Capítulo 1
No lo quería y talvez nunca lo haría.
Mi odio hacia él nunca desaparecería eso era obvio.
Yo solo quería ser libre.
No bajo la mirada en ningún momento,sus ojos que extrañamente no demuestran nada, solo negro oscuro imposible de leer su mirada.
—¿Aceptas a Skender Davishi como tu legitimo esposo para amarlo, respetarlo y protegerlo tanto en la salud como en la enfermedad? —pregunta Nula.
Me quedo callada siendo sostenida de las manos por la de mi en segundos ahora esposo, sin pronunciar nada, de reojo miro como madre jadea tocándose el pecho y padre esta impaciente y talvez mal consigo mismo por no poder salvarme.
—¿Beh..?
—Acepto. —apenas y es audible.
Skender solo parpadea lentamente en mi dirección como si esto lo aburriera, ¡ojalá así fuera! Me muerdo la mejilla interna con el corazón queriéndose salir de mi pecho. Quiero llorar y destrozar todo al mismo tiempo.
Parpadeo para alejar las lágrimas.
—Sean bendecidos con muchos hijos sanos, fuertes y con la ayuda de Alá todo poderoso y sabio serán recompensados —extiende una cadena de oro con diamantes y rubies incrustados alrededor de nuestros cuellos, despues de que el jefe de la familia bendice nuestro matrimonio. Nula habla: —Skender puedes besar a la novia —apenas termina esa oración y la bestia humana de Skender levanta el velo blanco y revela mi rostro que no le pienso bajar nunca.
Las pocas personas que están aquí se levantan de sus sillas, y mis ojos pican de las lagrimas que quiero derramar. De reojo miro a mi hermano que esta acompañado de Bolak quien tiene una pistola apuntando su abdomen.
Al lado él, la hermana de Skender con el mismo atuendo de novia similar al mío, pero sonriente, mi hermano sonríe feliz como si no tuviera una pistola apuntándolo, de vez en cuando dirigiéndome vistazos rápidos la advertencia no es para él, «es para mí» porque si no me casaba con Skender, Celim era asesinado, cosa que obviamente no iba a permitir.
—Lloraras en nuestra cama, Behar. Sigue aguantando —susurra esas palabras llenas de veneno antes de plantar sus labios contra los míos.
Mi estomago se retuerce, el corazón ametralla contra mi cuerpo pidiendo salir, y mi pulso es más rápido de lo normal.
No es amor, es asco e impotencia lo que siento.
Pero ya está hecho.
La traición nos unió.
Lo único que podría salvarme es la muerte.
La pregunta es ¿Quién morirá? ¿Yo o él?
Holaa!