Cartas para Jung Hoseok

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Summary

En Corea, J-Hope siempre sonreía frente a las cámaras, aunque por dentro cargaba con el peso de sentirse "el menos querido". Mientras otros integrantes recibían más atención, él era ignorado, subestimado y muchas veces tratado como si su brillo no fuera suficiente. Comentarios crueles, comparaciones y el rechazo constante hicieron que aprendiera a ocultar el dolor detrás de una sonrisa perfecta. Pero todo cambia cuando BTS llega a México. En un país donde tampoco se sentían elegidos por la industria ni tomados en cuenta por las grandes estrellas, México vio algo diferente en Hoseok: vio esfuerzo, calidez y una luz imposible de reemplazar. Lo que comenzó como simples muestras de cariño terminó convirtiéndose en una conexión infinita entre un idol que solo quería ser amado y un país que entendía perfectamente lo que era ser olvidado. Entre conciertos, lágrimas y una multitud gritando su nombre más fuerte que nunca, J-Hope descubrirá que a veces el lugar donde menos esperas pertenecer... termina convirtiéndose en tu hogar.

Status
Complete
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
13+

01| El integrante que nadie escogía.

Las luces blancas del estudio caían directamente sobre su rostro, tan intensas que cualquiera pensaría que podían esconder el cansancio detrás de su sonrisa. Pero no podían. No del todo.

J-Hope estaba sentado junto a los demás integrantes de BTS mientras el staff corría de un lado a otro preparando la siguiente grabación. Las cámaras todavía no comenzaban, pero él ya tenía puesta esa sonrisa brillante que todos conocían. Esa que parecía eterna. Esa que hacía creer al mundo que siempre estaba bien.

Porque Jung Hoseok siempre estaba bien, ¿no?

El chico alegre.

El que hacía reír a todos.

El que llenaba los silencios incómodos.

El que bailaba hasta quedarse sin aire solo para dar una presentación perfecta.

El sol de BTS.

Eso era para todos.

Pero nadie hablaba de lo cansado que estaba el sol de seguir brillando incluso cuando sentía que nadie lo miraba realmente.

-En tres minutos comenzamos -avisó un miembro del staff.

Hoseok asintió despacio mientras acomodaba las mangas de su sudadera. A su alrededor, los otros miembros revisaban maquillaje, hablaban entre ellos o miraban sus teléfonos. Todo parecía normal. Tan normal que dolía.

Porque para él, los momentos más difíciles siempre ocurrían en silencio.

Tomó su celular por costumbre y abrió redes sociales. Grave error.

Miles de comentarios aparecieron frente a sus ojos. Algunos llenos de amor, otros cargados de crueldad disfrazada de "opinión".

"Es el menos guapo."

"No entiendo qué hace en BTS."

"Los demás destacan más."

"Siempre lo saltan en las fancams."

"Es mi menos favorito."

Sus dedos dejaron de moverse.

No era la primera vez que leía cosas así. Y quizá eso era lo peor.

Ya estaba acostumbrado.

Acostumbrado a ver cómo en los eventos las filas para otros integrantes eran más largas.

Acostumbrado a notar cómo las cámaras a veces apenas se detenían en él.

Acostumbrado a escuchar comparaciones constantes.

Acostumbrado a fingir que no le dolía.

Porque si Hoseok dejaba de sonreír... sentía que decepcionaría a todos.

Bajó lentamente el brillo del teléfono hasta apagar la pantalla por completo. El reflejo negro le devolvió una imagen de sí mismo que apenas reconocía: ojos cansados y una sonrisa pequeña que desapareció en segundos.

-¿Hobi? -la voz de RM lo sacó de sus pensamientos-. Ya casi empezamos.

-Sí... voy.

Y volvió a hacerlo.

Volvió a sonreír.

Tan fácil por fuera. Tan difícil por dentro.

Mientras caminaba hacia el set, escuchó a unos empleados hablar cerca de él.

-Los fans están emocionados por Jungkook y Taehyung hoy.

-Como siempre.

No lo dijeron con mala intención. Pero aun así, algo dentro de él se encogió.

Porque Hoseok sabía perfectamente lo que era sentirse olvidado incluso estando rodeado de millones de personas.

Las cámaras comenzaron a grabar.

En cuanto escuchó el "acción", activó automáticamente esa energía radiante que todos amaban. Rió fuerte. Bailó. Hizo bromas. Encendió el ambiente como siempre.

Y todos aplaudieron al increíble J-Hope.

Nadie vio a Jung Hoseok.

Nadie vio al chico que algunas noches se preguntaba si realmente era suficiente.

Si algún día alguien lo elegiría primero.

Si existiría un lugar donde no tuviera que esforzarse tanto para recibir amor.

Lo que Hoseok aún no sabía... era que, al otro lado del mundo, existía un país entero gritándolo con orgullo.

Un país que entendía perfectamente lo que era ser ignorado por la industria.

Un país apasionado, ruidoso y lleno de corazones enormes.

Un país que no estaba listo para verlo como "el menos querido".

México.

Y aunque todavía faltaba tiempo para que sus caminos se cruzaran durante Hope on the Stage, el destino ya estaba escribiendo algo mucho más grande que una gira.

Porque mientras Corea poco a poco apagaba su luz... México estaba preparándose para hacerla brillar más fuerte que nunca.