Solo ellos
Una llamada cortando la distancia, renovando el paso del tiempo, buscando su voz, escuchando una sonrisa, observando hacia adentro.
Él, aprendió a esperar cada llamado, una mezcla de impaciencia y dolor aliviada por aquel sonido calmante; esa sensación cambiaba su mundo. Sabía que no podía existir nada entre ellos más que la pasión que los amalgamaba; jugaron a esconderse, adrenalina y mentiras dibujando momentos. Pero era tarde, cada uno volvía a su realidad. No podían cambiar nada o... no se animaban a tener valor. Estaban solos, incluso acompañados.
Él se sentía confundido. ¿Estaba enamorado de aquella mujer o simplemente se sentía diferente a su lado?, y ¿no es caso lo mismo? Estaba seguro de que ella era sensible, hermosa, completa de ideas, inerte al rendirse; pero débil ante la infelicidad. Se lamentaba por lo tarde que llegó el tiempo a querer juntar sus deseos. El destino se marchó, la distancia ocultó el pasado y sentenció los encuentros, los traicionó. Juraron estar juntos si ello no dañara a nadie, algo que hasta el momento, era imposible. Hasta el día de hoy, nada.
No se volvieron a ver; no fueron capaces. Solo hay recuerdos y una inmensa situación clandestina, fundada en el miedo a esa estupidez abstracta que la sociedad cargaría sobre ellos por animarse a lo que a todos, en algún momento, nos ha ocurrido.
Un vacío inmenso; simplemente llamados vacíos. Aprendió a enamorarse de su voz, a congelar el tiempo al escucharla, a esperarse el uno al otro. Él no podía olvidarla, tampoco quería perderla totalmente, aunque jamás fue suya. Tal vez algún día lleguen a estar juntos, tal vez lleguen a creer de nuevo; no es amor, tampoco se trata de ser felices: es animarse a vivir, solo a vivir, y que lo demás ocurra en consecuencia.
Nadie podrá entenderlos. Solo mirar, observarlos y aceptar que, son únicos cuando están juntos.