ENTRE LUCES Y SOMBRAS

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Summary

En la ciudad donde el lujo oculta heridas, la verdad es el accesorio más peligroso. Una secuencia trágica bastó para que Aila se desmorona. Perderlo todo tiene un nombre: Destino o quizá una maldición. Primero una traición grabada a fuego por la persona que amaba. Después el refugio equivocado: Una cama desconocida, su virginidad perdida y el rastro de un hombre con antifaz cuyo rostro el alcohol borró de su memoria. Y si no era suficiente, una carta de despido. Ahora, tiene una segunda oportunidad de la mano del CEO más frío y poderoso del continente. Él se burló de sus lágrimas, pero le entregó las llaves de su imperio. Ella busca avanzar; él busca ocultar las cadenas que lo atormentan. En una industria donde todo es apariencia, ambos tendrán que superar la oscuridad de sus pasados y decidir si el hilo que los conecta es amor, deseo o una simple curiosidad. Si esa conexión es una debilidad o la única luz capaz de disipar sus sombras.

Status
Ongoing
Chapters
31
Rating
n/a
Age Rating
18+

REQUISITOS PARA EL DESASTRE - TRAICIÓN -

Las luces parpadeaban mientras rítmicamente cambiaban de color a la par con la ensordecedora música que retumbaba en los oídos y el pecho, y que parecía fusionarse con los latidos del corazón. El aire era denso, cargado de energía y expectación, como si cada partícula vibrara al ritmo de la música que retumbaba impetuosamente en ese lugar y que se infiltraba por los poros de cada cuerpo que se contorsionaba influenciado e hipnotizado por la cadencia, sometiéndolos a motivados movimientos corporales, algunas veces sensual y provocativo y otras eufórico y estridente, pero siempre con gracia casi etérea que se difuminaba entre el humo de olorosos cigarrillos mezclado con el proveniente de máquinas en el techo. Las luces, en una danza frenética de colores, se reflejaban en las paredes y en las miradas de los asistentes, creando un caleidoscopio de emociones que se entrelazaban en el oscuro y palpitante corazón de la noche. 

La barra, iluminada por luces neón que parpadeaban como estrellas urbanas, era un refugio para aquellos que necesitaban un respiro del torbellino de la pista. Los bartenders, maestros de ceremonias en su propio derecho, mezclaban cócteles con destreza y rapidez, sus manos moviéndose con la precisión de un mago en pleno acto. Cada bebida era una obra de arte efímera, una combinación de sabores que ofrecía un momento de pausa antes de volver a sumergirse en el caos.

En una esquina del club, una DJ se erguía como una sacerdotisa moderna, controlando el ritmo de la noche desde su altar tecnológico. Sus manos se deslizaban sobre los controles, modulando el flujo de la música con una intuición que parecía sobrenatural. Los beats se entrelazaban, formando una sinfonía electrónica que era a la vez hipnótica y liberadora, una llamada ancestral a perderse y encontrarse en el mismo instante.

Las conversaciones, aunque apenas audibles sobre la música, eran una mezcla de risas y confidencias, promesas fugaces y secretos compartidos. El humo de los cigarrillos formaba volutas caprichosas que se disolvían en el aire, añadiendo una capa de misterio y nostalgia a la atmósfera ya cargada de sensaciones.

Cada rincón del club tenía su propio microcosmos. En cada mesa había diferentes grupos compartiendo; unos brindando por las alegrías y penas de la semana, con sus rostros iluminados por la luz intermitente de una bola de espejos. En otras mesas menos eufóricas, pero más sedientas disfrutando del elixir alcohólico que entumecía sus sentidos. En una esquina, dos desconocidos se encontraban, sus miradas conectadas en un momento de pura electricidad que prometía todo y nada al mismo tiempo. Pero todos coincidiendo en el mismo ambiente, riendo, extasiados e hipnotizados por el entorno.

Sin embargo, en una de las tantas mesas entre la pista y la barra, había un trío peculiar cuyo ambiente desentonaba completamente con el resto. Había un desánimo incómodo entre dos bellas chicas cuidadosamente arregladas para la ocasión y una tercera chica cuyo rostro estaba recargado en la mesa de cristal, cubierto en llanto, desarreglado y sucio por el rimel barato que se había corrido debido a las lágrimas. Su cabello grisáceo con tonos amarillentos y opacos, seguramente por descuido, estaba enmarañado y apenas recogido torpemente en un chongo alto, mientras que su ropa distaba de ser propia para el momento. Unos jeans amplios, zapatos de piso comúnmente usados por ancianas, una blusa de una talla más grande y de diseño rústico que pecaba de anticuada.

Las dos chicas que la acompañaban la veían lastimosamente mientras daban pequeños tragos a sus bebidas. Habían decidido llevarla a ese lugar para distraerla de su pena y reconfortarla, pero parecía que habían fracasado en su objetivo.

ꟷ Aila llevas más de una hora así, nos preocupas.ꟷ clamó casi gritando para que pudiera escucharse su voz ante la imponencia de la música. Sally, la joven de rizos oscuros, ojos verdes y piel trigueña, lucía como una chica de aspecto dulce y delicada, de cuerpo esbelto y pequeño que fácilmente podría ser confundida con una estudiante de preparatoria, pero que, en ese momento, con su vestido corto y ajustado, y su bien elaborado maquillaje, sacaba a la luz una sutil sensualidad que contrastaba con su imagen frágil y que la hacían lucir como una amazona. Llevó su mano al vaso de licor que la desmoronada chica sujetaba.

ꟷ Creí que traerla aquí le serviría para distraerse. Habiendo tantos hombres buenos.ꟷ Masculló mientras le daba un sorbo a su bebida. Esa chica de aspecto soberbio, firme y feroz, pero de belleza seductora era Mina, con su cabello corte bob largo y rojo que parecía fuego, resaltando su par de ojos color hazel que intimidaba cuando te veían.

ꟷ Hay que entenderla, debe ser muy difícil dejar a alguien con quien estuviste tanto tiempo.ꟷ Repuso Sally contagiada por el desánimo de su amiga.

ꟷ Es que no lo entiendo, ¡Íbamos a casarnos! ¡Todo iba tan bien! ꟷ masculló Aila entre sollozos y el poco control de su lengua debido a la cantidad de alcohol en su sistema. Sujetó la botella intentando beber directamente de ella, sino fue porque Mina la detuvo evitando que se ahogara en ese elixir divino pero aterrador.

ꟷ Es normal que duela y que llores, desahógate todo lo que quieras, aquí estamos contigo.

Aila volvió a dejar caer su rostro sobre el vidrio de la mesa, sus brazos rodearon su cabeza mientras su cuerpo daba pequeños movimientos involuntarios debido a los espasmos que el llorar tanto le provocaba.

*** FLASH- BACK***

Unas horas atrás, la tarde había comenzado a desplegar su manto dorado sobre la ciudad, tiñendo los edificios con una cálida luz que invitaba a la calma. Las calles, aún bulliciosas, pero sin la agitación de las horas punta, se llenaban de una serena actividad que se filtraba por cada esquina, por cada callejón.

Aila caminaba con rumbo a su departamento después de un ajetreado día laboral que milagrosamente había terminado antes de lo normal, dejando que sus pasos fueran guiados por la curiosidad y el anhelo de descubrir lo cotidiano con ojos nuevos aprovechando el tiempo extra que tenía. Los árboles, alineados como guardianes silenciosos a lo largo de las avenidas, movían sus hojas en un suave ritmo debido al delicado viento que corría y que se mezclaba con el lejano eco de conversaciones y risas.

Después de una caminata de un par de cuadras desde la tienda de conveniencia en la que se había detenido para comprar algunos víveres, pudo ver el pequeño parque frente a su edificio departamental. Un pequeño oasis en medio del asfalto en donde los vecinos solían ir a distraerse de su rutina. Suspiró aliviada de estar casi en su destino, solo unos cuantos metros más y podría disfrutar la comodidad del sillón en la sala, una bebida fría, aperitivos y, sobre todo, la compañía de su novio que esa tarde la esperaría en casa, y que era como un refugio y consuelo entre tanto caos.

Estaba por dejar atrás aquel parque, pero una risita familiar que se colaba en la penumbra que se formaba por el frondoso follaje de las ramas de un árbol obstruyendo la luz del farol, llamó su atención. Al principio, dudó de su audición, pero fue más por la curiosidad y una pizca de ansiedad que avanzó lentamente en esa dirección. Enseguida, la voz masculina que retumbó en sus oídos a pesar de ser apenas un susurro debido a la distancia le estremeció y la incitó a acercarse más. Sus pasos que de por sí eran cansados, se volvieron más pesados, parecía que arrastraba plomo en los pies mientras avanzaba lentamente. Sintió su corazón latir tan rápido y fuerte que le retumbaba en sus oídos y pensó se le saldría del pecho. Sus manos comenzaron a sudar, mientras apretaban con fuerza el asa de la bolsa de plástico que contenía sus compras y su bolsa de mano.

Su respiración se agitó unos segundos y después sintió que se detuvo, sus labios entreabiertos dejaron escapar el aire residual de un grito ahogado en su garganta. Su cuerpo tembló y sus ojos se crisparon, siendo presa de la incredulidad ante lo que presenciaba. Una silueta que le resultaba tan familiar e inconfundible aun estando de espaldas y recargado en la ventanilla trasera de un taxi. Una mano delgada y blanca, cuyas uñas rosas perfectamente echas que parecían recién salidas del salón, se mezclaban en las hebras del cabello castaño como un gesto de posesión. A pesar de la distancia y del ángulo, era inevitable no darse cuenta del apasionado gesto entre ellos que duró varios segundos antes de que el taxi arrancara, permitiendo apenas un vistazo a unas ondas rubias que se escaparon de la ventanilla y desaparecieron en segundos cuando el taxi dio vuelta al final de la calle.

El sonido de las bolsas cayendo al piso interrumpió el momentáneo silencio y el cuerpo del joven hombre se tensó, palideciendo al observar a la que era su novia descubriendo su furtiva infidelidad. El chico, cuyo cabello castaño ligeramente rizado se mantenía alborotado después de las caricias, perdió momentáneamente su habitual color moreno, y sus ojos marrones tan abiertos debido a la sorpresa temblaban sutilmente mientras retrocedía un par de pasos tambaleantes.

ꟷ ¿Por qué?ꟷ Fue lo único que pudo pronunciar aquella pobre debido al shock en el que se encontraba. Su cuerpo comenzó a temblar mientras las lágrimas se acumulaban en sus opacos ojos olivos. Por supuesto que necesitaba una explicación del porqué estaba siendo traicionada por su prometido.

ꟷ ¿Acaso importa? ꟷ Susurró. Tenía un punto, después de todo, la razón que fuese no justificaba la traición. ꟷ Yo… lo siento ꟷ Respondió sin atreverse a mirarla a la cara.

ꟷ ¡¿Lo sientes?! Entonces ¿Por qué no terminaste antes conmigo?! ¡¿Por qué tenías que engañarme?!

ꟷ No lo sé.

ꟷ ¿Te enamoraste de ella?

ꟷ No lo sé, quizá.ꟷ Respondió después de dudarlo por un par de segundos, desviando la mirada y con la cabeza un poco baja, avergonzado. Aila recogió sus bolsas y se dio la vuelta marchándose de prisa antes de que el dolor que estaba sintiendo la derrumbara.

Comenzó a correr lo más rápido que pudo hasta donde su pésima condición física se lo permitió, afortunadamente para ella, era ya lejos de donde su infiel novio estaba. Llegó hasta unas jardineras de un complejo departamental. Se dejó caer en cuclillas intentando recobrar el aliento mientras empuñaba con fuerza las manos lastimando sus palmas con sus uñas para contener lo más posible sus sentimientos desbordantes que la hacían querer vomitar, aunque nada salía, no había algo en su estómago que sacar después de todo.

Con su mano temblando por las emociones que la entorpecían, sacó su celular y marcó el número de Mina, quien al escucharla con su voz casi quebrada y sin necesitar mayor explicación, acudió enseguida a su encuentro como ella se lo pidió. No pasó ni media hora cuando un taxi se detuvo frente a Aila, de su interior descendió Mina, la pelirroja de elogiable belleza, quien enseguida la sujetó de los brazos y la observó rápidamente de pies a cabeza verificando que no estuviera herida. Este simple acto fue suficiente para que las emociones que Aila estaba conteniendo se desbordaran finalmente. Comenzó a llorar desconsolada mientras se aferraba a su amiga, quien, desconcertada y preocupada, la abrazaba con fuerza.

*** FIN FLASH-BACK***