Posición final

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Summary

Cuando uno promete algo no lo debería hacer a la ligera... Un amor con muchos momentos oscuros pero la certeza que se pertenecen. "Mi corazón te pertenece". dijo ella y yo me aseguraré que sea verdad.

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Único

Una melodía es lo que me llevo al cementerio, ¿o fue un canto? Cómo sea, estaba ahí enfrente de la lápida.

Aquí yace el cuerpo de alguien de quién fue un amor...

Pero no podía simplemente dejarlo ahí en el frío...

Así que tome la pala y lo saque, lo único que quería, lo que me pertenece eso que me juro que es mío.

Su corazón.

🍒

Cuando aún latía su corazón era la persona más linda que te puedes imaginar.

Su voz suave como de terciopelo, pero más suave era su piel.

Con ella podía pasar tiempo sin aburrirme pero también sentir que le hacía daño.

A veces lloraba de frustración porque me negaba a salir de noche, ir a bailar.

Éramos tan diferentes.

Más que el agua y aceite.

Ella era como una manzana roja, más cuando le hablaba al oído y le decía:

—Eres mía.— con mi voz más suave.

Claro que cuando las puertas se cerraban la historia era otra.

Ella podía hacer con migo muchas cosas, desde las más suaves y sanas hasta las más dañinas y de lo más divertidas.

Una vez estaba muy aburrida y la llene de besos en su espalda y pecho.

Pero ella quería ir más allá...

En sus ojos deje de ver ese aire inocente y muchas veces ingenuo.Es difícil de explicar, es como si hubiera estado escondido esa parte de ella.

Una oscura y traviesa.

—¿Y si me marcas?—su voz se tornó ronca dejando claro que estaba nervosa. Su petición me desconcertó demasiado. Ella era más de pedir peluches extremadamente suaves y esponjosos de preferencia que fueran de cerditos. O las flores amarillas en primavera. Era algo llorona aveces, nunca entendí su obsesión por ver películas que sabía que tenían un final triste. Entonces... ¿Por qué quería algo notablemente doloroso?

—Yo te obligó a ver a Leo morir cada rato es justo que yo te de algo. Pero no se me ocurre nada— se le escapa una risita más que nerviosa —se que amas mi cuerpo así que te lo doy has con el lo que te plasca. Te amo demasiado y confió en ti.

Negué con la cabeza. Yo no "amaba su cuerpo". Claro que era hermoso. Eso no está en discusión. Lo que yo sentía por ella era... No puedo decir que era adoración, no. Por qué era más que consiente de sus defectos; cocinar se le daba fatal, no sabía cantar, desafinaba y le cambiaba la letra muchas veces. Honestamente si era amor pero no fue su cuerpo lo que me atrajo en primer lugar ó por lo que me quedé con ella, en realidad es su corazón; ya sabes esos sentimientos tan lindos que era capaz de dar y sentir.

—Amor yo en serio te amo y mucho pero no creo que debas...

—Claro que no debo pero quiero. Te quiero ver feliz.

Y bueno le tatue mi nombre.

Cómo me fascinaba ver si cuerpo y mi nombre en el.

Lo que no me gustaba era su amabilidad ese libre acceso, parecía que cualquiera podía saber cada aspecto de su vida.

Eso me mataba.

Esos juegos con tus amigos pero los celos cuando yo solía salir...

Es curioso no me gustan las cosas dulces pero como ansiaba besarle, o tan siquiera tomar su mano.

Llegué a odiarla cuando vi como besaba a ese hombre cuando juraba que no te gustaba, que solo eran amigos...

Cuando estaba más que claro que eran algo más.

Pero luego venía y me decía cuánto me amaba, que era su único amor.

Recuerdo que peleamos mucho entre celos y muchas dudas.

Era jueves cuando ella lloraba en un rincón de la estación del café, me acerque para diría darle consuelo pero la verdad es que solo me acerque por qué era lo que se supone que hacen las personas cuando ven a otra en ese estado. Además que se supone que éramos pareja así que supongo que entre parejas se dan apoyo y ese tipo de cosas.

—¿Todo bien?—se me ocurrió preguntar, en mi defensa jamás en mi casa tuve una situación así, mi madre es de las que canta a todo pulmón en cada estado de ánimo así que el llanto y lágrimas son de lo más ajenos.

Lo que no fue ajeno fue el dolor cuando me abofeteó.

—Wow te eh dicho muchas veces que tú lado salvaje es en la recámara no aquí mientras trabajamos...

—Dejate de chistes, amenazaste a Javier con sacarle los ojos y ahora está en el hospital... No creo que sea una conciencia. —su voz estaba rota cuál vidrio. Diría que me tomo de sorpresa pero lo esperaba.

—Claro, ya mate una vez puedo volver hacerlo ¿Verdad?

—Lo dices así sin ningún atisbo de arrepentimiento...era tu padre...

—El no era mi padre, dejo de serlo cuando traicionó a mi mamá, y bueno Javier me traicionó así que no fingiré que no estoy feliz de que se cayera de las escaleras... —abrio mucho los ojos.—¿No dijiste que se hubiera caído verdad?— me mordí el labio. —Mira Odette los accidentes suceden, el no traía los zapatos adecuados y se cayó.

—Eres un demonio Heidi. No. Eso se queda corto a lo que eres capaz de hacer. —intente acercarme a tomar su rostro pero ella retrocedió.— vete no puedo verte, Javier era alguien que apreciaba mucho.

—De acuerdo te dejo, mi cielo. Cuídate mucho.—le mando un beso. Cuando me giro para regresar a mi escritorio dice:

—Siempre que lo dices no sé si me adviertes o de es que te importo.

—Claro que me importas, tanto que no quise mentirte pero veo que me equivoqué al decirte mi pequeño secreto. En fin. Si sabes lo que te conviene mantendras esa linda boca tuya cerrada.

—¿Serías capaz de hacerme daño?—No sé cuando se acercó tanto que podía sentir su respiración y escuchar como su corazón latía desbocado pero casi podía besarla. Claro que no era el momento y el lugar. Pero si este era el adiós...

Me acerque lo suficiente para estar enfrente de su mejilla y darle un pequeño mordisco.

—¿Y tú serías capaz de traicionarme?

Si corazón todavía latía más rápido.

—No. Te prometo que no diré nada.

—Emtonces supongo que estamos bien. Ahora sí me disculpas tengo trabajo, y es mucho ya que hay que cubrir a Javier.— me reí bajito.

Tal vez debí de amarla más, tal vez debí escuchar su corazón y maravillarme con su latido.

Pero ahora está aquí en el suelo del cementerio "un jardín para el recuerdo". Tan fría y claro sin ningún atisbo de vida.

La ironía era que decía que yo era el cadáver...

Que si ella quería mi corazón era necesario hacer una autopista.

El chiste se cuenta solo.

Claro que la amaba, de eso no cabe duda, ¡por favor! deje que me tomará fotos cuando es de lo que más odio, guardo aún las rosas que me regaló y uso esa pañoleta roja que me dío cuando me juro que si corazón me pertenecía.

Por eso estoy aquí tomándolo porque es mío.

Cuando nos conocimos por primera vez fue algo curioso; yo necesitaba herramientas para desaserme del cadáver del traidor...

Ok si mi "padre" cuando llegue del trabajo ese día de enero recuerdo que todo al rededor de la casa estaba tan callado que supe que algo estaba mal.

Mi mamá estaba en el suelo cantando una canción de cuna pero por una vez en toda mi vida no llevaba nada de maquillaje en su rostro. No lloraba apesar de abrazar sus rodillas con fuerza.

Pero el estaba sentado tranquilo fumando un cigarro como si no le importara que la supuesta mujer de su vida estaba mal.

—¿Mamá?— me acerque con lentitud, tenía moretones en su brazo y el labio roto. Ella trato de sonreír. —¿Qué le hiciste?—Le grite al hombre frente a mí —¿Enloqueciste o qué?

—Hay por favor, si trabajas por jugar a la independiente, a ti y a tu madre no les falta nada, pero es tan aburrida que bueno busque a alguien más, en lugar de agradecer que la sigo manteniendo me grita y bueno la puse en su lugar.—dijo como si hablara del clima.

—¿Cómo pusiste traicionarla? ¿Si sabes que eres el amor de su vida? Ella lo único que a hecho es amarte y repararte ¿Y así le pagas?

—¿No te das cuenta que son tonterías lo que dices? En serio Heidi te crié para que seas una casadora no la presa. Tu ingenuidad me decepciona. Todo hubiera sido diferente si ella me hubiera dado un varón. —No que escucharlo más, honestamente no recuerdo mucho de lo que pasó después solo se que mi mamá fue la que hizo que parará por que había mucha sangre en el piso y que no quería limpiarlo. Después de eso tenía que ir a la tienda a comprar cosas para el jardín.

—No te preocupes Heidi, si alguien pregunta el nos abandono por irse con su amante; nadie entenderá que a los traidores es mejor que estén muertos hacen demasiado daño caminando por ahí. Ahora ve hay tanto que hacer, era mejor un corte limpio pero...

—Oye el viejo ya me caía mal, si estaba con vida era por qué era por qué afisnaste que era un buen esposo, así que merecía el dolor el muy inútil.

—No te lo voy a negar bebé, el era mi gran amor, así que es difícil decirle adiós pero si se lo merecía cada lágrima mía fue una puñalada para el. Me llenas de orgullo.

Me quite la chamarra que tenía su sangre, mi mamá prefiero quemarla, bromeó en que si no era mejor hacer tamales pero como ya era tarde prefiero hacer algo en el jardín, al fin y al cabo al que odiaba todo lo relacionado con las plantas ya no podía opinar.

Ella estaba en la tienda justo enfrente de las cosas de jardinería se veía algo triste.

Parecía que en cualquier momento se pondría a llorar.

—¿Necesitas ayuda?—le dije mientras tomaba el costal con abono y otras cosas (mi mamá me dio una lista).

—No. Estoy viendo, me gustan las plantas pero estoy desempleada, hay no sé por que te digo esto a una desconocida pero...

—Heidi me llamo Heidi ¿Y tú eres?—le dije entendiendo la mano. Ella la tomó y vi como tembló.

—Estas muy fría y hueles a desinfectante...

—Ach me lastimas. —dije riendo, es que apretó algo fuerte mi mano—y yo que te iba a decir de la vacante en mi trabajo...

—perdón no se me puse nerviosa, es que pareces un cadáver... Ach digo Odette me llamo Odette un gusto conocerte. —Nos reímos.

Ese día se fue alguien que no creo haber amado para conocer a la persona que amaría hasta el último día de mi vida.

Regresando al presente trae puesto el mismo vestido con el que la conocí, ese verde esmeralda que hacía que cuando caminaba la voltearas a ver.

Era su favorito tiene sentido que sea con el que fue enterrada. Gracias al cielo que tenía un gran escote así me facilitó poder moverlo para acceder a su pecho.

—Sere cuidadosa, mi amor lo prometo. No sentirás nada.— me reí suavemente. —Aun así me haces sonreír, ¿Y decías que no te quiero? ¿Dónde está el ehh? ¿Dónde? Dime, ¿Sabes dónde En la cárcel si en la cárcel por qué el te mató, el te arrebato la vida, mi vida. En fin no perderé el tiempo hablándote de él vine por algo y me lo llevaré.

Tomar su corazón fue sencillo como cortar pan.

Tal vez lo plante junto a las rosas, gracias a ti son mis flores favoritas.

En mi defensa no podía dejarla así, le acomode el cabello con el broche de estrella que nunca le regalé por capricho, por qué disfrutaba ver cómo suplicaba. Un último beso en sus labios carnosos y acomode su tumba, su hogar por siempre.

Si pudiera decirle algo sería regresame mi corazón que lo voy a necesitar... O mejor quédate con el. No quiero sufrir otra vez.

🍒