de sus manos. Su padre nunca notó nada y continuó hablando tan tranquilo como siempre.

—A las dos te quiero en el salón de música —asintió, bajando la mirada al piso con molestia—. El horario de las dos solo será por éste día. Desde el viernes en adelante todas tus clases iniciarán a las seis de la tarde y terminarán a las ocho de la noche.

Junmyeon se quedó en silencio como esperando alguna reacción de su parte pero no hubo nada.

¿Qué podía decir?

Cualquier cosa solo haría que su papá le sume horas y días a su profesor.

Una vez solo, se tiró en la cama con frustración y comenzó a pensar. Seguro sería algún dinosaurio hambriento aspirando a ser burgués.

Nada que Kyungsoo no haya visto antes y ese era el peor problema. Los viejos eran los más insoportables y duros de roer. Traían todo un régimen académico con ellos.

¿Qué sería de él?

¡De milagro sabía las tablas de multiplicar! Así que no esperen que aprenda una maldita escala.

Se sentó en la cama y comenzó a observar sus perfectas uñas pintadas de color azul claro.

Retuvo el impulso de morderlas mientras pensaba.

Sacó toda la ropa de su armario y optó por vestirse normal porque si iba a lidiar con ese viejo idiota del piano, iba a hacerlo estando cómodo.

No usaría ninguna mierda exagerada y... bueno, su papá tampoco le dijo que lo hiciera. En realidad, Kyungsoo sabía que a su papá no le molestaba su estilo siempre y cuando estuviera presentable.

Acabó poniéndose unos jeans azul claro, una camiseta blanca y una camisa celeste de mangas cortas que mantuvo desabotonada porque puede que esté a punto de ir a una clase que odia pero no piensa perder el estilo.

Después se agregó algunos accesorios, también un poco de maquillaje y se echó mucho perfume.

Cuando finalmente llegó la hora bajó al enorme salón de música en el que tiempo atrás su madre solía practicar.

Era una sala amplia.

En un costado, casi cerca de la entrada, había una pequeña barra de tragos.

Había algunos sofás de terciopelo rojo esparcidos estratégicamente por el gran espacio y una especie de mini sala. Algunas plantas para acompañar ese aire tranquilo y delicado, junto con un enorme candelabro que iluminaba todo desde el centro, era como una lluvia de cristales que caía delicadamente sobre el centro de la sala de música.

Kyungsoo avanzó más, llegando al otro extremo y subiendo los dos escalones hasta donde estaba el piano de cola.

Allí también había otro candelabro y los enormes ventanales que daban al jardín trasero, dejaban entrar la luz del exterior haciendo de aquello una vista agradable y pacífica, demasiado suave.

Hundió las mejillas casi por impulso.

Ya no estaba precisamente seguro de que sentía en ese momento.

Solo pasó su dedo índice por la cubierta que protegía las teclas del instrumento.

"Maldito" pensó "Lo odio".

"Los odio a los dos".

"Nunca lo voy a obedecer".

"Ésto no va a quedar así".

"Voy a hacer cualquier cosa pero ésto se va a arruinar de alguna manera".

"Voy a..."

"Voy a comerle la boca".

¡El tipo frente a él estaba buenísimo!

¿Quién mierda era?

—Es un placer, me llamo Kim Jongin y seré tu profesor de piano.

Oh...

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