Silver Coast -Antes

All Rights Reserved ©

Summary

Daphne Collins regresa a Silver Coast tras tres años fuera. Su plan es sencillo: pasar desapercibida en su último curso, sobrevivir al instituto y, por fin, conseguir que Nolan Walker, su amor imposible desde la infancia, se fije en ella. Todo se complica cuando Daphne termina sentada al lado de Christopher Donovan: arrogante, impulsivo y peligrosamente irresistible. El tipo de chico que no encaja en ningún plan… y que parece decidido a destrozar el suyo. Lo que empieza como un choque constante de miradas, provocaciones y orgullo, pronto se convierte en algo mucho más difícil de ignorar. Y en Silver Coast, algunas decisiones no solo cambian el curso del último año… cambian todo lo que creías querer. Dos chicos. Un pasado que vuelve. Y un corazón que empieza a dividirse entre lo correcto… y lo inevitable.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

DAPHNE 1


He vuelto. Puedo hacerlo. Tras poner en pausa mi vida 3 años, es el primer día de vuelta al que un día fue mi lugar favorito durante 14 veranos. Pero esta vez no es verano y no vengo de vacaciones.

-La señorita Daphne Collins va a estar este curso con nosotros, le damos la bienvenida a Silver Coast Academy. Señorita Collins, puede sentarse dónde quiera..

-Gracias señor Bennet- me alejo rápidamente de los focos escuchando vocecitas que se centran en mí y me siento en una mesa que hay a mitad de la clase.

Me siento rápidamente sin fijarme en quién será mi compañero de mesa, lo que sí he mirado de reojo es que no iba a sentarme cerca de la persona que un día llenó mi corazón de la forma más absurda e inocente, Nolan Walker, mi Nolan, literalmente nunca fue mío pero cada verano soñaba con ser suya desde el más absoluto silencio.

¿Qué habría hecho la Daphne del pasado si le dicen que iba a poder pasar un curso enterito con él?

El último curso antes de escoger a qué universidad ir, me habría muerto pensando en la posibilidad de cruzarme con él por los pasillos del instituto o de ir a la misma clase.

Aunque es un año mayor que yo, el destino ha querido que repita curso y aquí está, compartiendo clases <conmigo>.

-Estás segura de sentarte al lado del gran Christopher Donovan? No vas a poder concentrarte si me tienes a tu lado pequeña ¿O no estás pensando en mí, Daph?

Me giro inmediatamente, ¿Christopher Donovan? Me ha costado reconocerlo, no lo recordaba tan alto, ya no usa brackets y sus brazos son… demasiado irresistibles. Me mira con descaro esperando mi reacción y me quedo por unos segundos conectada a su mirada de destellos verdes y sus mechones de pelo castaño cayéndole por la frente. Pero ¿qué me pasa? Retiro la mirada de golpe.

A Christopher lo recuerdo de veranos sueltos, de fiestas en la piscina de su casa a las que mi hermana Vanessa me arrastraba sin mucho interés. Música alta, gente demasiado perfecta, risas que no encajaban conmigo.

Y Nolan…

Nolan y él nunca se llevaron bien.

Lo había visto una vez discutir con él. Fue suficiente.

Por alguna razón, eso siempre me hizo pensar que Christopher Donovan no era buena idea.

-Estoy intentando concentrarme en la clase, y no creo que seas una distracción para mí, al menos no de la manera que piensas Christopher… por cierto te has perdido la presentación, me llamo Daphne. Ni pequeña, ni Daph -lo digo en el mismo tonito impertinente que me lo ha dicho él y me giro mirando al profesor de nuevo.

- Vale, vale relájate pequeña Daph, vaya humor, se nota que en el norte sois más estiradas. Pero ves, ya te estás distrayendo conmigo - y lo dice echando una carcajada burlona y sin mirarme a los ojos.

Pongo los ojos en blanco. ¿Cómo sabe que vengo del norte?

-Lo que se nota es que eres idiota y estás acostumbrado a que todas te miren, debes sentirte muy frustrado conmigo ahora mismo gran Christopher Donovan- no puedo evitar caer en su provocación, al final sí que me estoy perdiendo la clase.

-¿Me has llamado idiota?-clava su mirada en la mía al instante y yo siento que me derrito entera- puede que no sea el único idiota que te guste entonces… pequeña- y sonríe de medio lado levantando una ceja cómo si tuviera que pillar a quién se refiere.

Aparto la mirada porque me estoy empezando a poner roja seguro.

No podía haber escogido un sitio peor así que me dedico a ignorarlo lo que queda de clase.

Al acabar lo veo marcharse con una chica rubia de ojos azules y aires de prepotencia, en tan solo unos segundos ya me cae mal ella también.

Y percibo por su mirada de desprecio hacia mí, que no le ha hecho gracia ver a ¿su chico? Sentado a mi lado en clase.

No dice ni adiós pero ya en la puerta se ha girado con la seguridad de que yo estaba mirando y me ha guiñado el ojo, otra vez, clavando sus ojos en mí. ¿Porqué no puedo evitar que se me erice la piel?

Soy muy patética. Y aún y así, Christopher Donovan y lo que piense de mí me da absolutamente igual.

Llego a casa con mis iPods puestos y sin ganas de sociabilizar más en lo que queda de día, con suerte mis padres aún estarán deshaciendo cajas de la mudanza y podré pasar desapercibida.

Mi hermana Vanessa está estudiando en Manhattan así que hasta dentro de un mes no vendrá a vernos.

Liam está jugando con su pelota de fútbol en el jardín, tiene 6 años y es un terremoto.

-¿Cómo ha ido el primer día de clase pequeñajo? -le hago un pase de pelota y la para con satisfacción.

-Bien, he hecho 5 amigos y mañana vendrá a casa Leo para jugar conmigo un rato!

Ojalá yo pudiera decir que también he hecho amigos pero me he pasado el día evitando a todo el mundo.

Además me he sentado sola casi todo el tiempo después de que mi engreído compañero de mesa se fuera a algún lugar que ni me importa.

Y lo cierto es que estoy de bastante mal humor porque Nolan no se ha dignado ni a saludarme en mi primer día aquí. Incluso me ha parecido que me apartaba la mirada.

Nunca hemos sido amigos pero me conoce desde que era una niña, tiene que recordar mis apellidos, conoce a mi familia y ha tenido que reconocerme cuando el señor Bennet me ha presentado.

¿Quizás estoy equivocada y me ha estado observando desde la última fila?

Lo único que sé, es que tengo que hacer algo pronto para que Nolan Walker empiece a mirarme.

Lo que aún no sé, es que ya hay alguien más mirándome demasiado.