Capítulo único
El aire frío del invierno rozó la piel roja de sus mejillas como una suave caricia mientras sacudía su largo cabello atado sobre su espalda. El sombrero sobre su cabeza permaneció intacto a pesar de la tormenta.
En el interior del mausoleo de Jin GuangShan, solo había un hijo que estaba entregándole sus más sinceras condolencias...
Frente a la lápida imperial, ahí estaba Jin GuangYao, arrodillado con sus manos apoyadas tranquilamente sobre sus piernas, orando en silencio con los ojos cerrados.
A sus costados había dos sirvientes vistiendo las mismas túnicas fúnebres. Entre sus manos contenían nuevas varitas de incienso por si quería seguir quemando más.
Jin GuangYao llevaba media hora postrado, ofreciendo sus condolencias. Con una tranquilidad inquietante, no se escuchaba otra cosa que su respiración.
Nadie de su vínculo familiar lo acompañó. Ni siquiera su esposa. La realidad es no tenía una familia cercana a quién acudir. Jin Zixuan ya no existe y Jin Zixun tampoco.
Madame Jin se quedó en sus aposentos aparentemente enferma, al grado de que los médicos imperiales no recomendaban que viajara tan lejos, ni siquiera para entregarle sus condolencias a su esposo.
Madame Jin no volvió a ver la luz desde que Jin Zixuan fue asesinado. Desde ese fatídico día, se distanció de los asuntos políticos del clan, dejándole el control total de las decisiones a su esposo.
Ahora que Jin GuangShan había muerto, no quedaba nadie con herencia real Jin que pudiera tomar el mando. Jin Ling debía ser el próximo sucesor legítimo, pero aún era un niño.
El clan Jin necesitaba un líder, y así fue como Jin GuangYao tuvo que tomar el poder en su totalidad.
De un momento a otro adquirió el poder de casi todo dentro de la secta, trayendo consigo alabanzas y... desacuerdos.
Desacuerdos bastante notorios.
Jin GuangYao estaba más que acostumbrado a los rechazos de la sociedad, aunque, acostumbrado no sería la palabra ideal. Estaba más que resignado de que no podía agradarle a todo el mundo, pero lejos de desanimarlo, utilizó su talento para darle a la sociedad de qué hablar.
El mausoleo en el que se encontraba justo ahora, dedicado solamente a su padre, había sido uno de esos métodos. Todo el mundo sabía que un mausoleo era importante para un líder fallecido. Hace años el mausoleo fue creado, pero había estado abandonado. Jamás se terminó, y Jin GuangYao tuvo la idea y la oportunidad de mejorarlo para darle a su padre un lugar digno para despedirlo...
Hasta ahora había generado una buena impresión en la mayoría de sus allegados, pero sabía perfectamente que todavía existían funcionarios, cultivadores y guardias dentro del clan Jin en contra de su mandato, todo por guardarle lealtad suprema a su padre.
Jin GuangYao abrió lentamente los ojos al pensar justamente en ese suceso, encontrándose de frente con la lápida vertical que tenía tallado el nombre completo de su progenitor. Cuando elevó un poco más la vista, se encontró con una estatua inmensa con la misma apariencia del difunto.
"Ya no existes” Pensó “Pero el odio que te tengo es...”
--Su Alteza.
De pronto, la voz de un guardia interrumpió el hilo de sus pensamientos, obligándolo a mirarlo por encima del hombro.
--Entiendo que esté ocupado --El guardia Jin continuó con espada en mano--. Sin embargo, se ha presentado un inconveniente con un hombre que hallamos espiando en las adyacencias del mausoleo.
Jin GuangYao prestó más atención a eso último, preguntándose en silencio quién se atrevió a infiltrarse en los alrededores del mausoleo real.
Cuando salió del recinto en compañía de los sirvientes leales, se encontró con un conjunto de guardias Jin formando un círculo.
En el centro habían tirado a un hombre con brusquedad. El hombre tenía la misma apariencia de un vagabundo. No tenía ropa en buen estado, ni siquiera para cubrir su piel blanca un tanto maltratada. En pleno invierno, cargar con ropa tan desabrigada podría llegar a ser mortal.
Aunque, nada de eso llegó a ser importante para el joven cuando pidió que lo dejarán tranquilo, pero fue callado de inmediato por los guardias Jin, inmovilizándolo rápidamente de ambos brazos.
Jin GuangYao no comprendía lo que estaba pasando aquí, hasta que uno de los sirvientes más antiguos del clan, el sirviente personal de su padre dio un paso hacia adelante.
--Jin GuangYao --Hizo una breve reverencia--. Disculpe la interrupción, pero me parece pertinente que se entere sobre la intrusión de este hombre en los alrededores del mausoleo. No es nadie más que el antiguo miembro de la dinastía Jin, el hijo bastardo de nuestro antiguo líder: Mo Xuanyu.
Jin GuangYao no podía creer que quien estaba viendo en el suelo era... ¿Mo Xuanyu?
¿Qué estaba pasando aquí?
Mo Xuanyu fue desterrado hace tres meses del clan Jin.
El sirviente siguió hablando. --Tal parece y su obsesión hacia usted sigue intacta. Esta es la quinta vez que regre...
--¡No! --El hombre en el suelo gritó, queriendo hacerse explicar, pero los guardias Jin más lo sometieron-- ¡No vine con esa intención! ¡No vine con esa intención!
El sirviente continuó. --Su Alteza, le pido que haga algo esta vez. Ya es la quinta ocasión que este hombre interrumpe sus viajes. Le pido que lo mate de una vez por todas para evitar más inconvenientes.
--¡No! --Mo Xuanyu gritó desesperado-- ¡Puedo explicarlo! ¡Tengo algo importante qué decir!
Uno de los guardias le cubrió la boca al actuar de esa forma tan insolente. Mo Xuanyu sacudió la cabeza con la idea de zafarse, pero no tuvo oportunidad cuando la hojilla filosa de una espada se situó en su cuello.
Su desesperada necesidad por explicar su razón de estar ahí sucumbió en su totalidad. Obedeció de inmediato.
El sirviente, al ser testigo de la situación, prosiguió hacia Jin GuangYao. --Su Alteza, ya que estamos aquí, es pertinente que haga algo al respecto con este hombre. No es sano la obsesión que le tiene. Desde mi punto de vista, puede llegar a ser peligroso al querer vengarse de usted.
--¿Vengarse? --Jin GuangYao preguntó aquello en voz baja, siendo testigo de cómo Mo Xuanyu negaba con la cabeza todavía con la boca cerrada.
No podía hablar, pero sus ojos grisáceos expresaban pánico porque lo malinterpretara.
--Así mismo --El sirviente continuó con la cabeza en alto--. Este hombre ha perdido la cabeza. No tiene cura y tampoco valor. Es un don nadie en nuestra secta. Jamás brindó utilidad alguna, ni siquiera como cultivador de menor rango. Le pido que reflexioné y haga de su voluntad. Este sujeto manchará su reputación si lo acepta de nuevo en el clan Jin.
Alzó los brazos en una reverencia, tomándose su tiempo para decir:
--De hecho, me atrevo a decir que manchar su reputación queda corto. Este hombre puede llegar a matarlo.
Mo Xuanyu, arrodillado, negó con la cabeza, pero no pudo continuar cuando lo tiraron por completo al suelo, recibiendo una patada en el costado derecho, arrancándole un quejido.
--Por favor, Su Alteza --El sirviente, ajeno a lo que estaba sucediendo a su lado, le pidió--. Mátelo --Se arrodilló frente a él de la misma forma que lo hacía con su padre.
Jin GuangYao, atento a cómo Mo Xuanyu se quedó privado por el dolor de aquella patada, una de sus manos escondidas se apoyó sobre el mango de Hengsheng, apretándolo con fuerza mientras pensaba: “Qué desagradable”.
El silencio prolongado de Jin GuangYao, motivó al sirviente decir. --Su Alteza, este lunático no solo es una amenaza para usted, sino también para su matrimonio.
--¿De qué estás hablando ahora? --Jin GuangYao dirigió por un momento su vista hacia él.
El sirviente sacó un conjunto de hojas del interior de sus túnicas. --Después del exilio, nos enteramos de que este sujeto guardaba en sus aposentos cartas de amor hacia una dama en particular --Alzó las hojas a la vista de todos, tomando una en particular--. Esta carta se la arrebaté justo ahora y va dirigida a la doncella Qin Su.
Jin GuangYao bajó rápidamente los escalones para ver lo que le estaba mostrando a detalle. Cuando abrió la carta frente a todos, su expresión cambió por completo.
“El hombre frente a ti está en tu contra”
Mo Xuanyu.
--Todas estas pruebas solo demuestran que este bastardo y la doncella Qin Su habían mantenido una amistad muy estrecha como cuñados --Siguió hablando el sirviente frente a él con toda tranquilidad--. Esto me hace pensar... ¿Habrá sucedido algo entre ellos que no sabemos? --Mientras hablaba, Jin GuangYao dejó mostrar la empuñadura de Hengsheng una vez retiró el abrigo y la desenvainó. Este continuó--. Es pertinente que se haga una investigación a profundidad. No vaya a ser que la doncella Qin Su y él hayan cometido adulterio...
De pronto, el sirviente sintió cómo algo filoso y puntiagudo se enterró en el centro de sus entrañas.
La sangre brotó por sus túnicas fúnebres hasta el suelo. Sus ojos, envueltos en la insana impresión, se fijaron en el hombre que lo acabó de apuñalar deliberadamente.
--¿Algo más? --Preguntó Jin GuangYao con un tono de voz tranquilo, pero con un gesto un tanto ambiguo e inquietante--. ¿Habrá algo más que quieras decir para difamarlo?
El sirviente frente a él no supo qué decir. Tembló, su corazón latiendo a millón por hora. Tras un pequeño acto de valor, se atrevió a murmurar. --Tú... eres una escoria...
Jin GuangYao sonrió, acercándose un poco más para “ayudarlo” a mantenerse de pie, pero nada más lejos de la realidad. --Si soy una escoria por hacer esto... ¿Qué pensarás de mí si te confieso que fui yo quien asesinó a Jin GuangShan?
El hombre palideció al saber la verdad de sus sospechas. Iba a hablar, pero Hengsheng se incrustó más en sus entrañas, haciéndolo escupir sangre.
--Oh... Tranquilo --Jin GuangYao continuó con su falso consuelo--. Sé que nunca me respetaste, y jamás me ibas a ver como un líder. Solo estoy haciendo lo que debí hacer hace mucho tiempo: Matar a todo aquel que siga guardándole lealtad a mi padre.
La estocada fue tan mortal, que al retirar la espada de un solo movimiento, el hombre cayó de inmediato sobre el suelo, sin fuerzas.
Jin GuangYao elevó la cabeza hacia los guardias y sirvientes presentes, siendo testigo de la reacción que causó en ellos. Con Hengsheng en mano, preguntó. --¿Alguien más quiere compartir conmigo qué significa este hombre para ustedes? --Señaló a Mo Xuanyu con la punta de su espada, mientras llevaba la otra mano atrás de su espalda--. Si hay alguien más que quiera decir lo que piensa de él frente a mí... Adelante.
Todos los presentes agacharon rápidamente la cabeza, temblando.
--¿Alguien más piensa que es un bastardo? --Jin GuangYao volvió a preguntar, y al no tener retroalimentación, se acercó al grupo de guardias que habían traído a Mo Xuanyu-- ¿Algunos de ustedes piensa que es un lunático?
Cada uno de ellos se hincaron frente a él, sin atreverse a darle una respuesta.
Jin GuangYao los observó uno a uno, centrando su atención en ese que le dio la patada. --Tú... ¿Qué opinas de él?
El guardia, al saber que lo había escogido, dijo con nervios. --Yo... Yo solo estaba siguiendo órdenes.
--¿Qué opinas de él? --Jin GuangYao volvió a preguntar, su tono de voz más frío.
Mo Xuanyu, quien se había quedado en el suelo un tanto privado todavía por el dolor en su costado, cerró los ojos cuando Jin GuangYao ni siquiera dejó que el hombre explicará su razón de haberlo agredido.
Simplemente, lo mató con un corte profundo en su garganta.
La devastadora escena obligó a todo el mundo a pegar sus frentes sobre el suelo. Empezaron a respetarlo, pero no por ser aceptado, sino por miedo a morir.
Esa fue la única forma que Jin GuangYao encontró para que le obedecieran.
Mo Xuanyu fue el único que no pegó la frente en el suelo, respirando un poco profundo todavía con su mano sobre su costado, sus ojos brillosos mientras veía a Jin GuangYao decir con la cabeza en alto:
--¿Alguien más está en contra de mí? Si hay alguien más, le pido que confiese justo ahora. De otro modo, me enteraré, y no le perdonaré la vida...
El silencio se prolongó entre todos los presentes como un manto enmudecedor.
--Jin GuangShan ya no existe --Jin GuangYao añadió, el resentimiento imposible de ocultar en su voz--. Aquel que siga hablando de él, le siga guardando lealtad, o le siga adorando en secreto... Será ejecutado de inmediato.
Nadie pronunció nada, ni una palabra. El miedo que Jin GuangYao había infundado en cada uno de ellos caló hasta en sus huesos.
Mo Xuanyu capturó la mirada de Jin GuangYao en el transcurso. Ambos se quedaron mirándose en silencio, siendo Jin GuangYao quien se movió de su lugar y le pasó por el lado, guardando su espada en su cintura.
No hubo más interacción entre ellos.
Mo Xuanyu tomó otra bocanada de aire, pero eso lo obligó a toser y escupir algo extraño en su mano derecha: Un pétalo bañado en sangre.
Sentado en el suelo de la celda, Mo Xuanyu despertó cuando escuchó la puerta abrirse, pero terminó por abrir los ojos cuando una mano se apoyó en su hombro.
Su respiración un tanto errática se detuvo cuando vio que frente a él estaba Jin GuangYao arrodillado.
--¿Te sientes bien? --Le preguntó.
Asintió levemente. --¿Lo... hice bien?
--Arriesgado --Jin GuangYao le respondió, pero luego de examinarlo por varios segundos, asintió lentamente--, pero bien.
Mo Xuanyu sonrió levemente, tosiendo un poco, aunque después con dificultad cuando se privó. La sangre manchó sus manos una vez escupió otro pétalo envenenado.
Jin GuangYao fue testigo de cómo la enfermedad del hanahaki había empeorado. Se supone que lo había enviado lejos del clan Jin para evitar que se complicará, pero se dio cuenta de que todo había sido en vano y hasta contraproducente.
La sangre escurrió por una de las comisuras de sus labios cuando dejó de toser.
Mo Xuanyu lo miró un tanto exhausto en el momento que Jin GuangYao se atrevió a limpiar el hilo de sangre con su pulgar, tomándose su tiempo de limpiarlo con cuidado.
--No era necesario que regresarás. Puedo lidiar con la facción en mi contra por mí solo.
Mo Xuanyu lo escuchó, y negó suavemente con la cabeza. --En la calle se escuchan muchas cosas... muchas cosas malas sobre... ti --Respiró profundo--. Ese hombre quería matarte esta noche...
Jin GuangYao sintió cómo se le dificultaba hablar. --Está bien.
--Si yo no actuaba...
--Está bien --Jin GuangYao volvió a decir, siendo testigo de su devastadora apariencia.
No era la primera vez que Mo Xuanyu lo había seguido desde que se separaron. Sin embargo, la última vez que se vieron, Mo Xuanyu le dijo sobre la verdadera amenaza que había dentro del clan Jin después de la muerte de su padre. Jin GuangYao se imaginaba que no todos estarían felices por obtener el poder, pero tampoco creía que había una facción formándose cada día más en las sombras. Aunque, todo terminó hoy gracias al mensaje que Mo Xuanyu utilizó para engañar al sirviente leal de Jin GuangShan, haciéndole creer que era una carta de amor hacia Qin Su.
Mo Xuanyu se propuso en ayudarlo a desenmascarar a todas esas artimañas desde la distancia, esforzándose en hacer un excelente trabajo, así le costará la vida como ahora.
--No te esfuerces más. A partir de hoy, encontraré al próximo traidor por mi cuenta --Jin GuangYao añadió de inmediato, acariciando su rostro con su pulgar, del modo que bajó hacia su barbilla, su forma de verlo más suave al susurrarle--. Lo prometo.
--Nie... Huaisang --Mo Xuanyu balbuceó, tosiendo como acto seguido.
Jin GuangYao sacó un pañito de sus túnicas para ubicarlo en su boca. Sabía que volvería a escupir otro pétalo lleno de sangre.
--Lo... siento...
Jin GuangYao le limpió la boca con cuidado. --Olvídalo.
Mo Xuanyu tomó con fuerza de su muñeca, recibiendo una mirada de él. --Nie Huaisang...
--Lo sé.
--No... no lo sabes --Mo Xuanyu tragó lento al intentar decir--. Me dijo que me vengará de ti... Que robará los escritos del patriarca Yiling que tienes guardados y me sacrificará para... para...
--Mo Xuanyu --Jin GuangYao tocó de su frente, presintiendo que estaba febril--. No hables más.
--Él te odia... --Mo Xuanyu cerró los ojos, sus lágrimas a punto de salir, pero un abrazo inesperado lo envolvió, partiéndolo en mil pedazos-- Ten... ten mucho cuidado...
Jin GuangYao lo abrazó, recostando su cabeza sobre su hombro, mientras que apoyaba su mano cuidadosamente sobre su nuca. El cuerpo del menor se relajó de un modo que Jin GuangYao tuvo la oportunidad de estrujarlo con suavidad.
Así Mo Xuanyu no tuviera cura para su enfermedad, así ya no hubiera forma de que se salvará de esto, Jin GuangYao no quería que pensará eso. Después de todo por lo que había pasado, ya sea para mitigar su enfermedad o para protegerlo de sus nuevos enemigos, merecía más que un agradecimiento de su parte.
El rostro de Mo Xuanyu se acunó de un modo en su hombro, que Jin GuangYao pudo acariciar con total comodidad. Cuando cerró los ojos, le permitió a Jin GuangYao besar con ternura una de sus mejillas.
Cuando Mo Xuanyu abrió los ojos, Jin GuangYao lo miró, lo contempló con una sonrisa, y luego se aproximó a besar sus pálidos labios.
Le entregó un beso que duró poco, pero suficientemente significativo para darle nombre a lo que ambos siempre consideraron prohibido.
Había pasado dos semanas desde su último encuentro. Dos semanas que el clan Jin prosiguió con sus actividades diarias.
Todo había transcurrido con naturalidad, pero, para Jin GuangYao, había sido las dos semanas más complicadas de su vida.
La pérdida de su hermano lo había devastado.
Por supuesto, nadie sospechaba de su corazón roto porque se vio obligado en cubrir el dolor con su típica sonrisa. Una sonrisa que cada vez agrietaba su verdadero ser.
Debajo de sus mangas había una cinta roja que se deslizaba suavemente por su mano. Apretó suavemente esa tela, y luego la enrolló en su palma.
“¿Qué significó él para mí?”
Esa pregunta no paraba de rodar por su mente. Jamás había conocido la lealtad sin algo a cambio. Jamás había conocido lo que significaba realmente un amor filial.
Mo Xuanyu le enseñó el valor de un hermano que jamás había experimentado, sino hasta ahora que ya no estaba.
--A-Yao --Lan Xichen se aproximó a él, su mirada un tanto preocupada--. Es tiempo de que me vaya, pero A-Sang acabó de llegar... ¿Necesitas que me quede un poco más?
Jin GuangYao recordó que estaba acompañado, sacudiendo un poco la cabeza para borrar sus pensamientos, girándose hacia él con una sonrisa. --No hace falta, Er-Ge. Estaré bien.
Lan Xichen no dijo nada más. Lo despidió, pero se quedó con esa sensación de que no quería dejar a su mejor amigo solo después de esa desgarradora pérdida de Mo Xuanyu, pero la vida continuaba y era tiempo de regresar a GusuLan.
Jin GuangYao se tomó su tiempo a solas antes de ir a ver a Nie Huaisang.
Cuando ambos se reencontraron, se saludaron con alegría, y luego de compartir una que otras palabras, Jin GuangYao le dijo:
--A-Sang, ya que estamos aquí. Me gustaría mostrarte algo que Mo Xuanyu me pidió que te diera antes de fallecer.
--¿Algo antes de fallecer? --Nie Huaisang bajó el vasito de té con una expresión un tanto curiosa-- ¿Qué es, San-Ge?
--Ven --Jin GuangYao se puso de pie y le extendió la mano con una sonrisa.
En el momento que ambos ingresaron a la guarida secreta de Jin GuangYao por medio del espejo de bronce, Nie Huaisang no sabía qué estaba haciendo aquí, pero vaya que le sorprendió la novedad. --Oh, vaya, San-Ge. Esto... ¿Qué es este lugar? Jamás lo había visto...
--¿No sabes qué es? --Jin GuangYao preguntó--. Qué raro. Pensé que Mo Xuanyu ya te lo había contado.
Nie Huaisang lo miró fijamente al escuchar aquello. --San-Ge... ¿De qué estás hablando? El hermano Mo, no...
--¿Mo Xuanyu nunca te lo dijo? Este es mi espacio privado. Mi lugar secreto para cultivar...
Nie Huaisang se abanicó un tanto nervioso. --Oh, yo... ¡Qué loco! Te sorprenderás que no lo sabía... Realmente, no lo sabía...
--Entonces, es una buena oportunidad para mostrártelo --Jin GuangYao se desplazó con tranquilidad por todo el lugar, un tanto animado como si estuvieran en un museo de arte-- ¿Ves la cortina? --Se la señaló con una sonrisa-- ¿Quieres ver lo que hay adentro?
--De acuerdo...
De un solo movimiento, Jin GuangYao quitó la cortina roja que guardaba varios tesoros, entre ellos, la cabeza humana de alguien que Nie Huaisang conocía bastante bien. Lo conocía tan bien, que su expresión en el rostro palideció por completo.
--¿Qué opinas? --Jin GuangYao preguntó, estudiando cada detalle de su mirada--. Esta cabeza es uno de los tesoros más importantes que forma parte de mi bella colección.
Nie Huaisang sintió que su mundo se le vino abajo. Sintió cómo todo su cuerpo comenzó a temblar, su estómago a revolverse, y sus piernas flanqueando al ver la viva imagen del rostro de su hermano. --Tú... --Intentó decir algo, pero no había nada que pudiera superar su impresión, además de su resentimiento-- E-eres un asesino...
--Un asesino, ¿Cómo tú? --Nie Huaisang lo miró aferrado fuertemente a su abanico. Él continuó-- ¿Crees que no sé que Mo Xuanyu murió por tu culpa? El muy tonto te confío sus sentimientos hacia mí, te pidió apoyo, pero tú agravaste su condición al mentirle sobre el real cariño que le tenía... Agravaste su condición estos últimos meses, todo para orillarlo a que se vengará de mí por medio de un sacrificio para que invocara al patriarca Yiling... ¿Crees que jamás me iba a dar cuenta?
Nie Huaisang jamás imaginó que Mo Xuanyu, uno de sus amigos más cercanos, se haya atrevido a traicionarlo de este modo.
--Mataste a mi hermano, y yo maté al tuyo... --Jin GuangYao lo miró fijamente a pocos centímetros de distancia-- ¿Quién crees que debería ser el próximo?
Nie Huaisang retrocedió un paso, siendo testigo de cómo Jin GuangYao seguía sonriendo. Pero esta vez, no quedaba nada cálido en esa sonrisa.
La cinta roja que Jin GuangYao todavía tenía enrollada en la mano fue reconocida por Nie Huaisang de inmediato cuando se la mostró.
Ahí comprendió algo demasiado tarde:
Para Jin GuangYao, Mo Xuanyu se había convertido en el hermano que jamás volvería a recuperar. El único hermano que siempre le guardo lealtad y lo amó de verdad.
Y para él, Mo Xuanyu se había convertido en el error que lo terminó por condenar, convirtiéndose en uno de sus enemigos y traidores en su nuevo mandato.
Ganándose de Jin GuangYao el mismo odio que siempre le tuvo a su hermano mayor.