Slave of Evil

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Summary

En 2025, Adam, un chico de 14 años de La Chorrera (Panamá), es secuestrado y asesinado por tráfico de órganos. Despierta en Nova Origo, un planeta inmenso y brutal donde magia, razas míticas y dioses muertos conviven con tecnología rúnica. Renace como Adriam, hijo de una elfa del clan maldito Nazako, portador de una marca oscura que lo consume lentamente y sin ventajas de "isekai típico": ni sistema, ni cheats, solo recuerdos que se desvanecen y un cuerpo frágil. Obligado a crecer en orfanatos y bajo el odio social, Adriam se ve arrastrado a la guerra entre Recolectores del Vacío y el Consejo Mágico. Tras perder a sus amigos y a su equipo en el brutal torneo Fallen Branches, decide que la única forma de proteger lo que queda es volverse igual de monstruoso que sus enemigos. Entre sacrificios, traiciones y la tentación de revivir a los muertos con el Heavenly Reviver, Adriam debe elegir: seguir siendo la víctima que una vez fue... o convertirse en el verdugo que el mundo necesita. Al inicio mi obra puede parecer lenta, pero luego de eso se pone Violenta (Gore Gráfica). Sí la Lees, Te Agradezco me motiva y me alegra eso. (Esto es si lo quieres leer Curiosidades del Creador) Creado: AVozrodit'sya Antes estaba en Wattpad pero de manera estúpida perdí mi cuenta y ahora estoy aquí un gusto.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1:Aún No.

Acto 1:La Caída del Elfo.

Año: 2025

Mes: Diciembre

Día: Viernes

País: Panamá

Lugar: La Chorrera

Por las calles de La Chorrera caminaba un chico joven llamado Adam. Apenas tenía 14 años.

Cabello marrón oscuro, desordenado en un wolf cut.

Piel clara.

Ojos marrón oscuro.

Peso: 67 kg.

Físico: ectomorfo.

Llevaba el uniforme del I.P.T.CH. Acababa de terminar su último examen del año y, como todos los viernes, iba camino a casa.

Había esperado todo el día para hacer lo que más amaba: jugar fútbol con sus amigos. Su sueño era llegar a ser futbolista profesional.

Mientras caminaba, pensó en su madre.

"¿Tal vez ya tiene la comida lista, como siempre?" -se dijo, haciendo una pequeña mueca.

Se encogió de hombros. Ya era tarde. La noche había caído.

Seguro su madre, su padre y su hermano menor lo estaban esperando.

Miró al cielo.

-Mierda... ya llegué tarde. Pero bueno, me divertí con los bros. Solo tengo que apurar el paso -murmuró, acelerando un poco.

Tomó un atajo por una calle poco transitada.

Justo cuando iba a cruzar, una furgoneta negra sin placas se detuvo a tres metros de él.

Las puertas traseras se abrieron de golpe.

Cuatro hombres vestidos de negro y con pasamontañas bajaron rápidamente.

Los ojos de Adam se abrieron de par en par.

Giró sobre sus talones para correr...

...pero sintió un fogonazo eléctrico en las piernas.

Dos dardos de Taser se clavaron en él.

Cayó de bruces contra el asfalto.

-¡Ayuda! ¡Por favor, alguien! -gritó desesperado.

Nadie respondió.

La calle estaba vacía. Silenciosa.

Uno de los hombres lo agarró de la muñeca y empezó a arrastrarlo hacia la furgoneta.

-¡Alguien, por favor! ¡Ayuda! -volvió a gritar Adam, con lágrimas ya rodando por sus mejillas.

Silencio.

Otro disparo de Taser, esta vez directo al abdomen.

Adam se retorció de dolor.

-No grites, chamaco -dijo uno con voz fría y seca-. No hay nadie aquí. El patrón le pagó a la poli para esto.

Un tercero se acercó y le clavó una jeringa en el cuello.

El mundo empezó a volverse borroso.

Los párpados de Adam cayeron lentamente.

Oscuridad.

Pasaron horas.

Días.

Semanas.

Meses.

Hasta que se cumplió un año.

Nunca lo encontraron.Nadie llamó.

Su familia puso carteles de "Se busca" por toda La Chorrera y Panamá.

Nada.Desapareció.

Hicieron un funeral.

Asistieron familiares, amigos, compañeros de fútbol.

Todos en silencio.

-¿Por qué a mi hijo...? -sollozó su madre, abrazando la foto vacía.

-¿Quién se lo llevó...? ¿Fue Dios? ¿Por qué...? -susurró el padre, con la voz rota.

-Hermanito... -murmuró el hermano pequeño, mirando al suelo.

Los amigos se quedaron callados.

Sin saber qué hacer.

Sin entender.

Un futuro brillante, un sueño puro... arrancado sin razón.

Sin hacerle daño a nadie.

Solo... fue injusta la vida.

Siempre lo será.

Eso no cambia.

Pero entonces...

Adam despertó.

Estaba en una camilla.

Cirujanos y doctores lo rodeaban.

Le habían abierto el abdomen.

Con cuidado quirúrgico, extrajeron su corazón aún latiendo.

No pudo gritar.

No pudo pensar.

Solo vio cómo lo sacaban de su pecho.

Todo se volvió negro.

Adam cayó de rodillas en la nada, llorando.

Ya lo sabía.

Había muerto.

-¿¡Por qué!?... ¡¿Por qué yo, con tantas personas?! -gritó entresollozos.

Murmuró odio.

Tristeza.

Impotencia.

Y entonces...

Una luz.

Blanca, brillante, casi divina.

Como el final de un túnel.

Se levantó.

Aún llorando, corrió hacia ella.

Mientras corría, su vida pasó frente a sus ojos en flashes desesperados.

Su nacimiento.

Su madre.

Apretó los puños y corrió más rápido, dejando atrás la oscuridad.

Su familia.

Su hermano.

Su padre.

Su hogar.

Sus amigos.

-¡Ian... Alanys... Fabián... Jonathan... Samir... Jarmel... Joel! -gritó sus nombres.

-¡Mamá... hermano... papá! -lloró.

El camino se volvió un espiral cegador.

Lo consumió.

Todo blanco.

Su vida entera pasó en segundos.

Y luego...

Luz.

Luz blanca de un hospital.

Manos enguantadas lo sacaban de un lugar lleno de carne y sangre.

Salió.

Su cuerpo era el de un bebé.

Había renacidoLloraba como cualquier recién nacido.

En brazos de un doctor humano.

A su lado, una doctora con orejas puntiagudas.

Y en la camilla...

Una mujer.

De la que acababa de salir.

Su nueva madre.

-¿Qué niño más bonito... señorita Nazako -dijo la doctora elfa con voz suave.

-Sí que es tierno -añadió el doctor.

Adam -no, ahora Adriam- apenas veía. Todo era borroso, como corresponde a un recién nacido.

Pero podía sentirlo.

Esto no era Panamá.

Esto no era un hospital normal.

La mujer lo miró, exhausta pero con una sonrisa débil.

-Adriam... Ese será su nombre -susurró.

El doctor lo alzó con orgullo.

-Que así sea, señorita Nazako.

La doctora elfa suspiró.

-Fue costoso.

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