Prohibido quedarse

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Summary

El control siempre fue su mayor fortaleza. Hasta que empezó a perderlo. Un nuevo puesto. Un departamento que necesita orden. Y dos hombres que no deberían significar nada. Ashbourne: perfecto, calculador... imposible de ignorar. Connor: impredecible, intenso... peligrosamente irresistible. Lo que comienza como una relación profesional se transforma en algo mucho más oscuro, más íntimo... más difícil de detener. Porque algunas decisiones no se toman con la cabeza; se sienten.

Genre
Romance
Author
TCDann
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

La oficina aún olía a café recién hecho, combinado con un olor fuerte de algún aromatizante que ponían para disimular.

Ella cruzó la puerta con su característica confianza, el sonido de sus tacones de aguja negros resonaba como si incluso ellos tuvieran la sensación de poder. Dió un rápido vistazo general a la habitación; varios cubículos repartidos a lo largo, alguna que otra oficina a oscuras que se alumbraba de vez en cuando con alguna presentación que llevaban dentro de ella.

Algunos dejaron sus computadores de lado cuando escucharon al señor Collins hablando tan amenamente con alguien.

-Como le comentaba este es el departamento en el que va a estar a cargo de ahora en adelante, espero se pueda acomodar lo mejor posible y le puedo asegurar que va a tener una cálida bienvenida de parte de todos aquí señorita Simon.

El señor Collins era un hombre de unos 50 años que estaba muy bien cuidado a pesar de su edad, se notaba que hacía ejercicio pero sus canas hacían relucir su edad. Mientras él hablaba de cosas que realmente no le eran de su interés su atención fue mínima, su mente divagaba.

Esa era su personalidad, las personas que la conocían estaban acostumbrados a que tuviera esa expresión de cansancio y desinterés, realmente no le importaba mucho lo que le pudieran llegar a decir, su mayor don era el estudio y en general todo lo que tenga que ver con administración.

Esa era la razón por la que estaba ahí, hoy era el primer día en su nuevo puesto, recomendada por nada más y nada menos que el señor Roberts, luego de varios intentos de convencerla de que aceptara el puesto por el bien de la empresa la terminó engatusando con sus palabras, sabía bien cómo manipular la situación.

-¿Recuerdas lo que te comenté sobre el departamento de finanzas? Ahora están ocupando un nuevo director, te recomendé para el puesto. -era lo que le había dicho una tarde mientras revisaba documentos.

-Sabe que no estoy interesada en esos puestos ejecutivos vacíos, si quiere que alguien se haga cargo le pido que me saque de la lista de candidatos. -fue lo que respondió sin siquiera pensar en que se lo decía a su jefe.

Él estaba más que acostumbrado a la situación, a fin de cuentas llevaban ya varios años trabajando juntos y era sin duda alguna la mejor empleada que pudo encontrar la empresa. No era solo responsable y buena, sino que sabía liderar y ya había estado en varios proyectos y todo tuvieron un éxito avasallador.

-Sé lo que piensas al respecto pero no puedo dejar pasar la oportunidad, no es sólo bueno para tu puesto actual sino que también es una ayuda a el departamento. Ya sabes que están pasando por varios cambios, estructurales y además la señora Harrison ya tiene que jubilarse, no pude pensar en nadie más adecuado para este puesto además de usted señorita Simon. Tómalo no solo como un crecimiento personal y laboral, sino imagina lo que puede llegar a hacer con su nuevo salario, escuché que quiere conseguir un nuevo auto.

En ese momento ella se quedó en pausa e incluso dejó de escribir en su computador, ahí fue cuando él estaba seguro de que la había convencido, sonrió entre dientes y siguió con lo que estaba.

Y fue eso lo que la llevó a hoy, un nuevo puesto en un nuevo departamento como directora.

Su mirada iba de un lado a otro sin realmente estar viendo nada en particular hasta que sus ojos se posaron en una puerta que se iba abriendo y de ahí salió un hombre alto. Vestía un traje completamente negro completamente reluciente, se notaba que no era un empleado cualquiera. Sus ojos lo siguieron pero había algo que la llamaba, sin embargo no duró mucho cuando el señor Collins interrumpió sus pensamientos.

-¡Ah! Ahí viene nuestro empleado del mes, el señor Ashbourne, excelente tiempo.

El al parecer señor Ashbourne intercambio algunas palabras con los que estaban saliendo de la sala y se encaminó hacia nosotros.

-Señor Collins, siempre es un placer poder saludarle -dijo saludando al hombre a mi lado con un amistoso apretón de manos -y un placer señorita... -dijo ahora dirigiendo su atención a mi.

-Simon, Elly Simon -añadí.

-Es un placer señorita Simon, mi nombre es Ian, Ian Ashbourne, un gusto -dijo estirando la mano.

Y ahí fue cuando pude darle rienda suelta a mis ojos para observarle mejor. Su traje negro era impecable al igual que todo él, no sonreía mucho, tenía una cara seria pero sin parecer alguien arrogante. Alto, se podía notar que cuidaba su figura por la poca silueta que se podía ver gracias al traje, unos ojos castaños que no dejaban de ver los de ella, una mirada penetrante pero no incomoda, una barba igual de impecable pero corta y su cabello corto del mismo color que sus ojos.

-El gusto es mío señor Ashbourne -dije apretando la mano que me acercó.

-Ella es la nueva jefa del departamento Ian, espero la puedas ayudar en todo lo que ella te pida. Señorita Simon él va a ser su mano derecha aquí, el Señor Ashbourne es alguien muy capaz y sé que la va a apoyar en todo lo que pueda en su nuevo puesto. Ahora si quiere me acompaña a su nueva oficina -terminó la presentación el señor Collins.

Nos alejamos luego de despedirnos y nos dirigimos rumbo a la oficina, no sin antes ver un poco más esos ojos.