Entre Tú, Ella y una Canción

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Summary

Camila es una chica tímida y reservada que está secretamente enamorada de Alejandro, un compañero de estudios. En un evento de su Instituto, ella tiene la oportunidad de participar con él, o no. Camila tendrá que luchar contra sus propios pensamientos, malentendidos y miedo para no arruinar su único momento de estar junta a él.

Genre
Drama
Author
NimNom
Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Admiración Trágica

Era una mañana soleada, en un instituto de renombre, se encontraba una chica tímida, cabello corto, lentes y una carita de sol. Camila siempre se sentaba al fondo, tratando de pasar desapercibida; sin embargo, cuando las clases del día terminaban y no había nadie visible, ella corría al salón de arte y tocaba apasionadamente el piano. Desahogando sus frustraciones en cada nota, en cada acorde, dejándose llevar por la armonía hasta que era hora de ir a casa.

Al llegar a casa, Camila llegaba y no podía dejar de pensar de un chico de su clase, quien nunca tuvo el valor de hablarle. Ella no cree que él sepa de su existencia, pero sí sabe su nombre: Alejandro. Camila lo admiraba por lo bien que tocaba el violín, con tanta suavidad y pasión por cada nota, ella se deleitaba cada vez que lo espiaba en el aula de arte.

En dado caso, Camila siempre ha esperado la oportunidad para hablarle o estar cerca de Alejandro, pero hoy es un día diferente, la profesora de artes llegó ese día muy entusiasma y les entregó a todos los estudiantes unos folletos, Camila recibió el suyo y lo leyó: “Presentación musical para el veintiún aniversario del instituto nacional, se requieren duetos de músicos, al participar recibirá 20 puntos en la nota final”. ERA su momento, al fin podría acercarse a Alejandro; ella sabía tocar piano y él violín, Camila sobresaltó y corrió hacia la profesora, se inscribió en ese instante.

Al llegar a casa, Camila corrió entusiasmada a su padre para comentarle sobre su próxima actuación, con una voz ronca él le dijo que haría lo posible para tener un espacio disponible en su horario para ese día. “¡Es el 20 de octubre!, todavía faltan unos días para prepararme, voy a buscar canciones que pueda interpretar con el chico que toca violín” dijo entusiasmada.

En la noche después de cenar, Camila observaba en su habitación un cuaderno con canciones que ella amaba y no podía escoger cuál era la mejor para interpretar.

Camila: “Esta es muy cursi, no creo que Alejandro le guste esta canción”.

Padre: “Camila, ya anda a dormir hija, ya es de madrugada, mañana puedes ver con ese chico qué canción pueden interpretar”.

Camila: “Está bien papá, debo escoger la canción perfecta para ese evento”.

Al día siguiente, en clase, Camila se encontraba entusiasmada todo el día, llevó su cuaderno de canciones, pero ninguna terminó por convencerla. Entonces se pasó toda la clase y toda la hora de descanso buscando la canción ideal. Mientras tanto, una estudiante llamada Estrella, una chica muy alegre, pelo rojizo y alta, se acercó a Alejandro como de costumbre, Camila la miró y se preguntó: “¿Por qué no puedo acercarme a él con esa confianza?”

En la hora de salida Camila se topó con un chico, era Leandro, estaba en llamada con su madre y se veía algo desesperado, ella intentó rodearlo, pero él iba de un lugar a otro mientras hablaba por teléfono, hasta que un punto se chocó con un poste y se desmayó. Nuestra protagonista corrió para que nadie sospeche que ella tuvo que ver en algo con lo que le pasó al chico despistado.

Al llegar a casa, dejó su mochila, dejó su libro de música e intentó relajarse en su habitación, pero aún la duda la carcomía, “¿Por qué no puedo acercarme a Alejandro con la misma confianza de Estrella?”, se sentía impotente, débil y cansada. Poco tiempo después se quedó dormida entre sollozos y en falta de entendimiento.

En la hora de la cena Camila bajó comer, estaba algo desanimada. Su padre puso para variar, un programa de interpretaciones musicales en el televisor. Mientras la hija comía decaída, escuchó una melodía que venía de aquel programa. “¡ESE ES, ESE TONO ES PERFECTO!” dijo Camila entusiasmada, rápidamente terminó su comida y subió a su habitación a transcribir las partituras.

Muy emocionada ella no se percató del tiempo que pasó, su padre subió y avisó que era muy tarde y debía de dormir ya que al día siguiente había clases. Camila durmió feliz, pensando en la reacción de Alejandro y cómo serían el dúo perfecto.

La luz del sol entró por la ventana de Camila, ¡ella se levantó de un salto completamente motivada! Metió sus apuntes en la mochila y corrió al instituto. En el camino encontró una multitud reunida, parecía que hubo un accidente en una obra de una calle, sea como fuese, la estudiante no tenía tiempo de ver accidentes, siguió su camino al colegio, al llegar se dio cuenta que llegó más temprano de lo normal.

Camila: “¡Qué emoción!, es temprano y él está aquí!, pero… ¿cómo le pregunto?, ¿debería de decirle ahora mismo o en el recreo?, ¿y si digo algo que él pueda malinterpretar?, mejor espero”

Camila se sentó en su pupitre y pasó el resto de la clase completamente nerviosa, las clases de la mañana eran algo aburridas, pero la emoción la consumió por toda la mañana. En tal caso, aunque las clases darían sueño en un contexto normal, para esta estudiante fue un viaje emocional, hasta que llegó la hora del descanso.

Alejandro se levantó de su pupitre para dirigirse fuera del salón, Camila saltó de su sitio y cayó de cara; aun así y completamente avergonzada, corrió a la entrada para buscar al chico.

Camila: “¡Alejandro Espera! ¡T-tengo algo que d-decirte!”

Alejandro: “¡Ah! Hola Camila, sí dime, ¿Qué sucede?”

Camila: “…”

Alejandro: “¿Camila?, ¿pasa algo?”

Camila: “… N-no, ¡quiero decir S-SI!, p-perdóname, sólo que estoy algo n-nerviosa”

Alejandro: “Ok… te entiendo, pero… ¿Por qué?, ¿qué pasó?”

Camila: “T-te quería preguntar s-si… t-tú quisieras s-ser m-mi-”

Alejandro: “¿Perdón?”

Camila: “¡N- ¡NO, no es sobre eso!”

Alejandro: “Oye Camila, perdóname si me equivoco, pero… ¿Te estás declarando?”

Camila: “¡¿QUÉ?!, N-NO, ¡NO ES ESO!, Q-QUERÍA DECIRTE SI…”

Alejandro: “¿Sí…?”

Camila: “Si quisieras ser m-mi dúo en lo de la p-presentación musical!”

Alejandro: “Oh…, perdóname, Camila, pero ya quedé con Estrella desde antes… no es nada personal, pero sabes que no la puedo dejar en el aire después de ya haber quedado con ella, realmente te pido perdón…”

Camila: “…”

Alejandro: “Camila, ¿Te encuentras bien?”

Camila: “¿Ah…? ¡Oh! Sí, e-estoy bien, n-no te preocupes, si estaré bien”

Alejandro: “¡Bueno!, mi comida se enfría, si quieres en la salida podemos hablar”

Camila: “N-no, no te preocupes, ¡de v-verdad e-estoy bien!”

Después de eso, Camila corrió al patio trasero, a un callejón, corrió con todas las fuerzas que le quedaban, ella quería estar sola. Al llegar a su rincón, comenzó a llorar y a decirse: “¿Por qué me pasa esto a mí?, ¿qué he hecho de mal para merecer esto?, ¿será que no soy lo suficientemente buena para él?, ¿Entonces no sirvo ni para un simple concurso?”.

Camila comenzó a llorar y llorar, ella sólo quería desaparecer… “¡la persona que más quería y admiraba, me hizo esto!”, se tiró al suelo, el frío y la tierra tocaron su delicado rostro, entendió también que Alejandro no tenía la culpa si no sabía que ella quería hacer dúo… “¡Es toda mi culpa! ¿Por qué no le dije antes cuando tuve la oportunidad? ¿Será Estrella mejor que yo?, ¡Claro que ella es mejor!, por eso ella se me adelantó…” se dijo mientras dejaba caer las lágrimas.

En cierto momento, entre el llanto y lágrimas, se escuchó un ruido de un objeto metálico pesado moviéndose y luego pasos, después una sombra y finalmente alguien. Camila se levantó torpemente y se frotó los ojos, ¡Era Leandro!

Leandro: “¿Hola? ¡CAMILA!, ¿QUÉ HACES AQUÍ EN EL SUELO?”

Camila: “Leandro… ¿qué haces acá?”

Leandro: “Bueno… acabo de llegar aquí por la alcantarilla, en la mañana venía corriendo y me caí en la construcción, ¡PERO ESO NO IMPORTA!, ¿Por qué has estado llorando?, ¿tienes problemas en casa?, ¿alguien te ha tratado mal o te ha hecho daño?”

Camila: “N-No… E-es algo personal”

Leandro: “Mmmm, si gustas me lo puedes contar, no te juzgaré, ¡no mereces estar en el suelo llorando de esa forma!”

Camila: “Muchas gracias, pero… estoy bien así, es algo personal…”

Leandro: “¡Bueno!, si tu lo dices…, por cierto, noté que estás inscrita en la presentación musical, pero no sé si tienes a alguien para tu dueto”

Camila: “¿Eh…?

Leandro: “Sí… es que mira… estoy por reprobar arte y necesito los puntos para poder pasar, si me ayudas podemos llegar a un arreglo, ¡tal vez te invite algo de comida o te puedo pagar!”

Camila: “… Oye… ¡acabas d-de salir de la alcantarilla!”

Leandro: “Sí… ya te expliqué el por qué…, pero ¡PORFAVOR!, ¡ayúdame a conseguir esos puntos! Te lo ruego…”

Camila: “Pero… ¿qué canción tocaríamos? y además… ¿sabes tocar algún instrumento?”

Leandro: “¡Sí! Mi padre me enseñó a tocar guitarra de niño… podría funcionar… ¿sabes? Entonces…, ¿me ayudarás? ¡POR FAVOR!, ¡en mi casa me matarán si no paso este curso!”

Camila: “Ah… Bueno… está bien, entonces te veo después de clase en el aula de arte, ¿te parece?”

Leandro: “¡Sí! Está perfecto, ya van a empezar las clases, vamos rápido que el profesor nos dejará afuera.”

Leandro extendió su mano hacia Camila para ayudarla a levantarla, ella estaba débil, pero su ánimo mejoró un poco, no estaba tan destrozada pero aún así sentía el dolor punzante, ella se lavó la cara dos veces e ingresó tímidamente al salón. Al parecer nadie, además de Leandro, se percató de lo que Camila había pasado, pero para ella era algo bueno, ya que se evitaba comentarios y preguntas incómodas.