NOCHE 1
La suite presidencial del resort “Eden Luxe” en Ibiza olía a sexo, champagne caro y bronceador de coco. Kim Taehyung estaba tirado en el sofá blanco como un dios griego borracho, camisa desabotonada dejando ver esos abdominales marcados, una botella de Dom Pérignon en la mano y una morena italiana de tetas perfectas lamiéndole el cuello. A su lado, Jung Hoseok reía como loco, sin camisa, con los pantalones apenas abrochados y dos rubias bailando encima de él al ritmo de “Die For You” remixada que retumbaba desde la terraza privada con piscina infinita.
—Hyung, esta noche vamos a follar hasta no dar más —dijo Taehyung con esa voz grave y ronca que hacía mojar bragas a kilómetros.
Hoseok soltó una carcajada pervertida y le dio una palmada en el culo a una de las rubias.
—Servicio al cuarto, Tae. Tengo hambre de verdad… y no de comida de mierda.
Llamaron. Veinte minutos después, tocaron a la puerta.
La que entró empujando el carrito de servicio era nueva. Estrella. Española de pura cepa, cabello rojo fuego hasta la cintura, piel pálida como porcelana que contrastaba brutalmente con el uniforme negro ajustado del resort. El escote dejaba ver unas tetas llenas y naturales que se movían con cada paso. Cintura de avispa, caderas anchas y un culo redondo que parecía esculpido por el diablo mismo para pecar. Ojos claros felinos y labios gruesos pintados de rojo.
—Buenas noches, señores. Servicio especial… ¿qué desean? —preguntó con acento español que sonaba a pecado.
Taehyung se incorporó lentamente, lamiéndose los labios. Hoseok sonrió como lobo.
—Que te quedes, colorada. Tú eres la cena.
Estrella se mordió el labio, nerviosa pero excitada. Era su primer día de prueba y ya sabía que en este resort “todo vale”. Cerró la puerta tras de sí.
Taehyung se levantó, la tomó por la cintura y la pegó contra su cuerpo duro.
—Eres un puto sueño, joder. Mira esa piel… parece que nunca le ha dado el sol. Vamos a pintarte de otro color.
Al ver que la atención de los chicos estaba en otro lado las tres chicas, fueron a buscar quien las mimara en otro lado.
Empezaron suave, pero Ibiza no conoce la suavidad.
Hoseok se acercó por detrás, le levantó la falda corta del uniforme y le bajó las bragas negras de un tirón. Tenía el coño completamente depilado, rosadito y ya brillando de humedad.
—Mira qué mojada estás ya…Estrella —gruñó Hoseok al mirra si nombre en su uniforme al tiempo que metió dos dedos de golpe. Ella gimió fuerte, arqueándose.
Taehyung le abrió la blusa de un tirón, botones volando. Sus tetas rebotaron libres. Las agarró con ambas manos, pellizcando los pezones rosados mientras la besaba con lengua, devorándola. Hoseok se arrodilló, le separó las nalgas y empezó a comerle el coño desde atrás como un hombre hambriento. Lengua entrando y saliendo, chupando el clítoris hinchado mientras Tae le follaba la boca con la suya.
—Joder… qué rica estás —murmuró Hoseok con la cara empapada.
La llevaron al enorme sofá. La pusieron de rodillas entre los dos. Taehyung sacó su polla gruesa, venosa y larga. Hoseok la tenía un poco más gruesa, curvada hacia arriba. Estrella los miró con ojos brillantes y abrió la boca como buena chica.
Empezó a chupar a Taehyung profundo, garganta relajada, babas cayendo por la barbilla mientras Hoseok se tocaba mirando desde el otro lado. Turnos. Garganta llena. Lágrimas de placer. Los dos la agarraban del pelo rojo, follándole la boca al unísono, pollas rozándose dentro de sus mejillas.
—Buena chica… traga todo —gemía Tae.
Después vino el plato fuerte: la cena en su cuerpo.
Pidieron al servicio botellas de chocolate líquido caliente, nata montada, fresas y hielo. La tumbaron desnuda en la mesa del comedor de la suite. Taehyung dibujó líneas de chocolate sobre sus tetas y las lamió lentamente, mordiendo los pezones. Hoseok le puso nata en el coño y se la comió como postre, lengua hundida hasta el fondo mientras ella se retorcía.
Luego la follaron así, abierta de piernas en la mesa. Taehyung primero: la penetró de un golpe seco, hasta el fondo. Estrella gritó de placer. La follaba fuerte, haciendo que sus tetas rebotaran, mientras Hoseok le metía la polla en la boca.
Cambiaron. Hoseok la puso en cuatro sobre la alfombra, culo en pompa, y la embistió como animal. El sonido de piel contra piel era obsceno. Taehyung se puso debajo en 69, comiéndole el clítoris mientras su hyung la partía en dos.
—Quiero los dos… por favor —suplicó Estrella entre gemidos.
Los chicos se miraron con sonrisa sucia.
La llevaron a la cama king size. Hoseok se acostó y la sentó encima en vaquera inversa, empalándola en su polla gruesa. Taehyung se colocó frente a ella, le levantó las piernas y entró en su coño ya ocupado. Doble penetración vaginal. Estrella gritaba de placer y dolor delicioso, completamente llena, estirada al límite.
—Joder, qué puta estrecha sigues siendo —gruñó Taehyung empujando al mismo ritmo que Hoseok.
La follaban salvaje. Sudor, fluidos, gemidos. Cambiaron a doble penetración anal-vaginal: Hoseok en el culo (después de mucho lubricante y dedos), Tae en el coño. Estrella se corrió tan fuerte que su squirt mojó las sábanas.
Después la sacaron a la terraza. Bajo las estrellas de Ibiza, con la música de la fiesta lejana.
La apoyaron en la barandilla, mirando al mar. Taehyung la folló de pie, levantándola una pierna. Hoseok le metió los dedos en el culo mientras tanto. Luego la doblaron sobre una tumbona: uno en la boca, otro en el coño, turnándose sin parar.
Juegos extras:
La ataron las muñecas con el cinturón de Tae a la cama y la usaron como muñeca sexual durante casi una hora.
Ice play: cubitos de hielo en los pezones y dentro del coño mientras la chupaban.
La hicieron correrse con vibrador en el clítoris mientras los dos la follaban por turnos.
Al final, los tres exhaustos y brillantes de sudor y fluidos.
Estrella, con el pelo rojo pegado a la cara, labios hinchados y el cuerpo lleno de chupetones y semen, sonrió como una diosa recién follada.
—¿Esto cuenta como pasar la prueba del resort? —preguntó con voz ronca.
Taehyung se rio, acariciándole una teta.
—Nena, eres la empleada del mes. Del año. De toda la puta vida.
Hoseok le dio una palmada en el culo.
—Mañana repetimos… pero esta vez en la piscina privada. Trae más nata.
Estrella se lamió los labios.
—Con gusto, papis… Ibiza apenas empieza.
Y así, entre risas, alcohol y más rondas de sexo salvaje hasta el amanecer, los tres convirtieron esa suite en el verdadero paraíso del pecado.








