Sombra de silueta.

All Rights Reserved ©

Summary

Sombra de Silueta es un libro de poesía y prosa poética profundamente emocional e introspectivo. La obra gira alrededor del desamor, la obsesión, la pérdida de identidad, la tristeza existencial y la lucha interna de una narradora que transforma su sufrimiento en arte. Desde el prólogo, la autora explica cómo pasó de ser una persona luminosa y alegre a alguien marcado por heridas emocionales, maltratos y decepciones. La escritura aparece como refugio, catarsis y forma de sobrevivir al dolor. A lo largo de los poemas, se repiten varios temas centrales: El amor no correspondido: la voz poética permanece atrapada en el recuerdo de una persona que ya no la ama, mientras ella continúa esperando un regreso imposible. La nostalgia y la dependencia emocional: muchos textos muestran la incapacidad de soltar el pasado y la necesidad constante de revivir momentos compartidos. La oscuridad emocional: aparecen imágenes frecuentes de cementerios, humo, frío, fantasmas, muerte, vacío y ruinas emocionales. La pérdida de identidad: la narradora muchas veces se siente un “maniquí”, un cuerpo vacío o alguien que dejó de existir fuera del dolor. La autodestrucción y el agotamiento mental: varios poemas insinúan pensamientos depresivos, desesperanza, cansancio de vivir y crisis existenciales. La fe rota: incluso la religión y la idea de Dios son cuestionadas; la narradora siente abandono tanto amoroso como espiritual. El arte como salvación: aunque el dolor consume a la protagonista, también alimenta su creatividad. La poesía funciona como una forma de inmortalizar el sufrimiento.

Genre
Poetry
Author
aa_piovano
Status
Excerpt
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

La sombra.

Prólogo.

Siempre supe que había brillo en mí, hacía felices a mis seres amados, contando chistes, haciendo muecas o comentarios innecesarios.

Un día todo cambió, comencé a dar de mí sin pensar a seres que no lo merecían, que me atacaron y destruyeron el brillo que alguna vez tuve, con pérdidas, con maltratos, situaciones básicas en la vida que me guiaron cada vez a este maravilloso mundo del arte, de la escritura, de la poesía, antes no veía con claridad que me habían arrebatado la chispa que yacía en mi corazón, y lo intercambiaron por un gusto sombrio a escribir en versos lo que no se me cumplío.

Inevitablemente fuí puliendo mi gusto por caminar en la neblina, y escribir sobre cómo aunque no se donde voy, tarde o temprano acabaré contra un muro; un muro donde probablemente escriba sobre el impacto, con la tinta que derrame.

Espero que disfruten del viaje a lo personal que volví escrito y que además de descubrir mis más profundos sentimientos; espero aún más que puedan sentirse identificados, que cada página sea un espejo donde se reflejen y logren abrir su corazón, como yo lo hice en cada verso.

Negación.

Como hago para explicar que desde que no está siento que algo arde,

su amor otra vez ha llegado,

demasiado tarde.

No puedo localizarlo,

aunque siempre visite el mismo lugar,

no logro que se vaya de mi cabeza, siempre está rondando en ella, y con aspereza logra raspar lo más oscuro de mi ser.

Parezco idiota anhelando algún regreso, mas aún sabiendo que únicamente yo pienso en el reencuentro.

Una posibilidad olvidada.

Quisiera mirarle a la cara y no sentir como se descascara mi iluso corazón,

en tan finas capas que la brisa más leve las vuelve infinitas al soplar el viento.

Creo en un reencuentro, en algún momento habré leído “felices para siempre” y no me daba la sonrisa para mostrar todos los dientes.

Un sirviente esclavo de tanta belleza, de su gran inteligencia, y de su máxima negligencia para dejarme en el olvido.

Quizás no fue por imprudencia que todo acabó, que esto me haya acabado por completo,

era obra del destino, si claro, no hay duda alguna,

pero desde la tribuna te miro y no puedo dejar de pensar que pasaría si hubieses decidido amarme, abrazarme con la misma intensidad que yo te quise, hasta tal punto de deshacer mi vida y mi pasado para poder construir un futuro a tu lado.

Aunque todo fue en vano y hoy tu corazón helado no toca mi puerta, la dejaré abierta por si algún día alguien inventa la manera correcta de lograr amarte.

MANIQUÍ.

Que triste ver que el amor que un día tanto recibí, hoy no está allí;

que triste es ver mi cara gélida y pálida en el espejo,

que por mas que busque en el reflejo no te encuentro ahí.

Aunque en un momento supimos ser uno y hoy no veo a ninguno de los dos aquí, sigo sin poder creer que no pueda existir magia en alguna raíz que me vuelva a hacer felíz mientras esté junto a tí.

Y si esto en realidad no funcionó no fué porque no quisiera, sino porque la primavera no llegó hasta abril.

No hubo la fuerza necesaria para espantar tanta tiniebla, en la cual no me importaba quedarme a ser tu doncella allí;

no hubo valentía con la que sentía un día que siempre estarías para mí.

Ahora me toca dormir sola en esta alcoba donde el frío me acobija, habitación vacía donde veo tu espejismo y no llevo abrigo que me cubra de tu mirada muerta.

Abismo insólito donde es normal sentirme como en casa, deseando ser perro de tu raza me quedé encarcelada en tu indiferencia y te dí las riendas de mi sentir para que al abrir el portón de mi residencia sintieras que tenias un hogar donde esconder tus miedos,

sería hacedora de tus deseos y sin pensarlo cumpliría todos tus sueños si estabas de acuerdo a quedarte a vivir aquí, como si fuese un maniquí me quedé inerte ante tanta belleza y no pensé que en algún momento te aprovecharías de ella para incendiar el amor que un dia te dí.

Fue tarde la hora cuando decidí armar las valijas, pensando que nunca te irías de mí.

Y ahora solo queda un frenesí de una noche nostálgica;

En la cual te narré los lugares y decadentes dentro de mí , y me afirmaste que tú nunca estarías ahí.

Errónea fue mi suposición, como siempre me equivoqué y no acerté en leer bien las cartas esta vez.

Como delincuente que no encuentra a quien delinquir, busco robarme un corazón muerto, un corazón cubierto, por el frío de Usted, maniquí.

LLÁMAME.

Aún sigo esperando un mensaje,

una llamada,

donde dice que extraña mi alma, que no sabe qué hacer sin mi mirada posada frente a sus cafés.

Hoy mi alma desnuda busca escaparse y explotar en versos donde lo intenso busca desbordarse sobre mi cuerpo.

Te busco siempre, y no encuentro estrella alguna donde me descubra y no me alumbra tu vista hoy.

Parece penumbra y me abruma el sentido de tu voz dando vueltas en mi cabeza, quedé algo muerta después de una noche suelta donde ví una expresión de belleza en esa silueta dibujada como sonrisa mal hecha.

Te ví sonreír con ella.

Esa misma expresión fue la que causó una expansión de furor dentro de mi alma.

Me vuelvo fragmentos cuando sobre mi hombro descubro el oro que no encontraba sobre tu decoro, hombre.

Era insostenible la idea de que alguien me quisiese como realmente soy, era inexplicable la idea de amar a alguien siendo algo que no soy, una fuerte exploradora de tu mundo y tus intereses cuando solo era -ese- el que realmente me importaba, yo.

Era irrefutable tu mentira de una vida donde solo pegara el sol;

y hoy mi corazón que cayó en tales falacias busca concretar una atalaya que concluya en que tu amor en realidad tenía la razón de no mirar mi corazón como el tazón en el que podrías beber tu café mañanero.

Define tu amor que se cae a pedazos y se hace retazos cuando en el reflejo aparezco yo.

Yo quién era tu sintonía y tu amiga fiel, quién te supo escuchar y entender, sin pausas para hacerme ver, ya que solo queria hacerte entender que podía pedir prestados más oídos para escucharte y al fín tener ese poder que siempre quisiste tener, al fin y al cabo solo quiero admitir que si ya eres feliz sin mí, eso no me lo puedo permitir. .

LÚGUBRE.

En mi cementerio yace la tristeza;

negada por aquellos ciegos de corazón que no quieren ver la razón tras el suyo.

Entre tu sombra y la oscuridad que se siente cada vez que estás presente, un haz de luz se cuela, dejando entrever secuelas de lo que supimos ser, iluminando la realidad que yacía oculta.

En negación, logro esconder la tristeza, por ello no encuentro manera alguna de demostrarte por lo que estoy pasando, bailando un compás sin sonido ni vestido, pero en el silencio del camposanto, su presencia se siente;

como si fuese en creciente la muerte del brillo en tus ojos.

Mirarnos con simpatía cuando te reías de las ocurrencias que tenía, cada risa prometía ser mejor, pero un ruiseñor cantó que hoy tu sonrisa duerme en otros abrazos; recordándonos que la vida y la muerte van acompañadas, tomadas del mismo brazo.

FÉ.

El amor se desvanece, ni pidiéndole a Dios siento la esperanza que hallaba entre tus predicaciones.

Entre rezos y promesas rotas,

se esconde la tristeza en cada rincón; terminé siendo el bufón de esta corte.

Esperaba verme de escote parada frente al altar, mientras tomabas mi mano y fingías que me amabas como al primer día.

Negamos el desamor, lo enterramos en el cementerio del olvido,

pero sus ecos resuenan en cada silencio, porque no hay olvido en el que un verdadero amante pueda esconder ese sentimiento bochornoso, asqueroso, tan vergonzoso como lo es el amor.

Intento ignorar la realidad, pero las grietas en nuestros corazones

nos recuerdan que el amor se ha ido.

Entre suspiros y mejillas húmedas me dí cuenta que me niego a pensar que te negaste a amarme, que te marchaste sin abrigarme, esperando un abordaje que borre la alerta que marqué en mi corazón y vuelvas a ponerte de pie frente a mí sin avergonzarte de que tu vieja amante en realidad, nunca ha dejado de amarte.

CATALEJO.

Dónde está el Batallón necesario para frenar estas absurdas ganas de buscarte;

No encuentro rincón alguno donde escapar de lo que siento y a mi mente llega un presentimiento de que no me has olvidado por completo;

quizás son solo recuerdos divagantes, que atormentan mi alacena, dejando vacía la ruta de escape.

Pruebas no queda ninguna, pero hago ayunas desde que te fuiste de mi lado,

no hay halago que logre servir de ayuda para mi piel desnuda harta de este mal trato, de pasantes que logran desvalorizar mi figura.

Verme desnuda en cada verso hace temblar mi universo.

Te escapaste de mis brazos y ahora no hay incienso que logre quitar este olor a muerto dentro de la habitación.

No hay duda alguna de que sin vos no habría cometa donde le pida a la llama fugaz de estrella que me logre unir de una vez con ella y que hagamos una vida como la que escribí en largas poesías.

Dónde encuentro reparo de esto que siento, donde reinvento mi cuerpo para no morir en el intento de volver a sentir por alguien lo que no soy capaz de sentir ni por mí;

para que el próximo en apropiarme no tenga disputa de revivir el momento, para después hacerlo con sentimiento y así juntos erguir de mis lamentos un puente donde fluya todo el caudal que se encontraba contaminado, por la osadía de tus mentiras, por allí dejar paso a lo que pudimos ser pero no fuimos;

Porque en esta tierra infértil solo crece musgo alimentado por tu ego y tu hipócrita corazón que no deja libre a mi frágil pensamiento.

Miento si te digo que no me arrastro,

que no me mato por verte a mi lado,

aunque haya llegado la hora de despedirnos.

En qué tribunal es justo que tu querer dure menos que mi amor sincero.

Donde quedó ese amor,

dónde quedó lo que sentías,

no me digas que al fondo de una fosa porque soy capaz de quitarme este opaco color y vestirme de rosa, solo para encontrarle.

SUPLICO CLEMENCIA.

El día que nací murió lo que llaman “MIEDO”,

el día que re-nací, fue cuando me ví envuelta en los tuyos.

Buscando ser linterna para alumbrar tu oscuridad y la realidad es que solo conseguí de tí frialdad a todo el sol que te brindé.

Pagaste insuficiente y el karma va a actuar consecuente.

Brindo, por no saber qué hacer al perderme en tus ojos cafés, hasta que el alba me lo suplique.

Pido, no recordar más tu nombre y ese hombre que resultó ser cobre;

Que sea otro día más que se esconde,

para no verte sobre lo que un día fué una cama de mentiras,

donde yo servía de sábanas para escondernos de la noche oscura.

Alumbra hoy tu caminar y sigues tú en ese altar;

donde sin pensar alumbras el panorama,

tanto que cega,

que cegó mi cordura y hoy es dura la vida sin tu amor.

Sin tu olor pierdo el olfato, nada reactiva mis sentidos y me pierdo en este limbo donde almas pegajosas me agobian, fantasmas del pasado.

Acto seguido te esquivo como cualquier otro día de frío,

no hay abrigo que logre cubrir este instinto de supervivencia,

sentimiento de que fuera eterno todo aquello que nos hacía bien,

y que no se borre con la brisa,

que fuerte sopló aquél día,

cuando desapareció la melodía, y tu voz calló en una eterna despedida.

Silencio absoluto,

fuiste bruto con mi amor,

dejando mucho para hablar, y nada para decir.

SENTIDOS ROTOS.

Si mi mirada negra no opacara la visión, vería perfectamente la oscuridad que yace en tu corazón, pero brilla tanto tu sonrisa, que al mirarla detiene la bala,

como granizo sobre el parabrisas.

El filo de la cuchilla me sonríe, pero no me encanta mas que tu mirada.

Solo porque no consigo confiar en nadie es que freno frente a cualquiera sea la tosca sonrisa.

En un campo de flores,

veo souvenirs de velorio.

Pienso en el café que se serviría, las lágrimas falsas,

y las verdaderas.

Aquellos que advirtieron desde antes que en el amor se esconde el último suspiro.

Por vos suspiré tanto,

terminé acostada en un rincón,

viendo cómo pasaba el tiempo desde el último intento por sonreír juntos otra vez.

-Verdaderamente no sé si quisiera llegar hasta allí-.

La incógnita es, si tus mejillas terminarían mojadas al final del día;

te ofrecería un pañuelo roto, pero no saldría de ese velo y la situación terminaría por ser incorrecta.

Desde fuera veo como se expande la tristeza .

Mí gama de colores es tan escasa, que no percibo más que oscuros y algún gris;

todos logran ver arcoiris donde yo solo distingo una nube gris.

Pobre de mi olfato, donde otros huelen rosas, yo solo siento el olor a fosa, me llama.

Nada ayudó el cambiar de aires,

ahora lo único que deseo cambiar es esta debilidad que siento,

lo peor del caso es que es inútil ver todo opaco si cuando armo las valijas y empaco,

ya no sé a dónde ir.

Solo espero que al final del viaje tus manos me esperen,

llenas de tierra,

para poder cubrir lo que fuí.

DANZA DE LA NOSTALGIA.

Tantos amores que hoy pasan por rumores,

tantos sabores que mi boca ruega no los mencione;

Tantos autores milagrosos, que salvaron a mis brazos de ese encuentro indeseado por muchos, deseado por dos.

Tantas noches compartidas, pocos amaneceres concretados.

Soñar con estar unidos y formar un hogar,

un nido,

donde fuéramos cada vez mejor.

Caminar sobre campos estéticos donde todo es perfecto y lo periférico se hace unánime.

Que este abandono que siento, esta soledad que abruma y espesa el aire, se aloje en consonantes.

Sentía como abono tu sinceridad y ahora son filosas tus verdades.

Es verdad,

en esta ciudad no logran encontrar lo perdido, no está en los diarios, no hay volantes ni masas buscando un corazón herido.

No estoy en edad de poder afrontar la soledad y el destierro.

Luego de buscar dentro de esos momentos que no supimos aprovechar, escarbar en las heridas,

logro hundirme cada vez más en esta miseria escrita, cuando no siento las extremidades pero si la extrema dolencia de mi alma marchita.

Invito cada vez más a las almas del bajo mundo que aprendan de esta noble obsesión,

que halaga al insomnio,

arma creativa,

deja que esos sublimes demonios indaguen cada vez más en lo profundo de mi divagante memoria.

Bailan sobre las llamas de este infierno haciendo sonar la melodía de la nostalgia,

el peor castigo para un amante roto;

Brillante amante que con sus versos no es más que un comediante, que ante la adversidad de no ser correspondido lucha con rimas para sobresaltar las ruinas en la que se encuentra escondido.