Capítulo 1
Capítulo 1
Amor de mi vida. Vida, de mi alma. Alma de mi amor.
Dejame entrar en lo más profundo de tu corazón, déjame destrozarte, déjame matarte, déjame revivirte, déjame asfixiarte, y ahora déjame amarte.
Da igual el tiempo, da igual el lugar, te encontraré Gloria de mi amor.
Mía siempre serás, y nada lo impedirá.
Porque me amas. Negarlo será tu derrota.
Gloria.
— ¿Qué hizo mal, amor? ¿Podrías adivinarlo? —Cuestiona Andre mientras masajea mi hombros.
—Sabes que apenas sé defenderme—Respondí avergonzada.
En las peleas clandestinas siempre hay poca educación e higiene. Él contrincante golpeaba a puño cerrado la mejilla de su contrincante haciendo que este pierda el equilibrio y caiga al suelo, antes de que pueda le den otro golpe lo detiene en el aire.
—Va a perder, solo lo ralentiza.
Volteo a verlo con una sonrisa, mientras los demás gritan acreditando al que lleva la delantera yo veo como Andre se quitó su sudadera poniéndola sobre mis hombros.
— ¿Vas a pelear?
— ¿Tú qué crees? Para eso vinimos. Solo deseame suerte.
—No lastimes a nadie—digo con ironía.
—Exacto, así.
Me robó un beso antes de siquiera decir algo. Sus labios ásperos, su aliento frío me llenan de un sentimiento tan embriagador que conozco de memoria, cuando se separa de mí me guiña el ojo. Cubro mis labios al sentir las miradas ajenas y me acerco entre la multitud hasta llegar a primera fila viendo quien va a ganar.
El hombre que llevaba la delantera en un principio al final le arremete con un golpe que deja inmovil al otro sujeto. Aplaudo al compás de las demás personas.
Mientras Yaniss entraba a la celda. Levantaba el brazo del ganador mientras lo anunciaba con orgullo. Una vez despejado el ring fije la mirada en la entrada donde mi novio ya estaba esperando su turno de pelear. Yaniss volvió a subir para presentar a los nuevos contrincantes.
—Ahora bien, el guerrero de guerreros. ¡Es alto, es salvaje! —Todos aplaudieron, yo incluida—El único, el mejor. Todos den la bienvenida a ¡Andre!
Porque todos lo conocen. Al único hombre que en mi vida he visto ganar no solo peleas, si no mi corazón.
—Y Leonard. Que gane el mejor.
—¡Suerte mi amor! —Grité como pude entre la multitud.
Andre volteo en mi dirección dirigiéndome un beso que yo atrape. En cuanto sonó el balazo Andre se abalanzó sobre su contrincante quien esquivo su golpe e intentó golpearlo pero Andre en un movimiento lo golpeó dejando que su nariz sangrara y le lanzó otro golpe en el abdomen haciendo que callera al suelo.
Algunos abuchearon ante esa acción mientras otros aplaudían. Yo solo veía como los ojos de Andre se volvían más sombríos con cada suspiro.
Vaho salía de sus fosas nasales reflejando su agitada respiración.
—¡ACABALO!—Gritos entre la multitud.
Voltear a ver a los demás que estaban adulándolo, pidiendo más sangre.
Eso es peligroso.
Andre reaccionó al mínimo movimiento de su contrincante, pisando su mano con frialdad. Y cuando intentó levantarse volvió a golpear su rostro con visible fuerza.
—¡Fin del primer round! —Intentó poner orden Yaniss.
—¡Andre detente! —Grité su nombre pensando que me escucharía. Sin embargo no se detuvo ni un segundo
Un disparo eco sonó haciendo que Andre por fin se detuviera en un movimiento seco, yo corrí rápidamente hasta llegar al lugar donde Andre me abrazó con fuerza y me robó otro beso.
—¿Eres la mejor novia del mundo lo sabías?
Yo avergonzada desvie la mirada y volví a abrazarlo.
—Además de ser buena, eres hermosa.
— ¿Y qué harás a tu hermosa novia?
—Lo descubrirás cuando lleguemos a la casa—Me susurro al oído.
Separó el abrazo tomándome del brazo y guiándome entre la multitud donde ya hacía Yaniss.
—Hola Gloria—Me saludo con entusiasmo—Y Andre—Lo último lo dijo con cansancio.
Yo correspondí con un ademán.
—¿Dónde están mis bonus?
—Por ahí—Dice mientras toma su cigarrillo.
—No juegues conmigo, sabes como me pongo cuando me enojo.
— Jo, jo. Gloria controla a tu novio—Dice con tono burlón.
—Yaniss dale el dinero.
Ella de mala gana saca un fajo de billetes. Le da la gran mayoría unas monedas de cambio. Los billetes Andre lo guarda en sus bolsillos y mientras me da un casto beso en la mejilla me da las monedas.
—Si van a estar de melosos vallanse.
Yo alzo los hombros mientras Andre le dirige una mirada asesina. Yaniss parece sudar frío con una sonrisa forzada.
—Bien, mañana de hecho mi novia tiene una presentación de ballet. El lago de los cisnes, de hecho ¿Iras Yaniss?
—Estaré ocupada, no es que no quiera ir.
—Siempre eres tan egoísta—Reclamó falsamente haciendo un puchero.
—Mi niña quiere que vaya a verla—Me toma de las mejillas—Bien intentare mover mi agenda, pero no prometo nada.
Me da un par de palmadas en la espalda y me doy la media vuelta dándole un abrazo a Andre quien se despide con un ademán. Me envuelve en sus brazos mientras caminamos entre la multitud.
La gente estaba a la disposición de otra pelea mientras algunos como yo y Andre se retiraban.
Me guio al estacionamiento mostrándome su nuevo auto, un bugatti amarillo.
—Oh dios mío—Me acerqué tocando el capo de inmediato.
— ¿Te gusta?
—Me encanta—Respondí sin dudarlo.
—Sabes que lo que sea por mi novia ¿Lo quieres? Te lo regalo.
Asentí de inmediato. Él acomodo uno de mis cabellos tras mi oreja y junto nuestros labios.
Cuando entré al auto el olor a pino de invierno me invadió por completo. Andre entró cerrando la puerta y viendo el retrovisor, yo me asomé atrás viendo que nadie estaba detrás.
—Despejado—Dije con una sonrisa.
Él sonrió encendiendo el auto, el motor hizo vibrar cada parte de mi cuerpo. Fue de reversa a una velocidad peligrosa y se adelantó acelerando, viendo la carretera con claridad y esquivando los carros que obstruían el paso.
Como una hazaña arriesgada me acerqué a él robándole un beso que él correspondió gustoso. Sin dudarlo invadió con su lengua mi boca, y al separarnos me siguió mirando.
Yo apreté los labios volteando a la carretera. Casi de inmediato una mano se posó en mi pierna, Andre empezó a masajear y al voltear a verlo nuevamente miraba a la carretera.
En cuanto empecé a familiarizar las casas el se estaciono en la entrada de la casa.
Yo salí repasando el auto, André cerró la puerta del auto y se acercó a mi dándome un beso casi desesperado, tocando mis caderas.
—Aquí no—Dije alejándome un poco.
—Ahora que lo mencionas no es mala idea.
—Basta Andre, entremos a la casa.
Él apretó los labios mirando alrededor y se alejó tomando las llaves de su bolsillo. Yo detrás de él tomé su mano y al abrir la puerta me jalo haciendo que nuestros labios volvieron a toparse. Sintiendo una punzada no solo en mi cabeza. Una que recorría mi columna vertebral.
Es placentera.
Empezó invadiendo mi cuello agarró mi trasero a modo que me elevo en el aire, lo envolví con mis piernas y el camino, subimos las escaleras adentrándonos en la habitación.
Se toma su tiempo en cuanto a besar mi cuello.
—Tu olor es tan, exquisito.
Reprimí un gemido. Él volvió besando mis labios, explorando cada parte de mi boca, peleando con mi lengua.
Paseo sus manos frías al interior de mis ropajes, el interior de mis pantalones y queriendo invadir mis bragas. Sacó sus manos y se retiró la playera dejándome ver sus músculos.
Apreté las manos en la sabana y él volvió a besarme. Expresándome su amor de la manera más limpia posible.
Se deshizo de mi camisa en un santiamén y empezó a dejar besos en mi abdomen. Dándome un cosquilleo por cada área que sus labios tocaban.
Cada fibra se hacía más sensible a su tacto. Lo conozco, se que es de él, de nosotros, de cuanto lo amo y cuanto él me ama.
Dejo que toque sin ninguna preocupación.
Una vez retiró mi pantalón y bragas introdujo dos dedos haciéndome gemir de forma involuntaria.
—No hagas ruido, los vecinos nos escucharán— Dijo contra mi oído.
—No es verdad.
—Si lo es.
Antes de volver a responder empezó a embestir, a estimular. No puedo evitar derretirme frente a él. Cada embestida era más fuerte que la anterior dejándome sin aliento alguno.
Y como si fuera una costumbre, se agacho a empezar a lamer mi entrada aumentando las ganas de venirme.
—Sabes bien amor.
Una vez se incorporó se introdujo en mí empezando a embestir con fuerza. Tan rápido que apenas podía respirar.
—Di mi nombre Gloria. Quiero que los vecinos lo escuchen.
Apenas podía decir algo entre tantos gemidos.
—Andre—Susurre con dificultad.
—Más fuerte.
— ¡Andre!
El me dio una nalgada haciendo que soltara un grito.
—Di que me amas.
—Te amo…
—Con mi nombre Gloria. Lo necesito.
Beso mi cuello sin dejar de embestir con una velocidad y fuerza visceral. Bese su frente y él se agacho a la altura de mis pechos haciendo que mis cuerdas bucales sufrieran de nuevo.
—¡Te amo Andre! —Dije lo más fuerte que pude.
—Y yo a ti.
Noches como estas son largas.
El se detuvo de golpe eyaculando en mi interior como siempre acostumbra a hacer.
Se acurruco mirándome a los ojos y salió de mi interior quitando un cabello pegado a mi mejilla. Volvió a besarme, esta vez fue mucho más lento, más relajado.
—Montame—Dijo mientras se recostaba a mi lado.
—Déjame descansar un minuto—Pedí mientras me ponía boca abajo.
El recarga el peso de su cabeza sobre un brazo, desde aquí puedo ver la claridad de sus ojos azules, las irregularidades en su cabello negro, mechones blancos caen de su flequillo. Una distinción que tiene desde que lo conocí. Le di otro beso el cual aceptó con delicadeza enredando sus dedos en mi cabello.
—Lo he pensado muchas veces—Andre posa sus manos en mi espalda baja haciéndome sentir un escalofrío—Quiero que tengamos hijos.
Baje la mirada con un poco de culpa. No es que no me guste la idea, solo siento que sería apresurado. Más considerando que yo estoy en el mejor punto de mi carrera.
—¿Cuántos quisieras tener?
—1, 2, 3, tal vez el máximo 5. Y el primer varón llevará mi nombre—Dio un beso a mi mano con delicadeza—La primera dama tendría tu nombre. Y quiero que trabajen con Yaniss.
Trague saliva desviando la mirada. Personalmente, no me molesta el hecho de que Andre vaya a peleas clandestinas, es su fuente de ingresos, como la caza de animales salvajes. Pero mis hijos, de mi sangre, y de su sangre. No quisiera que fueran salvajes, quisiera que amaran el arte como yo. No la violencia.
—¿Qué piensas Gloria?
—Nada, pienso que… tal vez debamos esperar más.
—Cierto, aún tenemos que casarnos ¿Es eso lo que te preocupa?
—Exacto, no podemos tener hijos sin matrimonio—Lo señale con un dedo y aleje su cara.
—Te daré la mejor boda que jamás se haya visto en la tierra. Tus amigos tendrán envidia y festejaremos durante días…
Le di un beso para que dejara de hablar. Y al alejarme visualice como se lamió los labios con una sonrisa.
—Aún no te preocupes por eso—Respondí tapando sus labios con un dedo—Solo disfrutemos esta noche.
—Como ordene mi reina.
Me subí a su regazo y poco a poco fui introduciendo su miembro en mi interior, me he acostumbrado a las sensaciones, a sus toques, más cuando yo estoy arriba una sensación deja de apaciguar mi ser. Me deja en claro que yo tengo el control.
Comencé a saltar como podía, evitando el dolor y atrayendo el placer que hacía tiempo no se había apagado. Él tocaba mi cintura y no se contenía a la hora de soltar gemidos altos.
Tome su cuello intentando someterlo pero el atrapo mis manos.
—No tan fuerte—Pedí intentando soltar el agarre.
—Toca aquí.
Soltó mis manos haciendo que tocara su pecho y volvió a centrar su presión en mis caderas. Él placer tan irresistible, doloroso e intenso.
Logre correrme cayendo rendida en los brazos de mi novio.
Él me ayudó a recostarme besando mi frente, siento el pesar de mis párpados cerrarse. Los brazos cálidos de Andre me envuelven dejándome sentirme bien en este momento.
—Deberíamos bañarnos—Mensiono Andre mientras acariciaba mi espalda alta.
—Tengo sueño.
—Será rápido. Después de ello podremos dormir—Hizo una pausa, voltee a verlo el estaba prendiendo su teléfono—4 horas.
—¿Qué hora es? —Cuestione algo aturdida mientras me incorporaba.
—Tres de la mañana.
Me levanté dirigiéndome a la ducha y antes de cerrar la puerta entró Andre sacando su shampoo especial. Yo revisé mis ojos, se veían ojerosos, me metí a la regadera donde Andre ya se estaba bañando, me abraso al momento de verme pegando nuestros cuerpos de nuevo.
—Lo harás bien mañana.
—¿Sabes que ya es lunes verdad?
—Si, pero finjamos que no.
Yo dejé que me abrazara. Sin previo aviso me coloco de su apestoso shampoo.
—Hey, te dije que no me gusta.
—Pero si lava bien el pelo, huele rico…
—Define rico.
El río mientras me tallaba el pelo.
—Es un olor que me gusta.
—A mi no—Dije haciendo un puchero y ante esto Andre me robó un beso corto.
Después me dediqué a tallar mi cuerpo con delicadeza y tras enjuagarme adecuadamente salí del baño poniéndome mi pijama.
Andre retiro las sabanas aventándolas en la ropa sucia e hizo lo mismo con las cobijas. Una vez sacó un paquete nuevo de sábanas lo ayudé a acomodarlas y me acomodé de inmediato, él me tapó con las cobijas y me abrazó de inmediato. Caí rendida en el cansancio y los brazos tibios de Andre, sintiendo como cada cosa importaba menos.
Como el cansancio me iba venciendo.
…
Tuve un sueño.
Que entre lo más recóndito de la oscuridad había un ciervo comiendo césped. Y en ese césped también había sangre.
Sangre tintada de negro y tonos grises. Y adentrado las ramas de los arbustos pequeños había una pantera a la vista, sus ojos no verdes si no azul claro.
Y aunque era un peligro para el siervo no se alejaba, por el contrario dejó que la pantera se acercara. Y ella buscando ser mimada, ronroneaba con fuerza.
El ciervo por otro lado no hacía nada, se mantenía inmóvil. Y cuando decidió irse, algo me hizo sentir como en una caída libre que me hizo levantarme de golpe.
La alarma estaba a punto de sonar de todas maneras. Toqué mi cabeza que dolía, y vi a mi lado a un André dormido. Parece tan delicado al contra sol, su piel tan pálida y esos mechones blanquecinos de transparentaba un poco.
Antes de levantarme deje un beso en su cabeza.
Me dediqué a ponerme mis tenis y buscar el conjunto que usaría para la presentación, las zapatillas de ballet las guarde en mi mochila junto con todo.
Me coloque unos aretes dorados, una falda corta color negro, una playera de tirantes con mi suéter azul claro y amarre mi negro cabello en una coleta alta.
Después baje las escaleras y prepare un café, unos sándwiches para Andre cuando vaya a cazar, y finalmente una malteada para cuando se levante.
Yo por mi parte comí cereal y café.
Al salir mire de reojo el Bugatti amarillo. Ya me ha regalado varios carros, toque el capo y seguí caminando por la acera mientras sacaba mi espejo.
Las ojeras no disminuyeron por el contrario aumentaron. De mi mochila saque un poco de corrector para corregirlas sin más.
Las mañanas en esta zona suelen ser algo frías. Con todas las cosas que veo al pasar, personas, animales. Siempre mantengo una sonrisa y cuando puedo maquillo mis labios de un tono rojo, combinará perfectamente con mi traje.
Llegando al estudio, muchas bailarinas repasan sus últimos pasos.
—Pronto es invierno qué horror—Se quejo Marlin visiblemente.
—Se preguntan a quién seleccionaran para el cascanueces.
—La elegida sería una afortunada—El bullicio seguía, yo me dispuse a retirarme de mis ropajes.
Me coloque un poco de perfume de rosas. Es mi favorito y empecé a revisar los tickets que estaban en mi casillero, normalmente para la próxima rifa en la feria.
Andre tiene que llevarme mañana.
—Bien chicas, el jueves serán las elecciones, nuevas audiciones. No habrá extras así que he hecho una lista. Si no las menciono tienen que venir de forma obligatoria.
—Escuchaste eso, espero estar en la lista—Susurra Marlin mientras bebe de su botella.
—¿Es vino? —Cuestiono con una sonrisa. Ella asiente y me da su botella.
Amo beber vino. Es como una droga sin la que puedo vivir, la sangre que corre por mis venas. El agua que debería beber diariamente.
—Marlin.
Ella brinca de alegría y me arrebata su botella bebiendo de nuevo.
—Mildre, Rose y Gloria.
Yo aplaudo de inmediato y le arrebató la botella a Marlin bebiendo a tope.
—Era mío.
—Perdona—digo sin evitar reír a carcajadas.
Guardo mi teléfono en mi casillero, y al cerrarlo me encuentro con los ojos verdes de Rose.
La miró de arriba a abajo sin dudarlo y sonrió forzadamente.
—¿Se te ofrece algo?
—¿Con quien te crees que hablas niña? No estamos en tu casa, ni soy tu amiga.
—Ups perdón ¿Qué dije?
Ella miró a los lados, su altura no es tan favorable para ella, enderece mejor mi espalda, le como casi una cabeza y siendo la más alta del grupo obvio que me darían el protagonismo. Pero eso parece tenerla tan molesta que quiere joderme.
—Fíjate que, siendo como eres, indisciplinada y poco preocupada por la hora de llegada, caerás.
—No he llegado tarde si el show no ha comenzado. De donde sacas tus argumentos—Cuestione alzando una ceja.
Ella entrecierra los ojos y me mira de reojo.
—Te ves cansada, hueles a vino, un olor poco pulcro de una bailarina.
—No sabía que los espectadores podrían oler mi aliento, tendré en cuenta tus comentarios y recomendaciones, pero no en este momento—Dije palpando su hombro.
Ella en un movimiento agresivo alejó mi mano y me señaló.
—Mejor abstente de retarme. No soy tan tolerante con esta clase de comportamientos.
—¿Retarte? ¿No eres tú la que me busca?
La pase dirigiéndome a la zona de ensayos y mire a Rose por encima de mi hombro. Su odio hacia mí es notorio. Muy notorio.
Empecé estirando mis músculos, hice algunas formas complejas hasta que llegó la hora de la presentación del ensayo.
Camino hasta el escenario donde me posiciono al frente de todas.
—¿Lista? —Cuestiona Marlin.
—Siempre—Sonrío antes de que el telón suba.
La melodía empieza a sonar por toda la sala.
Me concentro en cada movimiento, dejando que la música guíe los movimientos. Que guíe mi cuerpo. Que guíe mi mente.
Cada vez que tengo la oportunidad de pisar un escenario me siento en la cima del mundo.
Sé que cada persona va a poner sus ojos en mí, en mi baile y mi talento.
Y me siento como una reina, como una diosa.
Lo más importante y valioso que hay en el mundo.
El lugar me da mérito, el protagonismo es mío y todo aquello por lo que he ensayado tanto se vuelve un éxito glorioso que me llenaría si hubiera gente.
Giro sobre mi propio eje varias veces y me detengo, sin embargo tropiezo con el pie de alguien.
Rose.
Aprieto las manos y la mandíbula, el telón se baja. De todas formas la presentación ya había acabado.
—¡Rose!
—¿Qué sucede aquí? —Cuestiona el director.
Yo hago una reverencia como ha sido costumbre.
—Mi compañera ha pretendido hacerme caer maestro.
—Miente descaradamente—Respondió Rose con mucha confianza.
Una confianza que me hace querer golpearla. Miro al director buscando que diga algo.
—No puedo asegurar nada si no he visto lo que pasó, por favor vayan tras bambalinas.
Asentí forzadamente y salí de la vista del director, Rose apresuró el paso y yo por mi lado me acerqué a ella tirando de su brazo, ella en un movimiento lo apartó mirándome de forma fría.
—¿Crees que te saldrás con la tuya? —Cuestiono enojada.
Miro a Marlin quien también le dirige mala cara a Rose.
—¿Salirme con la mía? Valla ingenua, ni bailar sabes.
—Ya decía yo que estabas medio loca, solo me hacía falta comprobarlo.
—A mi no me dices loca.
—¿O que? Mas te vale mantenerte a un margen manejable.
—No eres más que una del montón, y que si eres más alta, sigues siendo insignificante. Yo por otro lado destacó en cada cosa que hago.
—Wow eso si que es curioso. Entonces porque desde que llegaste ¿No has protagonizado ningún papel?
Antes de cualquier cosa ella me dirige un puño sucio en el ojo el cual me hace alejarme de ella.
Ella estaba por arremeter sin embargo la detuve yo con otro brazo le devolví el golpe en la cara. Ella se alejó y yo arremeto volviendo a golpear su rostro.
—¡Deténganse chicas!
El director tomó de mi brazo guiándome a las sillas junto a Marlin.
—Rose, ve a tu camerino.
—Pero es que ella…
—Rose. Todos vimos cómo empezaste todo—Intervino Marlin—Has lo que se te ordena.
Sobe mi ojo con delicadeza. Si queda morado, no podré salir en semanas. Marlin retiró mi mano revisándolo como si fuera un doctor. Y claro, si estudió enfermería debería saber de estas cosas.
—Se puso rojo.
Ella se levantó dirigiéndose al área de cosméticos, yo suspire, aquí se escucha la música suave, melancólica, y las bailarinas mantienen su debido silencio, algunas ven las pantallas de sus teléfonos mientras. Marlin se sienta a mi lado dejando el botiquín a un lado y sacando una gasita de algodón.
—Te limpiaré primero.
—Oye, no se verá si lo difumino con corrector.
Ella alza una ceja y sin previo aviso limpia el párpado de mi ojo, el algodón huele a alcohol fuerte. Cuando se aleja me muestra los restos de corrector que me había puesto en la mañana, impregnados por completo en el algodón húmedo.
—Que par de ojeras tienes ¿Acaso dormiste anoche?
—¿Qué tanto se nota?
—Demasiado. Dios, te he dicho que no te trasnoches.
—Fui a ver a mi novio, ya sabes como es el negocio que maneja, a veces me pone a contar dinero y otras solo voy a observarlo pelear.
Voltee a otro lado. No se como serán las vidas de otras bailarinas, pero estoy segura que muchas de ellas tuvieron una noche más aburrida.
—Y que ¿La caza de osos no le da para tragar? ¿Se acabaron los ciervos en Manhattan?
La mire mal ante su comentario.
—¿Qué? —Cuestiono.
—Nada ¿Y qué tal las cosas con Luis?
Ella abrió mucho los ojos, se levantó de inmediato y corrió a los casilleros donde sacó su teléfono. Yo la seguí de inmediato intentando saber qué le pasaba.
—No le había marcado desde ayer en la noche.
Me asomé a su lado, tenía más de 60 mensajes y 5 llamadas perdidas.
—Deberías comunicarte con él—Dije mientras agarraba sus hombros por detrás.
—Ay, tú deberías estar alerta también.
En ese momento sentí un pequeño escalofrío. No me he comunicado con Andre hace unas cuantas horas.
—Merda.
—Sin malas palabras.
—Como sea.
Me dirigí a mi casillero donde busqué mi teléfono. Por lo regular se enoja cuando no contesto el teléfono.
Mi novio hermoso😘🤭
Ya estoy en camino.
Apreté los labios pensando en una respuesta, eso lo mando hace como una hora.
Antes de empezar a escribir sentí una punzada en la cabeza. Al voltear con lentitud él estaba detrás mío. Sus ojos bien abiertos, sombríos y poco expresivos.
—¿Cuándo llegaste? —Cuestione intentando ocultar mi asombro— Debiste avisarme o algo—Regañe con molestia.
—¿Por qué debería amor? Solo vine a ver que haces. De hecho, he estado preparando tu regalo de navidad, espero que te guste.
—¿Navidad? —Cuestione confundida.
Apenas estamos en Noviembre, hay veces en que me cuesta comprenderlo y sin dudarlo esta es una de esas.
El paso su mano por mi rostro, retirando cabellos y observando mi ojo directamente. Y me acorraló contra el casillero con un brazo. Olfateó y desvió la mirada de inmediato limpiándose con su chaqueta la nariz.
—¿Qué es esto? ¿Quién fue? —Volvió a verme separando su mano del casillero.
—Solo fue un mínimo altercado, nada inusual.
—¿Nada inusual he? —Dice entrecerrando los ojos—Inusual es que te golpeen en la cara. Me enteré por ahí que una pelirroja hizo caer a mi novia en el escenario ¿Me equivoco?
Negué con la cabeza.
—Empezaré con ella. La llevaré al bosque y…
—No es necesario, ya el director lo resolvió y no volverá a molestarme.
—¿Acaso pacto eso con sangre? Porque si no es de ese modo, no podré creerle.
—Es solo una coartada.
Ni yo misma me lo creo, pero espero que él lo haga. Una sonrisa salió de sus labios. Me aleje de inmediato desviando la mirada, espero que nadie nos haya visto hablar, es tan extraño cuando se pone así.
—Bien chicas—Habló el director— Vengan todas, vamos a tomarnos una foto.
Antes de irme me acerqué a Andre tomándolo del cuello y dejando un corto beso en sus labios. Antes de que me alejara sostuvo mi nuca.
—Si necesitas algo no dudes en pedirlo. No tolero ver que alguien intente romper lo que es mío.
Tragué saliva algo dudosa, y asentí.
—Me tengo que ir—Susurré.
Su agarre se hizo suave, me alejé por instinto y me di la media vuelta notando como Marlin había presenciado toda la escena. Mire a Andre por sobre mi hombro quien está posado contra los casilleros, cruzado de brazos y una expresión indescifrable. Parece ser pacífica, pero sus ojos son sombríos.
Desvié la mirada caminando hacia el escenario. Marlin tomó de mi mano de forma repentina.
—¿Qué te dijo?
—Ammm, nada. Solo un par de cosas.
Ella hizo una mueca seria y se paró al frente, yo me paré en uno de los banquitos hasta atrás. A mi lado como si no fuera ironía se posó Rose.
—¡Todas digan Ballet!
Yo mostré mi mejor sonrisa ante el flash de la cámara. Algunas habían posado.
Mientras me quedaba de pie esperando que las demás se dispersaran mire a Rose que tampoco parecía moverse un centímetro.
—Ni creas que te saldrás con la tuya. Te gusta la guerra y guerra tendrás.
—Me gusta tu ego—Respondí— Pero no es suficiente para intimidarme.
Unas ves me desintegre de la fila me dirigí a mi manager, Camilo que estaba hablando con él director.
—Quiero aclarar, que no suelo hacer escándalos. Pero…
—¿Qué te pasó en el ojo?—Cuestionó Camilo interrumpiéndome.
—Rose señor, hace tiempo no nos llevamos bien. Esta mañana me golpeó. Es lo que quiero aclarar, quisiera que hablaran con ella y esto no se vuelva a…
—No te preocupes, lo resolveremos—Habló el director de inmediato—Pero ten en cuenta que ella no es ninguna tonta, tiene familia, amigos a los que acudir. No queremos problemas.
Me sentí ofendida ante esa aclaración. Yo también tengo a quienes acudir, mire a mi manager esperando que respondiera algo de igual modo.
—Conozco a su familia—Responde cortante—No hay que meterse en su camino y todo saldrá bien.
Apreté la mandíbula ante esa injusticia. Sea quien sea su familia a mi no me importa, mi momento de protagonismo se verá opacado por un ojo morado. Volví a entrar a otras bambalinas donde Marlin me tomó de los hombros.
—¿Gloria? —Marlin se acercó de inmediato—¿Qué pasó? Te dijeron algo.
—Nada. Que hablaran con Rose y así.
Me dirigí a mi casillero donde saque mi mochila y corrector, tengo que arreglarme rápido antes de la presentación. Sin embargo antes de tomar la brocha sentí una punzada en mi cabeza. Volví la mirada a las demás bailarinas, y más específicamente a un camino casi vacío que guiaba a los camerinos, algunas bailarinas ya se terminaban de retocar y otras salían de ese pasillo, camino mientras siento el temblor en mis manos.
—¿Dónde está Andre?—Fue lo primero que salió de mi boca.
—Ammm, no lo he visto.
Intentó correr hacia el camerino de Rose donde ella abrió de inmediato. Su pelo rojo carmesí contrastaba con su traje blanquecino.
—¿Qué?
Mire a mi alrededor del interior y a los lados. Siento que Andre está cerca.
—¡¿Qué buscas loca?!
Ella me empujó haciendo que cayera de manera dolorosa al suelo.
Ella estaba a punto de golpearme a puño cerrado cuando Andre salió de una esquina oculta embistiéndola para que callera al suelo lejos de mi, rodaron en el piso, Rose intentó defenderse tomando el control sin embargo Andre volvió a rodar quedando encima de su torso y tomando su cuello con fuerza.
No podía moverme, las demás chicas gritaban por ayuda y el director salió dando orden a los guardas para que entraran a controlar la situación.
—¡¡Rose!! —Gritó una de ellas.
—Andre ¡detente! —Grité lo más fuerte que pude, pero mi voz salió temblorosa.
Marlin me tomó del brazo mientras los guardias intentaban separarlos. Mientras salimos no pude evitar sentirme angustiada, tengo miedo de lo que pueda pasar con Andre, de que me inculpe de igual modo y mi carrera se vaya al demonio.
—Los van a separar. Carajo, tu novio está completamente loco.
—Todo es mi culpa—Dije enredando mis manos en mi cabello—Debí decirle que me esperara afuera durante la foto.
—No tienes la culpa que Andre sea así. Solo intenta calmarte y esperemos que no llegue a mayores—Tomó mis manos.
Yo asentí como pude.
Antes de responderle la puerta se abrió de golpe, adentro se escuchaban gritos, sacaron a Andre de un empujón que lo dejó en el suelo del vestíbulo.
—¿Qué pasó? —Cuestione de inmediato al mismo tiempo que iba a abrazarlo.
—Ya vámonos—Dijo tomando mi brazo.
—¿Qué?
Se puso de pie y tiró con fuerza alejándome de Marlin y acercándonos al lobby del teatro.
—¿Qué te dijeron? ¡Aún falta que de mi presentación! ¡ANDRE!
El me soltó de golpe, tenía una expresión seria. Una que me hizo sentir un escalofrío.
—Te lo diré cuando lleguemos a casa, por el momento no preguntes.
—Andre yo lo quiero saber ahora.
El siguió caminando saliendo del umbral, yo tragué en seco y le seguí el paso sintiendo como la luz solar me quemaba los ojos. Es ridículo su actuar, más cuando ya le había dicho que lo iba a resolver el director.
—Espérame.
Corrí hacia él con algo de dificultad, los zapatos de ballet no son muy cómodos para caminar en la acera caliente. Al llegar tomé su brazo y él se detuvo mirándome, su depresión es más neutra, ya no tan sombría como antes.
—Andre yo…
—¡Gloria! —La voz de mi madre resonó en mis oídos.
Yo de inmediato me escondo detrás de Andre buscando no sentirme tan ridícula, me preguntara el porqué estoy fuera del teatro y yo no puedo simplemente decirle que Andre intentó matar a una bailarina. Apretó el brazo de mi novio pero él lo toma y aleja en son de rechazo.
—Oye…
—No te me pegues ahora, hueles a rosas y vino.
Apreté las manos ante su respuesta, había olvidado cuánto odia esa combinación de aromas.
—Mi mamá está ahí—Dije apenas un susurro.
—¿Y a qué le temes? ¿Te va a pegar?
Negué con la cabeza y volví a agarrarlo de la ropa para ocultarme.
—¡Gloria! —Grita mamá de nuevo mientras cruza la calle.
Tapo mi rostro detrás de Andre quien vuelve a alejarme.
—Gloria.
—¿Sí mamá? —Le respondo cuando noto que la distancia entre ella y yo ha disminuido de manera considerable.
Se para frente a nosotros cursando de brazos y mirando hacia arriba encontrando el rostro de mi novio. Siempre lo ha hecho, la altura de André sobrepasa el promedio de Manhattan
—¿Por qué usas tu traje fuera del teatro? ¿Fuiste a la presentación? ¿Ya terminó?
—Mamá yo…
Quería explicarle lo que paso, que aún no se doy la presentación y que tal vez no la de por culpa de Andre. Es tan vergonzoso.
—La presentación terminó hace horas—Mintió Andre— si quería ver a Gloria bailar, le informo que no lo logró.
Me alejo de Andre unos pasos esperando que mamá no dijera nada relacionado con el golpe en mi ojo.
—Ya veo—Dice mi mamá mientras escucha lo que dice Andre.
—Habían muchas chicas, Gloria y yo vinimos en nuestro auto. O mejor dicho suyo, ya sabe.
A lo lejos visualizo como Camilo sale del teatro buscando con la mirada a alguien. Yo bajo la mirada esperando no ser notada y me alejo un poco más de Andre.
—Esto me recuerda a aquella caza en los campos de Texas, esa anécdota vieja del norte, no se si ya la he contado antes. Como sabrá hace años no visito mi pueblo natal.
Mi madre voltea a verme otra vez sin prestar atención a lo que dice Andre.
—Lo recuerdo con claridad en mis inicios de cazador, era un oso, se me lanzó encima, tuve que empujarlo con ambas manos y ya se sabe que rebané la punta de su nariz como si fuera mantequilla. Luego sus ojos y lo mate lentamente rebanando cada cavidad llena de pelaje…
—Con tu porte quien no… —Interrumpió mamá sin mirarlo—¿Gloria que te pasó en el ojo?
Señale en son de duda. Ella asintió de inmediato.
—Nada ma.
—¿Cómo te fue en la presentación?
Yo desvié la mirada, Camilo estaba saliendo del teatro buscando algo junto con sus guardias. Yo apreté los labios y volteé a ver discretamente a mamá.
—De maravilla.
—Quisiera ir a ver a tu manager, ya sabes, hablar sobre otras cosas. Ya no me cuentas nada.
—Señora—Intervino Andre—No se preocupe, yo fui a ver y todo está en orden.
Una sirena sonó lejos. Mi manager se acercó de inmediato y señaló nuestra dirección.
—Ya vamos tarde a casa—Dije encaminándome con velocidad al auto que estaba del otro lado de la acera.
Mire atrás donde dos policías interceptaron a Andre y mi mamá con una expresión confundida. Una persona con fuerza me empujó chocando conmigo, pero antes de caer me sostuvo de los hombros, un chico alto y joven, de ojos verdes intensos y pelo castaño. Usa un traje negro y playera de cuello largo del mismo color. Me miraba de reojo.
—Puedes soltarme—dije incómoda.
Él asintió soltándome de inmediato.
—Darian, te dije que no te adelantaras—Una voz masculina más grave habló.
Y con él un hombre iba detrás, usa un traje del mismo color y un tatuaje en el cuello aterrador. Sus ojos color miel y cabello rubio rapado al ras de la cabeza, que combina a la perfección.
Por alguna razón se me hace atractivo, mi corazón late algo inestable y mis piernas flaquean.
—¿Está bien señorita? —Cuestiona el joven.
—Si—Dije algo avergonzada.
Voltee a ver al tipo más alto acomodando uno de mis cabellos.
—¿Eres del ballet no es así? —Cuestionó el rubio de forma obvia
—¿Usted qué cree?
Desvió la mirada. Me siento un tanto avergonzada. Mi mamá se acerca de inmediato a mí con urgencia.
—Se llevan a tu novia a la comisaría. Por qué no me dijiste lo que pasó.
—Yo ah…
Volteo de forma involuntaria a ver al hombre rubio quien se está retirando sin despedirse. Estoy algo decepcionada de ello.
—Mamá… Andre estará bien, yo lo acompañare a la comisaría.
—Iré yo igual.
Miro como hay más personas llegando, niego con la cabeza y me encaminó de inmediato a donde está la patrulla, mi novio esposado contra el capó y los policías hablando con Rose y mi director.
—Todo estará bien—digo tocando el cabello de Andre.
Él me mira con una cálida sonrisa, pero tensa los ojos repentinamente. Yo volteo atrás de inmediato, dónde está él hombre rubio, siento como si mi aliento hubiera abandonado mi cuerpo.
Intento regularme, pero me es imposible.
—Usted al ser la novia de este hombre se considera cómplice—Dice un oficial de policía.
Intenta empujarme, pero Andre se levanta de inmediato intimidando al oficial.
—Asumo las consecuencias.
—Me parece bien—Habla el hombre rubio—Si no me he presentado, soy Román, el esposo de Rose.
—No nos interesa—Respondió Andre intentando pararse frente a mí. Pero los oficiales lo sostenían—Tu esposa es una perra.
Imagen del hombre rapado.
Imagen del Darian.
Imagen del Andre.
Hasta luego.








