Capítulo 1
𝕰𝖑 𝖍𝖔𝖒𝖇𝖗𝖊 𝖉𝖊𝖑 𝖆𝖇𝖗𝖎𝖌𝖔 𝖓𝖊𝖌𝖗𝖔
La campanita de la puerta sonó por tercera vez en menos de un minuto.
- Bienvenidos a Winter Coffe… - dije automáticamente mientras limpiaba una taza.
Afuera, la nieve caía lentamente sobre las calles de Seúl, cubriendo las aceras con una capa blanca que brillaba bajo las luces amarillas de la ciudad. El ventanal de la cafetería estaba empañado por el calor del interior, y el olor a café recién molido llenaba casa rincón del lugar.
Normalmente me gustaba el invierno.
Pero no cuando llevaba más de doce horas trabajando sin descanso. Sentía los pies destruidos, la espalda adolorida y los ojos cansados de ver las mismas cuentas acumulándose sobre el escritorio de la oficina.
Facturas, avisos de pago y deudas.
Últimamente parecían perseguirme a todos lados.
- Yuna ¿puedes llevar este pedido? – preguntó mi mamá desde la barra.
- Sí
Tomé dos cafés y caminé entre las mesas con cuidado, el ambiente dentro de la cafetería era cálido y tranquilo, acompañados por música suave y murmullos bajos de las personas conversando.
Era bonito, pequeño y sencillo.
Mi lugar favorito en el mundo, por eso me dolía tanto verla así.
La puerta volvió a abrirse, la campanita sonó otra vez y por alguna razón… algunas personas levantaron la cabeza al mismo tiempo, yo también y ahí fue cuando lo vi.
Entró acompañado del aire frío de la calle, usando un largo abrigo negro cubierto por pequeños copos de nieve. Alto, elegante y impecable.
Sus zapatos resonaron suavemente contra el suelo de madera mientras caminaba hacia el interior.
Lo miré apenas un segundo, grave error porque el hombre era absurdamente atractivo.
Cabello negro ligeramente húmedo, mandíbula marcada y una mirada tan fría que intimida incluso desde lejos. El tipo parecía pertenecer a otro mundo uno demasiado elegante para una cafetería pequeña como esta.
- Bienvenido – dije intentando sonar normal
Él apenas asintió
Sus ojos recorrieron el lugar lentamente antes de detenerse en la mesa junto a la ventana, no sé cómo explicarlo, pero en él se veía cansado como si estuviera agotado de todo.
Tomé la libreta y me acerqué
- ¿Qué desea ordenar?
El hombre levantó lentamente la mirada hacia mí y Dios, de cerca es peor
Sus ojos tenían algo pesado, algo vacío.
- Americano sin azúcar
Hasta su voz sonaba fría
Anoté rápido
- Enseguida
Cuando me di la vuelta escuché murmullos cerca de la entrada, dos chicas universitarias estaban mirándolo disimuladamente.
- Lo viste
- Parece actor
- Está demasiado guapo
Puse los ojos en blanco, los hombres atractivos realmente alteraban el orden público solo respirando.
Preparé el café mientras intentaba ignorarlo.
Intentaba
Porque sin querer seguía mirándolo de vez en cuando.
Él estaba sentado junto a la ventana observando la nieve caer detrás del vidrio, completamente inmóvil.
Solo
Y Extrañamente… triste
Fruncí un poco el ceño.
Qué raro
Tomé la taza y caminé hacia su mesa
- Aquí tiene
Él dejé de mirar afuera y levantó la vista hacia mí.
- ¿La cafetería es tuya?
Parpadeé
- ¿Perdón?
- Pregunté si es tuya
- Ah no… es de mi mamá
Sus ojos recorrieron el lugar
- Es agradable
La respuesta me tomó por sorpresa, no parecía alguien que alabara lugares pequeños.
- Gracias
Hubo un pequeño silencio incómodo, yo estaba a punto de irme cuando él habló nuevamente.
- ¿Siempre trabajas sola?
Lo miré confundida
- ¿Eso importa para el café?
Por primera vez, algo parecido a una sonrisa apareció en su rostro, pequeña, casi invisible pero real.
Y sinceramente… debería ser ilegal que alguien se viera así de bien sonriendo.
- Solo tenía curiosidad – respondió
Aclaré la garganta rápidamente
- Bueno, sí trabajo mucho ¿Algo más?
- No
Perfecto, mucho mejor
Regresé detrás de la barra intentando ignorar la sensación rara en mi pecho.
Mi mamá se acercó enseguida.
- ¿Quién es él?
- Ni idea
- Se ve millonario
- Mamá…
- ¿Qué? Tengo ojos
Solté un suspiro mientras limpiaba la máquina de espresso, aunque terminé mirándolo otra vez.
Seguía sentado junto a la ventana observando la nieve caer en silencio y entonces su teléfono comenzó a sonar.
Lo observó unos segundos antes de contestar, su expresión cambió inmediatamente, más fría y más distante.
- Te dije que no iría – habló en voz baja
Hubo un silencio
- No me interesa lo que diga mi padre
Mis movimientos se detuvieron por un momento, no quería escuchar, pero era imposible no notar la tensión en su voz.
Él cerró los ojos unos segundos como si estuviera perdiendo la paciencia.
- Haz lo que quieras
Colgó
El ambiente alrededor de él se sentía pesado, oscuro.
Como si cargara demasiadas cosas encima y por alguna razón sentí pena por él.
Minutos después se levantó para pagar.
Yo estaba acomodando unas tazas cuando dejo dinero en el mostrador
Fruncí el ceño inmediatamente, era demasiado
- Señor esto es mucho
Él se detuvo frente a la puerta, la nieve seguía cayendo detrás de él mientras las luces de la calle iluminaban ligeramente su perfil.
Parecía una escena sacada de un drama coreano exageradamente caro.
- Quédate con el cambio
- Pero
- El café estaba bueno
Y antes de que pudiera responder salió de la cafetería, así de simple, la puerta se cerró.
La campanita sonó una última vez y el silencio volvió a llenar el lugar, miré el dinero sobre el mostrador luego miré hacia afuera.
El hombre de abrigo negro ya estaba perdiéndose entre la nieve y las luces de la ciudad.
Continuará…
Gracias por darle una oportunidad a esta historia ❄️🖤
Prometo romance, tensión, momentos que van a dar mariposas... y otros que probablemente les rompan un poquito el corazón.
Espero que se encariñen con Yuna y Sunwoo tanto como yo. Ahora sí... bienvenidos a Contrato de Invierno ✨